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  • Somos distintos pero una sola humanidad

    La diversidad no nos separa, nos enriquece. Construyamos un mundo multirracial, pluricultural, humano y sin discriminación... Fotos e imágenes Gessen & Gessen El origen del racismo: una construcción que podemos revertir   En los albores de la humanidad, cuando una tribu nómada llegaba a los dominios de otra, era común que surgieran tensiones. La tierra, los frutos, la caza, el agua y los refugios eran escasos, y la presencia de un grupo desconocido podía representar una amenaza directa a la supervivencia. Así, el temor al extraño —al que no compartía ni lengua, ni costumbres, ni rostro familiar— no era un prejuicio irracional, sino una respuesta instintiva de defensa ante lo incierto. En este contexto ancestral, surgió la desconfianza hacia el otro como un mecanismo adaptativo, que protegía al grupo y aseguraba sus recursos. No obstante, ese temor inicial, que pudo tener sentido biológico en un mundo hostil, fue transformándose con el tiempo en prejuicio, exclusión y luego en ideología. Nadie nace racista. El racismo no es una característica innata de la naturaleza humana, sino una construcción social, cultural e histórica que ha sido aprendida, transmitida y reforzada a lo largo de generaciones. Desde la psicología evolutiva sabemos que los seres humanos, como especie gregaria, tienden a agruparse por afinidad, por parentesco, por costumbres compartidas, por lenguaje o territorio común. Esta tendencia a formar grupos —clave para la supervivencia en los clanes prehistóricos— también implicaba diferenciar entre “nosotros” y “ellos”, lo familiar y lo extraño. Sin embargo, esa distinción natural no implicaba, en sus orígenes, odio ni jerarquía. Fue la historia —específicamente, las estructuras de poder— la que transformó la diferencia en desigualdad. Las diferencias físicas visibles, como el color de la piel, el tipo de cabello, o los rasgos faciales, así como las culturales —como la lengua, la religión o las formas de vestir— comenzaron a utilizarse como herramientas para justificar la dominación. No fue la ciencia la que definió quién era superior o inferior, sino las necesidades políticas y económicas de imperios, colonizadores, esclavistas y dictadores. El racismo, tal como lo conocemos, se consolidó como un sistema que otorgaba privilegios a unos y negaba derechos a otros, basado en criterios arbitrarios y pseudocientíficos. Fue promovido por ideologías que buscaban legitimar la explotación, el genocidio, la esclavitud y la exclusión. Así nació el racismo estructural. No como una opinión individual, sino como un mecanismo colectivo profundamente arraigado en instituciones, leyes, discursos y costumbres. Pero si el racismo fue construido, también puede ser deconstruido. Y de hecho, eso es lo que ya ha comenzado a ocurrir. La conciencia ética y psicológica de nuestra época, fortalecida por los movimientos de derechos humanos, la ciencia moderna y la creciente interacción entre culturas, nos permite entender que la diversidad humana no es una amenaza, sino una riqueza. Comprender esto no solo es posible… es urgente. Porque el verdadero progreso de la humanidad no será medido por su poder tecnológico, sino por su capacidad de reconocerse en el otro, sin importar su origen.   Breve historia del racismo: del dolor al despertar colectivo Desde las primeras grandes civilizaciones, la discriminación por origen o pertenencia étnica ha sido una herramienta de poder. En el Egipto faraónico y la Roma imperial, los pueblos conquistados eran esclavizados sin importar su raza, pero con la expansión colonial europea en los siglos XV al XIX, la noción de “raza” comenzó a adquirir un carácter jerárquico, político y moral. El comercio transatlántico de esclavos, impulsado por potencias como Portugal, España, Inglaterra, Francia y los Países Bajos, convirtió a más de 12 millones de africanos en mercancía humana. Este proceso — documentado por historiadores como David Eltis y Marcus Redik en The Rise of African Slavery in the Americas  y Marcus Rediker  (The Slave Ship: A Human History, 2007)— no solo implicó su captura, el traslado forzado y la explotación, sino también la deshumanización sistemática de pueblos enteros, al punto de justificar la esclavitud como un “orden natural”. Simultáneamente, las poblaciones indígenas de América, África, Asia y Oceanía fueron arrasadas o marginadas. El proceso de colonización no solo implicó violencia física, sino también epistemicidio como lo es la destrucción del saber y la cultura de los pueblos sometidos. Como concluyó el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos, “ la colonización no fue solo territorial, sino también del pensamiento ” (Epistemologies of the South, 2014). En el siglo XIX, el racismo adquirió una nueva legitimidad bajo el manto de lo que para entonces denominaban “la ciencia”. Doctrinas como el darwinismo social, promovidas por autores como Herbert Spencer , y teorías raciales pseudocientíficas como las de Arthur de Gobineau en su obra, "Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas" (Essai sur l'inégalité des races humaines, 1853), intentaron clasificar a la humanidad en razas superiores e inferiores . La frenología, una pseudociencia popular en los siglos XVIII y XIX afirmaba que la forma y protuberancias del cráneo podían revelar rasgos de personalidad, inteligencia y carácter moral. Creada por Franz Joseph Gall , esta teoría fue desacreditada, pero influyó negativamente en ideologías racistas al asociar supuestas capacidades mentales con rasgos físicos, junto a la antropometría, que se trató de la medición del cuerpo humano , especialmente sus dimensiones y proporciones. En el siglo XIX se usó para clasificar a las personas por “razas”, asociando medidas craneales o corporales con inteligencia o valor humano, como hizo el criminólogo Cesare Lombroso . Asimismo, se establecieron prácticas para “probar” supuestas diferencias innatas entre blancos, negros, asiáticos e indígenas, alimentando prejuicios que se incorporaron a las leyes, la educación y las instituciones en buena parte del mundo. El siglo XX fue testigo del horror extremo al que puede llevar el racismo institucionalizado. Entre 1933 y 1945, el régimen nazi en Alemania —guiado por una ideología de “pureza racial” y antisemitismo virulento— organizó el exterminio sistemático de seis millones de judíos europeos, así como de gitanos, homosexuales, personas con discapacidad y opositores políticos. Este crimen, conocido como el Holocausto , ha sido ampliamente documentado por el historiador Raul Hilberg  (The Destruction of the European Jews, 1961) y fue juzgado en los Juicios de Núremberg, sentando precedentes en el derecho internacional por crímenes contra la humanidad. Pero, esa oscuridad marcó también un punto de inflexión. El mundo se estremeció, y de esa conmoción nació una nueva conciencia colectiva.   La humanidad despierta: derechos humanos, diversidad y dignidad En 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos , adoptada por las Naciones Unidas, proclamó que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. En las décadas siguientes, se derrumbaron sistemas de segregación como el apartheid en Sudáfrica (abolido en 1994) y se lograron avances en los movimientos por los derechos civiles en Estados Unidos, liderados por figuras como Martin Luther King Jr., quien afirmó: “ La injusticia en cualquier parte es una amenaza a la justicia en todas partes ” . En Sudáfrica, la resistencia contra el sistema de apartheid —formalmente instaurado en 1948 y abolido en 1994— tuvo como símbolo mundial a Nelson Mandela , quien pasó 27 años en prisión antes de convertirse en el primer presidente negro del país y Premio Nobel de la Paz. En América Latina, intelectuales como Rigoberta Menchú  (Premio Nobel de la Paz, 1992) visibilizaron la opresión histórica de los pueblos indígenas, exigiendo reconocimiento, derechos y respeto a sus culturas. En Europa, tras siglos de etnocentrismo, la diversidad comenzó a ser integrada en las políticas públicas, aunque con desigualdades persistentes. En Asia, países como India abolieron el sistema de castas en sus constituciones modernas, aunque las prácticas sociales aún arrastran las huellas de jerarquías milenarias. Aunque el racismo persiste, a menudo disfrazado de indiferencia estructural o desigualdad institucional, hoy las voces que lo denuncian son más fuertes, más diversas y mejor conectadas. Investigaciones contemporáneas en psicología social, como las de Mahzarin R. Banaji y Anthony G. Greenwald  (Blindspot: Hidden Biases of Good People, 2013), muestran cómo incluso personas bien intencionadas pueden reproducir sesgos inconscientes, lo que revela la profundidad de las raíces culturales del racismo. A pesar de todo, el siglo XXI ha traído consigo nuevas herramientas para acelerar este despertar colectivo. La expansión de la educación universal, el acceso a la información científica abierta, el poder multiplicador de las redes sociales e incluso la inteligencia artificial, han permitido a millones de personas compartir sus historias, denunciar el racismo y celebrar la diversidad. La globalización cultural, lejos de ser una amenaza para las identidades, ha favorecido la creación de sociedades híbridas, multilingües y mestizas, donde las fronteras raciales pierden fuerza frente al intercambio cotidiano. Estudios recientes, como los de Martha Nussbaum  (Creating Capabilities, 2011), destacan que una ciudadanía global inclusiva requiere tanto la protección legal de los derechos como el cultivo de la empatía y la educación emocional. Asimismo, investigaciones de la UNESCO señalan que la educación para la diversidad es una herramienta poderosa contra el racismo estructural. En el presente, millones de personas conviven, estudian, trabajan, se casan y sueñan más allá de las categorías impuestas por el pasado. El camino no está exento de retrocesos ni de nuevas formas de exclusión, pero la dirección de fondo es clara, el mundo ya no tolera pasivamente la discriminación racial. Cada acto de resistencia, cada ley de reparación, y cada gesto de reconocimiento al otro, fortalece esa conciencia planetaria que nos recuerda que la dignidad humana no tiene color. Cada generación educada en la igualdad, cada lucha por la reparación y la inclusión, y cada paso hacia una sociedad plural y justa, forman parte de ese largo camino —aún inconcluso— del dolor al despertar colectivo.   Causas que perduran, pero fuerzas transformadoras en marcha El racismo no ha desaparecido… ha mutado. Persiste en formas veladas, como la discriminación oculta, las microagresiones cotidianas, la segregación escolar o residencial, o los prejuicios inconscientes que influyen en decisiones laborales, judiciales o médicas. La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia   (ECRI Report, 2022) ha señalado que incluso en democracias consolidadas, las personas racializadas enfrentan desventajas sistemáticas en el acceso a la justicia, la vivienda o la salud. La psicología social contemporánea, sin embargo, ha demostrado que los prejuicios no son inevitables. Teóricos como Gordon Allport, en su obra clásica (The Nature of Prejudice, 1954), establecieron que el contacto intergrupal positivo —es decir, el encuentro respetuoso entre personas de diferentes orígenes— puede reducir significativamente los prejuicios , especialmente cuando se da en condiciones de igualdad y colaboración. Décadas después, este principio ha sido confirmado por metaanálisis de estudios internacionales (Pettigrew & Tropp, A Meta-Analytic Test of Intergroup Contact Theory, 2006). Desde la neurociencia, investigaciones como las de Elizabeth Phelps y Mahzarin R. Banaji han revelado que el cerebro humano puede modificar sus respuestas emocionales automáticas ante grupos distintos . La amígdala, asociada a respuestas de miedo y alerta ante lo desconocido, puede desactivar su reacción con la exposición progresiva, el aprendizaje emocional y la empatía (Phelps et al., The Regulation of Emotional Responses to Racism, Nature Neuroscience, 2000). Es decir, el prejuicio no es un destino biológico, sino un patrón aprendido que puede desaprenderse   y reconfigurarse. Las nuevas generaciones están al frente de este cambio. En sus entornos escolares, digitales y laborales, viven en contacto con la diversidad y son más conscientes de las narrativas de exclusión. Estudios como los del Pew Research Center (2021) muestran que los jóvenes del siglo XXI son más sensibles a la justicia racial , más críticos con las estructuras de poder, y más propensos a exigir representación auténtica en medios, ciencia y política. El aumento de la diversidad en posiciones de liderazgo, la expansión de contenidos multiculturales en medios de comunicación, y la consolidación de movimientos con campañas globales contra el racismo institucional, indican que estamos ante un cambio generacional profundo. La socióloga Patricia Hill Collins  lo describe como un “desplazamiento del centro epistémico”, donde las voces antes silenciadas comienzan a redefinir los marcos de conocimiento, poder y ciudadanía (Intersectionality as Critical Social Theory, 2019). En términos filosóficos y humanos, todo esto apunta a una verdad esencial, la del que el racismo se sostiene en el miedo, pero puede desmoronarse con el conocimiento, la compasión y la voluntad colectiva. Como concluye el psicólogo Steven Pinker, “ la expansión de los círculos morales ha sido uno de los logros más esperanzadores de la civilización ” (The Better Angels of Our Nature, 2011). Y en ese proceso, el cerebro humano no es un obstáculo, sino una promesa, ya que se puede aprender a amar lo que antes se temía.   El porvenir: un mundo multirracial y pluricultural Afirmamos —con convicción profesional, ética y humana— que la humanidad avanza. Lo hace con pasos irregulares, a veces titubeantes, incluso enfrentando retrocesos, pero con una dirección clara. Vamos dejando atrás los prejuicios raciales y abriendo espacio a una comprensión más profunda de nuestra común humanidad. Y lo más inspirador no es solo que caminamos hacia la tolerancia, sino que comenzamos a celebrar activamente la diversidad como una riqueza y no como un problema. La historia de la humanidad está marcada por el mestizaje y la mezcla cultural. Desde los antiguos imperios —como el persa, el romano o el otomano— que integraban pueblos diversos, hasta las migraciones modernas que han configurado ciudades como Nueva York, Londres o São Paulo, o países como Australia y Canadá, donde el encuentro entre culturas ha sido una constante ( Boaventura de Sousa Santos, Epistemologies of the South, 2014 ). Sin embargo, nunca antes habíamos tenido la posibilidad real de construir una conciencia planetaria, donde la pluralidad no implique conflicto, sino posibilidad. El Proyecto Genoma Humano, finalizado en 2003, reveló que entre cualquier par de seres humanos existe una coincidencia genética del 99.9 %, lo que desacredita por completo las categorías biológicas de “raza”  que señalan que no somos diferentes (Collins et al., Science , 2003). Desde entonces, organismos internacionales han insistido en que la raza no es una realidad científica, sino una construcción social (UNESCO, Declaration on Race and Racial Prejudice, 1978). En este contexto, soñamos con un mundo donde la palabra “humano” preceda a la de “raza” y que ésta última no sea necesaria para clasificar, sino simplemente para reconocer la riqueza racial de nuestra especie. Un mundo donde el mestizaje no sea una excepción anecdótica, sino la norma compartida, y donde las identidades no estén atadas únicamente al pasado, sino que se construyan en el presente, mediante vínculos reales, cotidianos y humanos. Hoy, un niño blanco y una niña afrodescendiente pueden crecer en la misma aula, compartir historias, ideas y sueños. Una pareja formada por un migrante asiático y una europea puede criar hijos que dominen varios idiomas y naveguen con naturalidad entre culturas. Una comunidad indígena puede —y debe— ser reconocida no solo por su pasado, sino como portadora de conocimientos esenciales para el futuro, desde la medicina natural hasta la sostenibilidad ecológica ( Escobar, Sentipensar con la Tierra, 2014 ). Como señala Kwame Anthony Appiah , en relación a cómo definir la identidad del ser humano, expresa que l a identidad del siglo XXI es una narrativa en movimiento, una mezcla constante de herencias , elecciones y relaciones (The Lies That Bind: Rethinking Identity, 2018). El futuro —si elegimos construirlo con inteligencia emocional y justicia social— será multirracial, pluricultural, interconectado y consciente. Lo que antes fue separación, hoy es posibilidad de encuentro. Lo que generaba miedo, hoy puede transformarse en curiosidad, respeto y amor. Y lo que se usó para dividir, hoy puede servir para tejer un relato común, el de una sola humanidad que aprende, poco a poco, a reconocerse en su diversidad.   Sembrar esperanza, construir integración Cada gesto cuenta. Cada acto de respeto —por mínimo que parezca— es una semilla contra la indiferencia. Una palabra inclusiva, una mirada sin prejuicio, una ley que protege sin distinción, o una historia que honra la dignidad de quien fue marginado, o un artículo de opinión, contribuyen a tejer el futuro que anhelamos. Hannah Arendt , afirma que “ el poder nace cuando las personas actúan juntas ” (The Human Condition, 1958). Y ese poder, en clave ética, se manifiesta en la construcción cotidiana de una convivencia más justa. Creer en un mundo sin discriminación no implica ingenuidad. No es negar la historia, sino mirarla de frente y elegir transformarla. Sabemos de dónde venimos, de siglos de esclavitud, colonización, exterminios étnicos y jerarquías impuestas en nombre de falsas superioridades. Pero también estamos al tanto de que la historia no es una condena, es una materia viva que se reescribe con cada generación. Como recordó Desmond Tutu , arquitecto moral de la reconciliación en Sudáfrica: “ El perdón no cambia el pasado, pero amplía el futuro ” . Desde la psicología humanista, autores como Carl Rogers  y Abraham Maslow sostuvieron que todo ser humano tiene la capacidad de crecer hacia la comprensión, la empatía y la autorrealización si se le ofrecen condiciones adecuadas ( On Becoming a Person, 1961 ), ( Motivation and Personality, 1954 ). Hoy, estudios contemporáneos en educación y neurociencia social refuerzan esta idea: la empatía se aprende, los prejuicios pueden desaprenderse , y las sociedades pueden transformarse desde el aula, la ley, el arte, y la convivencia diaria (Decety et al., The Social Neuroscience of Empathy, 2009). La Declaración de Durban (ONU, 2001), surgida de la Conferencia Mundial contra el Racismo, proclamó que la diversidad humana es un patrimonio valioso y no un problema a resolver . Esa afirmación es hoy más urgente que nunca. En un planeta interconectado, la integración no puede ser un favor que se concede, sino un derecho que se reconoce y se garantiza. El futuro que visualizamos es mestizo, plural, solidario y profundamente humano. No será construido por decreto, sino por acción colectiva y ética cotidiana. Está en nuestras manos, en cómo educamos a los niños, en cómo legislamos, en cómo narramos la historia, en cómo elegimos convivir.   Un destino común: una sola humanidad No hay camino sencillo hacia la superación del racismo. Es un proceso largo, lleno de contradicciones, marcado por heridas históricas y resistencias persistentes. Pero también es un viaje posible. Y lo más importante es que es un viaje necesario. Lo que hemos recorrido como especie —desde la esclavitud al despertar de los derechos humanos, desde el prejuicio hasta la conciencia global, desde el miedo a la diversidad hasta su celebración— nos ha enseñado que el cambio no ocurre solo desde arriba, ni únicamente en las leyes, sino también desde abajo, en nosotros, en las palabras, en las decisiones cotidianas. La ciencia ha desmontado la idea de raza como categoría biológica. La historia ha desmentido la supremacía como argumento de civilización. La ética y la psicología nos han mostrado que la empatía puede aprenderse, que el respeto puede enseñarse, y que el futuro puede imaginarse de otro modo. Hoy, más que nunca, sabemos que la diversidad no nos debilita, por el contrario nos enriquece y fortalece como personas, comunidades o ciudadanos de una nación. Por eso, elegimos hace décadas un compromiso de —en nuestra medida— trabajar por la integración de la humanidad. Creemos como profesionales, como ciudadanos, como seres humanos, que la unificación, el respeto y la justicia no son utopías, sino horizontes posibles. Que un mundo sin discriminación no solo es deseable sino que es alcanzable, si cada generación siembra conciencia y cultiva compasión. Y así, paso a paso, palabra a palabra, ley tras ley, mirada tras mirada, podremos construir durante este siglo de extraordinarios avances científicos y tecnológicos que concluya con una civilización que no se defina por las fronteras que trazó, sino por los puentes que fue capaz de tender. Porque al final, nadie llega al mundo con odio en su conciencia. Ningún niño nace viendo enemigos en los rostros diferentes, ni despreciando una lengua que no entiende, ni rechazando una piel que no es la suya. El odio se aprende, sí… pero por eso mismo también podemos enseñar el amor. Lo decimos con la certeza que nos ha dado la vida, la psicología, el periodismo, y la experiencia de escuchar miles de historias donde aprendimos que el racismo, el desprecio, y la exclusión no están escritos en los genes, se transmiten como un legado roto, pero no irreversible. Y si el miedo al otro fue sembrado por generaciones anteriores, también nosotros podemos plantar y cultivar algo distinto. Podemos enseñar a mirar con respeto, a escuchar con empatía, a convivir con ternura, a celebrar la diferencia como un regalo, y no como una amenaza. Creemos profundamente que el corazón y las emociones humans estás hechos para el vínculo, no para la separación. Que la conciencia humana, cuando se libera del prejuicio, late al compás de la compasión. Por eso, elegimos aportar —con nuestras palabras y nuestros actos— que amar no solo es posible, es más bien el mayor aprendizaje de todos. Ese es nuestro destino más noble, ser una sola humanidad, diversa, libre y reconciliada consigo misma… si esto te resuena en tu conciencia, camina con nosotros… Si quieres profundizar sobre este tema, consultarnos o conversar con nosotros, puedes escribirnos a psicologosgessen@hotmail.com . Hasta la próxima entrega… Que la Divina Providencia del Universo nos acompañe a todos… María Mercedes y Vladimir Gessen , psicólogos   (Autores de “ Maestría de la Felicidad ”, “ Que Cosas y Cambios Tiene la Vida ” y de “ ¿Qué o Quién es el Universo? ”) .

  • Trump, diagnosticado con insuficiencia venosa tras hinchazón en las piernas

    Según el médico presidencial, Trump, de 79 años, padece "insuficiencia venosa crónica", una afección en la que las venas dañadas de las piernas no mantienen un flujo sanguíneo adecuado. Foto: Instagram @potus El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido diagnosticado con una insuficiencia venosa crónica tras someterse a un examen médico por hinchazón en las piernas, informó este jueves 17 de julio la Casa Blanca. Según el médico presidencial, Trump, de 79 años, padece "insuficiencia venosa crónica", una afección en la que las venas dañadas de las piernas no mantienen un flujo sanguíneo adecuado, informó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. Añadió que es una "afección benigna y corriente" y no se ha apreciado "una trombosis venosa profunda o enfermedad arterial", reseña e portal web lanacion En respuesta a las especulaciones sobre fotos recientes en las que se ven hematomas en las manos de Trump, Leavitt afirmó que se debe a "una leve irritación de los tejidos blandos causada por los frecuentes apretones de manos y el uso de aspirina", que toma como "prevención cardiovascular".

  • "Lavarse con su orina y tomarla" el secreto del actor Sebastián Ligarde

    El actor a sus 73 años, que parece de 50 años, explica que no sólo se trata de una buena alimentación o la práctica de ejercicio, sino también, echar mano de la orinoterapia. Foto: Instagram amedeeligardeactor El actor mexicano Sebastián Ligarde,  conocido por sus icónicos papeles juveniles en telenovelas como "Quinceañera" y "Salomé", ha sorprendido al público al revelar que su secreto para mantener una apariencia juvenil a sus 73 años no sólo es una buena alimentación o la práctica de ejercicio, sino también, echar mano de la orinoterapia . Fue en una entrevista con Matilde Obregón donde el actor declaró que se interesó por esta práctica cuando, al compartir créditos con una actriz sumamente atractiva en la década de los ochenta , se enteró que ella usaba su orina para cuidar el aspecto de su piel: "Era una mujer bellísima, yo la veía y pensaba, ¿qué edad tendrá? Entonces le pregunté: 'disculpa, ¿qué edad tienes?, me dijo: 'no creo que quieras saber' y le respondí: 'sí quiero, porque realmente no calculo, pareces como de 40'. Y me fui de espaldas cuando me contestó: 'tengo 64'". De acuerdo a declaraciones del actor, cada mañana recolecta la orina después de las 4:00 a.m., desechando los primeros segundos para limpiar los conductos. Luego, aplica el líquido con un algodón en su rostro, cuello y manos , permitiendo que se seque naturalmente sobre la piel sin enjuagar, para que la urea actúe durante todo el día. Ligarde sostiene que la urea, componente principal de la orina, es un humectante natural que ayuda a mantener la piel hidratada y exfoliada . Afirma que no ha utilizado cremas, bótox ni cirugías en las últimas décadas, y atribuye su apariencia juvenil a esta práctica, sumada también a una rutina de ayuno intermitente , reseña el portal web trendencias En un video publicado en sus redes sociales , el actor confiesa cómo ha sido llegar a los más de 70 años con un reciente diagnóstico de diabetes, por lo que le recomendaron seguir una dieta estricta tras un gran aumento de peso al llegar a pesar 100 kilos, lo que lo llevó a realizar cambios en su vida. Sobre este inusual tratamiento para la piel, Ligarde afirma que "las cremas más caras del mundo, de 500 dólares, están hechas de urea de vaca o de caballo , ese es el ingrediente y, la mitad de tu propia orina, o es suero o urea, es maravilloso para la piel. En mi rostro no hay ninguna cirugía, no hay bótox, no hay nada nada, no me pongo crema hace 20 años, ni la más cara ni la más barata, ninguna", confesó.

  • Putin y Trump: El peligro de los superegos

    Los superegos de Putin y Trump están haciendo que la brutal invasión a Ucrania se prolongue. Imagen Copilot Donald Trump se burlaba del expresidente Joe Biden porque no había evitado la guerra de Ucrania. En realidad, invasión. Siempre se ha negado a llamarla de este modo. Durante la campaña electoral, Trump insistió en que después de llegar a la Casa Blanca acabaría con el conflicto en un solo día . Luego se retractó diciendo que se trataba de una broma. Ante el fiasco, no le quedó otra. Han pasado casi seis meses desde que asumió la presidencia de nuevo y no ha avanzado casi nada. La confrontación se encuentra en el mismo punto que antes. Cada vez los ataques de Vladímir Putin al territorio ucraniano son más feroces. Los objetivos no son solo militares, sino también civiles. Las muertes de personas inocentes se incrementan constantemente. Putin no da ninguna señal de querer detener la agresión. Sus planes han resultado mucho más complejos e indescifrables que lo imaginado por el Presidente norteamericano. Ostensiblemente, Trump se equivocó. Subestimó al autócrata ruso. Ahora, indignado por su fracaso –que se agrega a su incapacidad para detener el afán genocida de Benjamín Netanyahu contra Gaza- ha amenazado a Rusia con imponerle unos aranceles de 50%, si Putin no llega a un acuerdo con Volodímir Zelenski para acabar con la guerra en cincuenta días. De nuevo, el unilateralismo se pone de manifiesto. La respuesta de Putin ha sido categórica: no se dejará intimidar por Trump. Su eterno canciller, Serguéi Lavrov, le manifestó hace pocos días al poderoso jefe de china, Xi Jinping, que Rusia se había acostumbrado a sobrevivir con las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos y, por lo tanto, no estaba dispuesta a someterse a los dictámenes de la Casa Blanca. Guerra habrá para rato. Siempre me ha parecido incorrecta la forma como Trump se relaciona con Putin, quien ha manifestado desde la invasión a la península de Crimea en 2014 su intención de expandir las fronteras de la Federación Rusa para tratar de alcanzar la dimensión e influencia que tuvo la antigua URSS. Ese afán expansionista e imperial se refleja también en las relaciones que cultiva con esa especie de colina que es Bielorrusia, donde mantiene en el poder a su lugarteniente Alexander Lukashenko, y en las regiones de Abjasia y Osetia del Sur, que se separaron de Georgia, luego de Putin promoviera un movimiento secesionista. Putin es un dictador al cual el enorme territorio ruso le queda pequeño. Aunque la Federación Rusa no es una potencia económica, y está lejos de serlo pues su economía no figura ni siquiera entre las veinte más importantes del mundo, aspira a ser el hegemón de toda la zona al este de Europa y compartir el dominio en Asia sólo con China, su gran aliada política, económica y militar. El objetivo de Putin consiste en formar un poderoso frente contra Estados Unidos y la Unión Europa. En resumen, contra el Occidente democrático. Donald Trump no ha entendido nunca que Vladímir Putin no es un interlocutor cualquiera, sino un personaje que pretende competir con Estados Unidos en el tablero militar mundial. Que entiende la política como un conjunto de movimientos estratégicos orientados a convertir a Rusia en esa gran potencia que una vez fue. Putin ve el mundo organizado en pocos centros de poder, uno de los cuales es Rusia, con él al frente. La alternativa frente a Putin pareciera consistir en retomar el camino de la diplomacia internacional, lo cual incluye fortalecer al G-7, grupo por el cual Trump siente tanto desdén, estrechar los vínculos con la Unión Europea, también depreciada por el magnate norteamericano, y abrirse a nuevos vínculos con los distintos foros internacionales constituidos durante los años recientes, con la finalidad de fortalecer las capacidades regionales de diálogo y negociación. En este movimiento envolvente, Estados Unidos debería intentar debilitar a Rusia en el escenario mundial y fortalecer la solidaridad con Ucrania. La tarea no es sencilla porque, como he dicho, la cooperación por ahora entre China y Rusia es estrecha. Pocos países estarán dispuestos a distanciarse de la segunda potencia económica del mundo, y poner en riesgo los nexos comerciales y financieros con ella. Intentar darle órdenes a Putin. Amenazarlo o coaccionarlo de manera unilateral, se ha evidenciado que constituye un grave desliz. En este caso, el error genera consecuencias letales para el pueblo ucraniano, víctima del delirio de grandeza del déspota ruso. La vía diplomática concertada luce más eficaz que los gritos de caporal . Para eso se requiere ser estadista, no publicista. Los superegos de Putin y Trump están haciendo que la brutal invasión a Ucrania se prolongue , sin que se le vea solución a ese terrible drama. Trino Márquez

  • La Vinotinto se anota un punto para la Copa América

    La selección de Venezuela sumó su primer punto en la Copa América Femenina 2025, al igualar 0-0 con Colombia en Quito. Foto: Laviotinto.com La Vinotinto se mostró competitiva contra el elenco del vecino país, que se estrenaba en el torneo, en especial en la primera parte. La ocasión más clara de ese período fue venezolana, con un remate de Daniuska Rodríguez que dio en el travesaño. En la segunda parte, Colombia asumió más el protagonismo, pero ambos equipos carecieron de precisión a la hora de llegar al área contraria. Luego de enfrentar a las rivales más difíciles del continente, la Vinotinto tendrá la oportunidad de pisar fuerte en el Grupo B, cuando el sábado se mida a la colista Bolivia. La alineación de Ricardo Belli fue la siguiente : Nayluisa Cáceres; Michelle Romero, Verónica Herrera, Yenifer Giménez (Ysaura Viso, 82′), Raiderlin Carrasco; Dayana Rodríguez, Daniuska Rodríguez, Gabriela García; Mariana Speckmaier (m.68, Joemar Guarecuco, 68′), Bárbara Olivieri, Deyna Castellanos. Con información de lavinotinto.com

  • Las noticias de economía del 16Jul en Venezuela

    El Gobierno de Colombia ha manifestado públicamente, en diversas oportunidades, su intención de adquirir a Monómeros. Foto: @PalmaEdwin Un resumen de las informaciones de iportancia nacional que afectan a los ciudadanos que habitan el territorio nacional. Colombia tramitará una licencia ante Estados Unidos para facilitar adquisición de Monómeros El Gobierno de Colombia está tramitando una autorización ante su par de Estados Unidos, para adquirir a la empresa Monómeros Colombo Venezolanos. El ministro de Minas y Energía de Colombia, Edwin Palma Egea, informó en sus redes sociales que sostuvo reuniones con autoridades de la empresa venezolana Pequiven sobre la "iniciativa de nuestros dos gobiernos de avanzar en la adquisición de esa empresa clave para la soberanía alimentaria del país". Asimismo, aseveró que las autoridades colombianas explorarán "varios caminos, incluso, tramitando una licencia ante Estados Unidos para facilitar esa transacción" . Recientemente, el ministro colombiano indicó en un evento organizado por ProColombia en la Bolsa de Valores de Caracas (BVC) que " ojalá podamos concretar esa negociación entre los dos gobiernos para que Monómeros pase a ser parte de nuestro país". El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha enfatizando en el interés en adquirir este activo estratégico "para garantizar la soberanía alimentaria y diversificar el portafolio energético industrial del país" . Además, esta compra abre la puerta a la integración binacional : interconexión eléctrica, Zona Económica Especial (ZEE) y cooperación energética con Venezuela. Monómeros es la empresa petroquímica venezolana que opera en la ciudad de Barranquilla, en Colombia, y cumple un papel fundamental tanto para la economía de la nación neogranadina como la de Venezuela . Cabe precisar que esta compañía controla cerca del 40% del mercado de fertilizantes en Colombia y abastece al 80% del agro de la nación. Con información de bancaynegocios.com Venezuela insiste a Colombia en crear una zona económica binacional Durante una visita oficial a Bogotá, el canciller venezolano Yván Gil reiteró este miércoles a su homóloga colombiana encargada, Rosa Yolanda Villavicencio, la propuesta de potenciar una Zona Económica Binacional (ZEB) como mecanismo para dinamizar el comercio y la actividad económica en la frontera colombo-venezolana "Enfatizamos la importancia de potenciar la Zona Económica Binacional, con el fin de dinamizar la economía y el comercio transfronterizo entre nuestros pueblos", afirmó Gil en un mensaje difundido a través de su canal en Telegram, acompañado de fotografías del encuentro diplomático. La iniciativa, que ha sido planteada en anteriores reuniones bilaterales, busca estimular la producción y el intercambio comercial en la región limítrofe, una zona históricamente activa pero severamente afectada por el cierre de pasos fronterizos, contrabando y tensiones diplomáticas durante años anteriores. Reencuentro diplomático y apoyo político Gil destacó que el encuentro permitió reafirmar la voluntad de Venezuela de seguir fortaleciendo las relaciones con Colombia «en todos los ámbitos», aunque no ofreció mayores precisiones sobre nuevas medidas o cronogramas para avanzar en la consolidación de la ZEB. La visita del jefe de la diplomacia venezolana coincide con su participación en la reunión del Grupo de La Haya, que se desarrolla esta semana en Colombia y donde se discuten acciones jurídicas y diplomáticas en apoyo al pueblo palestino, en el contexto de la ofensiva militar de Israel sobre la Franja de Gaza. En ese sentido, Gil también transmitió el respaldo del presidente Nicolás Maduro a las decisiones adoptadas por los países reunidos los días 15 y 16 de julio en torno a Palestina, alineándose con el enfoque de concertación multilateral promovido por varios gobiernos latinoamericanos. Perspectivas económicas de la frontera La posible Zona Económica Binacional forma parte de una agenda más amplia de reapertura progresiva de relaciones bilaterales, que incluye acuerdos en materia de transporte, comercio formal y cooperación energética. Desde que ambos gobiernos restablecieron plenamente sus vínculos diplomáticos en 2022, el comercio entre Venezuela y Colombia ha mostrado signos de recuperación, aunque aún se mantiene lejos de los niveles alcanzados en la década de 2000. Analistas señalan que una ZEB bien diseñada podría permitir inversiones conjuntas, regímenes tributarios especiales y una institucionalidad compartida para combatir la informalidad, atraer capital privado y estimular la generación de empleo en la zona fronteriza, especialmente en estados como Táchira, Zulia y Norte de Santander. Con información de finanzasdigital.com Precio de divisas vs Bs Hoy miércoles 16 de julio según el Banco Central de Venezuela, el precio del dólar cierra el día en Bs 117.40 y el euro Bs 136,15

  • Las noticias políticas del 16Jul en Venezuela

    Nueva página webcreada por el CNE ofrece a los ciudadanos información de los aspirantes a las elecciones de julio por estado, municipio y parroquia. Foto: @ CNEvzla Un resumen de las informaciones que resaltan en el plano poítico venezolano CNE habilitó portal para consultar candidatos y centros de votación del 27 de julio El Consejo Nacional Electoral (CNE) habilitó este lunes una nuevo portal web que permite a los ciudadanos consultar quiénes son los candidatos a las alcaldías y concejos municipales en las elecciones que se desarrollarán el 27 de julio. A través de esta página web los ciudadanos podrán revisar los nombres de los aspirantes por estado, municipio y parroquia. Con esta herramienta, el CNE busca facilitar el acceso a la información y ayudar a los electores a familiarizarse con las opciones disponibles. A su vez, el organismo mantiene activas las ferias electorales en todo el país, con más de 1.000 facilitadores que se encargan de orientar a la ciudadanía sobre el funcionamiento del sistema automatizado de votación. Para esta jornada estarán operativos 15.731 centros de votación y 20.410 mesas distribuidas en el territorio nacional. La página web surge ante la persistente inactividad del sitio oficial , que tradicionalmente había sido el canal principal para divulgar resultados, cronogramas y datos del Registro Electoral. Las autoridades aseguran que sufrió un “hackeo masivo” tras los comicios presidenciales en los que se proclamó como ganador a Nicolás Maduro. Ante esto el organismo también señaló que las personas podrán confirmar su lugar de votación a través del chat bot del CNE en Telegram. Foro Penal contabilizó 948 presos políticos La ONG Foro Penal actualizó este 15 de julio la cifra de presos políticos , que se elevó a 948 , tras registrar ocho nuevas detenciones desde el pasado 30 de junio . Según informó la organización en su cuenta de X , hasta el 14 de julio, entre los detenidos hay 852 hombres y 96 mujeres . Además, 944 son adultos y cuatro adolescentes con edades entre 14 y 17 años . También se identifican 88 personas de nacionalidad extranjera entre los arrestados. La mayoría de los presos, específicamente 778 civiles y 170 militares , fueron detenidos después de las elecciones presidenciales de 2024 , en las que el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el gobierno de Nicolás Maduro , proclamó como ganador al actual mandatario, pese a las denuncias de "fraude" por parte de la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) , la principal coalición opositora. Desde el año 2014 , Foro Penal ha documentado un total de 18.439 casos de “detenciones políticas” en el país. Con información de elnacional.com Excarcelados dos dirigentes de Vente Venezuela en Delta Amacuro tras seis meses presos El Comité de Derechos Humanos del partido Vente Venezuela (VV), liderado por la antichavista María Corina Machado, informó este martes sobre la excarcelación de los presos políticos Christian Méndez y José Ángel Lepage, quienes fueron detenidos el pasado enero en el estado Delta Amacuro. "Nos complace saber que ya se encuentran junto a su familia, donde siempre debieron estar", informó el coordinador nacional del Comité, Orlando Moreno, a través de su cuenta en X. Moreno denunció el pasado 14 de enero que, un día antes, "funcionarios del régimen" se llevaron de "manera violenta a Méndez, deportista, "cuando se preparaba para dar su clase de ejercicios funcionales". Asimismo, aseguró entonces, Lepage, colaborador del equipo de la mayor coalición antichavista, Plataforma Unitaria Democrática (PUD), y de Machado, también fue detenido. El coordinador nacional celebró las excarcelaciones, pero, indicó, "aún quedan muchos otros presos políticos", un total de 948 según la ONG Foro Penal, de los cuales 852 son hombres y 96 mujeres. "Seguiremos alzando la voz hasta que todos sean libres", agregó Moreno. Con informacion de monitoreamos.com

  • Caracas entre las 10 ciudades menos habitables del mundo

    Buenos Aires fue elegida como la ciudad con mejor calidad de vida de Latinoamérica. Foto: X @gcba El estudio Índice Global de Habitabilidad 2025 de The Economist Intelligence Unit (EIU) mantiene a Caracas entre las 10 ciudades menos habitables del mundo , al ubicarse en el puesto 164 de 173. Con estos resultados, la capital de Venezuela se convierte en la única ciudad de Latinoamérica incluida en esta lista mientras la capital Argentina figura como "la ciudad con mejor calidad de vida Latinoamericana". Los últimos nueve puestos del ranking lo completan principalmente ciudades de Oriente Medio y África. Estos son Kiev, Ucrania ; Puerto Moresby, en Papúa Nueva Guinea ; Harare, Zimbabwe ; Lagos, en Nigeria ; Argel, en Argelia ; Karachi, en Pakistán ; Dhaka, en Bangladesh ; Tripoli, en Libia ; y Damasco, en Siria . El informe de EIU evalúa las condiciones de vida de 173 ciudades con base en 30 indicadores cualitativos y cuantitativos distribuidos en cinco categorías. Cada encuestado califica estos factores como aceptable, tolerable, incómodo, indeseable o intolerable. Según este estudio, el índice medio de habitabilidad de Caracas es de 44,9 de 100; la estabilidad 35,0; atención sanitaria 37,5; cultura y medio ambiente 45,1; educación 66,7; e infraestructura 53,6. El estudio destaca que Damasco es la ciudad menos cómoda para vivir pese al cambio drástico de gobierno en diciembre de 2024. Este resultado se debe a que la puntuación media de habitabilidad es de 30,7 de 100, y se mantiene sin cambios desde el año pasado, mientras que las puntuaciones de estabilidad y atención sanitaria siguen siendo bajas. Las ciudades con mejor calidad de vida En el estudio de este 2025 Copenhague, Dinamarca, desbancó a Viena en el primer puesto del Índice de Habitabilidad de la EIU en 2025 , poniendo fin a tres años de dominio de la ciudad austriaca. Este año, Copenhague ascendió desde el segundo puesto, tras obtener una puntuación perfecta de 100 en tres de las cinco categorías : estabilidad, educación e infraestructuras. Las nueve ciudades del mundo con mejor calidad de vida que le siguen a Copenhague son Viena , Austria; Zúrich , Suiza; Melbourne , Australia; Ginebra , Suiza; Sidney , Australia; Osaka , Japón; Auckland , Nueva Zelanda; Adelaida , Australia; y Vancouver , Canadá. Con información de elpitazo.net

  • Devastador incendio consume escenario principal del Tomorrowland Bélgica

    Devastador incendio consume escenario principal del Tomorrowland Bélgica, a dos días del inicio del evento (Fotos y videos). Foto Instagram: tomorrowlandforever1 La mañana de este miércoles 16 de julio se dieron a conocer imágenes de uno de los escenarios del festival Tomorrowland, en Bélgica , mismo que se estaba incendiando.  Ha sido en redes sociales en donde las fotografías se han viralizado por lo impactante de las llamas que alcanzaban una gran altura. Esto logró preocupar a los asistentes que en dos días asistirán al recinto para la primera jornada del festival de electrónica. Aquí te contamos todo lo que se sabe hasta el momento.  Luego de conocerse la noticia las redes sociales no paraban de mostrar fotos e impresionantes videos de lo que se vivía en el escenario. Cabe mencionar que solo 48 horas separan este hecho de la inauguración el próximo viernes.  Algunos usuarios de redes sociales han apuntado a que los fuegos artificiales (muy distintivos del festival) pudiera ser la causa principal de este incendio, reseña el portal web milenio En los videos difundidos se pueden apreciar los cuerpos de bomberos tratando de contener y apagar las llamas. En videos más recientes se pudo ver al escenario principal completamente consumido por el fuego.

  • We are different, yet one humanity

    Neuroscience and psychology suggest that racism is learned, but it can also be unlearned... Fotos Gessen & Gessen The origin of racism: A construction we can undo   In the earliest days of humanity, when a nomadic tribe entered the territory of another, tensions often arose. Land, food, water, and shelter were scarce, and the presence of unfamiliar groups could pose a direct threat to survival. Thus, fear of the "other" —those who didn’t share the same language, customs, or familiar faces— was not irrational prejudice but an instinctive survival mechanism in a hostile world. This ancient reflex evolved into distrust as a protective strategy. Over time, however, what was once a biologically adaptive reaction became a cultural and psychological burden: prejudice, exclusion, and eventually ideology. No one is born racist. Racism is not an innate trait of the human species; it is a social, cultural, and historical construct, learned, transmitted, and reinforced across generations. Evolutionary psychology tells us that as a social species, humans tend to group based on kinship, familiarity, shared language or territory. This instinct to form tribes, vital for prehistoric survival, also meant distinguishing between "us" and "them." Yet originally, that distinction did not imply hate or superiority. It was power structures throughout history that transformed difference into inequality. Physical traits such as skin color, hair texture or facial features —and cultural ones like religion, language, or clothing— were used to justify domination. It wasn't science that declared some superior and others inferior, but rather the political and economic agendas of empires, colonizers, slave traders, and authoritarian regimes. Racism as we know it solidified into a system that granted privileges to some while denying rights to others, using pseudoscientific rationales to legitimize exploitation, genocide, slavery, and exclusion. Thus was born structural racism: not just an opinion, but a deeply embedded mechanism in laws, institutions, discourse, and tradition. But if racism was constructed, it can also be dismantled. And in truth, this process has already begun. The ethical and psychological awareness of our time, bolstered by human rights movements, modern science, and intercultural dialogue, now allows us to understand that human diversity is not a threat, but a treasure. And understanding that isn't just possible… it is urgent. Humanity's true progress will not be measured by its technological power, but by its capacity to recognize itself in others, regardless of origin.   A brief history of racism: From pain to collective awakening From the earliest civilizations, discrimination based on ethnic origin has been a tool of domination. In pharaonic Egypt and imperial Rome, conquered peoples were enslaved regardless of race. But with European colonial expansion from the 15th to 19th centuries, the idea of "race" began to take on hierarchical, political, and moral meaning. The transatlantic slave trade, driven by colonial powers such as Portugal, Spain, Britain, France, and the Netherlands, transformed over 12 million Africans into human commodities. Historians like David Eltis ( The Rise of African Slavery in the Americas ) and Marcus Rediker ( The Slave Ship: A Human History , 2007 ) have documented how this system dehumanized entire peoples to the point of justifying slavery as a "natural order." At the same time, indigenous populations in the Americas, Africa, Asia, and Oceania were decimated, displaced, or marginalized. Colonization brought not only physical violence but also epistemicide : the destruction of native knowledge and culture. As sociologist Boaventura de Sousa Santos wrote, " Colonization was not only territorial, it was also of the mind " ( Epistemologies of the South , 2014). In the 19th century, racism gained renewed legitimacy under the guise of "science." Social Darwinism  (Herbert Spencer) and pseudoscientific racial theories (Arthur de Gobineau, Essay on the Inequality of the Human Races , 1853) classified humanity into superior and inferior races . Phrenology —the now-discredited claim that skull shape reveals personality and intelligence— and anthropometry, which measured human features to define supposed racial hierarchies , further entrenched harmful ideologies. Criminologist Cesare Lombroso  used such measurements to link criminality to race. These theories seeped into law, education, and institutional frameworks worldwide. The 20th century saw the catastrophic consequences of institutionalized racism. Between 1933 and 1945, the Nazi regime in Germany, driven by notions of racial purity and antisemitism, orchestrated the Holocaust : the systematic murder of six million Jews, as well as Roma people, people with disabilities, LGBTQ individuals, and political dissidents. Historian Raul Hilberg  ( The Destruction of the European Jews , 1961) and the Nuremberg Trials documented this genocide and established the basis for international law on crimes against humanity. But from this darkness, a new consciousness began to emerge.   Humanity awakens: Human rights, diversity, and dignity In 1948, the Universal Declaration of Human Rights , adopted by the United Nations, proclaimed: "All human beings are born free and equal in dignity and rights."  In the decades that followed, segregation systems like apartheid in South Africa (formally abolished in 1994) collapsed. Civil rights movements gained ground, led by figures like Martin Luther King Jr . , who reminded us: " Injustice anywhere is a threat to justice everywhere ." In South Africa, the resistance against the apartheid  system —formally established in 1948 and abolished in 1994— had in Nelson Mandela a global symbol. He spent 27 years in prison before becoming the country’s first Black president and a Nobel Peace Prize laureate. In Latin America, leaders like Rigoberta Menchú  (Nobel Peace Prize, 1992) brought global attention to the historical oppression of Indigenous peoples, demanding recognition and respect. In Europe, after centuries of ethnocentrism, diversity began to be reflected in public policy, though inequalities persist. In Asia, India abolished the caste system in its constitution, though social remnants remain. Although racism persists —often disguised as structural indifference or systemic inequality— the voices denouncing it are now stronger, more diverse, and more connected than ever. Psychologists Mahzarin R. Banaji and Anthony Greenwald , in Blindspot: Hidden Biases of Good People  (2013), reveal how even well-intentioned individuals harbor unconscious biases. Yet the 21st century has also brought tools for transformation: universal education, open access to information, social media, and even artificial intelligence have empowered millions to share their stories, denounce racism, and celebrate diversity. Rather than threatening identities, cultural globalization is creating hybrid, multilingual, multicultural societies where racial boundaries are losing ground. According to philosopher Martha Nussbaum  ( Creating Capabilities , 2011), a truly inclusive global citizenship requires not just legal protections but also empathy and emotional education. UNESCO’s research ( Global Education Monitoring Report , 2020 ) confirms that diversity education is a powerful antidote to structural racism. Today, millions of people live, study, marry, and dream together across once-imposed racial lines. The journey is not free of setbacks or new forms of exclusion, but the direction is clear: the world no longer passively tolerates racial discrimination. Each act of resistance, each policy of reparation, and each gesture of human recognition strengthens our shared moral consciousness: human dignity has no color.   Enduring causes persist, but transformative forces are emerging Racism has not disappeared… it has evolved. Today, it often manifests in subtle ways: hidden discrimination, daily microaggressions, school or residential segregation, or unconscious biases influencing decisions in workplaces, courtrooms, and healthcare systems. The European Commission against Racism and Intolerance  (ECRI Report, 2022) has noted that even in well-established democracies, racialized populations face systematic disadvantages in accessing justice, housing, and health services. Contemporary social psychology, however, has shown that prejudice is not inevitable. Theorists like Gordon Allport, in his classic work The Nature of Prejudice  (1954), established that positive intergroup contact —respectful interaction between people of different backgrounds— can significantly reduce prejudice, especially under conditions of equality and cooperation . Decades later, this principle was confirmed by large-scale meta-analyses (Pettigrew & Tropp, A Meta-Analytic Test of Intergroup Contact Theory , 2006). From neuroscience, studies by Elizabeth Phelps and Mahzarin R. Banaji have revealed that the human brain can alter its automatic emotional responses to different group s . The amygdala, associated with fear and alertness toward the unfamiliar, can reduce its reaction through progressive exposure, emotional learning, and empathy (Phelps et al., The Regulation of Emotional Responses to Racism , Nature Neuroscience , 2000). In other words, prejudice is not a biological destiny, but a learned pattern that can be unlearned and reshaped . New generations are leading this change. In schools, online spaces, and workplaces, they live in contact with diversity and are more aware of exclusionary narratives. Studies like those from the Pew Research Center (2021) show that 21st-century youth are more attuned to racial justice, more critical of power structures , and more likely to demand authentic representation in media, science, and politics. The rise of diverse leadership, the expansion of multicultural media content, and the consolidation of global campaigns against institutional racism indicate a deep generational shift. Sociologist Patricia Hill Collins  calls it a "shift in the epistemic center," where previously silenced voices are beginning to redefine frameworks of knowledge, power, and citizenship ( Intersectionality as Critical Social Theory , 2019). Philosophically and humanely, all of this points to an essential truth: racism is rooted in fear but can collapse under the weight of knowledge, compassion, and collective will. As psychologist Steven Pinker concluded, " the expansion of moral circles has been one of the most hopeful achievements of civilization "  ( The Better Angels of Our Nature , 2011). In this process, the human brain is not a barrier but a promise: it can learn to love what it once feared.   Looking ahead: A multiracial, pluricultural world We affirm —with professional, ethical, and human conviction— that humanity is progressing. Slowly, unevenly, sometimes with setbacks, but moving forward nonetheless. We are leaving behind racial prejudices and opening ourselves to a deeper understanding of our shared humanity. And the most inspiring part is not just that we are moving toward tolerance, but that we are beginning to celebrate diversity as a strength rather than a problem. Human history is marked by mestizaje and cultural blending. From ancient empires like Persia, Rome, and the Ottoman Empire that integrated diverse peoples, to modern migrations shaping cities like New York, London, and São Paulo —or countries like Australia and Canada— cultural exchange has always been a constant ( Boaventura de Sousa Santos, Epistemologies of the South , 2014 ). Yet never before have we had such a real opportunity to build a global consciousness where plurality is seen not as a conflict, but as potential. The Human Genome Project, completed in 2003, revealed that any two humans share 99.9% of their genetic material, completely discrediting the idea of biological "races" (Collins et al., Science , 2003). Since then, international bodies have insisted that race is not a scientific fact, but a social construct (UNESCO, Declaration on Race and Racial Prejudice , 1978). In this context, we envision a world where the word "human" precedes the word "race" and where racial labels are unnecessary for classification but simply recognize the richness of our shared species. A world where mestizaje is not the exception, but the norm; where identity is not tied solely to the past, but built in the present through real, daily, and humane connections. Today, a white boy and an Afro-descendant girl can learn together in the same classroom, share stories, ideas, and dreams. A couple formed by an Asian immigrant and a European woman can raise children fluent in multiple languages, navigating comfortably between cultures. An Indigenous community can —and should— be recognized not only for its past but as a guardian of essential knowledge for the future, from natural medicine to ecological sustainability ( Escobar, Sentipensar con la Tierra , 2014 ). As Kwame Anthony Appiah  states, human identity in the 21st century is a narrative in motion, a constant blend of heritage , choices, and relationships ( The Lies That Bind: Rethinking Identity , 2018). If we choose to build it with emotional intelligence and social justice, the future will be multiracial, pluricultural, interconnected, and conscious. What was once separation is now a chance for encounter. What once inspired fear can now become curiosity, respect, and love. And what was once used to divide us may now help us weave a shared story: one of a single humanity learning, step by step, to recognize itself in its diversity.   Sowing hope, building integration Every gesture matters. Every act of respect —however small— is a seed against indifference. An inclusive word, an unbiased gaze, a law that protects all equally, a story that honors the dignity of those once marginalized, even an article of reflection like this one, contributes to weaving the future we long for. As Hannah Arendt affirmed: " Power arises when people act together "  ( The Human Condition , 1958). And that power, ethically expressed, appears in the daily construction of more just coexistence. Believing in a world without discrimination is not naïve. It does not mean ignoring history but looking it in the eye and choosing to transform it. We know where we come from, centuries of slavery, colonization, ethnic extermination, and imposed hierarchies under the guise of false superiority. But we also know that history is not a life sentence: it is a living subject that each generation can rewrite. As Anglican Archbishop Desmond Tutu , moral architect of South African reconciliation, reminded us: " Forgiveness does not change the past, but it enlarges the future ." From humanistic psychology, pioneers like Carl Rogers  and Abraham Maslow taught that every human being has the capacity to grow toward understanding, empathy, and self-actualization when offered the right conditions ( On Becoming a Person , 1961 ; Motivation and Personality , 1954 ). Today, education and social neuroscience reinforce this view: empathy can be learned, prejudice can be unlearned , and societies can be transformed through classrooms, legislation, art, and daily interaction (Decety et al., The Social Neuroscience of Empathy , 2009). The Durban Declaration (UN, 2001), from the World Conference Against Racism, affirmed that human diversity is not a problem to solve, but a treasure to protect. That message is more urgent now than ever. In an interconnected world, integration must not be granted as a favor but recognized as a right . The future we envision is multiracial, plural, compassionate, and deeply human. It will not be built by decree, but through collective action and everyday ethics. It is in our hands: in how we educate children, write laws, tell history, and choose to live together.   A shared destiny: One humanity There is no simple road to overcoming racism. It is a long journey, filled with contradictions, marked by historical wounds and persistent resistance. But it is also a possible journey. And most importantly: it is a necessary one. What we have walked as a species —from slavery to human rights, from prejudice to global awareness, from fearing diversity to celebrating it— has taught us that change does not come solely from above or from laws. It must also emerge from below: from us, from our words, our choices, our lives. Science has dismantled the notion of race as a biological category. History has dismantled the myth of supremacy as a civilizational truth. Ethics and psychology have shown us that empathy can be taught, respect can be cultivated, and the future can be imagined differently. Today, more than ever, we know that diversity does not weaken us; it strengthens us as individuals, as communities, and as nations. That is why we made a commitment —decades ago— to work, in our measure, toward the integration of humanity. As professionals, as citizens, as human beings, we believe that unity, respect, and justice are not utopias but achievable horizons. That a world free of discrimination is not only desirable, but also possible, if each generation sows awareness and cultivates compassion. Step by step, word by word, law by law, and gaze by gaze, we can build —in this century of extraordinary scientific and technological progress— a civilization not defined by the borders it drew, but by the bridges it dared to build. Because ultimately, no one is born with hatred in their heart. No child enters the world seeing enemies in different faces, scorning an unfamiliar tongue, or rejecting a skin that is not theirs. Hatred is learned, yes—but for that very reason, love can be taught. We say this with the certainty that life, psychology, journalism, and thousands of stories have given us: racism, contempt, and exclusion are not inscribed in our genes. They are transmitted as a broken legacy, but not an irreversible one. And if past generations planted fear of the other, then we can choose to plant something different. We can teach others to look with respect, listen with empathy, live with kindness, and celebrate difference as a gift, not a threat. We deeply believe that the human heart is made for connection, not separation. That the human conscience, once freed from prejudice, beats in rhythm with compassion. That is why we choose to contribute—through our words and our actions—to the truth that love is not only possible: it is the greatest lesson of all. This is our most noble destiny: to be one humanity, diverse, free, and reconciled with itself. If this resonates in your conscience, walk with us… If you wish to explore this topic further, contact us, or simply share your thoughts, we welcome your voice at psicologosgessen@hotmail.com ... May the Divine Providence of the Universe accompany us all.   María Mercedes  and Vladimir Gessen , Psychologists Authors of What or Who Is the Universe?

  • Roban discos duros con música inédita de Beyoncé en EEUU

    Los archivos robados contenían también identificadores digitales utilizados para proteger los derechos de autor y prevenir la piratería, lo que podría complicar aún más las consecuencias del hurto. Foto: Instagram Beyoncé En un giro digno de una película de suspenso musical, Beyoncé ha sido víctima de un robo que ha puesto en riesgo material inédito y altamente confidencial. El pasado 8 de julio, mientras su equipo se preparaba para los conciertos de la gira Cowboy Carter en Atlanta (EE.UU.), desconocidos forzaron un vehículo estacionado en el Krog Street Market y sustrajeron valioso contenido profesional de la artista. El informe policial señala que los ladrones rompieron la ventana trasera del coche y se llevaron dos maletas que contenían pertenencias del equipo, incluyendo cinco discos duros con música no publicada, documentos de planificación de sus espectáculos, listas de canciones de conciertos anteriores y futuros, así como información técnica sobre sus presentaciones. Los archivos robados contenían también identificadores digitales utilizados para proteger los derechos de autor y prevenir la piratería, lo que podría complicar aún más las consecuencias del hurto. Aunque las cámaras de seguridad captaron parte del allanamiento y se encontraron dos huellas dactilares débiles en el vehículo, hasta el momento no se ha identificado oficialmente al responsable. Sin embargo, unos auriculares AirPods Max robados, equipados con rastreo GPS, han conducido a un posible sospechoso, según informó el oficial John Predmore, portavoz de la policía de Atlanta, reseña el portal web ya. Este incidente ocurrió justo antes de los cuatro conciertos que la cantante ofreció en la ciudad, el último de los cuales tuvo lugar este lunes. La gira Cowboy Carter cerrará con dos espectáculos en Las Vegas, los días 25 y 26 de julio. Mientras los fans esperan novedades, el caso continúa bajo investigación y la preocupación por la posible filtración de contenido inédito mantiene en vilo tanto al equipo de Beyoncé como a la industria musical.

  • "Superman" domina la taquilla mundial con $ 217 millones en su estreno

    Solo en EEUU recaudó 122 millones, convirtiéndose en el tercer mejor estreno del año. Foto: Captura video de Instagram superman El estreno mundial de "Superman", el renacer del legendario superhéroe dirigido por James Gunn, lideró las taquillas y superó las previsiones al recaudar 217 millones de dólares este pasado fin de semana, en el que ‘Jurassic World: Rebirth’ (‘Jurassic World: El renacer’) rebasó los 500 millones. La nueva versión con tintes de humor, protagonizada por David Corenswet , recaudó 122 millones de dólares solo en los cines de Estados Unidos, lo que la posiciona como el tercer estreno más taquillero del año, después de ‘A Minecraft Movie’ (‘Una película de Minecarft’, 162 millones de dólares) y ‘Lilo y Stich’ (146 millones), según datos de la web Box Office Moho. "Superman" ha desplazado a ‘Jurassic World: Rebirth’, la película que continúa la saga iniciada en 1993 por Steven Spielberg, con Scarlett Johnasson a la cabeza, que sumó 40 millones de dólares más en las taquillas de Estados Unidos este fin de semana. ‘F1’, la historia de la Fórmula 1 protagonizada por Brad Pitt, bajó hasta el tercer puesto con 13 millones de dólares recaudados; 393,3 millones totales desde su llegada a los cines hace tres semanas, reseña el portal web bancaynegocios Las dos películas dirigidas el público infantil ‘How to Train Your Dragon’ (‘Cómo entrenar a tu dragón’), de Universal, y la aventura de Disney Pixar ‘Elio’ completaron los cinco primeros puestos de la taquilla . La saga de aventuras de Dean DeBlois, cuarta, recaudó 7,8 millones de dólares a nivel local, para 560 millones a nivel mundial hasta la fecha, desde su llegada a los cines hace un mes. «Elio» se ubicó en quinto lugar con 3,9 millones de dólares este fin de semana y superó el nivel de los cien millones a nivel mundial.

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