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Aprovechemos la fractura del enemigo empujando para que caiga


Ahora la movilización de la sociedad civil no se reduciría a Caracas... Foto: plicka, Pixabay

1.- La tiranía atraviesa por una crisis interna. Y toda crisis interna de una tiranía refleja una contradicción en su seno que la debilita. Y toda contradicción dentro de una tiranía crea una oportunidad para sus adversarios.


2.- El Aissami es, dentro de la tiranía, el jefe de una facción poderosa. Representa el terrorismo islámico dirigido por Irán, cuyo brazo ejecutor es la terrorista sirio-libanesa Hezbollah presente en Venezuela como integrante de la coalición internacional (Cuba-China-Rusia-Irán) contra EEUU.


Investido como tal, Aissami tenía bajo su control a la industria petrolera que progresivamente estaba entregando a Irán.


3.- No existe precedente de que Irán y Hezbollah acepten pacíficamente el sacrificio de uno de sus jefes o representantes en el extranjero y que se les despoje de lo que habían conquistado: la industria petrolera.


4.- Creo que a El Aissami no se le ejecutará ni desaparecerá al estilo del comunismo soviético, porque se estaría desafiando a Irán-Hezbollah, que tienen aquí mismo miles de árabes traídos con la anuencia de Maduro.


5.- También creo que El Aissami será canjeado por Saab, que en materia de seguridad ya no vale nada. Entregar a El Aissami a EEUU sería un desafío directo a Irán y Hezbollah, que ya sabe Maduro cómo reaccionan. Miraflores es muy pequeño ante el edificio de la AMIA en Buenos Aires.


6.- Comparto la opinión del amigo Willy Cochez de que la fractura abierta dentro de la tiranía es más grande y profunda de lo que parecía. En todo caso, sólo lo sabremos si la tanteamos haciendo lo que mandan los manuales.


7.- Los manuales mandan a hacer lo que ya se hizo en 1958. Abierta entonces una fractura entre el tirano y un sector de la FAN que se evidenció, primero, con el alzamiento fallido del 1 de enero y, segundo, con la salida obligada de Pedro Estrada, que era uno de los baluartes de la tiranía a cargo de la represión inmisericorde. Casualmente el sacrificado Estrada fue sustituido por un militar, como ahora El Aissami.


8.- Cumpliendo lo que mandan los manuales, la resistencia clandestina efectuó una operación en dos planos paralelos: por un lado la sociedad civil y por el otro los cuadros políticos.


9.- La sociedad civil inició su movilización suscribiendo y haciendo circular sendos manifiestos exigiendo libertad (aspiración máxima) y la satisfacción de sus aspiraciones socio-económicas (aspiración mínima). Sucesivamente fueron apareciendo los manifiestos de abogados, médicos, ingenieros, periodistas, escritores y en suma de todos los profesionales universitarios, así como sindicatos. Al mismo tiempo, dichos gremios y sindicatos se manifestaban en la calle difundiendo sus manifiestos.


10.- También los estudiantes fuimos a la calle y nos llevamos un burro que paseamos con el nombre del General Néstor Prato, recién nombrado Ministro de Educación. Nos reprimieron a plan de machete, pero cumplimos.


11.- Mientras la sociedad civil se expresaba en la calle, la resistencia clandestina tomaba posiciones preparándose para la confrontación final con la tiranía que desembocó en la huelga insurreccional iniciada el 21-01-58 con el toque de las campanas de las iglesias ordenado por Monseñor Arias Blanco.


12.- Ahora la movilización de la sociedad civil no se reduciría a Caracas, como lo fue entonces, sino se efectuaría, apoyándose en las redes sociales que entonces no había, en todos los estados, municipios, ciudades y pueblos, en una acción como la que nos han enseñado los maestros y profesores.


Como decíamos entonces: EMPUJA PARA QUE CAIGA.


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