Liderar desde el amor inteligente: urgencia de nuestro tiempo
- Eduardo Frontado Sánchez
- hace 3 horas
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A medida que el tiempo avanza y la vida nos transforma, también evolucionan
nuestras perspectivas sobre los conceptos con los que hemos crecido. Esto no
significa que pierdan vigencia, sino que se adaptan al signo de los tiempos. El
liderazgo es uno de ellos.
Hablar hoy del liderazgo como un concepto abstracto resulta casi una locura. Más
aún, creer que se trata de una idea nueva que surge a partir del acceso a la
información o de los cambios acelerados de nuestra época es igualmente erróneo.
El liderazgo ha existido siempre, pero sus formas, sentidos y responsabilidades se
redefinen constantemente.
Existen múltiples enfoques desde los cuales entender el liderazgo, tanto a nivel
social como humano. Sin embargo, vale la pena detenernos en uno que resulta
especialmente necesario en la actualidad: el liderazgo transformador enfocado
desde el amor inteligente. Este tipo de liderazgo no sobreprotege, pero tampoco
abandona. Es un amor activo que, a través de cada acción, busca potenciar lo
mejor de cada ser humano, brindándole herramientas para que no solo habite el
mundo, sino que contribuya conscientemente a la sociedad.
Con frecuencia se asocia el liderazgo únicamente al ámbito empresarial, pero
resulta urgente preguntarnos desde qué lugar entendemos el liderazgo en la vida
cotidiana. En lo cotidiano —al igual que en el trabajo— existen múltiples formas de
liderar. No se trata de saberlo todo o hacerlo todo mejor, sino de tener la humildad
suficiente para reconocer que cada dÃa es una oportunidad para aprender,
escuchar y vivir nuevas experiencias.
Desde esta perspectiva, la expresión más clara del liderazgo ocurre cuando deja
de ser un concepto abstracto y se convierte en una forma de transmitir amor
desde la inteligencia emocional, fortaleciendo las cualidades individuales de cada
persona. Liderar no es imponer, es acompañar; no es controlar, es inspirar.
Uno de los grandes retos que enfrentamos como sociedad es comprender que la
humanización, el amor y el liderazgo son conceptos profundamente vinculados.
Vivimos en una realidad tan inmediata y vertiginosa que muchas veces los
pasamos por alto. La vida transcurre como una ráfaga y no siempre nos permite
detenernos a interiorizar su verdadero significado.
He experimentado en carne propia lo que significa vivir un liderazgo inteligente
enfocado desde el amor y no desde la sobreprotección absoluta. Aprender de los
errores, sentirse acompañado incluso en los momentos de mayor confusión, y
contar con un modelo que guÃa sin anular, es una de las mayores ventajas del
liderazgo transformador.


