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Mariela: amor venezolano en República Dominicana


Mariela Pérez Branger le puso alma, vida y corazón a un hospital reconocido en República Dominicana. Foto: Cortesía

En un mundo en constante cambio, donde las fronteras se desvanecen y las culturas se entremezclan, a veces encontramos personas que se convierten en verdaderos ejemplos de amor y servicio. Mariela Pérez Branger es una de ellas. La conozco bien porque es mi prima. Muchos venezolanos, de mi generación y mayores que yo, la recuerdan como la venezolana que, hasta 1967, estuvo más cerca de convertirse en Miss Universo. Muchos caraqueños también la recuerdan porque la noche de aquel memorable concurso, fue el terremoto de Caracas. Pero después de aquellos eventos, pocos saben qué fue de ella. Les cuento, porque vale la pena que conozcan su historia, tan bella como lo es ella.

Mariela se casó con un dominicano, José Vicini, a quien conoció cuando trabajaba como modelo en Nueva York. A lo largo de los años, Mariela, la persona más generosa que he conocido en mi vida, se convirtió en una parte integral de la comunidad dominicana, involucrándose activamente en diversas iniciativas para mejorar la calidad de vida de las personas que la rodeaban.

Después de más de 50 años viviendo en la República Dominicana, ha dejado una huella imborrable al construir un moderno hospital, CEMDOE, Centro Médico de Diabetes, Obesidad y otras Especialidades. Lo fundó para que existiera un sitio dónde tratar el pie diabético y otras complicaciones de la diabetes, por iniciativa de un médico amigo suyo, el dominicano nacido en Cuba, Pedro Mena, quien le comentó, con preocupación, que la solución más frecuente al pie diabético era la amputación. Eso encendió las alarmas de Mariela, quien de inmediato se fajó a trabajar. La diabetes, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo, se convirtió en su causa personal.

Hace 14 años, ella le propuso al doctor Mena que dedicaran al menos un día a la semana a ver a esos pacientes. Cuando el flujo de personas era indetenible, Mariela, consciente de la necesidad de un enfoque especializado en el tratamiento del pie diabético y otras complicaciones relacionadas con la diabetes, decidió tomar medidas concretas. Habló con sus hijos José Leopoldo y Marco Antonio Vicini Pérez y les manifestó su deseo de donar un hospital especializado donde se trataran estos males. Los muchachos no lo dudaron y se convirtieron en sus mejores aliados en la fundación, construcción y patrocinio del hospital. Utilizando sus propios recursos y con el apoyo y la sapiencia del doctor Mena, construyeron un moderno hospital especializado en el tratamiento de estas afecciones. Su visión era crear un centro de excelencia médica que brindara atención integral y de vanguardia a los pacientes diabéticos.


Recientemente, este hospital recibió la prestigiosa certificación del Joint Commission International, una organización reconocida a nivel mundial por su riguroso proceso de evaluación y acreditación de la calidad en la atención médica y un testimonio del compromiso de Mariela, sus hijos y su equipo con los más altos estándares de excelencia, seguridad y atención al paciente. El suyo es un reconocimiento que destaca la excelencia en la atención médica. La historia de Mariela es un testimonio inspirador de dedicación y generosidad hacia su país de adopción.

El CEMDOE, o "el hospital de Doña Mariela", como muchos le dicen, se convirtió rápidamente en un referente en el ámbito de la atención médica en República Dominicana y fuera de sus fronteras. Su enfoque multidisciplinario, combinado con tecnología de vanguardia y un equipo médico altamente capacitado, a la cabeza del cual está el médico argentino Gastón Gabin, ha permitido brindar tratamientos efectivos y de calidad a los pacientes. La atención integral abarca desde la prevención y el diagnóstico temprano hasta el tratamiento avanzado y la rehabilitación.


Mariela, una venezolana que encontró un hogar en la República Dominicana, ha dejado una huella imborrable en la sociedad a través de su dedicación y generosidad. Su hospital es un testimonio de su visión y su compromiso de retribuir a la comunidad que la acogió. La certificación del Joint Commission International es un reconocimiento bien merecido a la excelencia en la atención médica que se brinda en este centro.

La historia de Mariela Pérez Branger de Vicini nos recuerda que el amor y el servicio trascienden las fronteras y pueden marcar una diferencia significativa en la vida de las personas. Su legado inspira a otros a seguir su ejemplo, recordándonos que todos tenemos la capacidad de contribuir al bienestar de nuestras comunidades, sin importar nuestra procedencia. Mariela nos enseña que, con determinación y pasión, podemos construir un mundo mejor para todos.


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