Orfeo Negro, delirante historia en Carnaval
- Aquilino José Mata
- hace 3 minutos
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Desde este fin de semana, y hasta el próximo martes 17 de febrero, se celebra Carnaval en diferentes partes del mundo, una de las fiestas más vistosas y rebosante de todo tipo de excesos en diversas modalidades. Un evento de tanta raigambre popular y origen centenario, no podía dejar de ser tomado por el cine como telón de fondo de historias que resaltan la cultura, el caos o el romance, según sea su género.
Entre las películas que trascurren en este contexto recordamos como de obligatoria mención a Casanova (1976), de Federico Fellini, que en un carnaval veneciano excesivo y grotesco, recrea las legendarias y muy lanzadas aventuras sexuales del escritor y aventurero del siglo XVIII Giacomo Casanova, apoyándose en una atrayente adaptación de su autobiografía.
Y en clave de comedia destaca La Máscara (1994), del norteamericano Chuck Russell, en la cual Jim Carrey, en un brillante despliegue histriónico teñido de desbordantes y originales excesos, encarna a un modesto empleado de banco, tímido y desafortunado, que encuentra una máscara mágica que lo convierte en un superhéroe loco durante el Carnaval de Edge City, ciudad en la que reside.
Otro hito ambientado en las carnestolendas es La canción más triste del mundo (2003), del canadiense Guy Maddin. Comedia, drama y música armonizan en esta narración cinematográfica, que se desarrolla durante la Gran Depresión en la ciudad de Winnipeg, donde una rica cervecería organiza un concurso para encontrar la canción más triste del mundo para promocionar sus productos durante el Carnaval de la ciudad.
Pero la que, sin lugar a dudas, es la más famosa y laureada historia con trasfondo carnavalero es Orfeo Negro (1959), filme ganador de la Palma de Oro en el Festival de Cannes en 1959, y en 1960 los premios Oscar y Globo de Oro a la mejor película en lengua extranjera.
Dirigida por el realizador francés Marcel Camus, es una reinterpretación moderna del mito griego de Orfeo y Eurídice, adaptación de una obra teatral de Vinicius de Moraes, trasladado al vibrante contexto del carnaval de Río de Janeiro, apoyado en una cautivadora estética visual.
La emocionante fiesta popular con sus ritmos frenéticos y disfraces multicolores sirve de telón de fondo a este romance trágico, coproducción entre Francia y Brasil. Las escenas de las comparsas bailando samba transmiten la vibrante energía sensual carioca. Hay también interesantes contrastes entre el bullicio de las celebraciones públicas y los momentos íntimos de la pareja protagónica, integrada por Marpessa Dawn y Breno Mello.
La banda sonora, compuesta por Antonio Carlos Jobim y Luiz Bonfá, incluye estándares de la bossa nova, como Manhã de Carnaval y A Felicidade -creados especialmente para este filme-, cuyas melodías refuerzan el lirismo de las imágenes. En definitiva, Orfeo Negro es una película poética y refinada. Una joya del cine mundial que sigue cautivando a más de 65 años de su estreno.


