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Venezuela sufre inflación y deflación al mismo tiempo

En Venezuela el problema económico va mÔs allÔ de la carestía. Imagen: Gemini
En Venezuela el problema económico va mÔs allÔ de la carestía. Imagen: Gemini

El economista inglés John Maynard Keynes escribió dos libros que me encantan, Tratado de reforma monetaria, de 1923, en donde analiza con agudeza la inflación alemana de la primera posguerra y Las consecuencias económica de la paz, de 1919, un texto brillante y premonitorio en el cual de manera profética señala el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial como resultado del Tratado de Versalles y los términos de las onerosas reparaciones

que Alemania debĆ­a pagar a las potencias ganadoras de la Primera Guerra.


A propósito de los 34 aƱos del 4 de febrero de 1992, serĆ­a interesante escribir ahora un ensayo parafraseando el libro de Keynes: Las Consecuencias económicas del chavismo. Claro, ya no serĆ­a un trabajo con carĆ”cter premonitorio, sino simplemente como una ā€œprofecĆ­a sobre el pasadoā€.


El populismo de izquierda, bajo el nombre de ā€œsocialismo del sigloā€ XXI, arraigó en la sociedad venezolana de forma intensa. Durante los tiempos de ChĆ”vez, de acuerdo a cifras del BCV, Banco Mundial, FMI y fuentes independientes, el consumo por habitante aumentó 4 veces mĆ”s que la producción por habitante. Eso quiere decir que los venezolanos consumĆ­amos 4 veces mĆ”s que lo que producĆ­amos. Desde luego, si yo produzco 1 y recibo 4, con seguridad voy a estar bastante contento, lo que explica la inmensa popularidad en vida del Comandante Presidente.


¿De qué forma se compensaba la amplia diferencia entre lo consumido y lo producido? Pues bien, con renta externa petrolera y endeudamiento público masivo. Cuando los precios y la producción petrolera bajaron y dejó de fluir el crédito internacional, se recurrió a la emisión de dinero inflacionario por parte del BCV. Por cierto, tal fórmula es cuarta republicana al extremo. La revolución bolivariana ha sido mÔs de lo mismo a la quinta potencia.


De acuerdo a datos proporcionados por fuentes diversas y a ā€œojo de buen cuberoā€, desde 2013 a 2020 se destruyó entre 75 y 77% de la riqueza nacional y salieron del paĆ­s en busca de oportunidades económicas no menos de 7 millones de compatriotas. El populismo de izquierda. en su versión de ā€œsocialismo del siglo XXIā€. se encargó de hacer lo que siempre

hace, en todo tiempo y lugar: reducir de manera sostenida la propiedad privada, la economĆ­a privada en general y destruir el sistema de precios.


Venezuela sufre una crisis inflacionaria en materia monetaria. Los precios de los bienes y servicios suben incesantemente. La moneda pierde valor, capacidad de compra. Pero los precios no suben todos al mismo tiempo ni es un fenómeno neutral. La inflación es un

fenómeno donde hay ganadores y perdedores. El gobierno emite dinero, lo que hace que los precios suban, pero recibe ese dinero nuevo y malo primero que mÔs nadie -al igual que las grandes corporaciones privadas- antes que el efecto inflacionario se expanda plenamente por toda la cadena comercial. De tal forma se beneficia de los precios anteriores al impacto de la ola inflacionaria provocada por la expansión monetaria. Esta operación se repite una

y otra vez luego de cada emisión de dinero. Es el llamado efecto Cantillon.


Muchos precios suben, pero el último que sube es el precio de la fuerza de trabajo, es decir, los salarios o los ingresos laborales. Al subir en tiempos diferentes la mayoría de los precios y los ingresos detrÔs de ellos, entonces bajan los ingresos reales ya que éstos se hacen mÔs baratos en comparación a los otros precios. Y los ingresos reales forman parte de los costos del Estado y del sector privado, por lo que la inflación hace que los costos laborales del

gobierno y empresarios disminuyan al compararlos con otros costos y asĆ­ pueda ayudarse para cuadrar sus cuentas.


La inflación es una trasferencia de riqueza desde los asalariados a los empleadores, desde los deudores a los acreedores. El patrono, público o privado, es el deudor de la fuerza de trabajo y el trabajador es su acreedor ya que el sector laboral le expide un crédito al empleador por su esfuerzo ya que el empleado trabaja ahora y le pagan después. La inflación destruye el valor del dinero en el tiempo.


Pero en nuestro país también hay una crisis deflacionaria en materia productiva. Bajan las rentas de la sociedad en general, bajan los ingresos de las personas, bajan los ingresos laborales reales, baja la generación de empleos, bajan las cuotas de mercado de las empresas, etc. Nuestro problema va mÔs allÔ de la carestía.



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