Cuba: Gaza sin bombarderos
- Trino Márquez
- hace 11 minutos
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Durante los años recientes, especialmente desde el declive de la producción petrolera en Venezuela, que condujo a que la industria nacional no pudiese continuar surtiendo a Cuba los cien mil barriles diarios de oro negro que le proporcionaba, la situación de la isla se
tornó cada vez más dura. En la actualidad, luego de la extracción de Nicolás Maduro, hay que calificarla de catastrófica. El cerrado bloqueo impuesto por Estados Unidos, por los buques apostados frente a las costas venezolanas, impide que salgan hidrocarburos
para la isla. El nuevo cuadro la ha dejado en la carencia casi total.
Los suministros enviados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, resulta insuficientes para cubrir las necesidades de la población. Ahora, además, la señora Sheinbaum teme que la administración Trump tome represalias contra México, si ella
continúa proporcionándole petróleo a la dictadura. El Gobierno cubano, debido a la falta de combustible, no tiene capacidad ni siquiera de recoger la basura, que se amontona en las calles de La Habana y otras ciudades formando enormes montañas de desechos.
Los principales indicadores que miden la calidad de vida de una sociedad se han erosionado de forma alarmante. Los cortes de electricidad son cotidianos. La gente pasa más de la mitad del dÃa sin el flujo eléctrico. El transporte público no cuenta con gasolina ni gasoil para desplazarse. La crisis energética ha provocado un retroceso aún más acelerado del Producto Interno Bruto (PIB), ya reducido desde hace décadas. El Banco Mundial señala que para
2025 el retroceso del PIB fue, al menos, de 4%, debido a la crisis energética y a la escasa afluencia de turistas.
En medio de este cuadro tan crÃtico, la población ha decrecido y la pirámide poblacional se ha invertido. Actualmente, existen más personas por encima de 60 años que niños menores de 15 años. El éxodo continúa de forma permanente, fundamentalmente hacia Estados Unidos. La tasa de fecundidad es de las más bajas de América Latina, ubicándose por debajo del nivel de reemplazo poblacional, hipotéticamente situada en 2.1 hijos por mujer. La
población está envejeciendo, sin que exista la posibilidad de renovarla. PodrÃamos agregar algunos detalles acerca de la situación de la industria y la agricultura, pero no es necesario. Cuba está hundida en la miseria total. Algo más de nueve millones de habitantes que se encuentran en su territorio viven en medio de la estrechez más agresiva y humillante.
El régimen, luego de casi siete décadas instalado en el poder, todavÃa sigue invocando el bloqueo norteamericano como la causa principal de las penurias. Se trata, sin duda, de una excusa acomodaticia y cÃnica. Cuba ha podido comercializar libremente con la mayorÃa de los paÃses de América Latina. Con México siempre ha mantenido unas relaciones privilegiadas. Igual ha ocurrido con bastantes paÃses europeos, como España e Italia. De Canadá llegaban a las playas cubanas importantes flujos de turistas. Los rusos, chinos, vietnamitas y gran parte de los paÃses que integraron el bloque socialista antes de la caÃda de muro de BerlÃn,
establecieron con Cuba nexos de amistad y colaboración. ParecÃa que querÃan conservarla como el último bastión del sistema que ellos habÃan abandonado, luego de haber sido asfixiados por la incompetencia inherente al socialismo.
Las causas de la devastación de Cuba. De su tragedia, tan bien descrita por Leonardo Padura en gran parte de su obra literaria, no se debe al bloqueo imperialista, ni a ninguna agresión proveniente de algún paÃs capitalista, sino a la insondable ineptitud, desidia y
corrupción de una tiranÃa que ha fundado todo su poder en la construcción de un Estado totalitario, controlado, primero por Fidel Castro, personaje que pasará a la historia latinoamericana como uno de los megalómanos más incapaces del continente; luego por su
hermano Raúl, figura de segundo orden en todo ese libreto, pero con inmenso poder por su control sobre el Ejército; y, finalmente, por esa caricatura que es Miguel DÃaz-Canel, ficha de Raúl Castro y comodÃn que le permitió al Partido Comunista resolver sus pugnas internas y aliviar las tensiones con las Fuerzas Armadas de la isla.
Pasadas casi siete décadas, ha quedado en evidencia el rotundo fracaso de ese modelo cerrado, que se resiste a la existencia de partidos contrarios al régimen. Que no reconoce a la oposición. Que se niega convocar elecciones libres e iniciar un proceso de apertura
polÃtica, económica y cultural que coloque a Cuba en la tónica de un mundo en el cual imperan, en gran parte todavÃa, diversas tendencias polÃticas, la libertad de información y opinión, el Estado de derecho, los ejércitos profesionales no deliberantes, la economÃa de mercado y los demás rasgos que integran las democracias modernas.
El oscurantismo y hermetismo de la dictadura instalada el 1 de enero de 1959, convirtieron a esa sufrida y querida nación en una especie de Franja de Gaza, pero sin los bombarderos que la destruÃan.
El tiempo del despotismo está llegando a sus dÃas finales. El secretario Marco Rubio, de ascendencia cubana, se ha propuesto acabar con el oprobio de la tiranÃa. Para lograrlo, parece contar con ese poderoso e impredecible aliado que es Donald Trump. A la
nomenclatura cubana le conviene entender que esos hombres muchas veces concretan las amenazas. Esa élite, o cambia, adaptándose a la realidad de las naciones democráticas, o la cambian.


