A los "votoesclavos"


Vale el voto, pero luego del rescate del hilo constitucional y democrático. Foto: Cortesía CNE

Comenzamos señalando “el chavismo ya lo hizo”, es decir: El poder público más importante dentro y fuera de un país es el parlamento, pues sobre él recae la pluralidad, las principales funciones del Estado como el control de la administración pública, elección de los demás poderes, aprobación de convenios internacionales, hacer leyes, entre otras no menos importantes. Ahora bien, fuimos testigos de lo que el chavismo hizo a la AN 2015-2020, dicho sea de paso, el poder público más votado en toda nuestra historia. Restó diputados, anuló todos sus actos hasta inhabilitarla a través de un inconstitucional desacato.


Desde que el chavismo comenzó a perder gobernaciones y alcaldías claves (2008) Chávez ideó un Estado paralelo inmune al voto, el Estado Comunal fue erguido a su imagen y semejanza, el mismo que hoy controla su heredero y fiel réplica Nicolás Maduro.


Absolutamente todo lo que los venezolanos le quitan por la vía del sufragio el chavismo lo preserva a través de la violencia institucionalizada. Tanto que al no poder retener la Alcaldía Metropolitana de Caracas sencillamente la eliminaron de facto, a pesar de que su existencia es constitucional. Ese es el respeto del castrismo venezolano hacia la democracia, hacia el voto, hacia la ley.


Repetiremos el relato: Cuando Chávez pierde la reforma constitucional en 2007 a las pocas semanas la impuso vía habilitantes. También en 2010 el Consejo Nacional Electoral y la Asamblea Nacional roja rojita perpetraron una reingeniería inconstitucional y antidemocrática que permitió al chavismo obtener más diputados cuando la oposición fue quien obtuvo más votos. Para no irnos tan lejos, en Barinas, al gobernador opositor recién electo le restaron recursos, competencias, impusieron un poder paralelo y, por si fuera poco, tuvo que reconocer a Maduro ¿Qué triunfo es ese? ¿Cuál democracia? ¿Cuál avance?


El voto en Venezuela desde hace mucho tiempo quedó hecho añicos, pues no premia, no castiga, ni genera cambios. Por otro lado, la abstención ya dio sus frutos, los venezolanos manifestaron su rotundo desprecio a ese tipo de elecciones fraudulentas y a sus participantes, generó sanciones y desconocimientos, pero ella tampoco puede generar más frutos, en pocas palabras, votar o dejar de hacerlo es lo mismo.


En el supuesto negado que el chavismo se atreva, por presiones internacionales, a entregar la presidencia (escenario que descartamos de lleno) encontrará la manera de recoger ese abultamiento gangrenoso que ha hecho al sistema presidencialista y boicoteará al nuevo presidente a través de los demás poderes psuvizados, no se olviden que ya lo hizo con el poder público más importante y votado ¿Qué le cuesta hacerlo con un Presidente? ¡No subestime al chavismo quien no tiene empacho!


Hoy votar es muestra de esclavitud, de cohabitación, colaboracionismo. La camarilla del G4+ busca la manera de apagar la calle a través del extintor llamado Plataforma Unitaria Democrática, ni hablar de los “Alacranes”, ambos buscan sospechosamente una presunta “vía electoral” sin exigir condiciones, para colmo, un espejismo de elección que tendrá lugar en más de 2 años cuando hoy el país se cae a pedazos, la protesta cobra fuerza y el chavismo afronta su mayor rechazo… obviamente buscan sus cuotas de poder y recursos de campaña.


En todo caso, crea en la opción política que plantee el voto, pero que antes luche por el rescate del hilo constitucional y democrático. Que asegure antes de una elección que el CNE sea regido por la constitución, no por algún partido. Apoye al liderazgo que exija depuración del Registro Electoral Permanente y del SAIME, que obligue que no ceda en el respeto al derecho al voto de los venezolanos en el exterior (más de 3 millones y medio), que exija el 100% de auditoría a los procesos electorales, entre otros requisitos vitales que hoy simplemente son impensables y representan la salida del chavismo. Pocas verdades son tan contundentes como esta: Quien hoy solo llame a “votar” es un aliado descarado del chavismo.


Leandro Rodríguez Linárez

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