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¿Trump malo, Castro bueno?


Trump se quedó con las ganas pero los Castro si pudieron y se han apoderado de nuestro petróleo, de nuestra política y de nuestra sociedad. Foto: Tumisu, Pixabay

Las revoltosas declaraciones de Donald Trump, con relación al petróleo que existe en nuestro país -fíjense no decimos “nuestro petróleo”, sino que solamente está aquí- tienen múltiples interpretaciones, pero asumamos la peor, el supuesto en el que se quería apoderar de nuestras reservas, refinerías y demás. Siendo la realidad una sola, estamos obligados afirmar que Estados Unidos se quedó con las ganas, pero… ¿saben quiénes sí no se quedaron con las ganas y sí lo hicieron? Los Castro de Cuba y vaya de qué manera. A pesar de la terrible situación de escasez de combustible que tortura la vida de los venezolanos, al régimen comunista habanero no le ha faltado nunca el despacho del combustible hecho o comprado para Venezuela.


Así, vemos obsecuentes analistas, opinadores recurrentes, políticos de oficio, sumarse a la

propaganda chavista de hacer de Trump el villano, la persona más despiadada del planeta, la

amenaza contra las fuentes de energía existente en nuestro suelo y subsuelo, pero… ¿Y los

Castro? insistimos.


Todo empeora cuando, producto del leonino Fondo Chino, también pillamos que una gran parte del petróleo venezolano de los últimos 23 años (y lo que faltan) fue condenado a llegar a la tierra de Mao Zedong como consecuencia de aterradores convenios sumergidos en total opacidad. Ese fondo es un homenaje a la corrupción, a la desidia y lo pagamos los habitantes de este país, como todos los errores y desfalcos que pasaron por el destructivo Plan de la Patria.


Es bochornoso, asqueante, repulsivo (perdónennos tanta adjetivación, pero la indignación nos sobrepasa) escuchar a presuntos dirigentes de “oposición” atiborrando sus bocas remedando los discursos del chavismo, los mismos mensajes que emite a través de su hermético control mediático.


Deploran las declaraciones de Trump, pero jamás han atacado el desfalco a la nación que los

Castro, con complicidad criolla continúan haciendo, además de sus injerencias directas en la

soberanía nacional, entre otros tantos delitos.


Esta oposición de anime trata de congraciarse con el régimen, sobre todo, cuando estamos en previos electoreros y necesitan la bendición del castrismo venezolano para participar en el festín de dádivas, cuotas de poder y recursos de campaña de lo que serán otras elecciones totalmente ilegales, ilegítimas, antónimas de democracia… las presidenciales 2024.


Nada qué hacer con los medios de comunicación venezolanos, concretamente la televisión y la radio, se han convertido en una sola VTV con distintas sedes, distintos canales, donde solo tienen triste cabida los aliados del régimen. Las noticias son del mismo enfoque de la Venezolana de Televisión psuvizada.


No se trata de defender a Trump, ni justificar sus acciones u omisiones, se trata de comprender la realidad, los delitos son delitos sin importar quién los cometa, pero las ideologías en política son un lento suicidio que convierte a hombres y mujeres en juguetes de los que detentan el poder, dicho sea de paso, juguetes desechables.


Concluimos señalando que no hay nada que celebrar, no podemos decir “Trump se quedó con las ganas” porque los Castro si pudieron (siguen pudiendo) y se han apoderado de nuestro petróleo, de nuestra política, de nuestra sociedad. Entonces, enfoquémonos en lo realmente importante, en el rescate de nuestra libertad a través de una oposición real que se oponga a la agenda del castrismo cubano y criollo, solo así.


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