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  • Análisis de Vladimir Gessen: ¿El final del comandante?

    4 March 2012 Si el presidente Hugo Chávez, por alguna razón, no puede llegar a las elecciones presidenciales como candidato del oficialismo se abren escenarios que incluyen el diferimiento o la supresión de las elecciones del 7 de octubre. Si Chávez llega a las elecciones podría ganar haciendo uso de una estrategia “Milagrosa”. Si Henrique Capriles logra la unidad nacional derrotaría al comandante. ¿Estamos ante el final político del comandante cómo presidente de la República? La campaña “Milagrosa” Da la impresión que la estratagema del oficialismo se desarrolla en el escenario de presentar a Capriles como parte del pasado adecopeyano, vinculándolo a la oligarquía, a la “cuarta república” o a la “derecha”, en tanto que Chávez sería el presente y futuro del país. Así, si los venezolanos votaran contra ese supuesto pasado que representaría la opción de la unidad, ganaría Chávez. El problema para el oficialismo es que los hechos desmienten esta estratagema. Henrique Capriles no llega a los 40 años. De hecho, más del pasado que él, es el propio comandante, quien recibió el sable de oficial de las manos de Carlos Andrés Pérez cuando Henrique apenas era un bebé. Igualmente, Capriles no fue el candidato de AD ni de Copei en las primarias de la MUD, estos partidos apoyaron a Pablo Pérez y fueron derrotados por el joven candidato. Capriles se define y actúa como un líder de centroizquierda por lo que el término de “derecha”, por cierto siempre asociado a los militares golpistas de antaño, no tendrá mayor relevancia en la campaña. Por esto señalamos que es la estratagema del gobierno y no su verdadera estrategia. La estratagema en una campaña es una versión falsa de la verdadera estrategia para engañar al adversario. Es un artificio, una finta. Estamos convencidos que la estrategia del comandante y de su sala situacional es muy distinta. Se fundamenta -en nuestra opinión- en convencer al pueblo venezolano, profundamente religioso y creyente en los milagros, que con Chávez ocurrió ese prodigio. Chávez ha pedido claramente el milagro a la Virgen de la Chiquinquirá, a la Divina Pastora, al Cristo redentor, al Nazareno, a José Gregorio Hernández, y a deidades como las ánimas o espíritus de los Llanos, o a María Lionza. También, ha rezado públicamente y ha “pagado” promesas ante la opinión pública. De manera que esa mayoría contundente y creyente de venezolanos espera el milagro de la sanación de Hugo Chávez. Si esta ocurre, o al menos –para el 7 de octubre- el comandante logra convencer a esta mayoría que está curado, es muy difícil que no voten por él. La gente se preguntaría si Dios hizo el milagro de salvarlo por qué no votaría por él... ¿Votaría contra un aparente mandato de Dios? ... Esta estrategia se venía cumpliendo. Los venezolanos veían a un Chávez hablando hasta más de 9 horas. Trabajando, inaugurando, asistiendo a actos proselitistas o de gobierno… y las encuestas comenzaron a reflejar dos datos: Uno, que la mayoría pensaba que el presidente estaba o se estaba curando, y dos, los puntos en la popularidad de Chávez subieron considerablemente. El problema, claro está, es que el mismo Chávez anunció que la enfermedad seguía su curso. Colocando esta estrategia casi en bancarrota. No obstante, todo parece indicar que van a insistir en ella, porque la información del oficialismo de manera general es que el comandante “está bien” y el propio Chávez proclama que será el candidato y que derrotará a Capriles el 7 de octubre. Por otra parte, el comando de campaña de Chávez piensa que obligarán a Capriles a confrontar con Chávez. De esta forma obligarían a la oposición a discutir con el gobierno en el escenario de la división, fortaleciendo a Chávez. La dificultad y riesgo de este escenario es que Capriles –en un momento dado- puede decirle a Chávez: Bueno, muy bien, Usted quiere confrontar, pues lo ¡Reto a debatir por televisión!... Y el presidente tendría que declinar, no solo porque como él dice “Águila no caza moscas”, sino más bien porque es imposible que en un debate cara a cara Chávez salga bien parado, o mejor dicho, Capriles no tiene nada que perder en un debate sino todo por ganar. Solamente al presentarse al debate, Capriles se iguala al comandante. Además, no es lo mismo hablar horas en un monólogo que explicar en uno o dos minutos las ideas. Chávez estaría en aprietos. También, Capriles ha demostrado en los debates de las primarias su serenidad y aplomo. Creemos sería fácil para el novel candidato sacar de sus casillas al Chávez iracundo que ya hemos conocido. Capriles únicamente con poner sobre la mesa los temas de inseguridad, escasez de viviendas, aporte de Venezuela a otros países, alto costo de vida, o corrupción, pondría en apremios al comandante. La táctica del PSUV será la confrontación, la división del país, ellos o nosotros. Será inevitable para el oficialismo, -y ya lo estamos viendo- incrementar la lucha de clases y el odio social, porque si hablan de amor social, de unidad nacional, de todos juntos o de progreso en todas sus acepciones, fortalecerían la campaña de Capriles. El problema de esta táctica es que cada día que pasa gran número de venezolanos se están cansando de la peleadera y lo que quieren es soluciones a sus problemas. Por ello los Ni-nis aumentan y la Unidad también. Mientras tanto a nivel personal Chávez requiere hablar de vida, amor, alegría y creencias religiosas porque de verdad –igual que todos- desea el milagro de su sanación, y para ello, es necesaria la mente en positivo. Esto genera una enorme contradicción en su credibilidad, al pasar del amor al odio en cada alocución. Como también entró en contradicción asegurando estar curado y acto seguido tener que reconocer que no decía toda la verdad. A pesar de todo -enfermo o no- si llega al 7 de octubre como candidato, será un hueso duro de roer para Capriles. La Campaña de la Unidad Nacional La campaña de Henrique Capriles Radonsky centra su estrategia en un concepto cada vez más exitoso: Unidad Nacional . Henrique propone unir al país para enfrentar todos juntos los problemas y lograr el progreso, el bienestar y el desarrollo de Venezuela. Su escenario fundamental es el futuro que él representa versus el pasado de Chávez… y los anteriores. Es la unidad nacional versus la división. El amor social, versus el odio de clases. La paz social versus la confrontación. No hay estratagema, son tantos los factores que le apoyan que es imposible lograr la unidad sin una estrategia prístina, transparente, compartida por todos, sin secretos. El se muestra tal cual es, joven, sano, con experiencia para gobernar, como parlamentario, alcalde y gobernador, apuesta por el futuro, tiene una vida por delante, lo apoyan todos, organizaciones de todas las posiciones políticas, grupos de todos los estratos sociales y ha logrado poner de acuerdo a todos los factores que desean un cambio en el país. Se parece mucho a aquel joven teniente coronel cuando era una esperanza para la mayoría por allá en 1997 y que ganara las elecciones en 1998. Capriles ya logró que el oficialismo centre su campaña no en la obra de gobierno de Chávez sino en los ataques al gobernador de Miranda. Recordemos que Chávez fue el candidato más atacado en las elecciones de 1998… y ganó. El asunto es que generalmente las campañas electorales las ganan los candidatos que se convierten en el eje de la opinión de los adversarios. Chávez y sus adláteres hablan de Capriles, pero Henrique no le para al comandante. Henrique Capriles está en campaña por todo el país, puede recorrer, caminar, realizar encuentros, mítines, ir casa por casa, reunirse, informar a diario. Todo indica que su lenguaje de tolerancia, gobierno para todos, unidad nacional y de progreso va calando y en aumento sus seguidores. Además cuenta con la sólida maquinaria de Primero Justicia que ha ido conformando Julio Borges, el apoyo de los precandidatos y de las organizaciones políticas que integran la Mesa de la Unidad, con todo lo que ello implica. Si Chávez no puede igualarlo en campaña, se pondrá de manifiesto su enfermedad y los ciudadanos cambiarán su percepción del supuesto milagro. Henrique Capriles ganaría las elecciones, aunque Chávez conservara la querencia de una mayoría de venezolanos. La experiencia mundial demuestra que los pueblos no votan por gobernantes cuya enfermedad no le permita administrar con eficiencia y resolver los problemas comunes de la gente. Esta verdad la reconoció de hecho hasta Fidel Castro quien se separó del poder por su enfermedad. No perdió su prestigio entre sus seguidores y Raúl Castro ha podido mandar. Fidel se dio cuenta que ponía en riesgo su revolución si se mantenía a ultranza como cabeza del estado. Probablemente ni los líderes civiles del partido comunista ni los militares cubanos lo hubieran permitido. Chávez está enfermo, si se empeña en ser el candidato, el oficialismo corre el riesgo de perder las elecciones. Obviamente, sin Chávez, también será cuesta arriba. Decisión crucial que tendrán que tomar en el oficialismo. Sí, Henrique Capriles puede ganar la presidencia de la República. La excepción Si se planteara, como pauta la Constitución Nacional, la ausencia absoluta del presidente Hugo Chávez, antes de las elecciones, asumiría el poder el vicepresidente en ejercicio para la fecha hasta el final del mandato en febrero de 2013. Los candidatos que se mencionan son Jesse Chacón, Francisco Ameliach u otro militar activo o retirado y José Vicente Rangel, aunque pensamos que Rangel puede ser el nuevo canciller. En Relaciones Interiores pensamos que será Pedro Carreño o Rodríguez Chacín. O sea, todos militares menos Rangel, quien tendría un papel de mediador del gobierno con la oposición. También, tenemos la subida al juego, con el mayor rango después de Chávez, a Diosdado Cabello. Otra posibilidad –si lo acepta el sector castrense chavista- es Adán Chávez como sucesor familiar del comandante. Todo ello indica que el oficialismo se está preparando para un escenario delicado y eventualmente comprometido que requeriría en sus altos mandos de gobierno a líderes militares. Si faltara Hugo Chávez se necesita ecuanimidad y prudencia del oficialismo y de la oposición, porque la institucionalidad podría perderse. La reacción emotiva de una parte de la población puede derivar en una explosión social. Incluso, algunos colectivos podrían estar interesados en generar caos. De ello ocurrir, Venezuela podría estar al borde de un precipicio, de una conflagración que nadie desea. Es conveniente señalar que lo adecuado sería que las elecciones presidenciales se realizaran en la fecha prevista, pero en caso de alguna contingencia como la descrita, el gobierno podría intentar, usando su mayoría en la Asamblea, en el Consejo Nacional Electoral, y con apoyo del Tribunal Supremo de Justicia, la suspensión de las elecciones presidenciales, lo cual generaría una crisis en Venezuela de tal magnitud que es imposible pronosticar su desenlace. Si Chávez considerara hacer lo que transitó Fidel Castro, como fue el apartarse del poder, se retirara de la presidencia y de la candidatura, y se dedicara -como el líder cubano- a sanarse, aparte de ser una salida humana a su propia persona, permitiría otro candidato en el PSUV, las elecciones se realizarían el 7 de octubre sin mayores complicaciones, y Venezuela elegiría a su nuevo presidente. Se estabilizaría al país, independientemente de quien resultara el ganador. Vladimir Gessen

  • Crónica de una muerte

    13 April 2012 “Primero fue el desconcierto... la indignación, luego la cólera encegueció las conciencias... El pueblo se levantó en violenta protesta... El líder había despertado las esperanzas de las gentes, que consideraron su muerte como la frustración de sus sueños... Las emisoras de radio controladas por los seguidores del líder muerto llamaron de inmediato: ‘... Los enemigos lo acaban de asesinar... Pueblo ¡A las armas!... a la calle con cuanto haya a la mano... Asalten los comercios, tomen las armas, los explosivos... las molotov...’ La reacción fue inmediata en la capital, pero pronto el país estaría en estado de guerra. En otra ciudad, la muchedumbre atiborró la plaza Bolívar y en el asta de bandera de la Gobernación ondeó una bandera con la hoz y el martillo que fue colocada por sus seguidores... En todo el país se iniciaban los disturbios... Se formaron Juntas revolucionarias... Autoridades... abrieron el arsenal para que el pueblo se armara. Las Molotov causaban destrucción en todas partes. El fuego de algunas gobernaciones, de comercios y de propiedades, de la Nunciatura Apostólica, del Palacio de Justicia, de la Universidad de los Jesuitas, de los conventos, de hoteles, de Iglesias, propagó la quemazón... Apareció la llamarada del Colegio de la Salle... El pueblo cayó en el motín... El saldo fue de incontables muertos y heridos, la nación destrozada y el comienzo de una era de violencia”. La hija del líder, más tarde expresaría: “Ese es el día de los asesinos... Lo que hay que rescatar es su vida, lo que él vivió y vivió el país hasta entonces, y allí está la razón por la cual lo mataron... Sin él es imposible analizar el presente trágico e injusto de un país maravilloso... Fue un hombre enamorado de un pueblo, un hombre capaz de vivir los sueños, un hombre real, no un mito... Cuando lo mataron, el día antes, me habían sacado de la escuela porque una compañera me dijo ‘ojala asesinen a tu papá’. Mi padre decía: ‘A mí no me mata ninguna mano del pueblo, y si me matan, la oligarquía sabe que el país se para y eso durará mucho más de 50 años. Yo no soy un hombre, soy un pueblo, por eso... no me matan”... Lo que han leído son declaraciones de Gloria Gaitán Jaramillo, narraciones de Anibal Noguera de la Academia Colombiana de la Historia, y crónicas diversas de otros autores y periodistas, después del fatídico día 9 de abril de 1948, fecha en la cual fue asesinado Jorge Eliécer Gaitán en Colombia. La mayoría de científicos sociales, consideran que el asesinato de Gaitán coadyuvó en la creación de los ulteriores frentes guerrilleros colombianos como las FARC y de la violencia sufrida por más de medio siglo en el país vecino. El historiador Gonzalo Sánchez señala que a “las guerrillas las hizo la violencia... no tiene un comienzo identificable. Cuando se toma conciencia de la violencia, ya está instalada en todos los contornos de la sociedad”... Hoy, 12 de abril de 2012, escribe Plinio Apuleyo Mendoza en su artículo "A 64 años del Bogotazo", publicado en El Tiempo: "El 9 de abril de 1948 quebró en dos nuestra vida. El país ejemplar -pacífico, democrático, civilista, de grandes figuras políticas y abierto a opciones de cambio- sería visto luego como el más violento del continente. El eco de los tres disparos que aquel día oí a la una y cinco de la tarde desde una cafetería no se ha apagado aún"... Espero lector, que no se le haya venido a la mente la Venezuela actual, porque de ser así, en estos tiempos religiosos, Dios nos tome confesados... Vladimir Gessen

  • Consecuencias de una decisión presidencial

    5 May 2012 Señor Presidente, con todo el respeto que me merece su alta investidura y la máxima consideración humana que le dispenso, me veo obligado a plantearle –una vez más- la imperante necesidad de que acepte su enfermedad y declare su ausencia temporal de la presidencia de la República. Usted debe seguir el ejemplo de Fidel Castro: Cuando se vio ante una enfermedad crítica, dejó el poder y su obra continuó, independientemente de que adversemos el sistema comunista que prevalece en Cuba. El segundo líder y el partido de gobierno de ese país, asumieron el mando y han abierto la posibilidad de un cambio pacífico que pudiera conducir al pueblo cubano a construir una sociedad diferente y democrática. Presidente Chávez, de eso se trata, de que su salida del poder no ocasione una perturbación social y política que arrastre a un baño de sangre a nuestra nación. Se empeña en seguir gobernando, cuando sabe que no lo está haciendo. Sus ministros, por razones piadosas más que comprensibles, no le presentan los problemas del país, ni le mencionan los asuntos delicados. Fidel y Raúl Castro, su hermano Adán, Nicolás, Elías, o Henry Rangel Silva, entre otros, no le reportan todo lo que un presidente debería saber y le deben filtrar las informaciones. También, quiere ser candidato y además seguir gobernando mientras trata su precaria salud. El problema es que mientras tanto, los otros líderes de la revolución venezolana y la cubana, evalúan alternativas y escenarios sobre el qué hacer cuando el comandante se ausente. Escenarios que seguramente, Presidente, desconoce y de los cuales nadie le hablará. Pero créame, los planes existen. Lo sabe como militar y como político. Presidente, su poder radica en el apoyo popular, puede tranquilamente declararse enfermo, esto no lo perjudicará, por el contrario. Si nombra un vicepresidente de su confianza política y un gabinete de los más capaces, la estabilidad del país se hará presente. Su ausencia temporal la suplirá el vicepresidente, quien asumirá la presidencia. Si Usted puede ser candidato, bien. Si no, deje que el PSUV escoja a su abanderado y permita que los venezolanos seleccionemos quien será el próximo presidente, sea Usted, su sucesor político, o el candidato opositor. Esto le dará presente estable y futuro seguro a Venezuela, a su partido, a su obra de gobierno y a los factores de oposición, sin importar quien gane las elecciones. No hacerlo, Presidente, es acrecentar la incertidumbre y eventualmente tensar la cuerda constitucional a límites de ruptura y echar todo por la borda. Un gobierno de emergencia o de facto que trate de gobernar en su nombre no durará, y enterrará su memoria y su historia. Un golpe de otro signo conducirá a Venezuela a una historia siniestra. Señor Presidente, reciba mis deseos por su sanación y mi comentario de buena fe, como mi forma de ayudarle en este difícil trance. Vladimir Gessen

  • Los planes “B” del oficialismo

    6 May 2012 Básicamente, quienes no están en el PSUV, ni apoyan a Chávez, se encuentran ubicados en la oposición, o entre los no alineados. Pueden votar por el abanderado de la oposición o abstenerse de sufragar. De manera que si Chávez es candidato, o deja de serlo, no les afecta. El problema lo tienen los seguidores del comandante. Si Chávez es el candidato y recupera su salud, ellos piensan que ganarán, y tienen una alta probabilidad de que así sea. Pero, si -como parece ser- el presidente tiene que ocuparse de su salud en mayor medida, y no pudiera continuar en la jefatura del Estado, ni mucho menos en la campaña electoral, el dilema para sus seguidores es grave. Veamos: En primer lugar, se quedan sin presidente y sin candidato. Es decir, la revolución queda descabezada. El culto a la personalidad ha evitado -hasta el día de hoy- que otros liderazgos nacionales surjan. Las preguntas son dos, ¿Quién asumiría la jefatura de Estado? y ¿Quién sería el candidato? En principio, y de manera encubierta, algunos dirigentes se han ocupado de prepararse para este escenario. Por un lado, están Nicolás Maduro y Elías Jaua que podrían ponerse de acuerdo. Jaua asumiría la presidencia hasta que termine el mandato y Nicolás sería el abanderado o viceversa. Por otro lado, está Diosdado Cabello y su combo cívico-militar que pudieran buscar una salida supra-constitucional y alzarse con el coroto. Por último está la familia. Adán Chávez o la hija del mandamás, quienes contarían con el apoyo de los incondicionales del comandante. La fórmula Elías-Nicolás cuenta con apoyo cívico-militar fuerte. Los hombres de uniforme, no comprometidos con algunos generales cuestionados, ni con la logia militar del 4F-MBR200, que comanda Cabello, podrían apoyar esta dupleta. Los Castro también. Diosdado, igualmente, tiene amplio respaldo castrense, sus colegas de promoción y la logia del 4F-MBR200 son quienes aparentemente ocupan la mayoría de los mandos que harían posible una insurgencia “cuasi-institucional” mediante los confusos articulados sobre los estados de emergencia o de conmoción. Así están las cosas. Por una parte, el país se encamina a definir el próximo gobierno a través de unas elecciones democráticas, y por la otra, en el oficialismo se debate cómo se pueden quedar en el poder aunque no sea por la vía electoral. Vladimir Gessen

  • Estados mafiosos

    6 May 2012 Siempre ha habido países cuyos líderes se comportan de manera criminal. Y en la mayoría de las 193 naciones del planeta la deshonestidad en el uso de los dineros públicos y la “venta” de decisiones gubernamentales al mejor postor son comunes. La corrupción es la “norma” y nos hemos acostumbrado a que así sea. La suposición de que esto siempre ha sido y seguirá siendo así dificulta captar el ascenso de un nuevo actor en la realidad mundial: los Estados mafiosos. No son solo países donde impera la corrupción o donde el crimen organizado controla importantes actividades económicas y hasta regiones completas. Se trata de países en los que el Estado controla y usa grupos criminales para promover y defender sus intereses nacionales y los intereses particulares de una élite de gobernantes. Claro que esta práctica tampoco es nueva. Piratas y mercenarios fueron comúnmente usados por las monarquías y hasta democracias como la estadounidense llegaron a reclutar a la Mafia para alcanzar sus objetivos. La descabellada decisión de la CIA de comisionar a la Mafia el asesinato de Fidel Castro en 1960 es quizás el ejemplo más conocido. Pero en las últimas dos décadas una serie de profundas transformaciones en la política y la economía mundial han impulsado la aparición de lo que llamo Estados mafiosos. Países en los que los conceptos tradicionales de “corrupción”, “crimen organizado” o de entes gubernamentales “penetrados” por grupos criminales no captan el fenómeno en toda su complejidad, magnitud e importancia. En los Estados mafiosos, no son los criminales quienes han capturado al Estado a través del soborno y la extorsión de funcionarios, sino el Estado el que ha tomado el control de las redes criminales. Y no para erradicarlas, sino para ponerlas a su servicio y, más concretamente, al servicio de los intereses económicos de los gobernantes, sus familiares y socios. En países como Bulgaria, Guinea-Bissau, Montenegro, Myanmar, Ucrania, Corea del Norte, Afganistán o Venezuela, el interés nacional y los intereses del crimen organizado están inextricablemente entrelazados. En Bulgaria, por ejemplo, Atanas Atanasov, miembro del Parlamento y exjefe de la contrainteligencia, ha señalado que “otros países tienen la mafia; en Bulgaria la mafia tiene al país”. En Venezuela, el exmagistrado del Tribunal Supremo Eladio Aponte ha ofrecido amplias evidencias que confirmarían que altos funcionarios del Estado venezolano son los principales jefes de importantes bandas criminales transnacionales. Ya en 2008, Estados Unidos acusó al general Henry Rangel Silva de “ayudar materialmente al tráfico de narcóticos”. A comienzos de este año, el presidente Hugo Chávez lo nombró ministro de Defensa. En 2010, otro venezolano, Walid Makled, acusado por varios gobiernos de ser el jefe de uno de los más grandes carteles de la droga, dijo al ser capturado que tenía documentos, vídeos y grabaciones que involucran a 15 generales venezolanos, al hermano del ministro del Interior y a cinco miembros de la Asamblea. En Afganistán, Ahmed Wali Karzai, hermano del presidente y gobernador de Kandahar, asesinado en 2011, afrontó constantes acusaciones de estar involucrado en el tráfico de opio, la principal actividad económica de ese país. Según Financial Times, en Afganistán la fuga de capitales a través de billetes transportados en maletas por traficantes y altos funcionarios es equivalente al total del presupuesto nacional. Esta fusión entre gobiernos y criminales no solo ocurre en países atormentados como Afganistán, fallidos como Guinea-Bissau, o secuestrados por el narcotráfico. Es imposible, por dar otro ejemplo, entender a fondo la dinámica, los precios, los intermediarios o la estructura de las redes de suministro del gas ruso que llega a Europa —vía Ucrania y otros países— sin tomar en cuenta el papel del crimen organizado en este lucrativo negocio. ¿No es ingenuo suponer que las elites gubernamentales de estos países son solo víctimas o espectadores pasivos? Los ejemplos en África, Asia, Latinoamérica, los Balcanes o Europa occidental sobran. Todo esto apunta a que los Estados mafiosos contemporáneos han adquirido una importancia que nos obliga a repensar las concepciones tradicionales según las cuales el orden mundial está fundamentalmente compuesto por Estados-nación y organizaciones no gubernamentales que operan internacionalmente (empresas, entes religiosos, filantrópicos, terroristas, criminales, educativos...) etc.). El Estado mafioso moderno es un híbrido cuyas conductas y alcances aún no entendemos bien. En gran medida porque todavía no nos hemos dado suficiente cuenta de su existencia. Vladimir Gessen

  • No se puede tapar el Sol con un dedo

    7 May 2012 ¿Cómo se puede ocultar que el cartel venezolano de la droga maneja un mínimo de entre 3 mil millones a un máximo de 15 mil millones de dólares cada año? William R. Brownfield declaró -en el 2008- que la cantidad de droga que pasaba por Venezuela se había multiplicado hasta llegar entre 200 a 300 toneladas por año, Brownfield, es el actual Secretario de Estado para el Bureau Internacional Antidrogas del Departamento de Estado de los EEUU. Anteriormente, fue embajador en Venezuela y en Colombia sucesivamente, hasta el 2011. Esta cifra es creíble para quienes hemos estado en la lucha antidrogas por décadas. Ya para 1993 -según registran los archivos de la AFP- “Gessen recordó que el segundo cargamento más grande de cocaína decomisado en Estados Unidos de 15 toneladas provenía de Venezuela, mientras que la Guardia Nacional incautó 162 toneladas de cocaína en el país el año pasado (1992)”. El diario El Tiempo, también en 1993, señalaba que “El presidente de la Fundación Venezuela Libre de Droga, Vladimir Gessen, afirmó que en su país no sólo existía un cartel, sino que movía un mínimo de 1.200 millones de dólares anuales. Igualmente, la Agencia Francesa de Noticias, señalaba para la época (años noventa): “Según dijo Gessen, de acuerdo con las estimaciones de que del monto requisado de la droga equivale al 10 por ciento de la que realmente se transportó, los cálculos conservadores indican que no menos de 130 toneladas de cocaína pasan por Venezuela anualmente. Además, el diputado venezolano, Presidente de la Comisión antidrogas del Congreso, indicó a El Nacional que un informe del Comité Nacional de Información Estratégica sobre Drogas en Estados Unidos advierte que, en los puertos venezolanos de Puerto Cabello el principal del país, Maracaibo la urbe petrolera, Maracay y Caracas, hay importantes centros de almacenamiento de drogas. En la sierra del Perijá del estado Zulia, del cual Maracaibo es capital, hay laboratorios de cocaína, y Venezuela es centro de tráfico de productos químicos esenciales para la fabricación de la droga, aseveró Gessen”. De manera que me consta personalmente que el cartel venezolano de la droga es de larga data. Si en aquella época -hace 20 años- ya transitaban por Venezuela más de 100 toneladas de cocaína, no me extraña que hoy se haya duplicado o triplicado esa cantidad. En la Comisión Antidrogas del Congreso calculábamos –para ese entonces- que en Venezuela se lavaban anualmente 1.300 millones de dólares. En Perú, un kilo de pasta base de cocaína vale en el mercado ilegal 800 dólares, en Bolivia 1.000 dólares y en el mercado ilegal de la frontera con Brasil, ese precio asciende a 6.000 dólares., solamente la pasta para producir la cocaína. Un kilo de cocaína tiene un valor ilegal en Venezuela de 20 mil dólares, en Estados Unidos de entre 50 a 80 mil dólares. En Europa, de entre 80 mil a 120 mil dólares. Si por Venezuela se trafican entre 200 a 300 toneladas cada año, calculados a su valor más bajo en el mercado ilegal, los ingresos del cartel venezolano de la droga oscilan entre 4 mil millones a 15 mil millones de dólares ¡por año!. Esto es mucho más que el presupuesto nacional de cualquier país de Centro América o del Caribe. Las actuales autoridades venezolanas han informado de capturas anuales de más de 15 toneladas. Así, proyectando si solamente el cartel venezolano de la droga traficara en el presente150 toneladas de cocaína, el ingreso neto de esta empresa criminal sería por el orden de los 3 mil millones de dólares anuales. No existe ninguna empresa legal en Venezuela que tenga tantas ganancias. ¿No le parece al gobierno que esta ilegal, delincuente y capitalista operación económica es la primera que debería ser expropiada o intervenida o eliminada? Vladimir Gessen

  • ¿Por qué Capriles defiende las misiones?

    8 May 2012 Por una sola razón, quiere ganar las elecciones. La oposición a lo largo de los procesos electorales ha mantenido alrededor de un 40 % del electorado. Solamente en las elecciones de la Asamblea obtuvo un poco más que el 50 % de los sufragios. Esto se debió a que los candidatos de la Unidad arrastraron más votos que los del PSUV porque en el oficialismo destacarse como dirigente –aunque sea regional- es peligroso: Atenta contra el culto a la personalidad del único líder. Mientras que en la Unidad es todo lo contrario, los líderes compiten por quien tiene más seguidores, y ese es quien encabeza el movimiento opositor. Si Capriles, quiere ganarle a Chávez debe ir más allá del 40 % histórico de la oposición. Para ganar la presidencia requiere quitarle al comandante por lo menos 20 puntos. Así, su campaña se enfoca en este segmento del electorado. Su comando sabe que el 40 % de los votos contrarios a Chávez están asegurados. Estos electores nunca votarán por el presidente. Es más, votarán en contra de él, no importa quien fuera el candidato opositor al gobierno. Chávez mantiene un voto duro que llega del 30 % al 35 % del electorado. Solamente entre los remunerados directa e indirectamente por las misiones, más los pensionados, le garantizan casi 5 millones de votantes… A menos que quienes disfruten de estos beneficios sean convencidos por Capriles que ellos no perderán nada si el gana la presidencia. Por eso, propone la ley de las misiones y les garantiza que no suspenderá las mismas. Esta campaña ha tomado cuerpo y el oficialismo trata –sin lograrlo- de explicar que el candidato opositor suspenderá las misiones. De esta forma Capriles ha levantado la primera pata de su taburete vencedor. Chávez también cuenta con los millones de empleados públicos. El funcionario de estado normalmente cuando vota lo hace por su gobierno porque teme que si gana el opositor, cuando tome posesión, lo despidan y quede desempleado. En realidad vota por su empleo. Pues bien, el segundo mensaje de Capriles es ese: No habrá despidos si gana la presidencia. Este mensaje poco a poco va calando. Si lo logra proyectar en toda su dimensión, la segunda pata del taburete estará construida. El tercer mensaje está implícito en su campaña. Capriles es el joven y el futuro. El comandante es el pasado y no está en las mejores condiciones para gobernar. Si se quiere seguir trabajando con las misiones y mantener el régimen de pensiones en Venezuela, y Chávez no lo pudiera hacer por su enfermedad, quien puede garantizarles a los venezolanos esto, es Capriles. Así de simple. Esta es la tercera pata del taburete. Durante los próximos meses Capriles seguirá en este mensaje. Buscará que una buena parte del voto oficialista lo siga siendo, pero con él en el Miraflores. Al fin y al cabo si gana las elecciones será el jefe del nuevo oficialismo. Los opositores duros no se angustien por las formas del candidato y por sus mensajes, así como por la falta de confrontación con el chavismo. No sería conveniente si se quieren cimentar las patas del taburete estratégico de su campaña. Solamente, en las últimas semanas de la campaña, Capriles establecerá la cuarta pata que consolida la victoria, que es la dirigida a los opositores, a los duros de la Unidad, al voto antichavista. Solo así puede superar el 50 % de los votos con suficiente porcentaje que garantice el triunfo electoral. Vladimir Gessen

  • Psicología del paciente con cáncer

    8 May 2012 Todo enfermo de cáncer está en una situación estresante en extremo. Con su enfermedad se juega la vida. Las intervenciones quirúrgicas, la expectativa ante los permanentes exámenes médicos y sus resultados, el diagnóstico y los tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia, y otros tratamientos clínicos con el uso de fármacos que generan dependencia, conforman un estado de estrés extremo, tanto para quien lo padece como para los familiares, amigos y discípulos. Definitivamente los enfermos oncológicos y sus familiares necesitan apoyo y tratamiento psicológico. El primer impacto lo sufre el enfermo cuando se determina la enfermedad y se le informa. Ello supone un fuerte golpe emocional. Las primeras reacciones son de miedo, luego incredulidad y después generalmente aparece la depresión o un estado de ansiedad constante, a veces intensa. Pronto el enfermo toma conciencia que enfrenta su propia mortalidad. La otra vida se hace presente en el pensamiento creando nuevas preocupaciones sean estas de orden práctico, como el que pasará -si deja de existir- con la familia, con su trabajo, con sus asuntos; o de orden espiritual o religioso, como el preguntarse qué acontecerá después de su fallecimiento en la otra vida. Se crean entonces problemas de angustia, de depresión y de sentimientos de culpa. Algunos pacientes desarrollan una profunda rabia como consecuencia de la pregunta ¿Por qué a mí…? El estrés emocional llega a afectar el curso del mal por su consecuencia en la disminución de la función inmunológica. El dolor en el paciente con cáncer lo afecta psicológicamente de manera dramática. Bien sea porque le impida llevar una vida como estaba acostumbrado, o por la acción de los medicamentos analgésicos que igualmente provocan alteraciones en la psiquis del paciente y en la forma de encarar sus labores habituales. Las fases que sigue un paciente de cáncer se resumen en el modelo de Kübler-Ross, quien propone las siguientes etapas: La primera fase es la Negación : Frente al diagnóstico de la enfermedad y ante el pronóstico de muerte, la persona se rehúsa a creer que le ocurre. Otra forma de negarlo, luego de ver los primeros diagnósticos, y de recibir algún tratamiento, es creer que ya está curado y comenzar a actuar como si en realidad lo estuviera. Al final de esta fase el paciente termina aceptando su enfermedad. La segunda fase es de Negociación : En esta etapa, luego de aceptar el diagnóstico, el enfermo intenta alterar de algún modo su condición, por la vía de un acuerdo que, generalmente, se establece con Dios. El paciente hace promesas de cambiar, mejorar, de hacer las cosas en lo sucesivo de modo diferente. Todo esto como consecuencia que el enfermo supone que hizo algo mal y por esto fue castigado, o porque cree que portándose mejor que antes, Dios lo va a salvar. La tercera fase es de Depresión : Ocurre cuando la enfermedad continúa y las promesas no funcionan. El paciente suele remitirse entonces a una revisión de las cosas inconclusas y las que no van a realizarse en el futuro. En algunos pacientes, luego de la fase de Negación, en lugar de la depresión, aparece una fase de Rabia : El paciente se da cuenta de que su situación es realmente seria y entonces se convierte en una persona iracunda, unas veces llena de resentimiento y otras veces estallando en toda clase de recriminaciones e insultos, echando la culpa de su situación a distintas personas o entidades, incluido Dios. La última fase es la Aceptación : La depresión pasa a un segundo plano, y la expectativa del encuentro con la otra vida puede derivar en calma y tranquilidad. La familia juega un papel vital en estos momentos. Producto de la admisión de los hechos, el paciente toma un segundo aire y se siente psicológicamente mejor. Puede ser el momento adecuado para abandonar un trabajo estresante y plantearse qué puede hacer para dejar resuelto los asuntos inherentes a sí mismo, a su familia y de solventar cuestiones pendientes, así como procurar su reconciliación con la Divina Providencia. (Foto: Pixabay) Vladimir Gessen

  • Capriles ¿Sigue los malos pasos del Comandante?

    9 May 2012 Lo primero que no le perdonaron a Chávez sus propios compañeros de lucha fue su acercamiento a la dictadura de los Castro. El MBR200 y el MVR originarios, antes de la creación del PSUV, prometieron encontrar un camino venezolano para transformar a nuestra Nación, en un Estado de Justicia Social. Chávez no es marxista, su enfermedad lo ha obligado a enseñar quién realmente es. Marxistas son Fidel y Raúl, comunistas pues, y como tal, materialistas y ateos. Bases fundamentales del marxismo. Chávez no se aferra al manifiesto comunista, empuña es un Crucifijo. Las misiones no existen en ningún manual del socialismo, ni real ni utópico. Todo es un invento que bien pudo inspirarse en Bolívar y en las tres raíces del primer movimiento revolucionario. Lo realizado bajo el mandato de Chávez pudo ser una obra autóctona, sin identificarse con el capitalismo ni con el neo-comunismo. Esa es la realidad. Brasil lleva más tiempo construyendo un Estado social sin alinearse con Estados Unidos ni con China, mucho menos con Cuba. Por ello, es inexplicable que el comandante se haya entregado con fervor cuasi religioso a Fidel, que se haya acercado a Marx, que defendiera el desastre comunista cubano como “un mar de felicidad,” y que se le echara a los hombros de los venezolanos el mantener económicamente un régimen oprobioso como el castrista. Esta es la razón fundamental por qué muchos revolucionarios se apartaron de Chávez. Ellos creen en una transformación profunda de la sociedad pero no apuntando a un régimen comunista. No le excusan -ni le permitieron- a Chávez tratar de crear una federación mancomunada de naciones con la Cuba de Fidel Castro. No toleran su amor por la revolución cubana y su desdén por la venezolana. Algunos piensan que para Chávez primero es Cuba. Hasta para poner en sus manos su propia vida y tratar su enfermedad allá. Confía más en Fidel que en cualquiera de sus “camaradas” venezolanos. Lamentablemente, esa es la verdad. Y, ustedes se preguntarán qué tiene que ver esto con Henrique Capriles. Les respondo: Lo que ha hecho Chávez con Fidel comenzó en su campaña presidencial. Fue a Cuba y, de alguna manera, se establecieron alianzas y compromisos secretos -que algún día la historia revelará- que comprometieron al futuro jefe de Estado venezolano a hacer lo que hizo. Uno, entonces se pregunta, ¿Qué fue a hacer Capriles a Colombia en un primer viaje, nunca bien aclarado?... Y ahora, algunas semana más tarde, se repite otro viaje a Colombia. ¿Cuál es el interés de ir a Colombia? ¿Es que vamos a salir del área de influencia, y de la intervención en nuestro país por parte del régimen castrista, para entrar en otra área de dominio de otros intereses? ¿Por qué Capriles si sabe el riesgo de opinión pública que significaba el ir a Colombia en este segundo viaje, prefirió hacerlo? Por ahora, le damos el beneficio de la duda, pero realmente esperamos una adecuada y transparente explicación. (Foto: ArchivoI21) Vladimir Gessen

  • El milagro le daría la victoria… Pero ¿Habrá milagro?

    10 May 2012 La campaña del comandante está a punto de hacer aguas. Aunque un buen número de venezolanos esperan que se cure y que esté en capacidad de participar en la campaña presidencial, cada día que pasa en medio de una gran imprecisión sobre su enfermedad, se genera una sospecha de que la situación es más grave de lo que se piensa para este sector poblacional. El obligado abandono de Chávez se siente. Los precandidatos sustitutos, Tarek el Aisami, Elías Jaua y Nicolás Maduro están en plena campaña electoral, buscando figurar de primeros en las encuestas, después del líder supremo. Mientras tanto, Diosdado Cabello y José Vicente Rangel ejecutan un posicionamiento estratégico que incluye los apoyos vitales y necesarios para un momento crucial de vacío de poder. Chávez, seguramente asesorado por los Castro, tratará de llegar al final, ganar las elecciones y nombrar a su sucesor. Si esto se diera, creemos que su hija o su hermano, o cualquiera de los mencionados asumiría la vicepresidencia, y en una maniobra política de enmienda constitucional, modificarían la Carta Magna, permitiendo que el vicepresidente remplace la ausencia absoluta del jefe de Estado “por el resto del período”. Tratando de perpetuar así, su “socialismo del siglo XXI”, a través de este subterfugio. Este escenario generaría una conmoción interna de proporciones no calculables. No obstante, cada día que pasa, sin información sobre la lamentable enfermedad del presidente, fortalece la creencia de que el comandante no podrá concluir la campaña electoral, y el PSUV tendría que designar otro candidato. Es probable -en este caso- que el oficialismo pida diferir las elecciones para darle chance al nuevo candidato socialista, porque -como estamos viendo- la mayoría de las personas que votan por Chávez lo hacen, además de por el fervor al líder, por el mantenimiento de las misiones… y Capriles ha logrado en los niveles populares el reconocimiento de que él no sólo las mantendrá sino que las mejorará. De hecho, Capriles se está colocando como el sucesor de Chávez, mas que cualquier otro dirigente del oficialismo. Por eso la campaña de descrédito al novel candidato de la Unidad. Vladimir Gessen

  • Encuestas, verdades y mentiras

    11 May 2012 La gran mayoría de las encuestas conocidas dan como ganador en las elecciones –si fueran hoy- al presidente Hugo Chávez por amplio margen. Una o dos empresas de investigación dan como triunfador a Capriles con pocos puntos sobre el comandante. Esto es lo que básicamente dicen las indagaciones. Algunas investigaciones las paga el gobierno, otras la oposición y las menos, ciertos sectores empresariales de lado y lado. De manera que –en principio- creo en ellas, más bien en la suma de todas ellas, porque me dan una tendencia, una pista de lo que está ocurriendo. Otros datos fundamentales son –entre otros- que Capriles estaría ganando en las ciudades más pobladas y en los estados de mayor peso electoral. Zulia, Miranda y Carabobo solos, representan mayor porcentaje del electorado que los doce estados más pequeños. Capriles debe ganar, además de estos tres estados, en Lara, Táchira, Bolívar, Nueva Esparta, Anzoátegui y Monagas y estar cabeza a cabeza en otros estados importantes. Por otra parte, no podemos olvidar que la oposición sacó el 52 % de los votos populares en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional. No obstante, creo que si se hubiera realizado la consulta electoral, para las fechas en las cuales se hicieron los estudios, Chávez sería el nuevo presidente, fundamentalmente, porque muchos electores votarían por él por la tradicional solidaridad del venezolano. Pero, no fue así, la jornada electoral es el 7 de octubre, y todo puede pasar de aquí allá, dependiendo de la salud del presidente. En realidad, todo depende de la cura o del desarrollo de la enfermedad del candidato del oficialismo. Si la mayoría electoral percibe que Chávez se curó, es el mejor escenario para el comandante. Una buena parte de los venezolanos sentirían una especie de milagro en este hecho. Sería el hombre que venció la muerte. Si la mayoría descubre que no es así y que el mandatario no se ha sanado, se le complicará la relección al mandatario. De la solidaridad y la admiración se pasaría a la incertidumbre, dado que el oficialismo no tendría como reaccionar a tiempo, al menos democráticamente. Por último, si la enfermedad inhabilita al presidente, el oficialismo no estará en condiciones de presentar un contendiente que pueda ganarle a Henrique Capriles la presidencia, dada la ventaja que habría desarrollado el gobernador de Miranda ya en campaña desde hace varios meses. Vladimir Gessen

  • ¿A pasos agigantados a una disolución?

    13 May 2012 Fidel Castro, al comenzar la revolución “socialista”, reunió a los dirigentes de su movimiento y les preguntó quién era economista, y el Ché levantó la mano. Después de esto, Fidel lo nombró presidente del Banco Central de Cuba y Ministro de Industrias, llevando a Cuba a la bancarrota. Cuando Fidel le cuestionó por qué si no sabía nada de Economía había alzado su brazo cuando pidió un “economista”. Entones el Ché le dijo: - Ah es que creí que habías preguntado quién era “comunista”. Recuerdo este viejo chiste de los años sesenta, referido al Ché Guevara, porque en Venezuela vemos muchos comunistas “gerenciando” la administración de las instituciones, y a las empresas públicas, con el mismo concepto que usaron, no sólo en Cuba, sino también en la Unión Soviética, en la China comunista y en cada país que practicó el comunismo. En cada uno de las naciones donde ha ejercido el comunismo es igual, en lugar de buscar a los más capaces en cada área, ser comunista es el principal requisito para gobernar… por supuesto, siempre fracasaron y en Venezuela lo estamos viviendo y viendo. También, traigo a colación algunas palabras de Bolívar en el Manifiesto de Cartagena después de la caída de la Primera República: “Por manera que tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio realizada”. La “fosforito”, se le nombra ministra para las cárceles. Su experiencia en estas lides, ninguna. Pero eso sí, comunista y de las “come candela”. Pero no es la única, se acuerdan del ministro de tierras. Buen comunista, de los de pistolas al cinto y a la vista. No los puedo nombrar a todos, pero vayan pasando ministerio por ministerio, en Relaciones Exteriores, en Relaciones Interiores… En las Compañías del Estado, en Guayana, en Agropatria, en las empresas expropiadas. En PDVSA, donde rasparon a todos los gerentes por no ser comunistas como el Ché. Que les puedo yo decir, si acaso parodiar –guardando las distancias- al Padre de la Patria: “Por manera que tuvimos comunistas por jefes, caridad por legislación, polémica y odio social por táctica y mentirosos usando uniforme… y desde luego corre el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vera realizada”. Vladimir Gessen

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