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Motorizados en Venezuela, entre la velocidad, la imprudencia y la muerte

La práctica de motopiruetas ha dejado víctimas fatales en varias ciudades del país.
La práctica de motopiruetas ha dejado víctimas fatales en varias ciudades del país.

Las calles venezolanas se han transformado en escenarios recurrentes de accidentes de tránsito que involucran a motociclistas, convirtiéndose en un problema de salud pública y en una carga financiera para los centros asistenciales, que se multiplica en las calles y que están enlutando a muchas familias venezolanas.


La combinación de exceso de confianza, falta de uso de casco y el irrespeto a las normas de tránsito ha generado una ola alarmante de caídas y colisiones. Para muchos jóvenes, conducir una moto se ha convertido en sinónimo de destreza y velocidad, olvidando que la verdadera premisa es la responsabilidad y la conciencia.


Cada giro, cada aceleración y cada maniobra temeraria puede significar la diferencia entre regresar sano a casa o convertirse en una estadística más de mortalidad vial.


Hospitales bajo presión


El impacto no solo se mide en vidas perdidas, sino también en la presión que sufren los centros asistenciales. En el Hospital Central Universitario Antonio María Pineda de Barquisimeto, se reciben en promedio cinco heridos diarios por accidentes en moto, lo que mantiene saturadas las áreas de emergencia. El costo económico también es elevado: mientras una moto estándar ronda los 900 dólares, la atención hospitalaria por lesiones graves puede alcanzar los 7.000 dólares, según autoridades regionales.


Cifras que preocupan


De acuerdo con el Observatorio de Seguridad Vial, en diciembre de 2024 se registraron 354 incidentes de tránsito en Venezuela, en los cuales los motorizados fueron las principales víctimas. El saldo fue de 169 fallecidos, con una tasa de mortalidad de 47,7 muertes por cada 100 accidentes.En agosto de ese mismo año, se contabilizaron 146 siniestros, con 74 fallecidos, 43% de las víctimas eran conductores de motocicletas.


La imprudencia: un peligro colectivo


La imprudencia al volante de una moto no solo pone en riesgo la vida del conductor. También amenaza a peatones y ocupantes de otros vehículos. A diferencia de un automóvil, la moto no ofrece protección estructural: el cuerpo del motorizado es la única barrera entre el asfalto y la vida.


La mayoría de los afectados son hombres jóvenes entre 20 y 34 años, lo que convierte este fenómeno en un problema generacional que amenaza el futuro de miles de familias venezolanas.


A esto se suma la moda de las motopiruetas, acrobacias que se han popularizado entre jóvenes y que ya han dejado víctimas fatales en varias ciudades del país. Estas prácticas, lejos de ser un entretenimiento, son un riesgo mortal.


En el Zulia las calles están inundadas de accidentes viales


En el caso del estado Zulia la prensa local ha denunciado el descontrol que se evidencia en sus calles debido a los aparatosos accidentes viales.Advierten que en un día se reportan hasta cuatro aparatosos choques, causando muerte y heridos de gravedad, donde las motos son las unidades vehiculares involucradas con mayor frecuencia en estos incidentes.


Xioamara Hoyos, presidenta ejecutiva de la Asociación de Industriales, Fabricantes y Ensambladores de Motocicletas de Venezuela (Aifem), aseguró que en 2024 se vendieron aproximadamente 800.000 motos; mientras que en lo que va de 2025, se han vendido unas 450.000 motos en todo el país.


Sin embargo pese a que estas unidades son generadoras de miles de empleo, por lo que las motocicletas y los motorizados son importantes para la economía del país, urge una regulación legal y una conciencia colectiva sobre su uso.


Hoyos exhortó a los usuarios que usen este transporte, a respetar las leyes de tránsito, tener su documentación al día, ser cautelosos mientras circulan por las autopistas, utilizar la protección debida.


Mientras tanto, el director de Moto Prevención y paramédico de Los Ángeles de la Autopista, Wilbani León, resaltó que los accidentes viales con motorizados que se registran en Caracas y en otras regiones del país, dependen del día y las horas pico, debido a la alta velocidad o los embudos en la autopista.


El aumento de accidentes de motorizados en Venezuela es más que una estadística: es un reflejo de la falta de conciencia ciudadana. Los jóvenes, principales protagonistas de esta crisis, deben entender que conducir una moto es un acto de responsabilidad. La vida está en juego en cada maniobra, y la seguridad vial no puede seguir siendo ignorada.


Con información de Noris Hernández, diarioelregionaldelzulia.com

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