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¡Estadios, Autos e Iglesias Equipadas!


¡Estadios, Autos e Iglesias Equipadas! Foto: Pixabay

No hay el más mínimo vestigio de honorabilidad en una gestión pública que es capaz de invertir mil millonarios recursos en suntuosidades, mientras la población padece la peor tragedia de su historia, alargada injustamente. No hay honor en gastar ese dinero en excentricidades cuando los hospitales y recintos educativos están en el piso, cuando los salarios solo son comparables con los de Cuba, Haití y naciones tercermundistas africanas.


La cínica y desesperara pantalla “¡Venezuela se está arreglando!” es una histeria gubernamental que intenta crear un espejismo en un país seco, carente de todo lo necesario para obtener una vida digna. Como todas las tiranías en el mundo, intentan mantener las capitales nacionales como tacitas de plata mientras el resto del país son las pailas de Dante.


¿Dónde queda el fulano bloqueo? ¿Dónde queda la porfiada excusa que no hay recursos? ¿Cuántos pensionados, jubilados y maestros pudieron haberse beneficiado si los recursos de esos estadios, de los autos iraníes y las iglesias evangélicas bien equipadas, se hubiesen dirigido a sus prerrogativas socioeconómicas? Queda demostrado, para quienes aún lo dudaban, que los intereses del régimen son opuestos a los intereses de los venezolanos.


Es más difícil empobrecer a Venezuela que hacerla próspera, por eso, no cabe duda, que el castrismo venezolano que ensombreció al país desde 1999 tiene objetivos muy claros, los cuales han sido sumamente exitosos: empobrecer, debilitar y retener el poder a través de la violencia institucionalizada.


La tragedia empeora cuando quienes debieron ser los encargados de enfrentarse a ese drama terminaron absorbidos por los culpables. La oposición ha sido comprada poco a poco pero cada vez más aprisa, desde que en el parlamento de 2010-2015, ante la precaria e ilegal mayoría chavista (la oposición obtuvo más votos), éstos comenzaron a comprar a sus rivales.


Mucha agua ha transitado bajo los puentes, la supuesta oposición se prestó, con fines lucrativos, a seguir fidedignamente la agenda del régimen: no se lucharon los triunfos presidenciales de 2012 ni 2013, se cesaron las protestas 2014 y 2017 a cambio de diálogos (pactos) y elecciones arregladas, se cometieron “errores” (sí, entre comillas) en la AN 2015-2020 facilitando el trabajo a la (des)institucionalidad roja. Se constituyó un “alacranato” para simular procesos electorales a los que hoy, G4+, se suman sin siquiera chistar, obviamente, todo tramado desde otro diálogo entre los mismos de siempre, a miles de kilómetros y de forma clandestina.


Hoy cuando el país ha sido minado nuevamente por protestas, encabezadas por el sector educativo, se abre una puerta dorada a nuestras aspiraciones libertarias. El régimen no pude reprimir como antes pues no es reconocido como gobierno por las principales democracias del planeta pero, más importante, tiene los ojos de la Corte Penal Internacional sobre sí, además de toda la comunidad internacional.


Si estas protestas justas se direccionan correctamente pueden generar los beneficios anhelados, y no nos referimos a los salarios, sino a nuestra libertad. Bajo cualquier esquema que diseñe el régimen todo aumento que resuelva generará efectos inflacionarios terribles, siendo peor el remedio que la enfermedad ¿Por qué? Porque todo nuestro andamiaje jurídico y económico está tergiversado, desnaturalizado, ha sido arrastrado a lo comunistoide.


Para acabar con la tragedia la lucha debe ser alejada de la conducción partidista, urge que sea conducida por los liderazgos de los sectores nacionales. por los venezolanos de a pie, por todos quienes pagamos los platos rotos de una falsa oposición, de una conducción estatal de élites perversas con su burbuja económica cruel e inhumana... de lesa humanidad.


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