Precisando tradiciones: quitar la Navidad
- Horacio Biord Castillo
- hace 15 horas
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En Venezuela, la Navidad llega con una gran carga de alegrÃa, acompañada de aguinaldos y gaitas que van preparando el ambiente para la celebración del nacimiento del Niño Jesús y el recibimiento de un nuevo año. Las misas de aguinaldo, que coinciden con la novena al Niño Dios, comienzan el 16 de diciembre. Era la fecha preferida anteriormente para colocar los ornamentos navideños, en especial el pesebre o nacimiento. De forma progresiva esa fecha se fue adelantando al 8, dÃa de la Inmaculada, o al 1° de diciembre, ya habiendo salido del mes de los muertos que se respetaba mucho y durante el cual se recuerda a los difuntos mediante diversas ceremonias, en especial el 2 de noviembre, dÃa de los Fieles Difuntos. Esto coincidÃa con el inicio del Adviento, la preparación litúrgica de la Navidad, que comienza el cuarto domingo anterior al 25 de diciembre.
En el Zulia las celebraciones se inician con la fiesta de La Chinita, el 18 de noviembre, porque la gaita zuliana es un son bendito como el espÃritu marabino. Solo intereses económicos o polÃticos, en los últimos años, han querido anticipar con mucho una fiesta cristiana y de la religiosidad popular, subordinándola asà a fines crematÃsticos o propagandÃsticos, como lo pretendió el gobierno en años recientes. Empezar con mucha anticipación las celebraciones navideñas genera cansancio y, en buena medida, contribuye a opacar el sentido espiritual de la Navidad.
Los dÃas decembrinos eran propicios para las parrandas y fiestas. La alegrÃa y el espÃritu festivo no deben confundirse ni asimilarse al consumismo, el derroche o los excesos. El mensaje inmemorial de Belén se traduce, además de esperanza, en humildad y sencillez, en fraternidad y buena voluntad.
La Navidad es tiempo de cercanÃa y afecto, de Ãntimo jolgorio y familiaridad, de preparación y degustación de hallacas y bollos, de dulces, caratos, ponches y pan de jamón; pero, como todo ciclo, también tiene su fin y ello la realza aún más. Después del DÃa de Reyes, en cada casa se va retirando y guardando los adornos que se han colocado. A finales de enero se celebran las paraduras, una festividad que originalmente se hacÃa solo en los Andes y ahora también en otras regiones del paÃs.
La tradición marcaba como final del perÃodo navideño el dÃa 2 de febrero, conmemoración de la presentación de Jesús en el templo y de Nuestra Señora de la Candelaria. Las fiestas tradicionales continúan con el carnaval y luego con la cuaresma y la Semana Santa.
El final de las celebraciones navideñas viene a ser el inicio de las proyecciones y preparativos para las siguientes. Asà se cumple el ciclo ritual de la conmemoración del nacimiento del Niño Dios y, como todo rito, tiene una fase final que ha de renovarse en el tiempo. Hay una fase de preparación, otra de celebración o plenitud y una más de cierre o cancelación.
En este contexto, cancelar la Navidad no es desterrarla de nuestros corazones sino empezar de nuevo la espera de ese momento sublime del año. Para los cristianos, el nacimiento y la muerte y resurrección de Jesucristo son puntos centrales de nuestra fe. Asà lo recogen las tradiciones y manifestaciones de piedad y religiosidad populares: desde la gastronomÃa a la ornamentación, desde la indumentaria y las creencias asociadas a las manifestaciones
sociorreligiosas.
Se acabó la Navidad. Feliz Navidad.
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