Crisis de pueblo: identidad, identidades y proyecto de paĆs
- Horacio Biord Castillo
- hace 23 horas
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En su libro Mensaje sin destino (1952) Mario BriceƱo Iragorry reflexiona sobre la identidad venezolana y lo que percibĆa como crisis de pueblo. Su trabajo se enmarca en un momento muy particular que estimuló muchas discusiones intelectuales en el paĆs. Se trata de la dĆ©cada de 1940. Se vivĆa la difĆcil transición del rĆ©gimen gomecista hacia una Venezuela moderna, institucional, basada en un pleno Estado de derecho. A ello hay que sumarle otros factores, como la riqueza petrolera y los retos que suponĆa. Se planteaban fuertes interrogantes sobre el destino de la riqueza petrolera.
Varios pensadores, como Ramón DĆaz SĆ”nchez en su libro Transición y Arturo Uslar Pietri, en especial en ese artĆculo De una a otra Venezuela, tambiĆ©n reflexionaban sobre la identidad y la visión del futuro desde un presente caracterizado por abundantes incertidumbres. Un asunto importante que servĆa de trasfondo a muchas de esas controversias era el arribo a Venezuela de un creciente nĆŗmero de inmigrantes, finalizada la Segunda Guerra Mundial y en medio de la profunda crisis económica y social de Europa.
En el tenso contexto de la Postguerra temprana, Venezuela vivĆa, pues, una transición polĆtica, debĆa manejar con prudencia la economĆa petrolera y recibĆa un nĆŗmero significativo de inmigrantes, ademĆ”s de la influencia cultural estadounidense a travĆ©s de los campos petroleros y actividades conexas. Preocupado por la continuidad de lo venezolano, BriceƱo Iragorry se cuestionaba sobre la existencia de una posible ācrisis de puebloā.
En la actualidad, esa discusión puede aportar un conjunto de significados para nuevas reflexiones y evaluaciones en las circunstancias actuales del paĆs. En estos momentos de dificultades, de crisis, de aparente transición hacia nuevos espacios o momentos sociopolĆticos de mayor y verdadera participación ciudadana, de democracia plena, debemos retomar ese concepto, y replanteĆ”rnoslo como un elemento focalizador para construir un
proyecto de paĆs.
Resulta imprescindible saber quĆ© o cómo somos y, a partir de ello, si tras la conflictividad y los desencuentros sociopolĆticos de la Venezuela actual no hay otras razones o causas a las que el autoritarismo, el sectarismo y la imposición ideológica les restan visibilidad y, en consecuencia, dificultan precisarlas. TambiĆ©n es cierto la complejidad de identificar una causalidad sociocultural y potenciales factores estructurales de la situación de un paĆs. Por ello, responder esas cuestiones no resulta nada sencillo y, en todo caso, las respuestas apuntan a un espectro de matices y no a un simple esquema de mera afirmación o negación tajante. En otras palabras, al responder probablemente se tenga que aludir a condiciones negadas socialmente a priori y que causan un como escozor social. Por decirlo de una manera coloquial y jocosa, al tratar de desenredar, pudiĆ©ramos terminar enredĆ”ndonos mĆ”s; pero ese momento de oscuridad metodológica es necesario para asumir la perspectiva de lo mĆŗltiple que informa y se hace patente en la unicidad.
Lo que en la Venezuela de 1940 se podĆa considerar ālo venezolanoā no siempre aludĆa a la diversidad intrĆnseca del paĆs que debe ser integrada en un proyecto respetuoso de las diferencias. Juan Liscano tiene el mĆ©rito de haberlo comprendido y de haber estudiado y mostrado la diversidad venezolana. Lo propio venezolano es diverso y mĆŗltiple.
En otro de sus libros, El caballo de Ledesma, una de las ideas mĆ”s importantes de BriceƱo Iragorry es precisamente la defensa de lo propio. Estos elementos tienen mucho que ver con las nociones de identidad y de lo venezolano. Ambas aglutinan diversidades tan extremas como la que pueden representar algunos pueblos indĆgenas y otras minorĆas Ć©tnicas hasta los
contrastes regionales, sin olvidar las diferencias de estratos sociales o de clase que tienen un doble sentido: económico y cultural, como se ha enfatizado la discusión anterior.
No podemos dejar de pensar un proyecto de paĆs que nos incluya a todos, independientemente de las visiones y perspectivas de cada quien. TenĆa razón Mario BriceƱo Iragorry en plantear la necesidad de evaluar lo venezolano, el concepto de pueblo y su crisis, y tambiĆ©n el tema de la defensa de lo propio.