Hace un siglo nació en Maracaibo el cantante Mario Suárez
- Aquilino José Mata
- hace 1 hora
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La música llanera estilizada estaba en pleno auge en 1955, gracias a que su creador e impulsor, Juan Vicente Torrealba, dio a conocer, con su grupo Los Torrealberos, una sucesión de canciones que hoy día son verdaderos clásicos del género, muchas de ellas interpretadas por la voz solista del grupo, un cantante de hermosa voz y estilo elegante llamado Mario Suárez.
Cuando ingresó a Los Torrealberos en 1953, ya Mario Suárez tenía más de una década de actividad como cantante, una vocación que manifestó desde muy pequeño en Maracaibo, ciudad donde nació el 19 de enero 1926 con el nombre de Mario Enrique Quintero Suárez.
Cuando tenía 9 años, a su padre, Filinto Quintero, lo contrataron como chofer de Carlos Gardel y su comitiva para las actuaciones que el ídolo argentino ofrecería en la capital zuliana. La presentación del intérprete tanguero en el Teatro Metro fue muy impactante para el niño, pues constituyó su primer contacto con el arte y el detonante de lo que deseaba ser en el futuro.
En 1936, Mario Suárez se traslada a Caracas y como vocalista infantil comienza a cantar en programas radiales para aficionados. Pero todavía no le llegaría su gran momento.
El cantante consideraba a 1943 como el año del inicio de su carrera artística, que se produjo cuando el campeón de ciclismo, Teo Capriles, lo lleva ante el profesor José Ángel Lamas y éste, al escucharlo y comprobar sus condiciones artísticas, lo incluye como solista del orfeón Juan Manuel Olivares, con el que debutó en el Teatro Nacional. Ese mismo año conoce a Billo Frómeta, quien le da la oportunidad de cantar boleros con su orquesta, en los bailes a los que el joven asistía, que no eran pocos. Conjuntamente con el canto, practicaba el
ciclismo, trabajaba como sastre y estudiaba de noche en el colegio República del Paraguay.
Un buen momento lo tuvo en 1946, cuando Ricardo Espina, director de la emisora Radio Caracas, le dio la oportunidad de ser escuchado por el mexicano Pedro Vargas, una de las grandes figuras de la canción de entonces, quien lo apadrina.
Becado por Radio Caracas, ingresa a la Academia de Música de Santa Capilla, que dirigían los maestros Vicente Emilio Sojo y Ángel Sauce, y de la mano del maestro de canto alemán Alfredo Holander. De esta manera, inicia un indetenible ascenso artístico, con presentaciones en los programas radiales más famosos de la época, alternando con luminarias de la categoría de Tito Schipa y José Mojica, hasta que en 1953 arranca su fructífera etapa con Los Torrealberos, con quienes impuso, entre otros muchos temas, títulos como Mujer llanera, Rosa Angelina, Madrugada llanera, Sabaneando, Barquisimeto, Campesina, Luz de luna, La paraulata, La potranca zaina y Desilusión.
Descubrió a Lila Morillo
Además del grupo criollo del maestro Torrealba, cantó con las orquestas de Luis Alfonso Larrain, Billo Frómeta, Aldemaro Romero, Jesús Sanoja, Arnoldo Nali, Aníbal Abreu y José Sabré Marroquí, y con los conjuntos de Cándido Herrera, Henry Rubio y Amado Lovera. Con ellos fue sumando a su repertorio nuevos éxitos.

Ya consolidado artísticamente, se dedica a descubrir y apadrinar a otros nacientes talentos, entre ellos su hija Norah, quien luego se dedicó a la actuación como comediante, y una que llegaría muy lejos en el mundo del espectáculo, Lila Morillo, además de Mayra Martí, otra notable cantante que resaltaba por su voz prodigiosa.
Como líder gremial también tuvo destacada labor. Funda en 1950 la Federación Unificada de Trabajadores de Venezuela y en 1958 es nombrado director general de Espectáculos Públicos del Distrito Federal y el estado Miranda. Años después, en 1966, es electo por dos períodos consecutivos presidente de la Asociación Venezolana de Artistas de la Escena (Avade).
La de Mario Suárez fue una carrera eminente, tanto en Venezuela como en los numerosos países que recorrió, entre ellos Cuba (en donde gozó de gran popularidad), México, Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y las Antillas Holandesas. En atención a sus innumerables méritos, recibió las más importantes condecoraciones que otorga el Estado venezolano.
En sus últimos años estaba residenciado en su natal Maracaibo, donde falleció el 14 de noviembre de 2018, a los 92 años de edad, como consecuencia de una afección cardíaca.


