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- Gobierno contabiliza 6.438 fallecidos por los sismos de junio
El boletín también reporta la recolección de 528.222,30 toneladas de escombros, cifra que el documento sitúa en 25,15% del total previsto. Foto: Archivo I21 El Gobierno venezolano contabiliza 6.438 fallecidos como consecuencia de los terremotos registrados el pasado 24 de junio, de acuerdo con el boletín informativo de Venezuela Renace, fechado el 17 de agosto y correspondiente a la etapa de reconstrucción. El balance también reporta 6.462 personas rescatadas y 86.358 atendidas en hospitales desde el inicio de la emergencia. El documento oficial incluye además información sobre el estado de las viviendas afectadas y los avances en las labores de reconstrucción. Según el boletín, hasta el 17 de agosto habían sido evaluadas 59.109 viviendas. De ese total, 34.680 fueron clasificadas como habitables, mientras que 13.733 quedaron bajo la categoría de restringidas y 10.696 fueron consideradas de alto riesgo. El Gobierno señala que hasta esa fecha se habían entregado 335 viviendas a personas afectadas por los sismos. La diferencia entre las viviendas evaluadas y las entregadas muestra que las labores de reconstrucción todavía abarcan a una parte importante de los inmuebles inspeccionados. Más de 528.000 toneladas de escombros recogidas El boletín también reporta la recolección de 528.222,30 toneladas de escombros, cifra que el documento sitúa en 25,15% del total previsto. La remoción de los residuos forma parte de las labores de recuperación de las zonas afectadas por los terremotos. El balance divulgado por Venezuela Renace corresponde a la etapa de reconstrucción y reúne indicadores de fallecidos, rescates, atención hospitalaria, viviendas y retiro de escombros. El balance no incluye desaparecidos El boletín del 17 de agosto no presenta una cifra de personas desaparecidas ni de quienes permanecen sin contacto con sus familiares. Por tanto, el documento no permite establecer cuántas personas continúan pendientes de localización a partir de este nuevo balance. La actualización tampoco explica en el propio boletín la metodología utilizada para determinar las cifras de fallecidos, rescatados o personas atendidas en hospitales. Por ello, los números corresponden al balance difundido por el Gobierno. La información llega casi dos meses después de los terremotos del 24 de junio, mientras continúan las labores de evaluación de viviendas, remoción de escombros y reconstrucción de las zonas afectadas. Con información de finanzasdigital.com
- Sismo de magnitud 4 sacudió La Guaira y parte de Caracas
A muchos lo que más alarmo fue el celular que la alarma de google aviso que había un sismo cerca y sonó igual que cuando pasó el doblete sísmico. Imagen: X @rcamachovzla Un terremoto de magnitud 4 se sintió a las 3.07 hora local (07.07 GMT) de este martes 18 de agosto en el estado La Guaira, el más afectado por el doble temblor del pasado 24 de junio en Venezuela, sin que se reportaran de inmediato “afectaciones de ningún tipo”, informó la presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, en Telegram. El epicentro del movimiento telúrico fue localizado a 10 kilómetros al noroeste de La Guaira a una profundidad 10 kilómetros, publicó en X la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis). También se sintió en sectores de Caracas y del municipio Los Salias. Rodríguez indicó que a raíz del sismo se activó el Sistema de Protección para hacer “el monitoreo y seguimiento correspondiente”. “Hasta este momento, no tenemos reportes de afectaciones de ningún tipo”, agregó la mandataria, e indicó que siguen “atentos y trabajando para garantizar la seguridad de todos”. La Guaira, un estado frente al mar Caribe que alberga al aeropuerto Simón Bolívar de Maiquetía, que sirve a Caracas, fue afectado el pasado 24 de junio por un doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5. Según un informe difundido este lunes por el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, la cifra de fallecidos a causa de esos terremotos ascendió a 6.438, después de que las autoridades sumaran 137 fallecimientos con respecto al informe de la semana pasada. Con información de elnacional.com
- Por terremotos en Granadas desalojan a 600 personas de 371 viviendas
Se registró un terremoto de magnitud 4,8 cerca de la ciudad de Granada, en el sur de España. Foto: X @SputnikMundo Desalojan por prevención a 600 personas de 371 viviendas en Las Gabias (Granada) tras los terremotos de este martes 18 de agosto. Ha sido un día de continuos sobresaltos, con siete terremotos a lo largo de la mañana, cuatro de ellos de intensidad superior a los cuatro grados, deja en Granada incidencias diversas, desalojo de edificios oficiales y monumentos, doce asistencias sanitarias, más de 500 llamadas al servicio de emergencias 112 y tres heridos. Ninguno de los heridos es de gravedad. De ellos, una menor de edad, ha sido hospitalizada. En cuanto a las asistencias, el consejero de Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, precisó que en la mayor parte de los casos han sido por ataques de ansiedad. A las once de la mañana fue ordenado el desalojo de la Alcazaba y de los Palacios Nazaríes, en el recinto de la Alhambra. Poco después sucedió lo mismo en el Generalife. El Patronato de la Alhambra aclaró que lo ha hecho como medida preventiva y no ha anunciado cuándo se podrán reanudar las visitas. También cerraron los edificios dependientes de la Diputación de Granada y del ayuntamiento de la capital, salvo los destinados a dar servicios esenciales. En el barrio del Zaidín, el más afectado de la capital, fue desalojad0 uno de sus dos centros de salud. Ha sido una mañana angustiosa en la que cuatro seísmos han sido de verdadera entidad. Por orden de intensidad el mayor fue el primero, en Gójar, de 4,8. Han sido registrados dos en Alhendín, de 4,3 y 4, y uno en Churriana de la Vega, también de cuatro. Con información de abc.es
- Más de $ 9 millones en pérdidas por el terremoto estima el presidente de Colombia
El presidente anunció el “Plan milagro de reconstrucción” e invitó al sector constructor a donar sus utilidades en los proyectos de vivienda en las zonas afectadas. Foto: Capture de X @cristiancrespoj En su primera alocución presidencial tras el evento telúrico registrado el pasado 10 de agosto, el presidente Abelardo de la Espriella inició su mensaje al país solicitando un minuto de silencio en memoria de los ciudadanos fallecidos a causa del terremoto de magnitud 7.4 que impactó el territorio nacional. En el marco de la alocución, el mandatario entregó un informe actualizado sobre el costo económico y la magnitud de la devastación física provocada por la emergencia ambiental. De la Espriella reveló que, de acuerdo con los primeros análisis macroeconómicos suministrados por una firma consultora privada, las pérdidas materiales e infraestructura se calculan de manera preliminar en 30 billones de pesos, $ 9.567.387. Frente al impacto en vidas e infraestructura social, el presidente presentó los indicadores unificados de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Víctimas mortales: 289 personas fallecidas. Lesionados: 4.187 heridos atendidos en la red asistencial. Personas desaparecidas: 143 ciudadanos bajo búsqueda por organismos de socorro. Infraestructura residencial: 26.945 viviendas destruidas en su totalidad. Como parte del plan de recuperación y ayuda a las víctimas por el terremoto, el presidente anunció el “Plan milagro de reconstrucción” e invitó al sector constructor a donar sus utilidades en los proyectos de vivienda en las zonas afectadas. Hizo un llamado formal a las entidades bancarias para que reduzcan sus tasas de interés en los créditos de vivienda, facilitando a las familias damnificadas el acceso a un techo digno. El jefe de Estado concluyó señalando que los equipos operativos y de salvamento continúan desplegados en las zonas de mayor afectación, manteniendo activos los protocolos de emergencia nacional. Con información de ntn24.com
- Las noticias políticas del 18Ago en Venezuela
El OVP informa el fallecimiento de Sergio Gabriel Ascanio durante el fin de semana pasado. Foto: Pixabay Un resumen de las informaciones políticas del día en Venezuela. OVP: Muere otro preso bajo custodia del régimen en penal de Anzoátegui El Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP) denunció la muerte de Sergio Gabriel Ascanio, quien falleció durante el pasado fin de semana mientras se encontraba recluido en el Centro Penitenciario Agroproductivo Barcelona, en el estado Anzoátegui. De acuerdo con la organización, Ascanio murió debido a problemas de salud y a la falta de atención médica. Se trata del segundo privado de libertad que fallece en este recinto en las últimas semanas. El pasado 27 de julio, el OVP registró la muerte de Luis Felipe Moreno Moreno, quien también presentaba problemas de salud y fue trasladado al Hospital Universitario Dr. Luis Razetti. La organización alertó que el Centro Penitenciario Agroproductivo Barcelona presenta un 150 % de hacinamiento, al albergar a unos 1.400 reclusos en un espacio diseñado para 560 personas. Según el OVP, el hacinamiento crítico en los centros penitenciarios deteriora las condiciones de vida de las personas privadas de libertad y afecta sus derechos fundamentales, al generar un colapso operativo que repercute en áreas como la atención sanitaria, la alimentación y la seguridad. La organización recordó además que las muertes bajo custodia del régimen se han registrado en otros centros penitenciarios del país. El pasado 11 de agosto documentó los fallecimientos de Anthony Portillo, en Tocuyito; Víctor Salgado, en Rodeo IV; y Adrián Felipe, en Fénix Lara, todos en contextos que, según el OVP, estuvieron marcados por la falta de atención médica. Ante esta situación, el OVP reiteró su exigencia al Ministerio Público y a la Defensoría del Pueblo para que investiguen las vulneraciones a los derechos de las personas privadas de libertad bajo custodia del chavismo. Con información de monitoreamos.com Damnificados en Vargas esperan casa, pero también garantías: "No viviré en Misión Vivienda" "No me voy a ir para ese tipo de vivienda. Viendo cómo pasó todo esto, todas esas viviendas caídas, yo no me voy a meter en una". Joysen Rojas tiene 19 años viviendo en La Guaira. Perdió su apartamento en el terremoto del 24 de junio y ahora espera que el censo de damnificados sirva para encontrar una nueva vivienda. Pero hay una condición que tiene clara y es que no quiere que sea una de las edificaciones construidas bajo los programas habitacionales de la Gran Misión Vivienda Venezuela. No es que no quiera una casa, sino que tiene miedo de la casa que puedan darle. "Yo busco otra manera (…) un alquiler en otro lado, pero en una Opppe no me voy a meter. Mire todo lo que se cayó, todos los muertos. No ayudaron a nadie, los mismos familiares eran los que sacaban a la gente", dice Rojas, quien vive en la parroquia Macuto. Se refería a las torres edificadas por la Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales (OPPE), creada en el 2009 durante el último mandato de Hugo Chávez. Cifras oficiales dan cuenta de que en ese estado había alrededor de 3.637 apartamentos levantados por planes de ese despacho. Al menos 14.500 personas pudieron verse afectadas según estimaciones del medio Armando.Info, que ha investigado fallas estructurales, opacidad en contratos y omisión de normas sobre sismo resistencia en las construcciones del Estado venezolano. El temor no es aislado ni injustificado. Gabriela Ceada también perdió su hogar. Vivía en Punta Brava, un edificio de 19 pisos ubicado cerca de El Gradisca, una de las estructuras afectadas severamente durante el terremoto que en Vargas dejó al menos 100 edificaciones totalmente colapsadas, según reportes de las autoridades de la administración de Delcy Rodríguez. Dos meses después, aún no se siente preparada para volver a vivir en una edificación proveniente de planes estatales. "Yo no estaría dispuesta a vivir en una Misión Vivienda. La mayoría de los que se derrumbaron eran estos edificios hechos por el Gobierno. No sé si fue por un mal terreno que escogieron o por una mala estructura, pero después de todo esto es difícil mudarse a un edificio cuando han pasado todos estos hechos", señala. Y ese miedo se mezcla con otra preocupación que apunta más hacia con quiénes podrían terminar viviendo. A Joysen le pasa lo mismo. Quiere que, si el gobierno construye o asigna nuevas viviendas, los antiguos vecinos permanezcan juntos. No quiere que el proceso termine mezclando a las familias que vivían en edificios privados con personas de otros urbanismos o comunidades que ya recibieron viviendas públicas. "Mejor que sea con todos los de mi círculo de mi residencia". Gabriela piensa parecido: "Mi edificio era de 19 pisos y por cada piso había ocho apartamentos. Yo creo que deberían estar las personas que realmente vivían ahí. Después de todo lo que pasó, uno quiere volver a estar con la gente que conoce, con los vecinos, con las personas con las que creció", expresa. Para el sociólogo Tulio Ramírez, la resistencia de los sectores medios a las soluciones habitacionales estatales "no constituye una actitud de rechazo irrazonable". No lo ve como "discriminación, actitudes racistas o clasistas". Catalogarlo sólo de esa forma sería "injusto", pues lo ve como una actitud de preservación de lo perdido. La respuesta, entonces, fundamentada desde las bases sociológicas, apunta más bien hacia lo que él define como la autodefensa del sector social. "Ante la pérdida del patrimonio material, esa familia busca salvaguardar su capital social (…) Exigir viviendas junto a sus pares comunitarios es una demanda de reconstrucción integral de su modo de vida y de su dignidad social. Cambiar de una rutina, unos hábitos, un círculo de amigos, de la noche a la mañana, va a suponer la ruptura de sus redes, lazos de amistad por años construidos, y además la ruptura de su intimidad con respecto a otros". Ese rechazo deja una de las preguntas más incómodas del proceso de reconstrucción: ¿qué significa reconstruir una vivienda para alguien que ya no confía en el tipo de vivienda que le pueden ofrecer? La respuesta no debería reducirse a levantar edificios y repartir apartamentos. La reconstrucción después de un desastre también implica garantizar que las familias puedan recuperar sus medios de vida, sus redes comunitarias y condiciones de vivienda seguras. ONU-Hábitat, la agencia principal en asentamientos humanos y urbanismos sostenibles, lo dice en su guía de Apoyo a la reconstrucción de viviendas más seguras tras desastres: planificación e implementación de asistencia técnica a gran escala. Ha insistido en que la recuperación posterior a desastres debe poner a las personas y a las comunidades en el centro de la planificación, con criterios de seguridad, habitabilidad y participación. En La Guaira, sin embargo, todavía ni siquiera está claro dónde vivirán quienes perdieron sus casas. El primer paso es el censo y ahí ya comenzó otro problema. ¿Censar damnificados para qué? El gobierno interino ha presentado este proceso como el primer paso para determinar cuántas familias quedaron damnificadas y avanzar hacia la asignación de nuevas viviendas. Sin embargo, todavía falta lo más importante: saber cómo se decidirá quién recibe qué vivienda, dónde y bajo qué condiciones. Roger Silva, trabajador de la Gobernación de La Guaira encargado del operativo, explicó que el registro estaba dirigido a las personas cuyas viviendas habían sido clasificadas con etiqueta roja, es decir, aquellas consideradas pérdida total. Una vez concluido el registro, el Ministerio de Hábitat y Vivienda trabajaría con el gobierno nacional para asignar apartamentos disponibles en distintos estados. Y eso vuelve a poner sobre la mesa la preocupación de quienes no quieren abandonar La Guaira. Gabriela dice que ama su estado y que no quisiera irse. "Yo amo mi pueblo. Siempre que iba a algún lado me preguntaban: ‘¿De dónde tú eres?’ Y yo decía: ‘De La Guaira’. Con mi pueblo no te metas. Nací aquí y realmente, si fuera por mí, no quisiera irme", dice. "Si me toca vivir en otro estado, creo que me tocará, pero no me iría más allá de Caracas porque estaría cerca de donde vivía", continua. El censo, entonces, en teoría, no debería ser solamente para estar contando cuántas familias perdieron sus viviendas. Hay que ver qué quieren esas familias recuperar y qué no están dispuestas a aceptar. Para algunos damnificados, volver a tener un techo no significa simplemente recibir las llaves de un apartamento, sino que quieren seguridad, quedarse cerca de su comunidad para poder conservar sus redes de amigos. Katherine Linares, habitante del Bloque 1 de La Páez, ubicado hacia el extremo norte del estado, en Catia La Mar, pasó por el proceso, marcado por colas, desorganización y esperas sentidas como interminables, y salió con más preguntas que respuestas. Ahí no te daban ningún tipo de información porque ni ellos lo saben. Ellos están haciendo el censo, pero ellos no saben. No tienen ni idea, ni sectorización, nada. Nadie tiene ni idea de nada”, afirma. Linares también cuestiona la promesa de que los datos del censo puedan cruzarse automáticamente con otras plataformas del Estado. "Ellos dicen que los datos que está recogiendo Hábitat y Vivienda se entrelazan con Patria y el Seniat para hacer una verificación real. Eso no es cierto". Entonces… ¿Se asignarán las casas según el orden en que las personas fueron censadas? ¿Las primeras parroquias registradas serán también las primeras en recibir viviendas? ¿Se dará prioridad a familias con niños, adultos mayores o personas con discapacidad? ¿Se mantendrán juntos los vecinos de un mismo edificio? Nada está claro todavía. Tampoco se sabe si la reconstrucción pasará necesariamente por entregar un apartamento nuevo a cada familia. Después de un desastre, las opciones pueden ser distintas, como lo ha planteado Naciones Unidas. La reconstrucción puede incluir viviendas nuevas, reparación de estructuras recuperables, apoyo para alquileres o transferencias de dinero, materiales de construcción y asistencia técnica para que las propias familias reconstruyan sus viviendas. ONU-Hábitat recomienda precisamente que las personas afectadas no sean tratadas únicamente como receptoras de una vivienda terminada. Sus principios sobre reconstrucción segura plantean que las comunidades deben tener acceso a recursos, asesoría técnica y participación en las decisiones sobre cómo reconstruir. En programas de reconstrucción de ese organismo de Naciones Unidas se han utilizado subsidios, materiales, capacitación de constructores y asistencia técnica para que las comunidades rehabiliten o levanten sus propias viviendas, en lugar de depender exclusivamente de grandes proyectos de construcción. Esto también podría abrir otra posibilidad para La Guaira, como ya se está viendo en Caracas, donde los propios vecinos están buscando presupuestos en constructoras y grandes ferreteras para ellos mismos, por contrataciones privadas, reparar sus edificios con etiqueta roja, sólo aquellos que aunque calificados como inhabitables, no quedaron en el piso. Naciones Unidas ha recomendado también que parte de los recursos destinados a la reconstrucción no se utilicen únicamente para levantar nuevos edificios, sino que puedan llegar directamente a las familias, acompañados de supervisión técnica, materiales y reglas claras de construcción segura. Eso permitiría que, por ejemplo, una persona como Joysen Rojas, que no quiere ir a una Opppe, pueda tener otra opción. No necesariamente elegir entre aceptar el apartamento que le asignen o quedarse sin vivienda, sino participar en la solución. Porque el problema no es únicamente cuántas viviendas necesita La Guaira. Con información de talcualdigital.com Consignarán en la Defensoría casos de presos políticos con patologías graves para exigir su liberación Familiares de presos políticos con la salud comprometida recopilan informes médicos y testimonios para documentar la situación de sus allegados detenidos, expedientes que presentarán este miércoles 19 de agosto ante la Defensoría del Pueblo para exigir su libertad. La jornada especial, convocada por la Alianza por la Libertad de los Presos Políticos, se desarrolla desde el 15 de agosto en el campamento ubicado en las inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos. De acuerdo con la información difundida por la Alianza en sus redes sociales, el objetivo central de esta convocatoria es sistematizar y levantar un expediente detallado de cada caso para presentarlo formalmente ante la mesa técnica de trabajo instalada en la Defensoría del Pueblo. Durante el proceso, las familias han consignado diagnósticos, entre otros documentos médicos y testimonios sobre patologías graves, enfermedades terminales o condiciones de alto riesgo. Durante una jornada de protesta el pasado 11 de agosto, los familiares acudieron a la sede de la Defensoría y al Ministerio Público para exigir la atención a los enfermos con patologías graves, así como la libertad de todos los detenidos por motivos políticos. Tras ser atendidos por la defensora del pueblo, Eglée González Lobato, se acordó la instalación de una mesa técnica con para el seguimiento individualizado de los casos. Con información de elimpulso.com
- Trump declara el estrecho de Ormuz “nuevo territorio de Estados Unidos”
El presidente de Estados Unidos posteó una fotografía en Truth Social en la que se ve un mapa del estrecho que separa el golfo Pérsico del de Omán. Foto: Pixabay El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insistió este martes 18 de agosto, en denominar al estrecho de Ormuz como “nuevo territorio estadounidense”, al postear una fotografía en su red social Truth Social con esta denominación. En la imagen se ve un mapa del estrecho que separa el golfo Pérsico del de Omán, donde con un círculo señala el Estrecho de Ormuz y el texto “NUEVO territorio de Estados Unidos”, acompañado de una franja azul, roja y blanca con estrellas. Ya el pasado viernes Trump aseguró que planteaba incorporar el estrecho de Ormuz como “territorio de Estados Unidos” tras “derrotar a Irán”, elevando el tono contra Teherán mientras sus negociaciones siguen estancadas y ya ha vencido el plazo del alto el fuego pactado en junio. “Después de que terminemos de derrotar a Irán, que está siendo derrotado muy gravemente, muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos, en esencia. Tenemos un bloqueo. Ningún barco pasa a menos que nosotros queramos que pase”, declaró Trump entonces en un mítin político en Long Island (Nueva York). Unos días antes el mandatario estadounidense ya mencionó la idea de que Estados Unidos se “quede” el estrecho de Ormuz argumentando que ya controla la ruta marítima porque los ataques estadounidenses realizados desde febrero han diezmado las capacidades militares iraníes, algo que Teherán ha rechazado. “Estados Unidos tiene el control total del estrecho de Ormuz. ¡Creo que nos lo quedaremos!”, escribió el miércoles pasado Trump en su red Truth Social, asegurando que “no hay nada que Irán pueda hacer al respecto”. Ayer 17 de agosto venció el plazo de 60 días que se dieron EE.UU. e Irán con la firma de un memorando de entendimiento el pasado 17 de junio, que declaraba el “cese inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes”, como parte de un proceso para negociar el fin de la guerra en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, es una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas y se ha convertido en el mayor punto de tensión en el conflicto entre Estados Unidos e Irán. Con información de elnacional.com
- Codicia: cuando tener más nos deja más vacíos
Dinero, poder, amor, fama o reconocimiento: la avidez cambia de objeto, de nombre, pero conserva la insatisfacción y el vacío interior… Avaricia vs Felicidad: La psicología y la neurociencia explican por qué el cerebro logró habituarse a obtener y seguir pidiendo siempre más… Suele citarse que un periodista le preguntó a uno de los hombres más ricos del mundo cuánto dinero consideraba suficiente para sentirse plenamente satisfecho. La respuesta sorprendió por su honestidad: —"Solo un poco más"… Pocas frases describen mejor una de las incongruencias de la condición humana. Desde siempre han existido personas que dedican su vida a acumular dinero, propiedades, poder, prestigio, influencia o amor. Codiciar es el deseo de adquirir algo, acompañado de la insatisfacción de nunca tener suficiente. Algunas llegan a poseer fortunas de una magnitud impresionante. Otras conquistan posiciones de enorme autoridad. En todos los casos, continúan buscando más… y más. Un negocio adicional. Otra empresa. Un nuevo cargo. Un récord diferente. Una victoria más… La codicia tampoco se limita al dinero, al poder o a los bienes materiales. Puede aparecer, de manera más sutil y dolorosa, en el amor y en la necesidad de reconocimiento. Existe una codicia afectiva cuando una persona no desea simplemente amar, sino poseer emocionalmente al otro, cuando nunca le parecen suficientes el tiempo, la atención, las demostraciones de cariño o las pruebas de fidelidad. Entonces, el amor deja de ser encuentro y comienza a parecerse al control. Algo semejante ocurre con la codicia de reconocimiento. Hay quienes necesitan aplausos, elogios, premios, seguidores o aprobación permanente para sentirse valiosos. Pero cada confirmación externa dura muy poco, porque el vacío interior vuelve a pedir una nueva prueba. En todos los casos, el mecanismo psicológico es similar, se intenta obtener desde afuera una seguridad que no ha terminado de construirse por dentro. El amor sano no busca apropiarse del otro, lo cuida en libertad. Y el reconocimiento más profundo no proviene de ser admirados continuamente, sino de saber, con serenidad, quiénes somos, incluso cuando nadie nos aplaude. No se trata de cuánto posee una persona. Sino por qué, aun teniéndolo casi todo, continúa sintiendo que todavía le falta algo… Esta inquietud insaciable ha acompañado a la humanidad desde que comenzaron a escribirse los primeros relatos de nuestra civilización. Aspirar al éxito financiero es un aspecto importante en distintos países. Los antiguos griegos imaginaron al rey Midas, condenado a convertir en oro todo aquello que tocaba, hasta descubrir que incluso el alimento y el afecto podían desaparecer bajo el peso de su propio deseo. Las tradiciones orientales advirtieron que el apego ilimitado conduce inevitablemente al sufrimiento. El cristianismo incluyó la avaricia entre los llamados pecados capitales. Filósofos y científicos han coincidido en señalar que la obsesión por poseer termina “empobreciendo” la felicidad personal de quien la padece… Qué nos dice la Psicología La psicología contemporánea ha definido la codicia como el deseo de adquirir más, unido a la insatisfacción de nunca tener suficiente. Diversos estudios sobre materialismo, apego adulto, celos románticos, narcisismo y contingencias de autoestima muestran que ese mecanismo puede expresarse no solo en la riqueza, sino también en el amor, el control, la admiración y la necesidad permanente de aprobación. La neurociencia comienza a explicar, con resonancias magnéticas y estudios del cerebro, aquello que los filósofos y los sabios intuían hace siglos: La codicia no representa únicamente un problema moral. Constituye, sobre todo, un extraordinario fenómeno psicológico. Curiosamente, no nace donde muchos imaginan. No surge necesariamente de la abundancia. En numerosas ocasiones aparece precisamente donde existe una sensación de carencia. Algunas personas acumulan dinero. Otras coleccionan poder. Algunas necesitan reconocimiento permanente. Otras jamás consideran suficiente el éxito alcanzado. El objeto cambia pero el mecanismo psicológico permanece sorprendentemente parecido. Así, la codicia no debe medirse por el tamaño de una fortuna, sino por la incapacidad de experimentar la sensación de suficiencia. Todos conocemos personas económicamente modestas que viven agradecidas y en paz consigo mismas. También conocemos individuos inmensamente ricos que permanecen atrapados en una ansiedad permanente por conservar lo que poseen, o por alcanzar aquello que todavía no tienen. Asimismo comprendemos que la riqueza y la codicia no son sinónimos. Del mismo modo que la pobreza tampoco garantiza la humildad. Existen empresarios cuya fortuna ha transformado positivamente la vida de millones de personas mediante la innovación, el trabajo y la filantropía. También existen otros con recursos muy limitados cuya existencia gira alrededor de la envidia, la comparación permanente o el deseo obsesivo de apropiarse de lo ajeno. La codicia, por tanto, no depende del patrimonio. Más bien de la relación psicológica que cada ser humano establece con el deseo de obtener más. Una emoción que ayudó a sobrevivir ¿Por qué nuestro cerebro parece incapaz de decir "ya es suficiente"?... Pues bien, si vamos miles de años hacia el pasado, mucho antes de que existieran los bancos, las empresas, los mercados financieros o las monedas, y regresamos al momento en que nuestros antepasados luchaban diariamente por conseguir alimento, refugio y seguridad, allí, en aquel mundo dominado por la incertidumbre y la escasez, fue donde nació, subrepticiamente, la semilla de aquello que hoy llamamos codicia. Resulta tentador pensar que la codicia constituye uno de los grandes defectos de la humanidad. Es más, durante siglos fue condenada por filósofos, religiosos y moralistas como una debilidad del carácter o un “pecado del alma”. Sin embargo, la psicología evolutiva y las neurociencias nos invitan hoy a contemplarla desde otra perspectiva un tanto más compasiva porque la codicia puede no haber nacido como un error. Por el contrario, pudo ser una extraordinaria estrategia de supervivencia… Imaginemos por un instante a una pequeña familia de Homo sapiens hace milenios. En aquel mundo implacable, guardar comida no era egoísmo. Era inteligencia. Conservar agua significaba vivir. Acumular leña permitía la supervivencia en el invierno. Fabricar más herramientas aumentaba las probabilidades de cazar. Encontrar una cueva segura podía salvar a toda una familia. En esas condiciones, el cerebro de quienes aprendían a prever el futuro tenía mayores posibilidades de transmitir sus genes que el de quienes consumían inmediatamente todo cuanto encontraban. La evolución premió una conducta muy específica: Guardar, conservar y acumular. De forma tal que sin saberlo, nuestros antepasados estaban entrenando uno de los circuitos neuronales más poderosos que la naturaleza desarrollaría a lo largo del tiempo. Nuestro cerebro aprendió una lección: Si hoy tienes más de lo que necesitas, no lo desperdicies. Mañana podría no existir… Aquella estrategia resultó brillante. Gracias a ella nuestra especie sobrevivió a sequías, glaciaciones, epidemias, depredadores, migraciones y períodos de enorme incertidumbre. Pero la evolución posee una característica: No diseña organismos para ser felices. Lo hace para la supervivencia. Nuestro cerebro continúa funcionando, en muchos aspectos, como si el mundo siguiera siendo una inmensa sabana africana llena de inseguridades. En el presente, gran parte de la humanidad vive hoy en sociedades donde la escasez inmediata ha sido sustituida por más bienes y servicios que en el pasado. Jamás el consumo estuvo tan cuidadosamente diseñado para convencernos de que siempre necesitamos algo más. Pero el antiguo programa evolutivo permanece activo. "No te detengas… Acumula un poco más"… "Por si acaso"… Al punto que nuestros ancestros acumulaban para sobrevivir y nosotros sobrevivimos para seguir acumulando. La química de la codicia Durante mucho tiempo los científicos creyeron que el cerebro buscaba simplemente el placer. Hoy sabemos que la realidad resulta mucho más interesante. La evolución nos fue diseñando, sobre todo, para buscar. No para encontrar. Durante décadas se ha hablado de la dopamina como "la molécula del placer". Actualmente, estamos al tanto de que esa explicación resulta demasiado simple. La dopamina participa principalmente en los circuitos de motivación, aprendizaje y expectativa. En otras palabras, no aparece únicamente cuando obtenemos una recompensa. Muchas veces aumenta antes, mientras imaginamos que estamos a punto de conseguirla. El cerebro disfruta anticipando. Por eso un niño suele experimentar tanta emoción la noche anterior a su cumpleaños. Un enamorado espera con ansiedad el próximo encuentro. Millones de personas revisan una y otra vez sus teléfonos esperando un mensaje, un comentario o un "me gusta". Lo extraordinario es que el mismo mecanismo también alimenta la codicia. No deseamos solamente aquello que tenemos delante. Deseamos, sobre todo, aquello que creemos que podremos alcanzar. Así la naturaleza creó el sistema. Sin la expectativa de poseer algo probablemente nuestros antepasados habrían dejado de explorar, de cazar, de descubrir nuevos territorios o de buscar mejores refugios. De manera que la insatisfacción moderada fue una ventaja evolutiva. Gracias a ella seguimos avanzando. El problema aparece cuando ese mecanismo pierde el equilibrio, porque entonces la búsqueda deja de ser un medio, y se convierte en el propósito de la vida. Los psicólogos conocemos este fenómeno denominado adaptación hedónica. La cual consiste en la extraordinaria capacidad del ser humano para acostumbrarse a casi todo. Nos acostumbramos a un salario mayor, a una casa más amplia, al reconocimiento. Nos habituamos incluso a la fama. Aquello que ayer parecía un sueño termina convirtiéndose en la rutina de hoy. Y una vez que deja de sorprendernos, el cerebro comienza inmediatamente a buscar el siguiente objetivo. Es como caminar hacia el horizonte. Creemos que está cerca. Damos pasos para alcanzarlo pero el horizonte, vuelve a alejarse… La ambición y la codicia La ambición utiliza el deseo para construir una vida. La codicia termina utilizando la vida para alimentar un deseo. Puede parecer una diferencia sutil. En realidad, separa dos maneras completamente distintas de existir. La ambición suele dejar como legado obras, conocimiento, empresas, descubrimientos, familias y servicio. La codicia deja cuentas bancarias cada vez más grandes, mientras la sensación de suficiencia permanece sorprendentemente pequeña. La naturaleza nunca pretendió que el ser humano encontrara la felicidad acumulando más, únicamente quiso asegurarse de que nunca dejáramos de movernos y sobrevivir. De manera que si nuestro cerebro nunca dice "basta", ¿quién debe pronunciar entonces esa palabra?... La racionalidad, nuestra conciencia y sabiduría. Ese espacio interior donde cada persona decide libremente cuál es el momento en que tener más deja de mejorar la vida. Más bien la perjudica… La gran paradoja: la codicia y la felicidad Hace algunos años, durante una conferencia sobre bienestar psicológico, uno de los asistentes formuló una pregunta aparentemente sencilla: —¿El dinero da la felicidad? La sala quedó en silencio. Todos esperaban una respuesta breve. Sin embargo, la psicología lleva décadas intentando responder esa pregunta y ha descubierto que, como ocurre con casi todo lo relacionado con el comportamiento humano, la realidad resulta mucho más complicada que un simple sí o un simple no. Comencemos por reconocer un hecho evidente. La pobreza extrema no la desea nadie. Quien no sabe si podrá alimentar a sus hijos mañana, quien carece de atención médica, de vivienda o de seguridad, difícilmente puede concentrarse en desarrollar su potencial creativo o espiritual. La incertidumbre permanente desgasta la mente. El miedo continuo consume enormes cantidades de energía psicológica. En ese sentido, disponer de recursos económicos mejora claramente la calidad de vida. Reduce el estrés. Aumenta las posibilidades de elegir. Permite acceder a educación, salud, cultura y oportunidades. Negarlo sería ignorar la realidad. Pero la historia no termina allí. Cuando las necesidades fundamentales se encuentran razonablemente cubiertas, ocurre algo extraordinario. Cada nuevo incremento de riqueza produce una satisfacción progresivamente menor. Los economistas llaman a este fenómeno rendimientos decrecientes. En otras palabras, el primer vaso de agua calma la sed. El décimo ya no produce el mismo efecto sino todo lo contrario: la saciedad. La psicología positiva y la economía del bienestar muestran que, una vez alcanzado un nivel de vida que proporciona seguridad y dignidad, el bienestar emocional comienza a depender mucho menos del patrimonio, y mucho más de otros factores profundamente humanos como la calidad de nuestras relaciones, sensación de propósito, salud física y mental, tiempo compartido con quienes amamos. La gratitud y posibilidad de ayudar a otros. Y el sentido que atribuimos a nuestra propia existencia. Resulta curioso Mientras la economía suele preguntar cuánto produce una persona, la psicología termina preguntando cómo vive esa persona. Y ambas preguntas no siempre conducen a la misma respuesta. Hemos conocido personas extraordinariamente prósperas que viven con una ansiedad permanente. Revisan obsesivamente los mercados. Temen perder lo construido. Desconfían de quienes se acercan. Trabajan sin descanso. Duermen poco. Casi nunca disfrutan aquello que poseen porque están demasiado ocupadas intentando conservarlo o multiplicarlo. Cuanto mayor es su patrimonio, mayor es el miedo a perderlo… En cambio, también hemos conocido hombres y mujeres que, sin poseer fortunas extraordinarias, irradian serenidad. No porque carezcan de problemas. Simplemente porque descubrieron algo que ninguna cuenta bancaria puede comprar. Aprendieron a experimentar la sensación de que, al menos por hoy, tienen lo necesario. Esta palabra —suficiente— es una de las más olvidadas de nuestra época. Vivimos rodeados de mensajes que nos repiten que todavía necesitamos más. Más de algo: De dinero, éxito, belleza, juventud, reconocimiento. Mas seguidores, poder, experiencias. Más productividad, velocidad… Nuestra civilización parece estar más pendiente de la próxima posesión. El siguiente automóvil. La nueva promoción. El smartphone recién lanzado. Las vacaciones más exclusivas. La casa más grande. El reloj más costoso… Y el algoritmo conoce mejor que nadie nuestro antiguo cerebro de cazadores. Sabe exactamente cómo despertar ese deseo. Pero existe un detalle que no aparece en la publicidad: Ningún objeto puede resolver un vacío cuya naturaleza no es material. Porque la codicia suele prometer satisfacción aunque lo que entrega, con frecuencia, es dependencia. Como las adicciones donde cada nueva adquisición ofrece un alivio momentáneo. Luego el deseo vuelve a aparecer. Y el ciclo comienza otra vez. No muy diferente de caminar sobre una cinta que nunca deja de moverse… Una salida Diversas investigaciones muestran que el gasto orientado hacia otros seres humanos suele generar niveles de bienestar emocional sorprendentemente elevados. La generosidad activa circuitos cerebrales relacionados con la recompensa, fortalece los vínculos sociales y proporciona un sentido de propósito que difícilmente puede obtenerse mediante la acumulación indefinida. El cerebro disfruta cuando recibe. Pero nuestra conciencia encuentra un significado mucho más hondo cuando comparte. ¿Somos nosotros quienes utilizamos la riqueza para construir una vida más plena? ¿O termina siendo la riqueza quien utiliza nuestra vida para seguir creciendo? La felicidad nunca ha dependido exclusivamente de cuánto logramos acumular. Depende si, sobre todo, de reconocer ese instante extraordinariamente difícil en el que somos capaces de decir: Tengo lo suficiente para vivir. Ahora quiero aprender a vivir lo que tengo. Porque, al fin y al cabo, la auténtica abundancia no comienza cuando desaparecen todos nuestros deseos sino cuando dejamos de ser esclavos de ellos… La personalidad del codicioso Una de las mayores equivocaciones que cometemos consiste en creer que la codicia puede medirse observando una cuenta bancaria. Nada más lejos de la realidad. La personalidad rara vez se revela por aquello que una persona posee. Se manifiesta, sobre todo, por la relación emocional que establece con aquello que posee. Dos individuos pueden tener exactamente la misma fortuna. Uno duerme tranquilo. El otro vive atormentado. Uno disfruta compartiendo. El otro sospecha de todo el mundo. Uno considera el dinero una herramienta. El otro termina convirtiéndolo en el centro de su identidad. La diferencia nunca estuvo en la riqueza. Siempre estuvo en la mente. No todos los codiciosos son iguales. Sin embargo, aparecen ciertos rasgos que se repiten con sorprendente frecuencia. Es probable que el primero sea el más inesperado: El miedo. Un profundo temor a perder lo que posee. Otro rasgo frecuente es la comparación permanente. La satisfacción deja de depender de lo que realmente se tiene. Comienza a hacerlo de lo que tienen los demás. Así la felicidad deja de construirse desde el interior. Comienza a someterse de un marcador externo que nunca termina de actualizarse… Las redes sociales Las comunicaciones masivas han llevado este fenómeno a un nivel que ninguna generación anterior conoció. Miles de millones de personas observan diariamente únicamente los mejores momentos de la vida ajena. Viajes. Premios. Automóviles. Casas. Reconocimientos. Sonrisas. “Likes”. Y cuanto se pueda desear, el cerebro no está al tanto que está contemplando una selección cuidadosamente editada de la realidad. Y comienza a preguntarse por qué la propia vida parece menos brillante. Sin advertirlo, la comparación se convierte en una nueva forma de codicia. No deseamos únicamente lo que necesitamos. Deseamos aquello que vemos disfrutar a otros. Existe además un tercer rasgo como es la necesidad de control. Algunas personas extremadamente codiciosas experimentan enormes dificultades para delegar porque la irresolución les resulta psicológicamente insoportable. En realidad, nunca podremos controlar completamente, y las consecuencia es que van perdiendo el control de aquello que realmente importa. La relación con sus hijos, con su pareja, la familia, con los amigos. Las pequeñas alegrías que jamás volverán a repetirse. Pero estas personas permanecen convencidas de que todavía no ha llegado el momento de disfrutar lo que ya poseen. Primero hay que trabajar un poco más y alcanzar una y otra meta adicional. Y esto termina ocupando, mucho más que cuarenta años… ¡Toda una vida!... ¿Existe un antídoto contra la codicia? No estamos condenados a vivir prisioneros de un cerebro que siempre quiere un poco más. La evolución nos entregó impulsos. Igualmente también nos regaló la capacidad de observar esos impulsos antes de obedecerlos. Entre el deseo y la acción existe un pequeño espacio. En ese breve instante habita probablemente una de las mayores aciertos de la evolución humana, la libertad. No podemos impedir que aparezca un deseo. Pero sí podemos decidir qué hacer con él. Durante la infancia deseamos casi todo lo que vemos. Un juguete. Un helado. Otro regalo. Un objeto más. Con el paso de los años descubrimos que crecer no significa aprender a desear más. Se trata de aprender a elegir mejor. La verdadera madurez no elimina el deseo. Lo educa. Porque el deseo constituye una de las fuerzas más extraordinarias de la naturaleza. Gracias a él exploramos, aprendemos, descubrimos, inventamos, investigamos, construimos empresas, escribimos libros, componemos música y desarrollamos vacunas. Sin deseo no existiría el progreso. El problema nunca fue desear. La cuestión aparece cuando el deseo deja de estar al servicio de la vida y comienza a exigir que la vida entera se coloque a su servicio. Entonces debemos concientizar y decidir hacia dónde dirigimos nuestros deseos. Porque no todos producen el mismo efecto sobre nuestra mente. Cuando el deseo queda reducido únicamente a poseer más, el horizonte comienza a estrecharse. El universo interior se vuelve cada vez más pequeño… La psicología positiva lleva varias décadas investigando qué hace realmente felices a los seres humanos. Los resultados muestran que quienes experimentan mayor bienestar suelen compartir algunas características: Cultivan relaciones profundas. Encuentran significado en lo que hacen. Practican la gratitud. Conservan curiosidad por aprender. Desarrollan proyectos que trascienden su propio interés. Y mantienen una cierta capacidad de asombro frente a la vida. Ninguna de estas experiencias puede comprarse y requieren una decisión interior. Ser agradecidos cambia completamente el funcionamiento de nuestra mente. El codicioso despierta preguntándose qué más necesita, mientras que la persona agradecida suele comenzar el día dando gracias por lo que tiene, por su vida. Al final… … Al comenzar a escribir conversábamos de las personas que más han marcado nuestras vidas. De nuestros padres, nuestros maestros. De algunos amigos. De hombres y mujeres extraordinarios que conocimos durante tantos años de ejercicio profesional, de servicio público y de periodismo. Y entonces advertimos que los recordábamos a cada uno de ellos por cómo nos hicieron sentir. Por su capacidad para escucharnos o leernos. Su honestidad, generosidad, sentido del humor. Su valentía en los momentos difíciles. Su forma de amar. Comprendimos que la memoria humana posee una curiosa manera de seleccionar aquello que verdaderamente importa. Con el paso de los años, los números se desvanecen y los afectos permanecen. Un gesto de bondad puede acompañar a una persona durante toda su existencia. Lo que cuenta es el tiempo compartido con los seres que queremos. Las palabras oportunas. Los abrazos. La confianza. La amistad. El apoyo a nuestros hijos. La mano tendida a quien atravesaba un momento difícil. Como psicólogos hemos aprendido que casi todos los seres humanos sentimos miedo a perder algo. Es natural. Forma parte de nuestra condición. Pero también hemos descubierto que existe una manera mucho más serena de relacionarnos con la vida. Consiste en comprender que la verdadera seguridad nunca dependerá exclusivamente de aquello que logramos acumular sino, sobre todo, de la calidad de las personas en quienes nos hemos convertido. La prosperidad constituye una magnífica herramienta cuando nace del trabajo honesto, de la creatividad, del esfuerzo y del deseo de construir un mundo mejor. Admiramos a quienes crean empresas, generan empleo, producen conocimiento, innovan, investigan y contribuyen al bienestar de la sociedad. El punto es cuando olvidamos que el dinero, el poder o el éxito representan medios y no el fin. Nunca deberían convertirse en el propósito último de la existencia. Como hemos señalado desde hace décadas el propósito de vida de las personas no debe ser acumular o poseer cosas, sino el procurar obtener la mayor felicidad posible. La mayor fortuna que un ser humano puede construir no es la que aparece en un estado financiero. Es la que permanece en la conciencia de otras personas. Después de todo, la vida parece poseer una extraordinaria sabiduría: llegamos con las manos cerradas, como si quisiéramos aferrarnos al mundo, tomar, sujetar, poseer, y partimos con ellas abiertas porque entregamos todo. La pregunta que realmente dará sentido a nuestra existencia será mucho más sencilla: ¿Conseguimos que el mundo fuera un poco mejor? Si algún día nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros amigos o nuestros lectores pudieran responder afirmativamente a esa pregunta, creemos que habremos recibido la mayor riqueza y el mayor reconocimiento que cualquier ser humano podría aspirar a alcanzar. Porque, al final, la auténtica prosperidad no consiste en poseer más. Consiste en necesitar menos para descubrir que la vida, cuando se comparte con amor, ya es inmensamente abundante en felicidad… Hasta la próxima entrega… Que la Divina Providencia del Universo nos acompañe a todos… Por favor, si desea hacernos un comentario o una consulta escríbanos a: psicologosgessen@hotmail.com. María Mercedes y Vladimir Gessen, psicólogos. (Autores de “Maestría de la Felicidad”, “Que Cosas y Cambios Tiene la Vida” y de “¿Qué o Quién es el Universo?”) Puede publicar este artículo o parte de él, siempre que cite la fuente de los autores y el link correspondiente de Informe 21. Gracias. © Fotos e Imágenes Gessen&Gessen
- Dígalo de frente o calle para siempre
Quien vive atrapado en la necesidad de alimentar rencillas pasadas termina siendo rehén de sus propias frustraciones. Imagen: IA Gemeni En la convivencia diaria y en la política abundan quienes prefieren el recurso cobarde de lanzar indirectas o tirar puntas. Esta costumbre de enviar mensajes velados revela inseguridad, falta de carácter y una evidente escasez de transparencia. Quien recurre a la sombra del sarcasmo para atacar a otros evade la responsabilidad de sus palabras, enrarece las relaciones humanas y demuestra una profunda incapacidad para sostener sus posturas con valentía y madurez. Frente a esa práctica tóxica, estoy convencido de que la honestidad exige hablar con claridad, mirándole a los ojos a nuestro interlocutor. Decir las verdades de frente, de manera serena pero firme, es el único camino válido para edificar relaciones sólidas y respetuosas. La franqueza no consiste en agredir, sino en asumir con entereza el peso de lo que pensamos, hablando directamente a quien corresponde sin recurrir a intermediarios ni a murmuraciones de pasillo. Esa misma convicción de hablar sin rodeos me ha llevado a mantener una postura tajante frente a los rencores. Cuando expreso lo que siento o lo que considero correcto, cumplo con mi deber y de inmediato cierro ese capítulo. La vida es demasiado corta y valiosa como para enfrascarse en odios estériles, cultivar resquemores o dedicarse a propagar disputas interminables. Una vez dicha la verdad con respeto y responsabilidad, toca pasar la página. Cerrar los ciclos sin guardar amargura libera el alma y nos permite concentrar nuestras energías en lo verdaderamente importante. Quien vive atrapado en la necesidad de alimentar rencillas pasadas termina siendo rehén de sus propias frustraciones. El liderazgo auténtico no se mide por la capacidad de sostener pleitos, sino por la sabiduría de hablar con franqueza, resolver las diferencias de manera madura y avanzar con la frente en alto y la conciencia absolutamente tranquila. Sostener la palabra empeñada con la verdad por delante ha sido mi norma de conducta a lo largo de toda mi trayectoria. Prefiero siempre la incomodidad de un diálogo directo y sincero antes que la falsa diplomacia de quienes sonríen de frente mientras murmuran a las espaldas. Al final, la transparencia genera confianza, la cobardía de las indirectas destruye instituciones y solo la honestidad sin ambigüedades garantiza la tranquilidad de haber actuado con la máxima integridad. Noel Álvarez
- Las noticias de economía del 17Ago en Venezuela
Los precios han aumentado 175,5 % en los primeros siete meses del año. Foto: ArchivoI21 Un resumen de las informaciones de economía actualizadas para hoy. Cendas: Una familia venezolana necesita 727 dólares para la alimentación de un mes Una familia en Venezuela de cinco personas necesitó en julio 727,89 dólares solo para gastos en alimentación, una baja del 3,7 % respecto de junio, cuando el costo de la canasta fue de 756,45 dólares, según cálculos publicados este lunes del Centro de Documentación y Análisis Social (Cendas) de la Federación de Maestros. La organización indicó en una nota de prensa que el salario mínimo mensual, equivalente entonces a unos 18 centavos de dólar, representa el 0,03 % del costo de la canasta alimentaria, compuesta por 60 productos básicos. La Constitución venezolana establece que todo trabajador “tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”. Sin embargo, la brecha “entre el ingreso legal y la realidad del mercado sigue siendo crítica”, advirtió el Cendas, al señalar que el salario mínimo, así como la pensión, se mantiene congelado en 130 bolívares mensuales desde marzo de 2022. La organización incluye en su informe los gastos en agua potable embotellada, que suman 13,52 dólares. Según expertos y organizaciones no gubernamentales, en Venezuela el agua distribuida por tubería no cumple con parámetros básicos de potabilidad. En los últimos años, el Ejecutivo ha centrado su política salarial en el pago de dos bonos para los trabajadores públicos que no tienen incidencia en beneficios laborales y que actualmente suman 240 dólares, depositados en bolívares a la tasa oficial del día. Los precios han aumentado 175,5 % en los primeros siete meses del año, luego de que la inflación escalara a un 19,9 % en julio, según cifras oficiales. Hace una semana, el Comité de Derechos Humanos para la Defensa de los Pensionados, Jubilados, Adultos Mayores y Personas con Discapacidad pidió a la delegación opositora en el diálogo con el chavismo incluir en la discusión un incremento progresivo de las pensiones y el salario mínimo hasta igualar, en una primera etapa, el costo de la canasta alimentaria. Con información de efectococuyo.com Delcy Rodríguez: Venezuela acumula 21 trimestres de crecimiento económico con alza del consumo Delcy Rodríguez indicó que Venezuela acumula 21 trimestres consecutivos de crecimiento económico, con un incremento del consumo de alimentos del 9,6% en los primeros siete meses del año. "Hemos transitado este camino ya por 21 trimestres consecutivos de crecimiento", afirmó la mandataria. Rodríguez añadió que el aumento en el consumo muestra cifras claramente positivas en varios rubros: la ingesta de proteínas subió 3,78% y las grasas 6,99%. La demanda general de alimentos refleja "un proceso de recuperación paulatina" del poder adquisitivo de la población. Aumenta la producción agroindustrial La presidenta destacó el comportamiento positivo de la producción agroindustrial en múltiples rubros. "Cuando se revisan los casos de las proteínas del mar, proteínas de cerdo, búfalo, huevos, pollo, cereales, arroz, maíz, vegetales… hay un crecimiento", señaló la presidenta interina al subrayar que el objetivo es garantizar el abastecimiento interno, pero también proyectar al país hacia la exportación. La deuda pendiente: mejorar el ingreso Rodríguez fue clara al señalar cuál es el reto que sigue abierto. "Aspiro a que nuestros trabajadores y trabajadoras puedan mejorar sus ingresos, dinamizando la economía como se está haciendo, y en conjunto tener políticas integrales para que la economía venezolana crezca, pero crezca favoreciendo directamente al pueblo. Ese es el mensaje", dijo. Rodríguez hizo un llamado a incrementar la vocación exportadora del país y anunció que el gobierno ha realizado visitas a países del Caribe para abrir mercados a los productores venezolanos. "El Caribe es un mercado natural que nosotros podemos tener a disposición para que nuestros productores, emprendedores y la economía comunal pueda colocar su producto hecho en Venezuela. Que el hecho en Venezuela sea nuestro extraordinario embajador", afirmó. Con información de bancaynegocios.com Cómo comprar USDT en Venezuela: guía paso a paso Comprar USDT en Venezuela se ha convertido en una alternativa para quienes buscan mantener parte de sus ahorros vinculados al dólar, recibir pagos o mover dinero sin depender exclusivamente del efectivo en divisas. La operación puede hacerse a través de plataformas de intercambio de criptomonedas, aunque el proceso requiere verificar la identidad, elegir un método de pago y revisar cuidadosamente el precio al que se adquieren los tokens. Una de las opciones utilizadas por los venezolanos es Binance, plataforma que permite comprar USDT mediante distintos mecanismos, entre ellos el mercado entre usuarios (P2P). En este sistema, compradores y vendedores acuerdan la operación y el pago se realiza mediante los métodos disponibles en la plataforma. Para adquirir USDT en Binance, el primer paso es tener una cuenta activa y completar el proceso de verificación de identidad exigido por la plataforma. Una vez habilitada, el usuario puede ingresar al apartado de comercio P2P y seleccionar USDT como el activo que desea comprar. Después debe indicar el monto que quiere adquirir y escoger entre las ofertas disponibles. Binance muestra información como el precio de venta, el límite de la operación y los métodos de pago aceptados por cada comerciante. Antes de confirmar una operación conviene revisar el precio efectivo de compra y las condiciones establecidas por el vendedor. También es importante comprobar que el pago se realiza únicamente a través del mecanismo indicado en la plataforma y no liberar los fondos hasta que Binance confirme la operación. Una vez completado el proceso, los USDT quedan disponibles en la cuenta del usuario y pueden mantenerse dentro de Binance, transferirse a otra billetera o utilizarse para otras operaciones. ¿Qué es USDT y por qué se utiliza en Venezuela? USDT es una stablecoin cuyo valor busca mantenerse cercano al dólar estadounidense. A diferencia de criptomonedas como Bitcoin, cuyo precio puede experimentar fuertes variaciones, las stablecoins están diseñadas para reducir esa volatilidad frente a una moneda de referencia. En Venezuela, el USDT también se utiliza como mecanismo para recibir pagos, enviar fondos y mantener ahorros digitales. Su utilización no elimina los riesgos asociados a las operaciones con criptomonedas: el usuario debe considerar el precio de compra, las condiciones de cada plataforma, las posibles comisiones y los riesgos de contraparte. Binance Card: una nueva opción para utilizar esos fondos La compra de USDT cobra además relevancia ante el despliegue de Binance Card para usuarios en Venezuela. La plataforma abrió una primera etapa de registro limitada a 3.000 personas con cuentas verificadas en Venezuela. Sin embargo, estar entre los primeros 3.000 registrados no garantiza la obtención de la tarjeta. Según las condiciones comunicadas por Binance, esos usuarios podrán ser considerados para un acceso anticipado, sujeto a los criterios de elegibilidad, revisiones internas y disponibilidad del producto. La plataforma también aclara que el registro no garantiza la habilitación de la tarjeta ni el acceso al cashback. Para quienes finalmente tengan acceso a Binance Card, el producto abre una vía distinta para utilizar activos digitales en pagos cotidianos, aunque su disponibilidad y condiciones deben comprobarse directamente en la plataforma. Con información de finanzasdigital.com Precio del dólar vs euro El Banco Central de Venezuela informó que al cierre de la jornada de este lunes 17 de agosto la tasa de cambio del dólar para el martes 18 se ubicó en 773,31 bolívares. Eso significa un incremento de 77 céntimos (+ 0,09 %) en comparación con la tasa de cambio anterior. En el caso del euro, la nueva tasa de cambio es 896,02 bolívares. Eso representa un incremento de Bs 1,53 (+0,17%) en comparación con la tasa anterior.
- La República no está en la mesa
Venezuela necesita algo más ambicioso: construir un Estado suficientemente fuerte para cumplir sus funciones y suficientemente limitado para que nadie pueda apropiarse de él. Foto: @dinorahfiguerat El nuevo diálogo político ha comenzado a discutir tribunales, autoridades electorales y recuperación de activos como asuntos principales de cara a la opinión pública, a la vista de quienes entendemos el poder o hacemos vida pública en medio de él, no vemos el mecanismo fundamental en medio del acuerdo impedir que el Estado vuelva a convertirse en patrimonio de quien gobierna o de quien tutela. El país que llega a estas conversaciones no es el mismo de los procesos anteriores, y tampoco lo es el equilibrio de poder surgido después del 3 de enero de 2026; sin embargo, este primer comunicado contiene elementos que merecen atención: una revisión profunda del sistema judicial, la renovación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), conversaciones sobre el Poder Electoral (CNE) y mecanismos de cooperación sobre asuntos económicos y de reconstrucción. Desde Unidad Visión Venezuela consideramos tempranamente que sería un error mayor confundir esos primeros pasos con la solución del problema venezolano, porque en la mesa se está comenzando a discutir quién integra determinadas instituciones y cómo reconstruir algunas de ellas, pero lo que todavía no vemos con la misma claridad es el problema de fondo: ¿qué relación tendrá el poder político con el Estado durante y después de la transición? Para nosotros, responder esta pregunta oportunamente puede ser más importante que saber quién ocupará la Presidencia. Durante años, la crisis venezolana ha sido explicada fundamentalmente como una disputa por el poder: gobierno contra oposición, chavismo contra antichavismo, autoritarismo contra democracia; en consecuencia, todo eso forma parte del problema, ya que en Venezuela se fue desdibujando progresivamente la frontera entre Gobierno, Estado, partido político y representantes. Un gobierno es temporal, y su tarea es administrar durante un período determinado; sus tribunales, sus Fuerzas Armadas, sus empresas públicas, sus recursos naturales, su administración, sus instituciones financieras y su patrimonio no pertenecen al grupo político que gana una elección, y la República existe precisamente para garantizar esa separación; porque cuando esa frontera desaparece, las consecuencias ya son conocidas por todos nosotros dentro y fuera del país. El funcionario público puede terminar respondiendo a una organización política antes que a la institución que representa; las empresas estatales pueden convertirse en instrumentos de política partidista; los programas sociales pueden confundirse con mecanismos de lealtad; los medios públicos pueden funcionar como medios gubernamentales; la justicia puede comenzar a distinguir entre aliados y adversarios; las Fuerzas Armadas pueden atrincherarse con un proyecto político particular; y los bienes públicos pueden presentarse a la población como beneficios concedidos por quien ocupa el poder. En este momento el problema deja de ser solamente de calidad democrática, netamente un problema republicano, porque una transición puede cambiar de propietario sin cambiar la propiedad. Supongamos que las actuales conversaciones avanzan, que Venezuela obtiene un TSJ independiente y un CNE confiable; supongamos incluso que se realizan elecciones competitivas, con observación internacional, participación de todas las fuerzas políticas y resultados reconocidos, ¿qué Estado recibiría quien gane esas elecciones? Si el vencedor encuentra a su disposición la misma capacidad de nombrar lealtades, utilizar empresas públicas políticamente, condicionar instituciones, convertir la administración en una extensión de su movimiento y disponer discrecionalmente de los recursos nacionales, Venezuela podría haber conseguido una alternancia sin haber resuelto la raíz de su crisis; en pocas palabras, habríamos cambiado a quienes controlan el Estado, pero no la posibilidad de controlarlo. Esta distinción debería ocupar un lugar central en cualquier transición que pretenda ser duradera, porque la democracia responde principalmente a una pregunta: ¿quién puede gobernar? Mientras la República añade otra: ¿qué puede hacer quien gobierna y qué cosas están fuera de su alcance incluso después de ganar legítimamente? Las negociaciones políticas suelen requerir compromisos y en sociedades profundamente divididas, es normal que los adversarios busquen garantías mutuas antes de aceptar nuevas reglas; pero, el problema que se debe evitar por el bien de todos, es que esas garantías se traduzcan simplemente en un reparto o acomodo de instituciones. Para finalizar consideramos que el diálogo actual merece una oportunidad, en tanto la reconstrucción de la justicia es necesaria, también es urgente recuperar la confianza electoral, ampliar las garantías políticas y establecer mecanismos para que las diferentes fuerzas puedan coexistir sin violencia. Pero una verdadera transición no debería terminar allí, porque Venezuela necesita algo más ambicioso: construir un Estado suficientemente fuerte para cumplir sus funciones y suficientemente limitado para que nadie pueda apropiarse de él. Omar Ávila
- Plataforma digital venezolana Agroo entre las mejores aplicaciones agroalimentarias
Agroo está transformando la manera de producir en Venezuela a través de su Ecosistema Digital Agroalimentario. Imagen: Cortesía El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y un jurado internacional seleccionaron a la plataforma digital venezolana Agroo como una de las 15 tecnologías agroalimentarias más innovadoras de América Latina y el Caribe. El reconocimiento se enmarca en la quinta edición de la Semana de la Agricultura Digital, que se celebrará del 7 al 10 de septiembre en Costa Rica. La convocatoria alcanzó una cifra récord de casi 300 postulaciones provenientes de 23 naciones, duplicando la participación registrada en 2025. Se trata de Unibaio y BOLD AI Agro de Argentina; Red Diamond Compost de Barbados; Agrimet de Bolivia; ManejeBem de Brasil; Farmer.Community de Canadá; Bruna de Chile; Neonativa y AgroData Connect de Colombia; Tlaloc Agrofintech de El Salvador; Harvverse de Honduras; TERRA IO de México; Froniva de Paraguay; Novagri de Perú; y Agroo de Venezuela. Agroo (https://agroo.com.ve/) es un ecosistema digital diseñado para optimizar la producción, el comercio, los datos y el financiamiento agroindustrial. Dentro de sus herramientas resalta Crediagro, una solución tecnológica que conecta directamente a los productores agrícolas con las tiendas de insumos y comercios del sector. El ingeniero en informática José Augusto Linárez, fundador y director general de Agroo, expresó que “este reconocimiento respalda el esfuerzo técnico y la visión estratégica con la que abordamos las brechas del campo latinoamericano”. “Ser seleccionados entre cientos de soluciones confirma que en Venezuela construimos tecnología de nivel mundial”, agregó. “La digitalización no solo optimiza las operaciones en el terreno; además, crea puentes reales para la inclusión financiera del agricultor”, destacó el ingeniero en informática. Con información de Dick Elías Torres
- Luis Enrique García ganó oro en la XXVIII Olimpiada de Matemáticas de Centroamérica y el Caribe
Puntaje casi perfecto obtenido por Luis Enrique García González lo ubicó por encima de los competidores más destacados de toda la región. Foto: OMCCOlimpiadaMatemáticadeCentroaméricayelCaribe El venezolano Luis Enrique García González obtuvo la medalla de oro en la XXVIII Olimpiada de Matemáticas de Centroamérica y el Caribe (OMCC), que se llevó a cabo en Durango, México. El joven tachirense registró la calificación más alta de todo el evento con 41 de 42 puntos posibles, alcanzando casi la perfección técnica. Este logro del joven de 14 años de edad va más allá de una ubicación en el medallero. La competencia es de alto nivel y exige un riguroso proceso de demostración lógica y creatividad analítica, por lo que su puntaje casi perfecto destaca su excepcional dominio técnico. Participación sobresaliente El puntaje casi perfecto obtenido por García González lo ubicó por encima de los competidores más destacados de toda la región. Además, su desempeño contribuye a posicionar a la delegación venezolana entre los puestos más altos de las competencias científicas internacionales. Tras enfrentarse a los mejores estudiantes de la región centroamericana y del Caribe, el venezolano destaca como ejemplo de constancia y talento académico al quedarse con el oro en esta edición de la olimpiada de matemáticas. Su desempeño es el resultado de meses de entrenamiento intensivo, enfocado en la resolución de problemas avanzados que superan los programas de estudio convencionales. Con este logro, queda en evidencia el talento académico venezolano que sobresale en los certámenes de alta exigencia internacional, reafirmando el impacto de la preparación académica nacional y el potencial del país en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Con información de elnacional.com











