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Neurociencia: Son siete nuestros sentidos y no cinco


Neurociencia: Son siete nuestros sentidos y no cinco
Neurociencia: Son siete nuestros sentidos y no cinco. Foto: Pixabay Sansit

Muy recientemente existe la teoría que no son cinco los sentidos que posee el ser humano para sentir y percibir lo que sucede en sí mismo y en su entorno.


Nazareth Castellanos investigadora del Laboratorio Nirakara-Lab, cátedra extraordinaria de la Universidad Complutense de Madrid manifiesta que los cinco sentidos que tradicionalmente se conocen son los "menos importantes" para nuestro cerebro.


Los 7 sentidos del ser humano


La Neurociencia es una disciplina científica que ha tenido auge en los últimos tiempos con pues está focalizada en el mecanismo de la cognición y el aprendizaje.

La neurociencia dice que reconoce que tenemos 7 sentidos. Además de los cinco que tradicionalmente conocemos, hay dos más mucho más importantes para nuestro cerebro: "La interocepción" que es la información que le llega al cerebro de lo que sucede dentro del organismo. Lo que está pasando dentro de los órganos. Estamos hablando del corazón, de la respiración, del estómago, del intestino.

El segundo no menos importante es el de "La propiocepción" la información que le llega al cerebro de cómo está mi cuerpo por fuera, la postura, los gestos y las sensaciones que yo tengo a lo largo de mi cuerpo. Y es que estos nuevos sentidos dan cuenta a nuestro cerebro y de acuerdo a ello reacciona


Cómo percibe nuestro cerebro los gestos o las posturas


En el año 1952 se descubrió, que el cerebro le da importancia a lo que le dicen los gestos de la cara y las manos o a la curvatura del cuerpo. Por ejemplo cuando vemos la pantalla del teléfono y fruncimos el ceño estamos activando una zona del cerebro denominada amígdala, dicha zona está directamente relacionada con las emociones.


La amígdala, que es como una almendra, es una zona que cuando llega una situación estresante se activa, crece más. Por tanto, sería conveniente mantenerla calmada.


Castellanos recomienda que observemos a menudo la postura de nuestro cuerpo, la movilización de nuestras manos, ya que la lectura que hará nuestro cerebro si el ceño está fruncido o de nuestra espalda curvada, será de emociones relacionadas con la tristeza o el disgusto. Distinta será la lectura que haga el cerebro, cuando mantenemos nuestra espalda erguida o con una sonrisa en la cara. Cuando el cuerpo tiene una postura propia de estar triste el cerebro empieza a activar los mecanismos neuronales propios de estar triste.


Ya en los años noventa Antonio Damasio, el gran neurocientífico de nuestro tiempo, nos hablaba de las bondades que tiene ese marcador somático. Él ha hecho muchos experimentos donde se ha visto que las personas que tienen mayor conciencia corporal toman mejores decisiones.


Por tales motivos, la ciencia y en este caso particular la neurociencia, recomienda que seamos observadores de nuestro propio cuerpo como instrumento que sirve para relacionarnos con nosotros mismos y nuestro mundo exterior.





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