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Entre el crimen y el anonimato. Un encuentro con “M”

"Todos llevamos un pequeño investigador dentro que quiere saber quién ha muerto, quién lo ha matado y por qué." Imagen IA
"Todos llevamos un pequeño investigador dentro que quiere saber quién ha muerto, quién lo ha matado y por qué." Imagen IA

No le gusta llamar la atención. Prefiere pasar desapercibida, pero no lo consigue. Es alta, morena y atractiva. Tiene talento. Pocos saben quién es, pero yo he tenido acceso a ella. Afónica por uno de esos catarros tan propios de esta época, se presenta como “M”.


Vive en una ciudad de provincias en España. Licenciada en Comunicación Audiovisual, con un máster en Patrimonio y Comunicación y un doctorado en curso, combina la docencia universitaria, la redacción en un medio impreso, el diseño gráfico y los “Crímenes con M”.


Un crimen para dormir


Para quien aún no lo conozca, ¿qué es “Crímenes con M”?


Crímenes con M es un podcast en el que se cuentan crímenes y asesinatos cometidos en España, pero siempre desde la perspectiva de la investigación. Me interesa sobre todo cómo se resuelven los casos, cómo llegan a pillar al malo y qué ocurre después en los tribunales: juicios, condenas, testimonios y estrategias de los abogados. Cada crimen es distinto: si ha tenido un juicio muy mediático y hay mucha información, me centro más en esa parte; si el juicio ha sido más sencillo, me fijo en otros aspectos, pero la investigación siempre está presente.


¿En qué se diferencia “Crímenes con M” de otros podcasts de “true

crime”?


En que lo hago a mi manera. Todo empezó porque consumo muchos podcasts de este tipo para dormirme; para mí son “como una nana”. El problema es que no los creaban al ritmo que yo los devoraba, y además hay pocos que realmente consigan relajarme mientras escucho una historia: si me duermo, bien; y si no, al menos estoy entretenida. Nunca he tenido mucha cultura de radio —en casa siempre estaba puesta y ese murmullo me ponía nerviosa—, pero cuando conecto con la voz del locutor, con su forma de narrar y con el trabajo que hay detrás, me engancho. En cambio, los formatos de tertulia, donde varias personas comentan un crimen, no me gustan; prefiero que me lo cuenten como un cuento. Así que tomé como referencia a mis dos podcasters favoritas y traté de hacer algo similar a

ellas, pero a mi manera.


¿Por qué el “true crime” causa tanta fascinación?


Por lo mismo que cuando hay varios coches de policía y un jaleo en la calle: hay quien pasa de largo, pero muchísima gente se detiene a mirar porque quiere saber qué ha pasado, por qué y quiénes son los protagonistas.


A mí siempre me ha llamado la atención todo eso. Para que te hagas una idea, cuando La Sexta estrenó el programa “Crímenes imperfectos”, yo estaba en primero de carrera y me llegaba a saltar clases para verlo; me parece un formato buenísimo. También he visto todas las temporadas de CSI y las tenía en DVD. Me encanta la investigación, y creo que a mucha

gente le pasa igual: todos llevamos un pequeño investigador dentro que quiere saber quién ha muerto, quién lo ha matado y por qué. Además, entra en juego la psicología, ese intento de comprender qué se esconde en la cabeza de quien comete semejantes atrocidades.


¿Qué te llevó a crear “Crímenes con M”?


Además de que me encantan los “true crime”, llevo una comunicadora dentro. El podcast me permite hacer algo que me gusta sin que se sepa quién soy. Mi sueño sería hacer un programa como el de Carles Porta, con un equipo de producción e investigación que rastrea cada caso, visita los lugares y reconstruye la historia con todo detalle, pero ni soy Carles Porta ni me ha contratado Movistar Plus. Así que, con mis medios y lo que tengo a mano, esto es lo máximo que puedo hacer en el mundo de la divulgación del crimen. Sobre todo, quiero que la gente esté entretenida y que tenga su “dosis” de podcast de “true crime”.


¿Por qué has decidido mantener el anonimato y no revelar tu identidad?


Principalmente por vergüenza. Siempre he sido una persona a la que no le gusta ser el centro de atención. Nunca me ha gustado ocupar el foco. También hay algo de miedo al fracaso: si algo sale mal o cometo errores, casi prefiero que no se sepa quién soy. Y si pasara lo contrario y llegara el éxito, tampoco me apetecerían las palmaditas en la espalda. Soy una rancia.


¿Qué casos son los que más te han impresionado o conmovido?


Los que más me impresionan suelen ser aquellos en los que la investigación da un giro radical gracias a la ciencia. Por ejemplo, el caso de Eva Blanco, en el que 18 años después se descubrió quién era el asesino porque la tecnología y las pruebas de ADN habían avanzado. Me fascinan las investigaciones brutales, como la del caso de la agente de la Guardia Urbana: lo tenían todo atado para no ser descubiertos, pero siempre hay detalles que se escapan y a los que los investigadores saben agarrarse para conseguir inculpar a un criminal y meterlo en la cárcel, incluso aunque nadie confiese. Los que más me conmueven, en cambio, son siempre los que involucran a niños. Son criaturas inocentes que no merecen pagar con su vida las chaladuras de los adultos.


Tras la entrevista “M” se aleja. No, no pasa desapercibida. Protege su sensibilidad intensa con una coraza de ironía, y el anonimato con cada episodio que presenta cada martes a las 13:30 h (hora peninsular española) en las plataformas Ivoox, Amazon Music, Spotify y Apple Podcasts.


Quizás, algún día se deje ver.



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