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  • Consecuencias de una decisión presidencial

    5 May 2012 Señor Presidente, con todo el respeto que me merece su alta investidura y la máxima consideración humana que le dispenso, me veo obligado a plantearle –una vez más- la imperante necesidad de que acepte su enfermedad y declare su ausencia temporal de la presidencia de la República. Usted debe seguir el ejemplo de Fidel Castro: Cuando se vio ante una enfermedad crítica, dejó el poder y su obra continuó, independientemente de que adversemos el sistema comunista que prevalece en Cuba. El segundo líder y el partido de gobierno de ese país, asumieron el mando y han abierto la posibilidad de un cambio pacífico que pudiera conducir al pueblo cubano a construir una sociedad diferente y democrática. Presidente Chávez, de eso se trata, de que su salida del poder no ocasione una perturbación social y política que arrastre a un baño de sangre a nuestra nación. Se empeña en seguir gobernando, cuando sabe que no lo está haciendo. Sus ministros, por razones piadosas más que comprensibles, no le presentan los problemas del país, ni le mencionan los asuntos delicados. Fidel y Raúl Castro, su hermano Adán, Nicolás, Elías, o Henry Rangel Silva, entre otros, no le reportan todo lo que un presidente debería saber y le deben filtrar las informaciones. También, quiere ser candidato y además seguir gobernando mientras trata su precaria salud. El problema es que mientras tanto, los otros líderes de la revolución venezolana y la cubana, evalúan alternativas y escenarios sobre el qué hacer cuando el comandante se ausente. Escenarios que seguramente, Presidente, desconoce y de los cuales nadie le hablará. Pero créame, los planes existen. Lo sabe como militar y como político. Presidente, su poder radica en el apoyo popular, puede tranquilamente declararse enfermo, esto no lo perjudicará, por el contrario. Si nombra un vicepresidente de su confianza política y un gabinete de los más capaces, la estabilidad del país se hará presente. Su ausencia temporal la suplirá el vicepresidente, quien asumirá la presidencia. Si Usted puede ser candidato, bien. Si no, deje que el PSUV escoja a su abanderado y permita que los venezolanos seleccionemos quien será el próximo presidente, sea Usted, su sucesor político, o el candidato opositor. Esto le dará presente estable y futuro seguro a Venezuela, a su partido, a su obra de gobierno y a los factores de oposición, sin importar quien gane las elecciones. No hacerlo, Presidente, es acrecentar la incertidumbre y eventualmente tensar la cuerda constitucional a límites de ruptura y echar todo por la borda. Un gobierno de emergencia o de facto que trate de gobernar en su nombre no durará, y enterrará su memoria y su historia. Un golpe de otro signo conducirá a Venezuela a una historia siniestra. Señor Presidente, reciba mis deseos por su sanación y mi comentario de buena fe, como mi forma de ayudarle en este difícil trance. Vladimir Gessen

  • Los planes “B” del oficialismo

    6 May 2012 Básicamente, quienes no están en el PSUV, ni apoyan a Chávez, se encuentran ubicados en la oposición, o entre los no alineados. Pueden votar por el abanderado de la oposición o abstenerse de sufragar. De manera que si Chávez es candidato, o deja de serlo, no les afecta. El problema lo tienen los seguidores del comandante. Si Chávez es el candidato y recupera su salud, ellos piensan que ganarán, y tienen una alta probabilidad de que así sea. Pero, si -como parece ser- el presidente tiene que ocuparse de su salud en mayor medida, y no pudiera continuar en la jefatura del Estado, ni mucho menos en la campaña electoral, el dilema para sus seguidores es grave. Veamos: En primer lugar, se quedan sin presidente y sin candidato. Es decir, la revolución queda descabezada. El culto a la personalidad ha evitado -hasta el día de hoy- que otros liderazgos nacionales surjan. Las preguntas son dos, ¿Quién asumiría la jefatura de Estado? y ¿Quién sería el candidato? En principio, y de manera encubierta, algunos dirigentes se han ocupado de prepararse para este escenario. Por un lado, están Nicolás Maduro y Elías Jaua que podrían ponerse de acuerdo. Jaua asumiría la presidencia hasta que termine el mandato y Nicolás sería el abanderado o viceversa. Por otro lado, está Diosdado Cabello y su combo cívico-militar que pudieran buscar una salida supra-constitucional y alzarse con el coroto. Por último está la familia. Adán Chávez o la hija del mandamás, quienes contarían con el apoyo de los incondicionales del comandante. La fórmula Elías-Nicolás cuenta con apoyo cívico-militar fuerte. Los hombres de uniforme, no comprometidos con algunos generales cuestionados, ni con la logia militar del 4F-MBR200, que comanda Cabello, podrían apoyar esta dupleta. Los Castro también. Diosdado, igualmente, tiene amplio respaldo castrense, sus colegas de promoción y la logia del 4F-MBR200 son quienes aparentemente ocupan la mayoría de los mandos que harían posible una insurgencia “cuasi-institucional” mediante los confusos articulados sobre los estados de emergencia o de conmoción. Así están las cosas. Por una parte, el país se encamina a definir el próximo gobierno a través de unas elecciones democráticas, y por la otra, en el oficialismo se debate cómo se pueden quedar en el poder aunque no sea por la vía electoral. Vladimir Gessen

  • Estados mafiosos

    6 May 2012 Siempre ha habido países cuyos líderes se comportan de manera criminal. Y en la mayoría de las 193 naciones del planeta la deshonestidad en el uso de los dineros públicos y la “venta” de decisiones gubernamentales al mejor postor son comunes. La corrupción es la “norma” y nos hemos acostumbrado a que así sea. La suposición de que esto siempre ha sido y seguirá siendo así dificulta captar el ascenso de un nuevo actor en la realidad mundial: los Estados mafiosos. No son solo países donde impera la corrupción o donde el crimen organizado controla importantes actividades económicas y hasta regiones completas. Se trata de países en los que el Estado controla y usa grupos criminales para promover y defender sus intereses nacionales y los intereses particulares de una élite de gobernantes. Claro que esta práctica tampoco es nueva. Piratas y mercenarios fueron comúnmente usados por las monarquías y hasta democracias como la estadounidense llegaron a reclutar a la Mafia para alcanzar sus objetivos. La descabellada decisión de la CIA de comisionar a la Mafia el asesinato de Fidel Castro en 1960 es quizás el ejemplo más conocido. Pero en las últimas dos décadas una serie de profundas transformaciones en la política y la economía mundial han impulsado la aparición de lo que llamo Estados mafiosos. Países en los que los conceptos tradicionales de “corrupción”, “crimen organizado” o de entes gubernamentales “penetrados” por grupos criminales no captan el fenómeno en toda su complejidad, magnitud e importancia. En los Estados mafiosos, no son los criminales quienes han capturado al Estado a través del soborno y la extorsión de funcionarios, sino el Estado el que ha tomado el control de las redes criminales. Y no para erradicarlas, sino para ponerlas a su servicio y, más concretamente, al servicio de los intereses económicos de los gobernantes, sus familiares y socios. En países como Bulgaria, Guinea-Bissau, Montenegro, Myanmar, Ucrania, Corea del Norte, Afganistán o Venezuela, el interés nacional y los intereses del crimen organizado están inextricablemente entrelazados. En Bulgaria, por ejemplo, Atanas Atanasov, miembro del Parlamento y exjefe de la contrainteligencia, ha señalado que “otros países tienen la mafia; en Bulgaria la mafia tiene al país”. En Venezuela, el exmagistrado del Tribunal Supremo Eladio Aponte ha ofrecido amplias evidencias que confirmarían que altos funcionarios del Estado venezolano son los principales jefes de importantes bandas criminales transnacionales. Ya en 2008, Estados Unidos acusó al general Henry Rangel Silva de “ayudar materialmente al tráfico de narcóticos”. A comienzos de este año, el presidente Hugo Chávez lo nombró ministro de Defensa. En 2010, otro venezolano, Walid Makled, acusado por varios gobiernos de ser el jefe de uno de los más grandes carteles de la droga, dijo al ser capturado que tenía documentos, vídeos y grabaciones que involucran a 15 generales venezolanos, al hermano del ministro del Interior y a cinco miembros de la Asamblea. En Afganistán, Ahmed Wali Karzai, hermano del presidente y gobernador de Kandahar, asesinado en 2011, afrontó constantes acusaciones de estar involucrado en el tráfico de opio, la principal actividad económica de ese país. Según Financial Times, en Afganistán la fuga de capitales a través de billetes transportados en maletas por traficantes y altos funcionarios es equivalente al total del presupuesto nacional. Esta fusión entre gobiernos y criminales no solo ocurre en países atormentados como Afganistán, fallidos como Guinea-Bissau, o secuestrados por el narcotráfico. Es imposible, por dar otro ejemplo, entender a fondo la dinámica, los precios, los intermediarios o la estructura de las redes de suministro del gas ruso que llega a Europa —vía Ucrania y otros países— sin tomar en cuenta el papel del crimen organizado en este lucrativo negocio. ¿No es ingenuo suponer que las elites gubernamentales de estos países son solo víctimas o espectadores pasivos? Los ejemplos en África, Asia, Latinoamérica, los Balcanes o Europa occidental sobran. Todo esto apunta a que los Estados mafiosos contemporáneos han adquirido una importancia que nos obliga a repensar las concepciones tradicionales según las cuales el orden mundial está fundamentalmente compuesto por Estados-nación y organizaciones no gubernamentales que operan internacionalmente (empresas, entes religiosos, filantrópicos, terroristas, criminales, educativos...) etc.). El Estado mafioso moderno es un híbrido cuyas conductas y alcances aún no entendemos bien. En gran medida porque todavía no nos hemos dado suficiente cuenta de su existencia. Vladimir Gessen

  • No se puede tapar el Sol con un dedo

    7 May 2012 ¿Cómo se puede ocultar que el cartel venezolano de la droga maneja un mínimo de entre 3 mil millones a un máximo de 15 mil millones de dólares cada año? William R. Brownfield declaró -en el 2008- que la cantidad de droga que pasaba por Venezuela se había multiplicado hasta llegar entre 200 a 300 toneladas por año, Brownfield, es el actual Secretario de Estado para el Bureau Internacional Antidrogas del Departamento de Estado de los EEUU. Anteriormente, fue embajador en Venezuela y en Colombia sucesivamente, hasta el 2011. Esta cifra es creíble para quienes hemos estado en la lucha antidrogas por décadas. Ya para 1993 -según registran los archivos de la AFP- “Gessen recordó que el segundo cargamento más grande de cocaína decomisado en Estados Unidos de 15 toneladas provenía de Venezuela, mientras que la Guardia Nacional incautó 162 toneladas de cocaína en el país el año pasado (1992)”. El diario El Tiempo, también en 1993, señalaba que “El presidente de la Fundación Venezuela Libre de Droga, Vladimir Gessen, afirmó que en su país no sólo existía un cartel, sino que movía un mínimo de 1.200 millones de dólares anuales. Igualmente, la Agencia Francesa de Noticias, señalaba para la época (años noventa): “Según dijo Gessen, de acuerdo con las estimaciones de que del monto requisado de la droga equivale al 10 por ciento de la que realmente se transportó, los cálculos conservadores indican que no menos de 130 toneladas de cocaína pasan por Venezuela anualmente. Además, el diputado venezolano, Presidente de la Comisión antidrogas del Congreso, indicó a El Nacional que un informe del Comité Nacional de Información Estratégica sobre Drogas en Estados Unidos advierte que, en los puertos venezolanos de Puerto Cabello el principal del país, Maracaibo la urbe petrolera, Maracay y Caracas, hay importantes centros de almacenamiento de drogas. En la sierra del Perijá del estado Zulia, del cual Maracaibo es capital, hay laboratorios de cocaína, y Venezuela es centro de tráfico de productos químicos esenciales para la fabricación de la droga, aseveró Gessen”. De manera que me consta personalmente que el cartel venezolano de la droga es de larga data. Si en aquella época -hace 20 años- ya transitaban por Venezuela más de 100 toneladas de cocaína, no me extraña que hoy se haya duplicado o triplicado esa cantidad. En la Comisión Antidrogas del Congreso calculábamos –para ese entonces- que en Venezuela se lavaban anualmente 1.300 millones de dólares. En Perú, un kilo de pasta base de cocaína vale en el mercado ilegal 800 dólares, en Bolivia 1.000 dólares y en el mercado ilegal de la frontera con Brasil, ese precio asciende a 6.000 dólares., solamente la pasta para producir la cocaína. Un kilo de cocaína tiene un valor ilegal en Venezuela de 20 mil dólares, en Estados Unidos de entre 50 a 80 mil dólares. En Europa, de entre 80 mil a 120 mil dólares. Si por Venezuela se trafican entre 200 a 300 toneladas cada año, calculados a su valor más bajo en el mercado ilegal, los ingresos del cartel venezolano de la droga oscilan entre 4 mil millones a 15 mil millones de dólares ¡por año!. Esto es mucho más que el presupuesto nacional de cualquier país de Centro América o del Caribe. Las actuales autoridades venezolanas han informado de capturas anuales de más de 15 toneladas. Así, proyectando si solamente el cartel venezolano de la droga traficara en el presente150 toneladas de cocaína, el ingreso neto de esta empresa criminal sería por el orden de los 3 mil millones de dólares anuales. No existe ninguna empresa legal en Venezuela que tenga tantas ganancias. ¿No le parece al gobierno que esta ilegal, delincuente y capitalista operación económica es la primera que debería ser expropiada o intervenida o eliminada? Vladimir Gessen

  • ¿Por qué Capriles defiende las misiones?

    8 May 2012 Por una sola razón, quiere ganar las elecciones. La oposición a lo largo de los procesos electorales ha mantenido alrededor de un 40 % del electorado. Solamente en las elecciones de la Asamblea obtuvo un poco más que el 50 % de los sufragios. Esto se debió a que los candidatos de la Unidad arrastraron más votos que los del PSUV porque en el oficialismo destacarse como dirigente –aunque sea regional- es peligroso: Atenta contra el culto a la personalidad del único líder. Mientras que en la Unidad es todo lo contrario, los líderes compiten por quien tiene más seguidores, y ese es quien encabeza el movimiento opositor. Si Capriles, quiere ganarle a Chávez debe ir más allá del 40 % histórico de la oposición. Para ganar la presidencia requiere quitarle al comandante por lo menos 20 puntos. Así, su campaña se enfoca en este segmento del electorado. Su comando sabe que el 40 % de los votos contrarios a Chávez están asegurados. Estos electores nunca votarán por el presidente. Es más, votarán en contra de él, no importa quien fuera el candidato opositor al gobierno. Chávez mantiene un voto duro que llega del 30 % al 35 % del electorado. Solamente entre los remunerados directa e indirectamente por las misiones, más los pensionados, le garantizan casi 5 millones de votantes… A menos que quienes disfruten de estos beneficios sean convencidos por Capriles que ellos no perderán nada si el gana la presidencia. Por eso, propone la ley de las misiones y les garantiza que no suspenderá las mismas. Esta campaña ha tomado cuerpo y el oficialismo trata –sin lograrlo- de explicar que el candidato opositor suspenderá las misiones. De esta forma Capriles ha levantado la primera pata de su taburete vencedor. Chávez también cuenta con los millones de empleados públicos. El funcionario de estado normalmente cuando vota lo hace por su gobierno porque teme que si gana el opositor, cuando tome posesión, lo despidan y quede desempleado. En realidad vota por su empleo. Pues bien, el segundo mensaje de Capriles es ese: No habrá despidos si gana la presidencia. Este mensaje poco a poco va calando. Si lo logra proyectar en toda su dimensión, la segunda pata del taburete estará construida. El tercer mensaje está implícito en su campaña. Capriles es el joven y el futuro. El comandante es el pasado y no está en las mejores condiciones para gobernar. Si se quiere seguir trabajando con las misiones y mantener el régimen de pensiones en Venezuela, y Chávez no lo pudiera hacer por su enfermedad, quien puede garantizarles a los venezolanos esto, es Capriles. Así de simple. Esta es la tercera pata del taburete. Durante los próximos meses Capriles seguirá en este mensaje. Buscará que una buena parte del voto oficialista lo siga siendo, pero con él en el Miraflores. Al fin y al cabo si gana las elecciones será el jefe del nuevo oficialismo. Los opositores duros no se angustien por las formas del candidato y por sus mensajes, así como por la falta de confrontación con el chavismo. No sería conveniente si se quieren cimentar las patas del taburete estratégico de su campaña. Solamente, en las últimas semanas de la campaña, Capriles establecerá la cuarta pata que consolida la victoria, que es la dirigida a los opositores, a los duros de la Unidad, al voto antichavista. Solo así puede superar el 50 % de los votos con suficiente porcentaje que garantice el triunfo electoral. Vladimir Gessen

  • Psicología del paciente con cáncer

    8 May 2012 Todo enfermo de cáncer está en una situación estresante en extremo. Con su enfermedad se juega la vida. Las intervenciones quirúrgicas, la expectativa ante los permanentes exámenes médicos y sus resultados, el diagnóstico y los tratamientos como la quimioterapia y la radioterapia, y otros tratamientos clínicos con el uso de fármacos que generan dependencia, conforman un estado de estrés extremo, tanto para quien lo padece como para los familiares, amigos y discípulos. Definitivamente los enfermos oncológicos y sus familiares necesitan apoyo y tratamiento psicológico. El primer impacto lo sufre el enfermo cuando se determina la enfermedad y se le informa. Ello supone un fuerte golpe emocional. Las primeras reacciones son de miedo, luego incredulidad y después generalmente aparece la depresión o un estado de ansiedad constante, a veces intensa. Pronto el enfermo toma conciencia que enfrenta su propia mortalidad. La otra vida se hace presente en el pensamiento creando nuevas preocupaciones sean estas de orden práctico, como el que pasará -si deja de existir- con la familia, con su trabajo, con sus asuntos; o de orden espiritual o religioso, como el preguntarse qué acontecerá después de su fallecimiento en la otra vida. Se crean entonces problemas de angustia, de depresión y de sentimientos de culpa. Algunos pacientes desarrollan una profunda rabia como consecuencia de la pregunta ¿Por qué a mí…? El estrés emocional llega a afectar el curso del mal por su consecuencia en la disminución de la función inmunológica. El dolor en el paciente con cáncer lo afecta psicológicamente de manera dramática. Bien sea porque le impida llevar una vida como estaba acostumbrado, o por la acción de los medicamentos analgésicos que igualmente provocan alteraciones en la psiquis del paciente y en la forma de encarar sus labores habituales. Las fases que sigue un paciente de cáncer se resumen en el modelo de Kübler-Ross, quien propone las siguientes etapas: La primera fase es la Negación : Frente al diagnóstico de la enfermedad y ante el pronóstico de muerte, la persona se rehúsa a creer que le ocurre. Otra forma de negarlo, luego de ver los primeros diagnósticos, y de recibir algún tratamiento, es creer que ya está curado y comenzar a actuar como si en realidad lo estuviera. Al final de esta fase el paciente termina aceptando su enfermedad. La segunda fase es de Negociación : En esta etapa, luego de aceptar el diagnóstico, el enfermo intenta alterar de algún modo su condición, por la vía de un acuerdo que, generalmente, se establece con Dios. El paciente hace promesas de cambiar, mejorar, de hacer las cosas en lo sucesivo de modo diferente. Todo esto como consecuencia que el enfermo supone que hizo algo mal y por esto fue castigado, o porque cree que portándose mejor que antes, Dios lo va a salvar. La tercera fase es de Depresión : Ocurre cuando la enfermedad continúa y las promesas no funcionan. El paciente suele remitirse entonces a una revisión de las cosas inconclusas y las que no van a realizarse en el futuro. En algunos pacientes, luego de la fase de Negación, en lugar de la depresión, aparece una fase de Rabia : El paciente se da cuenta de que su situación es realmente seria y entonces se convierte en una persona iracunda, unas veces llena de resentimiento y otras veces estallando en toda clase de recriminaciones e insultos, echando la culpa de su situación a distintas personas o entidades, incluido Dios. La última fase es la Aceptación : La depresión pasa a un segundo plano, y la expectativa del encuentro con la otra vida puede derivar en calma y tranquilidad. La familia juega un papel vital en estos momentos. Producto de la admisión de los hechos, el paciente toma un segundo aire y se siente psicológicamente mejor. Puede ser el momento adecuado para abandonar un trabajo estresante y plantearse qué puede hacer para dejar resuelto los asuntos inherentes a sí mismo, a su familia y de solventar cuestiones pendientes, así como procurar su reconciliación con la Divina Providencia. (Foto: Pixabay) Vladimir Gessen

  • Capriles ¿Sigue los malos pasos del Comandante?

    9 May 2012 Lo primero que no le perdonaron a Chávez sus propios compañeros de lucha fue su acercamiento a la dictadura de los Castro. El MBR200 y el MVR originarios, antes de la creación del PSUV, prometieron encontrar un camino venezolano para transformar a nuestra Nación, en un Estado de Justicia Social. Chávez no es marxista, su enfermedad lo ha obligado a enseñar quién realmente es. Marxistas son Fidel y Raúl, comunistas pues, y como tal, materialistas y ateos. Bases fundamentales del marxismo. Chávez no se aferra al manifiesto comunista, empuña es un Crucifijo. Las misiones no existen en ningún manual del socialismo, ni real ni utópico. Todo es un invento que bien pudo inspirarse en Bolívar y en las tres raíces del primer movimiento revolucionario. Lo realizado bajo el mandato de Chávez pudo ser una obra autóctona, sin identificarse con el capitalismo ni con el neo-comunismo. Esa es la realidad. Brasil lleva más tiempo construyendo un Estado social sin alinearse con Estados Unidos ni con China, mucho menos con Cuba. Por ello, es inexplicable que el comandante se haya entregado con fervor cuasi religioso a Fidel, que se haya acercado a Marx, que defendiera el desastre comunista cubano como “un mar de felicidad,” y que se le echara a los hombros de los venezolanos el mantener económicamente un régimen oprobioso como el castrista. Esta es la razón fundamental por qué muchos revolucionarios se apartaron de Chávez. Ellos creen en una transformación profunda de la sociedad pero no apuntando a un régimen comunista. No le excusan -ni le permitieron- a Chávez tratar de crear una federación mancomunada de naciones con la Cuba de Fidel Castro. No toleran su amor por la revolución cubana y su desdén por la venezolana. Algunos piensan que para Chávez primero es Cuba. Hasta para poner en sus manos su propia vida y tratar su enfermedad allá. Confía más en Fidel que en cualquiera de sus “camaradas” venezolanos. Lamentablemente, esa es la verdad. Y, ustedes se preguntarán qué tiene que ver esto con Henrique Capriles. Les respondo: Lo que ha hecho Chávez con Fidel comenzó en su campaña presidencial. Fue a Cuba y, de alguna manera, se establecieron alianzas y compromisos secretos -que algún día la historia revelará- que comprometieron al futuro jefe de Estado venezolano a hacer lo que hizo. Uno, entonces se pregunta, ¿Qué fue a hacer Capriles a Colombia en un primer viaje, nunca bien aclarado?... Y ahora, algunas semana más tarde, se repite otro viaje a Colombia. ¿Cuál es el interés de ir a Colombia? ¿Es que vamos a salir del área de influencia, y de la intervención en nuestro país por parte del régimen castrista, para entrar en otra área de dominio de otros intereses? ¿Por qué Capriles si sabe el riesgo de opinión pública que significaba el ir a Colombia en este segundo viaje, prefirió hacerlo? Por ahora, le damos el beneficio de la duda, pero realmente esperamos una adecuada y transparente explicación. (Foto: ArchivoI21) Vladimir Gessen

  • El milagro le daría la victoria… Pero ¿Habrá milagro?

    10 May 2012 La campaña del comandante está a punto de hacer aguas. Aunque un buen número de venezolanos esperan que se cure y que esté en capacidad de participar en la campaña presidencial, cada día que pasa en medio de una gran imprecisión sobre su enfermedad, se genera una sospecha de que la situación es más grave de lo que se piensa para este sector poblacional. El obligado abandono de Chávez se siente. Los precandidatos sustitutos, Tarek el Aisami, Elías Jaua y Nicolás Maduro están en plena campaña electoral, buscando figurar de primeros en las encuestas, después del líder supremo. Mientras tanto, Diosdado Cabello y José Vicente Rangel ejecutan un posicionamiento estratégico que incluye los apoyos vitales y necesarios para un momento crucial de vacío de poder. Chávez, seguramente asesorado por los Castro, tratará de llegar al final, ganar las elecciones y nombrar a su sucesor. Si esto se diera, creemos que su hija o su hermano, o cualquiera de los mencionados asumiría la vicepresidencia, y en una maniobra política de enmienda constitucional, modificarían la Carta Magna, permitiendo que el vicepresidente remplace la ausencia absoluta del jefe de Estado “por el resto del período”. Tratando de perpetuar así, su “socialismo del siglo XXI”, a través de este subterfugio. Este escenario generaría una conmoción interna de proporciones no calculables. No obstante, cada día que pasa, sin información sobre la lamentable enfermedad del presidente, fortalece la creencia de que el comandante no podrá concluir la campaña electoral, y el PSUV tendría que designar otro candidato. Es probable -en este caso- que el oficialismo pida diferir las elecciones para darle chance al nuevo candidato socialista, porque -como estamos viendo- la mayoría de las personas que votan por Chávez lo hacen, además de por el fervor al líder, por el mantenimiento de las misiones… y Capriles ha logrado en los niveles populares el reconocimiento de que él no sólo las mantendrá sino que las mejorará. De hecho, Capriles se está colocando como el sucesor de Chávez, mas que cualquier otro dirigente del oficialismo. Por eso la campaña de descrédito al novel candidato de la Unidad. Vladimir Gessen

  • Encuestas, verdades y mentiras

    11 May 2012 La gran mayoría de las encuestas conocidas dan como ganador en las elecciones –si fueran hoy- al presidente Hugo Chávez por amplio margen. Una o dos empresas de investigación dan como triunfador a Capriles con pocos puntos sobre el comandante. Esto es lo que básicamente dicen las indagaciones. Algunas investigaciones las paga el gobierno, otras la oposición y las menos, ciertos sectores empresariales de lado y lado. De manera que –en principio- creo en ellas, más bien en la suma de todas ellas, porque me dan una tendencia, una pista de lo que está ocurriendo. Otros datos fundamentales son –entre otros- que Capriles estaría ganando en las ciudades más pobladas y en los estados de mayor peso electoral. Zulia, Miranda y Carabobo solos, representan mayor porcentaje del electorado que los doce estados más pequeños. Capriles debe ganar, además de estos tres estados, en Lara, Táchira, Bolívar, Nueva Esparta, Anzoátegui y Monagas y estar cabeza a cabeza en otros estados importantes. Por otra parte, no podemos olvidar que la oposición sacó el 52 % de los votos populares en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional. No obstante, creo que si se hubiera realizado la consulta electoral, para las fechas en las cuales se hicieron los estudios, Chávez sería el nuevo presidente, fundamentalmente, porque muchos electores votarían por él por la tradicional solidaridad del venezolano. Pero, no fue así, la jornada electoral es el 7 de octubre, y todo puede pasar de aquí allá, dependiendo de la salud del presidente. En realidad, todo depende de la cura o del desarrollo de la enfermedad del candidato del oficialismo. Si la mayoría electoral percibe que Chávez se curó, es el mejor escenario para el comandante. Una buena parte de los venezolanos sentirían una especie de milagro en este hecho. Sería el hombre que venció la muerte. Si la mayoría descubre que no es así y que el mandatario no se ha sanado, se le complicará la relección al mandatario. De la solidaridad y la admiración se pasaría a la incertidumbre, dado que el oficialismo no tendría como reaccionar a tiempo, al menos democráticamente. Por último, si la enfermedad inhabilita al presidente, el oficialismo no estará en condiciones de presentar un contendiente que pueda ganarle a Henrique Capriles la presidencia, dada la ventaja que habría desarrollado el gobernador de Miranda ya en campaña desde hace varios meses. Vladimir Gessen

  • ¿A pasos agigantados a una disolución?

    13 May 2012 Fidel Castro, al comenzar la revolución “socialista”, reunió a los dirigentes de su movimiento y les preguntó quién era economista, y el Ché levantó la mano. Después de esto, Fidel lo nombró presidente del Banco Central de Cuba y Ministro de Industrias, llevando a Cuba a la bancarrota. Cuando Fidel le cuestionó por qué si no sabía nada de Economía había alzado su brazo cuando pidió un “economista”. Entones el Ché le dijo: - Ah es que creí que habías preguntado quién era “comunista”. Recuerdo este viejo chiste de los años sesenta, referido al Ché Guevara, porque en Venezuela vemos muchos comunistas “gerenciando” la administración de las instituciones, y a las empresas públicas, con el mismo concepto que usaron, no sólo en Cuba, sino también en la Unión Soviética, en la China comunista y en cada país que practicó el comunismo. En cada uno de las naciones donde ha ejercido el comunismo es igual, en lugar de buscar a los más capaces en cada área, ser comunista es el principal requisito para gobernar… por supuesto, siempre fracasaron y en Venezuela lo estamos viviendo y viendo. También, traigo a colación algunas palabras de Bolívar en el Manifiesto de Cartagena después de la caída de la Primera República: “Por manera que tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación, dialéctica por táctica, y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vio realizada”. La “fosforito”, se le nombra ministra para las cárceles. Su experiencia en estas lides, ninguna. Pero eso sí, comunista y de las “come candela”. Pero no es la única, se acuerdan del ministro de tierras. Buen comunista, de los de pistolas al cinto y a la vista. No los puedo nombrar a todos, pero vayan pasando ministerio por ministerio, en Relaciones Exteriores, en Relaciones Interiores… En las Compañías del Estado, en Guayana, en Agropatria, en las empresas expropiadas. En PDVSA, donde rasparon a todos los gerentes por no ser comunistas como el Ché. Que les puedo yo decir, si acaso parodiar –guardando las distancias- al Padre de la Patria: “Por manera que tuvimos comunistas por jefes, caridad por legislación, polémica y odio social por táctica y mentirosos usando uniforme… y desde luego corre el Estado a pasos agigantados a una disolución universal, que bien pronto se vera realizada”. Vladimir Gessen

  • La tarjeta única puede ser un grave error

    14 May 2012 ¿En cual tarjeta se va a votar por Capriles? Algunos plantean que la Unidad debe llevar una tarjeta única. Otros, que cada uno de las entidades que apoyan a Henrique, debe tener su propia tarjeta. Esta decisión puede definir la elección presidencial. Es difícil que un adeco vote en una tarjeta de Primero Justicia y viceversa. Cada quien querrá votar en la tarjeta de la organización política que apoye. El argumento principal de crear una tarjeta única es el de permitir que todos puedan votar por Capriles en forma unitaria. Sin embargo, esto no es del todo unitario. Rechazar el pensamiento único es una premisa democrática. Ser diferentes es una base fundamental en la democracia. Las distintas posiciones políticas forman parte esencial de la libertad. A un sinnúmero de ciudadanos les importa no votar en una mescolanza de partidos y de principios. Así como también, enviar un mensaje desde su propia posición ideológica. Por qué no se va a permitir a un socialdemócrata, o a un socialcristiano, un socialista, un laborista, un conservador o a un liberal, votar por sus ideas. Además, tener en el “tarjetón” electoral muchas tarjetas de distintos partidos y movimientos apoyando a Capriles da una sensación de mayor unión. El mensaje es: Todos o muchos están con el candidato de Unidad. Mientras tanto, una pírrica tarjeta enfrentando a todas las que apoyan al comandante, da una imagen de debilidad. Su mensaje es de desolación y de “solitarismo”. Si cada quien postula en su tarjeta a Capriles, el sentimiento sería: AD apoya a Capriles, Copei apoya a Capriles, el Mas apoya a Capriles, Primero Justicia apoya a Capriles, Un Nuevo Tiempo apoya a Capriles, Bandera Roja apoya a Capriles, Voluntad Popular apoya a Capriles, La Causa R apoya a Capriles… y pare de contar: Todos apoyan a Capriles, el país lo apoya. Una sola tarjetita no da este mensaje. Así de simple. Por otra parte, creo que es bueno que todos sepamos por quiénes están apostando políticamente a futuro los venezolanos Vladimir Gessen

  • Los venezolanos le dicen un no rotundo al odio social

    15 May 2012 Muy alentadores los resultados de la última encuesta ómnibus de Datanálisis donde el 82,6 por ciento de los venezolanos rechaza la división de la población por cuestiones políticas. Esto nos demuestra que la lucha de clases y el odio social pregonado por los extremistas del oficialismo no tienen mayores escuchas. De acuerdo con el estudio, solo llegan a 15,8 % los que consideran que Venezuela se divide entre chavistas y antichavistas, y un 78,9 % respondió que en su comunidad “nunca” o “muy pocas veces” se han producido confrontaciones por este motivo. Entre la minoría que cree que si hay división entre chavistas y no chavistas, el 59 % señala a los políticos como los responsables de esta polarización, y el 24% expresa que es consecuencia de las descalificaciones empleadas por el mandatario nacional en sus discursos. Los encuestados observan (59.8%) que para evitar la pugna entre las parcialidades es indispensable el “respeto al pensamiento político de cada quien”, “que el presidente modere su discurso político” y “que los medios de comunicación fomenten el diálogo entre el Gobierno y la oposición. Estos datos y los de otros estudios e investigaciones -con similares cifras- los debe conocer detalladamente el presidente Hugo Chávez. Por ello, durante más de una década, en todas las campañas electorales, el tema del amor ocupa el primer lugar en sus discursos y consignas. Además, en el presente -por razones obvias- su lenguaje tiende al amor, a la justicia social y a lo religioso, lo cual contiene la exaltación de los valores positivos. No obstante, los radicales comunistas de parte del oficialismo y algunos voceros de los medios gubernamentales, prosiguen pregonando su odio e intentando lograr la separación y la ruptura entre los cariñosos, afectuosos, cordiales y fraternales venezolanos. Lo siento extremistas… ¡no lo lograrán! Nuestro pueblo ha superado durante más de 14 años su intento de disgregarnos… Vladimir Gessen

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