¿Se encamina Trump a un descalabro electoral?
Las encuestas, los escaños decisivos y los límites del poder: qué cambiaría para Trump y EEUU si los demócratas conquistaran el Congreso… Las elecciones podrían modificar mucho más que una mayoría parlamentaria: ¿Qué pasará con Irán, Venezuela y con Canada y la Unión Europea?...
El presidente Donald Trump no estará en la papeleta de noviembre, pero el alcance de su poder sí estará en juego, además de que nos solicitó a todos que lo viéramos en cada papeleta de votación, como si fuera un referéndum. Detrás de cada escaño, disputado en el Senado, en la Cámara y en algunas gobernaciones, hay preguntas que trascienden las fronteras estadounidenses, como son: ¿qué margen tendría la Casa Blanca para continuar la guerra de Irán con un Congreso en contra? ¿Podrá Washington sostener su respaldo a Delcy Rodríguez sin promover elecciones y más libertad en Venezuela? ¿Logrará mantener sus disputas comerciales con aliados como Canadá y los países de la Unión Europea? Las encuestas muestran el pulso de una sociedad, por ahora a favor de los demócratas e in crescendo. No obstante, las urnas decidirán quién podrá legislar, investigar y exigir respuestas a estas preguntas. Pero habrá otra prueba, muy humana, ¿cómo reaccionarán el presidente, los congresistas y los ciudadanos cuando los votos confirmen sus esperanzas o contradigan sus deseos? ¿Cuáles son los escenarios? ¿Qué podría pasar si los demócratas ganan abrumadoramente? ¿Y si no…?
Lo que registran las encuestas en EEUU
Quinnipiac publicó el 10 de septiembre una encuesta donde el 49% manifestó que quería que el Partido Demócrata obtuviera el control de la Cámara de Representantes y el 38% prefirió al Partido Republicano. CBS News indica 54 % a favor de los demócratas y 46 a los republicanos en la pregunta que mide preferencia por el control de la Cámara: 8 puntos de diferencia a favor de los azules. Emerson, en su encuesta nacional entre votantes probables, registró 51% para responder si se votaba a un candidato demócrata genérico, 43% o para uno republicano. La Cámara tiene 435 escaños, 218 constituyen la mayoría absoluta del total. Sin embargo, la elección se resuelve distrito. Una preferencia nacional no se transforma automáticamente en una cantidad de representantes pero si señalan una intención de voto. Además, aparecen distritos republicanos donde distintos sondeos regionales publicados registran ventajas demócratas y algunas pérdidas para los republicanos. La siguiente selección responde a una pregunta concreta: ¿dónde existen mediciones que muestran a un aspirante demócrata por encima de un representante republicano?

En cuanto al Senado en seis estados se concentran las principales oportunidades demócratas de arrebatar escaños republicanos. Estos son Carolina del Norte, Maine, Ohio, Texas, Alaska e Iowa. A continuación, los datos disponibles al 13 de septiembre de 2026…

Florida introduce otro elemento: el rediseño de los distritos. La prensa local describe la posibilidad de una delegación de 24 republicanos y cuatro demócratas el nuevo mapa. Esa descripción no es una encuesta ni una probabilidad calculada. Tampoco permite atribuir automáticamente esos resultados a Kathy Castor (Demócrata), Jared Moskowitz (Demócrata) o sus adversarios. Los cambios de mapa pueden afectar la traducción de votos en escaños. El resultado exige contar los votos de cada contienda. No existe una base estadística suficientemente sólida para asignarle un porcentaje riguroso. Hay solamente una encuesta pública conocida en cada uno de estos distritos, algunas fueron financiadas por organizaciones partidistas y varias se realizaron antes de que quedaran definitivamente seleccionados los candidatos. La cifra 24–4 es plausible, pero está lejos de encontrarse asegurada. Representa el máximo rendimiento previsto por quienes diseñaron el mapa, no necesariamente el resultado más probable de las cuatro elecciones. Los datos de algunas encuestas revelan una situación mucho más competitiva…

El Senado: Texas y otros escaños actualmente republicanos
El Senado en este momento lo constituyen 53 republicanos, 45 demócratas y dos independientes que integran el bloque demócrata. Para pasar de 47 a 51 escaños, los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro senadores porque con 50–50, el vicepresidente JD Vance (Republicano) puede desempatar. Esta es la aritmética institucional, no un pronóstico. La ganancia neta exige, además, descontar cualquier pérdida demócrata. Ganar cuatro escaños republicanos y perder uno propio produciría un avance neto de tres. Entre las contiendas defendidas por el bloque demócrata que no podrían perder están Georgia, Michigan y Nuevo Hampshire. De acuerdo al reporte original de AARP la contienda por el Senado en Texas está encabezada por James Talarico (D) quien aventaja por 4 puntos a Ken Paxton (R). El exgobernador demócrata de Carolina del Norte, Roy Cooper, aventaja en un 11% al republicano Michael Whatley entre los votantes probables en la contienda por el escaño vacante en el Senado de los Estados Unidos que dejará el senador republicano Thom Tillis, según la encuesta de la Universidad de Elon. Un survey de CNN, según Spectrum News muestra una contienda muy reñida por el Senado de Estados Unidos, con una ligera ventaja para el expresidente demócrata del Senado de Maine, Troy Jackson. En Ohio, el promedio de encuestas favorece al demócrata Sherrod Brown en contra del republicano Jon Husted. Y la encuesta de septiembre de Emerson College Polling/Nexstar Media Iowa revela que la republicana Ashley Hinson aventaja al demócrata Josh Turek en las elecciones al Senado.

Dos escenarios del Congreso
Los mandatos del nuevo Congreso comienzan el 3 de enero de 2027. Los escenarios de acuerdo a las encuestas a mediados de septiembre indican dos escenarios probables…
Cámara demócrata y Senado republicano. Los demócratas tendrían el control de la organización y las comisiones de la Cámara, con capacidad de impulsar investigaciones, celebrar audiencias y negociar legislación y asignaciones presupuestarias. Pero un proyecto aprobado allí necesitaría pasar también por el Senado. Los republicanos conservarían en este último el control de la agenda y del proceso de confirmaciones presidenciales si mantienen el Senado.
Ambas cámaras demócratas. La misma mayoría partidista podría tramitar iniciativas en las dos cámaras y controlar las comisiones senatoriales y el proceso de confirmación de altos funcionarios y jueces. La Presidencia seguiría en manos de Donald Trump. Una mayoría simple no elimina su veto ni todas las exigencias procedimentales del Senado. Bajo las reglas actuales, cerrar el debate sobre buena parte de la legislación requiere 60 senadores, con excepciones. Superar este veto exige dos tercios en cada cámara. La Cámara puede aprobar una acusación en un juicio político, pero la condena y destitución en el Senado requieren también dos tercios de los senadores presentes. Ninguno de esos procedimientos se produce automáticamente por cambiar la mayoría.
Escenarios: La Casa Blanca bajo investigación

Lo primero serían los negocios familiares, ICE y el supuesto abuso en el ejercicio del poder presidencial. Una Cámara demócrata podría investigar actuaciones de la administración de Donald Trump sin necesitar que el Senado autorizara cada pesquisa. Sus comisiones podrían requerir información, testimonios y, conforme a sus reglas y competencias, emitir citaciones obligatorias. Los negocios de la familia presidencial ya son objeto de iniciativas demócratas de fiscalización. En enero de 2026, los demócratas de la Comisión de Supervisión publicaron un informe sobre los negocios de criptomonedas vinculados a Donald Trump y su familia, planteando posibles conflictos de interés y preguntas sobre el origen de los pagos. En agosto, Robert García (Demócrata), Elizabeth Warren (Demócrata), Richard Blumenthal (Demócrata) y Tammy Duckworth (Demócrata) solicitaron al inspector general del Departamento de Defensa una investigación sobre adjudicaciones gubernamentales a compañías relacionadas con los hijos del presidente. El objeto declarado era determinar si las conexiones familiares habían influido en decisiones públicas. Esa solicitud documenta una línea de investigación existente. Con el control de las comisiones, los demócratas podrían ampliar esos requerimientos para examinar contratos, comunicaciones y procedimientos de adjudicación, dentro de sus atribuciones. Las actuaciones de ICE constituirían otro ámbito de fiscalización con antecedentes documentados. ICE es el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, dependiente del Departamento de Seguridad Nacional. En agosto, legisladores demócratas anunciaron una investigación sobre un incidente en Virginia en el que, según su denuncia, un agente apuntó con un arma a una ciudadana estadounidense. Solicitaron preservar grabaciones, informes sobre el uso de la fuerza y comunicaciones internas, y pidieron una revisión del FBI y del Departamento de Justicia. Los demócratas también han celebrado foros y solicitado información sobre denuncias de detenciones indebidas, uso excesivo de la fuerza y posibles vulneraciones constitucionales durante operaciones migratorias. Una mayoría podría utilizar las comisiones para profundizar en esos expedientes, escuchar a afectados y funcionarios, y examinar protocolos, formación y supervisión. La responsabilidad de agentes concretos, de sus superiores o de autoridades políticas tendría que determinarse por separado, según las pruebas. El examen podría extenderse al uso de recursos públicos y a la actuación de otros organismos. Ya existen solicitudes demócratas sobre el supuesto uso personal de aeronaves gubernamentales y sobre denuncias de vigilancia de organizaciones sociales en Minnesota. En este último caso, Robert García (Demócrata) pidió explicaciones sobre la justificación de las actuaciones federales. Estas iniciativas permiten identificar asuntos que ya están bajo escrutinio. También se han formulado requerimientos sobre las consecuencias económicas de la guerra de Irán y sobre las condiciones de servicio a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln. Son casos de supervisión sobre decisiones y funcionamiento de la administración que podrían continuar independientemente de una investigación sobre negocios familiares.
Irán, Venezuela, Canadá, Unión Europea y OTAN

En política exterior conviven atribuciones presidenciales y legislativas. El presidente dirige las Fuerzas Armadas. El Congreso dispone de las facultades de guerra, legislación y financiación. Una modificación de las mayorías altera quién ejerce las atribuciones legislativas, pero no sustituye por sí sola la cadena de mando.
Venezuela
El respaldo de la Casa Blanca a Delcy Rodríguez podría quedar sometido a mayor presión política y supervisión, pero una derrota republicana en el Congreso no lo eliminaría automáticamente. La administración estadounidense ha reconocido al gobierno de Delcy Rodríguez y ha desarrollado una relación económica con él. Además, el 14 de septiembre, Donald Trump afirmó que Venezuela todavía no estaba preparada para celebrar elecciones. Por tanto, lo que estaría en discusión sería también la continuidad de una política que permite avanzar en los acuerdos económicos sin exigir elecciones inmediatas. Ya existe una posición demócrata que cuestiona ese orden de prioridades. El senador Tim Kaine (Demócrata) presentó en junio la Venezuela Democratic Transition Act, que propone impulsar elecciones supervisadas internacionalmente, liberar presos políticos y mantener el reconocimiento de Edmundo González Urrutia como presidente electo legítimo. Es una iniciativa legislativa. Su calendario, referido a elecciones en 2026, necesitaría actualizarse si se retomara en el Congreso que comienza en enero de 2027. Se presentarían audiencias sobre el respaldo a Delcy Rodríguez, solicitudes de documentos sobre los acuerdos petroleros y el escrutinio del uso de fondos estadounidenses. Asimismo, se tramitarían legislaciones que establezcan condiciones, informes obligatorios o restricciones a determinadas actuaciones y una mayor supervisión de los responsables de la política exterior. Para Delcy Rodríguez, el punto sensible sería la posibilidad de que el respaldo estadounidense incorporara condiciones más exigentes y verificables. En el caso de que una nueva mayoría adoptara propuestas semejantes a la de Tim Kaine (Demócrata), podría reclamar compromisos electorales y avances en derechos humanos como parte de su supervisión de la relación bilateral. También está presente un factor de continuidad. Los acuerdos energéticos ya involucran empresas e inversiones. Chevron, Eni y GE Vernova suscribieron nuevos compromisos en septiembre. Su existencia no garantiza la permanencia de Delcy Rodríguez, pero obliga a distinguir entre cuestionar su respaldo político y cancelar operaciones económicas específicas. Una derrota republicana podría poner bajo mayor escrutinio las condiciones del respaldo al gobierno de Delcy Rodríguez, especialmente la relación entre apertura petrolera y calendario democrático. Además, en julio, Kaine también criticó expresamente que Washington respaldara a Delcy Rodríguez mientras dificultaba, según su denuncia, la participación de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia. Esto demuestra que existen demócratas que cuestionan el respaldo a la continuidad del actual gobierno venezolano, y reivindican a ambos dirigentes opositores.
Irán
Quinnipiac registró 29% de aprobación y 65% de desaprobación del manejo presidencial del conflicto. Al preguntar por alternativas, se obtuvo 39% a favor de mantener fuerzas mientras se negocia, 30% por retirarlas sin acuerdo y 22% por intensificar operaciones. El desacuerdo con una gestión no implica consenso sobre la salida. Las consecuencias de una Cámara demócrata podrían investigar objetivos, costos y fundamento legal de las operaciones y disputar nuevas asignaciones. Con ambas cámaras, los demócratas tendrían además la posibilidad de tramitar restricciones legislativas en las dos, siempre sujetas a las mayorías necesarias y al veto. Una resolución declarativa no equivale a una ley vinculante y tampoco una elección legislativa constituye un alto el fuego. La actuación iraní y las negociaciones militares y diplomáticas no dependen exclusivamente del Congreso estadounidense. No obstante el impacto político de un Congreso en contra de la guerra de Irán debilitaría la posición de la casa Blanca y aumentaría la presión del pueblo de Estados Unidos a niveles no vistos desde la oposición a la guerra de Vietnam.
Canadá
Quinnipiac registró 28% de aprobación y 62% de desaprobación de la gestión del comercio con Canadá. Esa medición describe opinión pública, no anuncia una modificación comercial. Sin embargo, el nuevo Congreso podría examinar medidas comerciales y tramitar modificaciones a las autorizaciones legales del Ejecutivo. Pero para decir que la relación mejoraría habría que observar acuerdos, medidas aplicadas y decisiones de ambos gobiernos. Pero se abren posibilidades porque la Constitución asigna al Congreso facultades sobre el comercio exterior en el artículo I, sección 8, se le atribuye al Congreso la facultad de establecer derechos aduaneros y regular el comercio con otros países. La potestad constitucional sobre los aranceles corresponde originalmente al Congreso, que ha delegado determinadas atribuciones al presidente mediante leyes. Por tanto, el Congreso puede crear, aumentar, reducir o eliminar aranceles mediante legislación. Modificar o retirar facultades arancelarias delegadas al presidente y establecer condiciones, límites y mecanismos de supervisión para su aplicación
Unión Europea
Conviene distinguirla de la OTAN. Una nueva mayoría podría mantener interlocución parlamentaria, examinar compromisos económicos y votar sus instrumentos legislativos. La diplomacia presidencial seguiría actuando. Además, los socios tienen agendas propias: Canadá y la Unión Europea documentaron en junio avances de cooperación comercial y de defensa, y las ratificó en septiembre incluida la participación canadiense en SAFE. Ahora Europa considera a Canada como miembro asociado de la Unión.
OTAN
Existe una disposición concreta como es el artículo 22 USC 1928f que prohíbe que el presidente retire a Estados Unidos del Tratado del Atlántico Norte sin el consentimiento de dos tercios de los senadores presentes o una ley del Congreso. También restringe el uso de fondos para una retirada contraria a esas condiciones. Esa norma no nació de una eventual victoria demócrata, ya está en el ordenamiento. Por lo que lo concerniente a la permanencia formal en la alianza, los despliegues, los presupuestos y la cooperación cotidiana son asuntos del Congreso de los Estados Unidos.
La convención y la promesa de los 5.000 dólares
En la convención republicana de Dallas, Donald Trump ofreció un pago de 5.000 dólares a cada ciudadano adulto si su partido conservaba ambas cámaras. FactCheck.org estimó un costo aproximado de más de ¡1 trillón de dólares! y señaló que la recaudación arancelaria citada no cubriría inmediatamente ese desembolso. Semejante formulación vincula explícitamente una promesa económica con un resultado electoral. Sin embargo, describirla como un delito probado de compra de votos requiere una determinación jurídica que no puede sustituirse por una interpretación del discurso. Tampoco el anuncio crea por sí solo una autorización de gasto, porque los desembolsos del Tesoro necesitan una asignación legal.
Trump: reconoce los resultados vs. denuncia un fraude
Dos escenarios se hacen presente. Si reconoce los resultados: esa declaración expresaría su aceptación política. La validez jurídica de las elecciones seguiría dependiendo del escrutinio, las certificaciones y los procedimientos correspondientes. Aceptar el resultado no le obligaría a compartir las iniciativas de la nueva mayoría ni a renunciar a sus facultades constitucionales. Si denuncia fraude: habría que separar la afirmación pública de las pruebas que presente. Una reclamación concreta puede tramitarse por las vías legales aplicables. La mera declaración presidencial no anula una elección del Congreso. La Constitución establece, además, que cada cámara juzga las elecciones y credenciales de sus propios miembros. El antecedente de 2020 es documentable: Donald Trump, siendo presidente en ejercicio en su primer período sostuvo que había ganado. El informe del fiscal especial publicado en enero de 2025 expuso evidencias y conclusiones sobre la ausencia de fraude determinante y las advertencias que recibió. Fue un informe de investigación, no una sentencia penal dictada tras un juicio. En la reciente convención de septiembre Trump volvió a afirmar que había ganado la Presidencia tres veces, pese a su derrota de 2020. Este antecedente documenta un discurso, pero no permite afirmar como hecho que repetirá una conducta específica después del próximo 3 noviembre. Las consecuencias de cualquier disputa dependerían de su contenido, una solicitud de recuento no equivale a una anulación, una demanda presentada no equivale a una demanda ganada y una protesta pacífica no equivale a violencia. Tampoco una denuncia prolonga por sí sola los mandatos.
Al final…
Como psicólogo, encuentro aquí dos lenguajes que deben distinguirse, el de la experiencia y el de la comprobación. Una persona puede sentir una derrota como una injusticia. Esa vivencia describe su experiencia más no demuestra por sí misma una alteración del escrutinio. De manera semejante, una encuesta favorable puede producir esperanza sin convertirse por ello en un resultado oficial. La memoria también interviene en nuestra lectura del presente. Recuerdo cuando los dos grandes partidos venezolanos y sus dirigentes se acusaban mutuamente de ladrones y corruptos, entre otros epítetos y descalificaciones. Llegaron así a desacreditar no solamente a buena parte de la dirigencia política, sino también a los partidos y a las propias instituciones democráticas. Surgió entonces un militar golpista que, en cierto modo, pareció decirle al país: “Yo les creo a los dos”... A finales del siglo pasado comenzó a derrumbarse —desde el propio gobierno con Chávez ya en el poder— la democracia venezolana, que durante décadas había sido considerada un ejemplo para América Latina. Después de vivir la mitad de mi vida adulta en Estados Unidos, me resulta difícil aceptar que aquella historia pueda repetirse aquí... Igualmente, Alemania tuvo una democracia parlamentaria antes de la dictadura nazi, la República de Weimar… Entonces, Un oscuro personaje, Jefe del Partido Nazi, fue nombrado canciller el 30 de enero de 1933. Después, su gobierno desmanteló todos los derechos y las instituciones democráticas. El Museo del Holocausto documenta ese proceso. Igual ocurrió en infinidad de países del orbe cada vez que se instaló una dictadura en alguna nación libre. En Latinoamérica sobran casos: Chile, Argentina, Uruguay, Cuba, Nicaragua… y pare de contar. Venezuela y Alemania fueron sociedades muy diferentes y sus historias no pueden equipararse mecánicamente. Pero ambas nos dejan una advertencia universal, la democracia no siempre muere por una invasión exterior ni por un golpe repentino. También puede ser desacreditada lentamente, vaciada de confianza y finalmente desmantelada mediante sus propias instituciones. Por eso no puedo dejar de estar alerta. Porque quienes hemos visto perderse una democracia sabemos que, cuando finalmente desaparece, casi todos descubren —demasiado tarde— que creyeron que estaría allí para siempre…
Le pedí su opinión a mi esposa María Mercedes Gessen sobre el tema, y esto me dijo: “Como psicóloga, pienso que lo mejor para Estados Unidos no es que una de sus dos grandes fuerzas políticas destruya a la otra, sino que los estadounidenses vuelvan a reconocerse como ciudadanos de una misma democracia. Aceptar el resultado legítimo de unas elecciones no significa renunciar al derecho de cuestionar, investigar o disentir; significa exigir pruebas antes de denunciar un fraude, respetar las instituciones y comprender que ningún partido puede reclamar como propia la voluntad de toda la nación. La democracia solo puede sobrevivir cuando quien gana gobierna sin maltratar y quien pierde acepta que podrá volver a competir. Como estadounidense creo que necesitamos recuperar esa convicción esencial, la de que el adversario político no es un enemigo que debe ser eliminado, sino otro ciudadano con quien debemos aprender nuevamente a convivir”…
Cuando pienso en los países que perdieron su democracia votando por quienes la destruyeron, le pido a los votantes en cualquier lugar del planeta que decidan libremente pero con precaución, contrasten las promesas con los cantos de sirena y recuerden que solamente son dueños de su conciencia en un régimen de libertades. A nuestro presidente Donald Trump le exijo que respete el veredicto de las urnas y represente también a quienes discrepan de él. A los congresistas, demócratas y republicanos, les requiero que fiscalicen con pruebas, legislen con responsabilidad, y dialoguen como conciudadanos, entre adversarios pero no enemigos. A todos nos corresponde aceptar los resultados legítimos y tramitar cualquier denuncia por las vías legales… con evidencias. Porque después de las elecciones seguiremos compartiendo un país, y nuestros descendientes heredarán la coexistencia, y las libertades que seamos capaces de preservar... Hasta la próxima y que la Divina Providencia Universal nos acompañe, apreciado lector… Si desea darnos su opinión o contactarnos puede hacerlo en psicologosgessen@hotmail.com...

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