Nueve meses de silencio, el caso de Víctor Hugo
- Omar Ávila

- hace 2 horas
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Carmen Teresa Navas, de 82 años, recorrió centros hospitalarios, tribunales y dependencias administrativas durante más de un año buscando a su hijo, Víctor Hugo Quero, quien -según registros posteriores- había fallecido bajo custodia estatal nueve meses antes de que su madre fuera notificada.
Tras la detención de su hijo el 1ero. de enero de 2025, esta madre venezolana enfrentó lo que describe como un complejo proceso de desinformación institucional. Carmen visitó por lo menos, en seis ocasiones el centro penitenciario de El Rodeo I, donde la información recibida no coincidía con la realidad procesal del detenido. A pesar de sus gestiones ante dependencias judiciales y el acompañamiento de defensores de derechos humanos, la certeza sobre el paradero de Quero no llegó sino hasta el pasado 7 de mayo.
Pasaron nueve meses después del 24 de julio de 2025, fecha en la cual se registra el deceso de Víctor Hugo Quero en el Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo de Caracas, por “una insuficiencia respiratoria aguda”. Sus restos fueron enterrados anónimamente en el Parque Memorial Jardín La Puerta, en el sureste de Caracas, pero el Estado no notificó oportunamente a su familiar vivo más cercano y principal doliente: la madre.
El 7 de mayo de 2026 -a tres días del Día de la Madre- el Ministerio del Servicio Penitenciario emitió un comunicado reconociendo la muerte; sin embargo, la justificación del silencio resultó más escandalosa que el propio ocultamiento, ya que el ciudadano, según el documento oficial, "no suministró datos sobre vínculos filiatorios y ningún familiar se presentó a solicitar visita formal", pero su madre lo había hecho incontables veces:
“Así que he tenido este viacrucis… Para una madre es demasiado difícil que le nieguen dónde se encuentra su hijo.”
Según un informe conjunto de las organizaciones Provea y Justicia, Encuentro y Perdón (JEP), el caso de Quero no es una excepción, ya que es el número 27 en una lista de personas detenidas por motivos políticos, que han muerto bajo custodia estatal en Venezuela desde 2014. Los nombres más conocidos, que incluyen un patrón similar son: el concejal Fernando Albán -cuya muerte en el SEBIN en 2018 fue atribuida oficialmente a un suicidio; al exministro de Defensa Raúl Isaías Baduel, fallecido tras doce años de reclusión y Alfredo Díaz, ex Gobernador de Nueva Esparta, cuya familia denunció abandono físico y deterioro de salud-.
El patrón es consistente: detención por acusaciones político-militares vagas, reclusión en centros de condiciones precarias documentadas por la ONU, negación de información a familiares y versiones oficiales inverosímiles.
En estos momentos, la transición no llega a las celdas; aun cuando se impulsó una Ley de Amnistía, aprobada el 19 de febrero. La norma generó expectativas entre las familias de presos por razones políticas, pero para Carmen Navas llegó demasiado tarde -y demasiado poco: su hijo había sido excluido de la ley desde el inicio, precisamente por las acusaciones de terrorismo que se le imputaron-.
La ocurrencia de decesos en situación de aislamiento informativo evidencia las brechas que aún persisten en el sistema de protección de derechos en Venezuela. El nuevo Fiscal -Larry Devoe- y la nueva Defensora del Pueblo -Eglée González Lobato- asumen sus cargos con el desafío de demostrar, mediante investigaciones transparentes y resultados concretos, que las instituciones son capaces de actuar con autonomía para prevenir la repetición de hechos que vulneran la dignidad humana.
Más allá de las cifras y los expedientes, la historia de Víctor Hugo Quero es la historia del temple inquebrantable de la Sra. Carmen Navas. A sus 82 años, Carmen se convirtió en la voz que el silencio no pudo apagar; una madre que, armada solo con su constancia y su fe, desafió la incertidumbre de los centros de reclusión. Su búsqueda no fue solo por un hijo, sino por la verdad misma. Su fortaleza nos recuerda que, mientras exista una madre, una hija, una esposa, una hermana, que no desmaye, la dignidad humana seguirá siendo el último refugio de la justicia en Venezuela.
El 9 de mayo, el Cuerpo de Investigaciones Penales exhumó los restos de Quero en presencia de Carmen Navas quien depositó flores y solicitó una prueba de ADN para confirmar que efectivamente eran los de su hijo, porque la tumba hallada presentaba una fecha de muerte diferente a la del comunicado oficial.
Para finalizar este caso tan sensible y delicado, desde Unidad Visión Venezuela, proponemos al Estado venezolano:
• Garantizar una investigación independiente, transparente e imparcial sobre la muerte de Víctor Hugo Quero Navas, con participación de peritos internacionales, tal como solicitó la ONG JEP.
• Entregar los resultados de la prueba de ADN a la familia y dar certeza definitiva sobre la identidad de los restos.
• Sancionar a los funcionarios que ocultaron la muerte y aquellos que proporcionaron información falsa a la madre durante más de un año.
• Revisar los casos de los 27 presos por razones políticas fallecidos bajo custodia desde 2014, con apertura de procesos penales independientes.
• Restablecer un mecanismo de amnistía genuino y sin exclusiones arbitrarias, con supervisión de la sociedad civil y organismos internacionales.
• Permitir el acceso irrestricto de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU y del Comité de Derechos Humanos al territorio venezolano.
• Revisión y Reforma del Sistema Judicial que está podrido.
¡Basta ya de impunidad!



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