Y el Nobel Alternativo es para... ¡Cecosesola!


Foto: Cortesía Cecosesola

En 1967 fue fundada en el Estado Lara una red de cooperativas llamada Cecosesola, un acrónimo para Central Cooperativa de Servicios Sociales de Lara. En 1998, el BID la consideró como “una de las ocho experiencias de organización comunitarias más exitosas de América Latina”. El pasado 29 de septiembre, recibió el llamado “Nobel Alternativo” por la fundación sueca Right Livelihood Award por su modelo económico "equitativo", en oposición al que se basa en el lucro. "Con más de medio siglo de experiencia, Cecosesola ha mejorado las vidas de miles de familias proporcionándoles acceso a la salud, la educación y los alimentos", consta en el fallo, difundido en un acto en la Casa de la Cultura de Estocolmo y reseñado en el portal español 20 Minutos Nobel Alternativo a Cecosesola.

¿Cuál es el secreto del éxito de una red que agrupa decenas de miles de personas, donde la estructura organizativa de sus 1.500 miembros es horizontal, las decisiones se toman por consenso y el liderazgo es comunitario? Suena algo tan lejano, tan imposible de que suceda y tan ajeno a nosotros, que podríamos pensar que tal vez se trata de un país nórdico. Pero esta maravilla sucede en Venezuela, en nuestro Estado Lara.

Cecosesola comenzó porque falleció un miembro de una cooperativa que a su vez pertenecía a un grupo de diez cooperativas en Barquisimeto y se encontraron con que no disponían de dinero para enterrarlo. Se inició una discusión en el movimiento cooperativo de esa época, sobre lo urgente que era tener una funeraria.

Gustavo Salas Römer es uno de los fundadores. Lo conocí hace más de treinta años, en un seminario del Grupo Jirahara en Barquisimeto, en el que siempre participaba. Callado, de bajo perfil, cambiaba totalmente cuando hablaba de Cecosesola, de cómo iba creciendo, afianzándose y sus miembros, tal vez contra todos los pronósticos, apoyándose unos a otros. Los ojos le brillaban, se emocionaba, su entusiasmo era contagioso. En una entrevista para Venezuelan Analysis que le hicieron Elliot Jensen y Anna Isaacs en 2009 en Cecosesola, Gustavo declaró:

Aquí nadie tiene poder sobre nadie. Tenemos actividad. La gente trabaja en contabilidad, por ejemplo, pero también en otras diferentes actividades: pero eso no te da poder sobre los demás asociados, porque estás allí por un tiempo, y dado que las actividades se rotan, puedes estar en la contabilidad en un momento y estarás barriendo los pisos al día siguiente, o cocinando. Entonces, aquellos que buscan poder, no encuentran un buen lugar aquí”.

La mayor empresa de Cecosesola hoy es una gran cooperativa de alimentos ubicada en la ciudad de Barquisimeto. También cuentan -además de los servicios funerarios que han funcionado ininterrumpidamente desde su fundación- con una red sanitaria, servicios de ahorro y préstamo, granjas de producción agrícola y plantas de procesado. Sirven a más de 100.000 familias (aproximadamente más de medio millón de personas) en siete estados.

En la misma entrevista a Gustavo Salas, Jensen e Isaacs dicen que “Las cooperativas intentan eliminar algunos de los problemas asociados con la propiedad capitalista de los medios de producción. Los objetivos de la propiedad y gestión cooperativas son democratizar el lugar de trabajo y reducir la explotación de los trabajadores. Una cooperativa es definida por la Alianza Cooperativa Internacional como una "asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, a través de una empresa de propiedad conjunta y controlada democráticamente". En otras palabras, es una organización económica propiedad y controlada igualmente por las personas que trabajan allí”.

Así comenzaron los kibutz en Israel y luego fueron deviniendo en exitosas empresas privadas. No sé si será el futuro de Cecosesola. Lo que sí sé es que su presente es luminoso, porque ha sido una organización donde lo más importante son las personas y sus necesidades.

Mis felicitaciones para todos sus miembros. Comparto su alegría porque es un galardón más que merecido y para la Venezuela del futuro, una esperanza cierta de que se pueden hacer las cosas bien.

Carolina Jaimes Branger

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