top of page

La incertidumbre como posibilidad en un mundo deshumanizado

Realizar actividades que nos producen alegría estimula la creatividad cerebral. Foto: guidoprussiafacebook en Pixabay
Realizar actividades que nos producen alegría estimula la creatividad cerebral. Foto: guidoprussiafacebook en Pixabay

Resulta paradójico que vivamos en un mundo cada vez más interconectado y, al mismo

tiempo, más deshumanizado, y que aun así nos cueste tanto manejar una situación que

en el mundo actual se ha vuelto parte de nuestro día a día: la incertidumbre.


Siempre he pensado que todo lo que ocurre en nuestra vida puede observarse desde

múltiples ópticas y que, como seres humanos, según nuestras creencias, valores,

objetivos y metas, enfrentamos una misma situación de maneras muy distintas. En lo

personal, nunca he sido partidario de analizar los acontecimientos desde la tragedia o

desde lo negativo. Por el contrario, procuro identificar la parte positiva y la oportunidad de

crecimiento que cada experiencia trae consigo.


En esa búsqueda constante de transformar las dificultades en oportunidades —tanto para

mí como para mi entorno—, recientemente me encontré con algunos fragmentos del libro

personas de la tercera edad en Asia, considero que muchos de sus planteamientos son

perfectamente aplicables al manejo de la incertidumbre y al crecimiento personal,

individual y colectivo.


Una de las ideas que más me llamó la atención es aquella que señala que, cuando

atravesamos momentos de incertidumbre, solemos paralizarnos, no saber qué hacer y

entrar en un estado de miedo que, lejos de ayudarnos, puede perjudicarnos. Sin embargo,

siempre he creído que el hecho de no saber exactamente qué hacer o cómo enfrentar una

situación también abre nuevos caminos, nuevas perspectivas, y pone a prueba —y en

evidencia— nuestra capacidad de resiliencia.


El libro también plantea que realizar actividades que nos producen alegría estimula la

creatividad cerebral. Afrontar un proceso de incertidumbre no es sencillo, porque no solo

implica comprender el entorno en el que nos encontramos, sino también aprender a

manejar nuestros propios miedos internos para que estos no terminen venciéndonos.

Hacer aquello que nos gusta nos permite transitar esos procesos de una manera más

amable y llevadera, no solo para nosotros como individuos, sino también para quienes

nos rodean.


Vivir procesos de incertidumbre y de cambio es inevitable; ambos son constantes en todo

lo que hacemos y en todas nuestras acciones. Lo que sí depende de nosotros es la

actitud con la que los enfrentamos: cómo asumimos la incertidumbre, cómo atravesamos

el cambio y cómo abrimos las puertas a la esperanza y al optimismo para seguir adelante,

siendo cada vez más creativos y humanos en tiempos tan conflictivos como los que vive

el mundo actual.


Dejarse abrumar por las circunstancias no elimina la incertidumbre. Lo único que

realmente calma el nerviosismo y la ansiedad cuando estamos ante una encrucijada es

seguir caminando con coherencia, de acuerdo con nuestros valores, metas y sueños. Al

final, conviene recordar que lo humano es lo que nos identifica y que, paradójicamente, es

lo distinto lo que nos une.


Entradas relacionadas

Ver todo

21

¡Gracias por suscribirte!

Suscríbete a nuestro boletín gratuito de noticias

Únete a nuestras redes y comparte la información

  • X
  • White Facebook Icon
  • LinkedIn

© 2022 Informe21

bottom of page