Ya no puede intentar un golpe como el 4F

Actualizado: 23 ago

25 June 2012

Me imagino al líder desesperado buscando permanecer en el poder a como dé lugar mientras tenga vida. No tiene opción. Dejar el mando representaría su muy probable enjuiciamiento. Por ello necesita protegerse, para evitar su ruina política.

Su primera opción para intentar prolongarse en el poder es “democrática”, a su estilo por supuesto. Si gana sin trampas, seremos los primeros en reconocerlo. Pero, si gana Capriles, ¿Qué haría? ¿Qué intentaría si perdiera las elecciones durante los casi cuatro meses que seguiría en Miraflores hasta entregar la presidencia?...

El comandante ha militarizado sus últimas apariciones públicas… ¿Por qué?

Usa un discurso donde prácticamente le afirma a los oficiales que el enemigo son los “no chavistas” y que quien no apoya a la revolución o el socialismo son los adversarios… ¿Qué busca?... Estará tratando de convencer a los ciudadanos de uniforme que salten la talanquera institucional si él pierde las elecciones.

El máximo jefe no está tomando en cuenta que una de las virtudes que se le atribuyen a las fuerzas armadas venezolanas, respecto a sus funciones, es su apego a la Constitución Nacional y su vocación democrática, demostrada desde hace más de medio siglo. Recordemos que desde la asonada del 1° de enero de 1958, nunca un golpe de estado tuvo éxito. Ni el del general Castro León contra Betancourt, ni el Carupanazo, el Porteñazo, el de Ramo Verde, el de los comacates, el del 4 de febrero de 1992, promovido por Chávez, el de noviembre de 1992, ni el del 11 de abril de 2002. Ninguno de los golpes de estado, ni de las cientos de conspiraciones, han logrado el objetivo. Los sectores institucionales de las fuerzas armadas siempre se han apegado a la Carta Magna. Chávez no podrá liderar otro golpe de estado –dada su enfermedad- pero si lo intentara, aún sano, le pasaría lo mismo que el 4F. Perdería todo lo que pueda haber ganado y todos los países de UNASUR, OEA, Naciones Unidas y del Mundo, no tendrían más remedio que repudiar su actitud e imponerle sanciones.

No obstante, si el mandatario intentara una salida supraconstitucional, antes, durante o después de los comicios del 7 de octubre, los ciudadanos -con y sin uniforme- deben responder con mayor obstinación cívica y entereza democrática, porque esta sería la señal clara del fin político del último caudillo del siglo XX, aunque se haya disfrazado de líder del socialismo del siglo XXI.









Vladimir Gessen

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