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Cuidemos a la Argentina


Cuidemos a la Argentina. Foto: Victoria_Watercolor, Pixabay

Desde hace días siento una sensación que hace mucho no experimentaba: El miedo. Cuando

salí de Venezuela en 2016, una de las razones que impulsó mi decisión, además de la economía fue sin duda la inseguridad.


Todo comenzó el pasado jueves 2 de marzo cuando un supermercado ubicado en la ciudad de Rosario en la provincia de Santa Fe, Argentina, fue baleado. El comercio pertenece nada más y nada menos a José Roccuzzo, padre de Antonella Roccuzzo, quien es la esposa de Lionel Messi. Además de los 14 disparos, los sicarios le dejaron un mensaje al capitán de la selección campeona del mundo.

Javkin (Pablo Javkin) es el intendente de Rosario.


Al conocerse la noticia de tamaña amenaza, los gobiernos provinciales y nacional comenzaron a pasarse la pelota, pero de solucionar ni hablemos. Claramente la polvareda se levantó porque se trató de Lionel Messi; pero ¿Qué pasa con el resto de los ciudadanos de Rosario quienes viven bajo el flagelo narco desde hace años?


El viernes 3 de marzo, el colega periodista Sebastián Domenech logró entrevistar en exclusiva a un sicario de 22 años llamado “JJ”, quien indicó que en la ciudad de Rosario el sicariato, paradójicamente, “Es un medio de vida”. Incluso llamó a las víctimas “conejos”,

deshumanizando a las personas asesinadas.


Ese mismo fin de semana, específicamente el domingo 5 de marzo en lo que pareció ser un

enfrentamiento entre narcos, fue asesinado el niño Máximo Geres de 11 años, y además

resultaron heridos dos jóvenes de 13 años y una niña de 2, que, para el momento de la

redacción de esta columna, luchaban por sus vidas.


Y por si todo esto fuera poco, ya en la ciudad de Buenos Aires, en uno de los barrios más

concurridos por turistas y locales (hablo del barrio de Palermo), fue asesinado en la madrugada del lunes 6 de marzo, el joven Juan Francisco Fernández Acosta, un ingeniero venezolano, quien vivía en Argentina hace 4 años. Juan fue asesinado por un “chorro” que le quería robar el celular.


Entre tanto, tal y como pasó en Venezuela (y pasa en todos los países de nuestro continente),

la prioridad de los políticos son las elecciones de este año. Pero de las necesidades de la gente ni hablemos. Cuiden a la Argentina, a Venezuela, a Colombia y a todos los países donde la delincuencia, el narco y la corrupción hacen fiesta. ¡Ya basta, que se vayan todos!


Espero que no terminemos como aquella historia de los ciudadanos polacos que migraron de

Varsovia a París, escapando de los Nazi… al final solo ganaron tiempo, porque de todas

maneras fueron alcanzados.



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