Los mejores años de nuestra vida

La primera canción de Hombres G que escuché fue Marta tiene un marcapasos. Corría el año 1986 (tenía 7 años) y yo iba en el transporte de mi vecina, la señora Lucía, quien tenía una ranchera y nos llevaba a todos desde Los Magallanes de Catia hasta el Instituto Técnico Jesús Obrero, en el 23 de Enero. Desde entonces me hice fanático de su música. Ya fuera en casete, en CD, en MP3, en el iPod y actualmente en Spotify, este grupo español ha sido parte de la banda sonora de mi vida.
Cuarenta años después de aquel recorrido, la banda sigue ahí, y yo también, ahora desde Buenos Aires, donde este argenzolano puede sentarse un domingo cualquiera a ver en
Netflix un documental sobre cuatro amigos que decidieron no soltarse. Hombres G: Los
mejores años de nuestra vida llegó a la plataforma el 18 de octubre, aunque su camino
empezó en otra parte: es un original de Movistar Plus+ que se estrenó en los cines de
España el 8 de mayo de 2026.
La película está dirigida por Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, los mismos de Raphaelismo, Supergarcía y Anatomía de un Dandy, y se nota que vienen de retratar personajes con mucha biografía encima. Los directores explican que el proyecto surgió de forma natural, después de acompañar a la banda en varias giras desde 2023. Ese acceso se ve en pantalla, porque combina material inédito, escenas de la gira por América, España y Estados Unidos, y testimonios de Alejandro Sanz, Ana Torroja, Carlos Vives, Carin León y Carlos Rivera, entre otros. Y en el centro están los cuatro de siempre: David Summers en el bajo y la voz, Rafa Gutiérrez y Dani Mezquita en las guitarras, y Javi Molina en la batería.
Lo que más me interesó es que no se limita al desfile de éxitos. Rafa Gutiérrez ha dicho que no querían contar solo cifras y triunfos, sino mostrar su vida real, y el documental cumple esa promesa: aborda la década en que el grupo estuvo separado, un período del que, según los directores, nunca habían hablado con tanta claridad. Pablo de Santiago, crítico de Decine21, señaló que lo más llamativo es el buen ambiente entre los integrantes, una camaradería que se respira pese a los años de separación y a sus diferencias. Cualquiera que haya compartido escenario, oficina o grupo de WhatsApp durante cuarenta años sabe que una amistad que sobrevive a todo eso no es un dato menor.
El título viene de una canción de su etapa más reciente, pero también describe cómo se
sienten hoy. Javier Molina lo resume diciendo que “esta segunda parte del partido” son
los mejores años de su vida. Y los números lo acompañan: según EFE, cuando se anunció el documental el grupo acumulaba casi 900 millones de reproducciones en Spotify, y su público ya incluye a quienes crecieron con ellos en los ochenta, a los millennials y a la Generación Z.
Yo subí a la ranchera de la señora Lucía con un solo trayecto en mente, de Catia al 23 de Enero, y sin imaginar nada de lo que vendría después. Hoy llevo diez años viviendo en otro país, logré trabajar en cine, tengo dos hijos y me casé a los 47, una edad a la que muchos ya dieron por cerrado el capítulo de las sorpresas. En cada una de esas estaciones había una canción de Hombres G sonando en algún lado, primero en un casete, después en un iPod y ahora en una playlists, y ellos siguen ahí, tocando en estadios con más de sesenta años. Por eso creo que el título del documental se queda corto en una sola dirección: estos son, sin duda, los mejores años de nuestras vidas, y no solo para el grupo, sino para todos los que los escuchamos desde sus inicios.




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