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La nueva jugada de Maduro: Un consejo electoral elegido por su esposa


Realizar elecciones primarias sin ayuda del CNE, “es factible, aunque difícil”. Foto: Cortesía CNE

El régimen de Venezuela no tiene vergüenza: anunció que nombrará un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) para supervisar las elecciones presidenciales de 2024, y que sus miembros serán designados por un pequeño comité que en los hechos estará presidido por la esposa del dictador Nicolás Maduro.


Sí, leyeron bien. Todo indica que la dictadura venezolana decidió hacer un fraude electoral anticipado, instalando un CNE aún más incondicional a Maduro que el anterior.


La Asamblea Nacional nombrada a dedo por el gobierno anunció el 15 de junio que reemplazará al actual CNE por uno nuevo, que será seleccionado por un comité legislativo que incluye a la diputada Cilia Flores, la esposa de Maduro. Los líderes de la oposición dicen que, sin la menor duda, será ella quien tendrá la batuta en ese comité.


En otras palabras, Maduro, quien ya se reeligió fraudulentamente en 2018, se postulará para un tercer mandato en 2024 en una elección que será supervisada por un tribunal electoral escogido por su propia esposa.


El CNE saliente, de 15 miembros, ya era pro-gubernamental, pero incluía a dos opositores. Ahora, todo indica que el régimen nombrará a nuevos miembros oficialistas de línea mucho más dura, y quizás a uno o dos opositores “light,” o comprables.


La decisión del gobierno de reemplazar al CNE se produjo dos semanas después de que la oposición solicitara al tribunal electoral asistencia técnica para sus elecciones primarias en octubre.


La oposición necesita lugares de votación en las escuelas y máquinas de votación, para realizar sus primarias en octubre y elegir un candidato de unidad para enfrentar a Maduro en 2024.


Varios opositores me dijeron desde Caracas que Maduro se apresuró a nombrar un “CNE espanta-votos”, para desalentar el voto en las primarias opositoras, y poder decir después que fueron un fracaso. La idea es que tras varias elecciones amañadas, muchos venezolanos se abstengan de votar, por considerar que la dictadura de Maduro jamás permitirá una victoria opositora.


Diosdado Cabello, el vicepresidente del partido de gobierno, alentó abiertamente esa narrativa hace pocos días, diciendo en un acto público que la oposición “ni por las buenas ni por las malas” volverá al poder.


Además de hacer aumentar el abstencionismo haciéndole creer a la gente que sería una pérdida de tiempo votar con un CNE tan sesgado a favor del régimen, Maduro quiere fomentar más tensiones dentro de la oposición. Los líderes opositores han estado debatiendo si buscar la ayuda del CNE para sus elecciones primarias, u organizarlas de forma independiente.


Juan Guaidó, el líder opositor recientemente forzado a exiliarse, me dijo en una entrevista que “el objetivo de la dictadura es entorpecer la primaria”.


Agrego que “obviamente no les conviene la unidad de la oposición. Entonces, están buscando todos los caminos para sabotearla”.


Cuando le pregunté sobre si la oposición puede realizar sus elecciones primarias sin la ayuda del CNE, Guaidó me dijo que “es factible, aunque difícil”.


Agregó que “lo que tenemos que hacer es una primaria 100 por ciento auto-gestionada. De otra manera, si en dos meses el CNE se tira para atrás, no tendremos la capacidad de hacer la primaria”.


Maduro puso a su esposa en la comisión para elegir a los nuevos miembros del CNE porque quiere tener un control total de la misma, me dijo Guaidó. Cilia Flores “será la voz cantante en esa comisión, independientemente de quien pongan como su presidente”, agregó.


Esta última jugada de la dictadura venezolana para reemplazar al CNE deja al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y al presidente colombiano Gustavo Petro bastante mal parados.


Ambos se han acercado a Maduro, mientras dicen buscar un acuerdo para mejores condiciones para las elecciones de 2024 en Venezuela.


Lula llegó al extremo de decir recientemente que las acusaciones de que Maduro es responsable de miles de asesinatos políticos - tal como lo establecieron las Naciones Unidas - son parte de “una narrativa que se ha construido contra Venezuela”.


¿Qué dirán ahora Lula y Petro sobre las elecciones venezolanas del 2024, ahora que, además de obligar a los principales líderes de la oposición a exiliarse, mantener a los presos políticos y no permitir la libertad de prensa, el dictador venezolano ha designado a su propia esposa para seleccionar el tribunal electoral?


Eso no es una narrativa: es un anuncio que ha hecho la propia dictadura de Maduro.


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