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El Conde


Hola amigo lector, si hizo click en mi columna porque creía que iba a escribir de las razones por las que: 1) Apoyo a EL Conde del Guácharo 2) No apoyo a El Conde del Guácharo 3) Ninguna de las anteriores. Permítame aclararlo. En la columna de esta semana hablaré, o más bien escribiré de cine, específicamente de El Conde, la película del Director chileno Pablo Larraín, y no del comediante venezolano oriundo de Musipán.


Como primer punto la trama de la película El Conde es bastante descabellada, y esto

justamente es lo que la hace tan exitosa. No por nada fue galardonada como mejor guión en el Festival de Venecia 2023. En la cinta, Larraín narra las peripecias de un Augusto Pinochet

vampiro; y lo hace a través de una estética cinematográfica que nos recuerda a los clásicos

filmes de Federico Fellini 8 ½, y El joven Frankenstein de Mel Brooks. (Wow, que culto se debe leer eso)


Sin ánimo de hacer spoiler, en la historia se ve al dictador chileno cansado de vivir

eternamente, mientras su esposa, Lucía Hiriart, trata de reconciliarlo con el deseo de la

inmortalidad.


Entre tanto, los hijos del militar y político chileno, buscan en la casa paterna, algunos tesoros

que les garantice vivir cómodamente. Para lograrlo, contratan a una contadora, quien

descubrirá cuentas en el exterior, manejos indebidos y mucha pero mucha corrupción. Aunque la verdadera sorpresa no será esa ¿Quiere saber cuál es? Entonces vean la película.


Pero sin duda uno de los grandes personajes de El Conde es Forydor Krassnoff, interpretado

por el actor fetiche de Larraín, Alfredo Castro. Forydor es una especie de mayordomo de

Pinochet, quien busca a las víctimas del ex presidente, para zacear su sed de sangre.


Investigando un poco para escribir esta columna, descubrí que el personaje de Alfredo Castro

existió: Se trata de Miguel Krassnoff Martchenko conocido como “El Ruso”. Karssnoff fue un

exmilitar chileno condenado por crímenes de lesa humanidad, que además fue miembro de la

policía secreta de Pinochet.


Además de Pinochet, su familia y su sirviente, aparecen otros políticos de renombre

internacional siendo vampiros ¿Les gustaría saber quiénes son? Bueno entonces los vuelvo a

invitar a ver la película, créanme, no se van a arrepentir.


Como dato no menor me gustaría agregar que la crítica especializada viene acompañando a El Conde, y seguramente podría ser candidata a ganar otros grandes festivales clase A. Sin

embargo, en otros flancos ha recibido críticas negativas, y hasta hay quienes se sienten

ofendidos por el tratamiento que le dan a Pinochet.


No es la primera vez que Pablo Larraín enmarca una de sus cintas en el periodo de la dictadura militar (Ya lo hizo con NO, Tony Manero, y El Club, entre otras). Pero El Conde tiene un significado especial, ya que esta sátira de vampiros que ridiculiza a Pinochet se estrenó muy cerca de la conmemoración por los 50 años del derrocamiento de Salvador Allende (quien fue derrocado por Augusto Pinochet).


De hecho, la revista Esquire se aventuró a escribir que El Conde “es una venganza de Pablo

Larraín para con el dictador chileno”


No se puede negar que Pinochet es una figura que trae polémica. Justamente a mí me pasó

algo que no sé si tildar de polémico, gracioso, descabellado o las tres cosas inclusive: Después de ver la película, la recomendé en mis redes sociales, y a los pocos minutos un conocido me escribió: “¿Cómo puedes apoyar esa propaganda en contra de Pinochet? Todo lo que dicen es mentira. ¿Acaso eres zurdo?”


Yo le contesté: ¿Me estás diciendo que Pinochet no era vampiro? Que engaño jajaja. Y sí, soy

Zurdo desde los 6 años cuando aprendí a escribir con esa mano.


Acto seguido la persona me bloqueó. En resumen: Perdí un seguidor por culpa de una película de vampiros…


¿En qué mundo estamos viviendo?


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