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Nino Bravo, eternamente vigente


Un tren AVE de la línea Madrid-Valencia alberga, con motivo del medio siglo de la muerte del artista valenciano, la exposición Nino Bravo, destino a la eternidad. Foto: Instagram @ninobravooficial

Que Nino Bravo es uno de los artistas más influyentes de la música pop en español de todos los tiempos, es algo que muy pocos discuten. Desde “Te quiero, te quiero”, hasta “América, América”, pasando por “Noelia”, “Libre”, “Cartas amarillas”, “Un beso y una flor” y muchas otras de las canciones que popularizó permanecen vigentes y en el recuerdo, al cumplirse 50 años de su trágica muerte en un accidente automovilístico, ocurrido el 16 de abril de 1973.

Apenas tenía 28 años y acababa de alcanzar el tan deseado estrellato, dentro y fuera de su España natal. Tres años, de 1970 a 1973, le bastaron para consolidar, con rotunda contundencia, su categoría de ídolo de multitudes, que ha perdurado en el tiempo por encima de modas y generaciones.


Su verdadero nombre era Luis Manuel Ferri Llopis y nació el 3 de agosto de 1944 en un pueblo valenciano llamado Ayelo de Malferit. Siendo muy joven formó parte de los grupos Los Hispánicos y Los Superson, hasta que decidió probar suerte como solista.


Su lanzamiento discográfico se realizó en 1969. Sus primeras grabaciones fueron “Como todos” y “Es el viento”, compuestas por Manuel Alejandro, que no tuvieron el recibimiento esperado. El panorama cambia cuando en 1970, le llega su primer gran suceso: “Te quiero, te quiero”, de Augusto Algueró. Latinoamérica no tarda en abrirle las puertas.


El 20 de abril de 1971, en plena cresta de la ola y en total secreto, contrajo matrimonio con María Esther Martínez Gil, con la que tuvo dos hijas, la última de ellas nacida poco después de la muerte del cantante. Tras un verano repleto de actuaciones y con su segundo larga duración ya grabado, en septiembre de 1971 inicia una gira por Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

A principios de 1972 apareció su tercer elepé, titulado “Un beso y una flor”, del cual pega “Cartas amarillas” y “Noelia”. Tras su regreso a España se publicó “Mi tierra”, su cuarta producción en el acetato, que incluye el hit “Libre”, una oda a la libertad. 1973 lo comenzó inmerso en la preparación del que sería su quinto álbum de estudio. Por entonces había decidido también incursionar en la producción de otros artistas. En ello andaba cuando encontró la muerte el 16 de abril de 1973, en una carretera de Villarrubio, cerca de Madrid. Se dirigía desde Valencia a la capital con el objetivo de producir el primer disco de Humo, un dueto al que apadrinaba. Su muerte produjo una gran conmoción y se calcula que más de 10.000 personas acudieron a su entierro. En junio su disquera publicó el single póstumo de “América, América”, todo un récord, al colocar más de 90.000 copias antes de salir a la venta.


A través de estas cinco décadas, la figura de Nino Bravo no ha hecho más que resurgir una y otra vez. Discos de duetos con artistas contemporáneos a través de técnicas digitales de grabación, más de un millón de copias vendidas, un musical sobre su vida, su propio museo en su ciudad natal, numerosas calles con su nombre en el callejero español, así como los 10 discos de diamante entregados en 2013 a su familia por Universal Music, son la prueba de que aún vive en el corazón de miles de admiradores que lo recuerdan y apuntalan su vigencia.

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