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Salve oh padre


Reconocer y valorar el amor incondicional de los padres debe ser una tarea diaria. Foto: StockSnap, Pixabay

Hoy, en la celebración del Día del Padre, quiero rendir tributo a dos seres que me han guiado y apoyado a lo largo de mi vida. En primer lugar, a Dios, padre celestial quien me concedió la vida y todos los bienes terrenales que poseo. En segundo lugar, a Don César Álvarez, mi difunto padre. El ser humano más pobre en riquezas materiales, pero el más honesto y sincero que he conocido en mi vida: paciente, noble, tolerante, amistoso, con una gran inteligencia práctica, quizás sin saberlo. Nunca me castigó físicamente, a pesar de que, en más de una ocasión le di motivos para hacerlo, pero su voz era tan firme y el respeto que me inspiraba era tan grande que nunca osé contradecirlo. Recuerdo que, en la etapa final de su vida, me recomendó: “Cuando muera no tengo riquezas materiales que dejarle, lo único que puedo entregarle es mi apellido, cuídelo y transmítaselo a sus hijos, tal como lo estoy haciendo con usted”. Papá, quiero que sepas, donde estés, que sigo tratando de cumplir tu mandato, en todos los sentidos.


Los padres desempeñan un papel esencial en el desarrollo y crecimiento de sus hijos. No solo proveen cuidado material, sino que también ofrecen amor, apoyo emocional, orientación y enseñanzas valiosas. La presencia activa de un padre en la vida de un niño puede tener un impacto significativo en su autoestima, confianza, habilidades sociales y éxito académico.


Cada padre tiene su propio estilo y enfoque en la crianza de sus hijos. Algunos son fuertes y protectores, otros son cariñosos y comprensivos, y algunos son ejemplo de tenacidad y perseverancia. Independientemente de su estilo, todos desempeñan un papel único y valioso en la vida de sus hijos, brindando amor, enseñanzas y modelando comportamientos positivos.


Dicho lo anterior, quiero concentrarme en hablar un poco sobre esa fecha que fue instituida para rendir homenaje a los progenitores. En Venezuela, el Día del Padre se celebra el tercer domingo de junio, al igual que en muchos otros países. Es una ocasión especial para honrar y agradecer a esas personas maravillosas que han desempeñado un papel crucial en nuestras vidas.


El origen de la celebración del Día del Padre se remonta a principios del siglo XX. La idea de rendirles homenaje surgió como respuesta al ya establecido Día de la Madre, que se celebraba en varios países. Sin embargo, a diferencia de este último, que tenía raíces históricas y religiosas, la celebración en honor a los progenitores, tuvo un origen más moderno y secular.


La primera mención registrada de una celebración dedicada a los padres se remonta a 1909 en Estados Unidos, cuando Sonora Smart Dodd, una mujer de Washington, propuso establecer un día para honrar a los padres. La iniciativa de Sonora surgió como resultado del amor y la gratitud que sentía hacia su propio padre, un veterano de guerra que crio a sus hijos en solitario después de la muerte de su esposa.


El primer Día del Padre oficial se celebró el 19 de junio de 1910 en Washington, y poco a poco la idea se fue extendiendo a otras partes del país. En 1972, el presidente Richard Nixon declaró oficialmente el tercer domingo de junio como el Día del Padre en Estados Unidos.


A medida que la celebración se fue popularizando, otras naciones comenzaron a adoptar la idea. Cada país tiene sus propias fechas y formas de celebración. En muchos lugares, como en la mayoría de los Estados Latinoamericanos, el Día del Padre se celebra el tercer domingo de junio, al igual que en Estados Unidos. Sin embargo, hay excepciones, como en España, donde se celebra el 19 de marzo, en honor a San José, el padre de Jesús, según la tradición cristiana.


A lo largo del tiempo, la celebración del Día del Padre ha evolucionado. Ha dejado de ser simplemente un día para dar regalos materiales y se ha convertido en una oportunidad para expresar amor, gratitud y reconocimiento hacia los padres. En esa fecha, se realizan actividades en familia, compartiendo momentos especiales, en los cuales se destacan los valores y enseñanzas transmitidos por los padres y figuras paternas.


Mientras celebramos el Día del Padre, es importante recordar que el amor y la dedicación de un padre trascienden esta especial fecha. Reconocer y valorar el amor incondicional de los padres debe ser una tarea diaria. Apreciar sus sacrificios, su apoyo constante y su presencia en nuestras vidas fortalece los vínculos familiares y nos inspira a ser mejores personas.


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