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- Dos terremotos, dos tragedias: ¿cuál lección?
24 de junio de 2026. Fiesta de san Juan Bautista. 205º aniversario de la batalla de Carabobo. Por extensión, también Día del Ejército. Venezuela celebraba con entusiasmo la fiesta tradicional del Bautista. Tal vez, en parte, recordaba la efeméride de la batalla que decidió la suerte de la causa independentista. Ya al final de la tarde, en uno de los días más largos del hemisferio norte, ocurre un doblete sísmico: dos grandes terremotos, sucedidos por escasos segundos de diferencia. Los cómputos iniciales ya señalan más de un millar de fallecidos, miles de heridos y damnificados, que han perdido sus hogares y, junto a ellos, lo esencial para vivir. Venezuela está de luto. Venezuela toda está sumida en una profunda tristeza que probablemente dure no poco, sino un largo tiempo, como grande es esa tristeza que embarga el alma venezolana. A lo largo de los dos últimos siglos, diversos eventos naturales han causado grandes desastres en nuestro país. Empecemos por recordar el terremoto del 26 de marzo de 1812 y mencionemos, también, el famoso terremoto de Cúa de 1878, el Gran Terremoto de los Andes, el terremoto de san Narciso de 1900, el terremoto de Cumaná de 1929, el deslave de 1951 en Naiguatá, el terremoto de El Tocuyo de 1954, el terrible terremoto de Caracas (que afectó también profundamente a La Guaira) el 29 de julio de 1967, el terremoto de Cariaco de 1997, la extraordinariamente fuerte vaguada del 15 de diciembre de 1999, que arrasó con un gran parte de La Guaira y afectó también a Caracas. Y ahora, se producen los terremotos de San Juan, cuyos efectos aún distamos mucho de poder ponderar. No es momento de hacer las necesarias cuentas ni de adjudicar las responsabilidades que deben permanecer indelebles en la conciencia venezolana. Quizá lo sea sí de entender lo nefasto de los regímenes que privilegian presupuestos ideológicos y partidistas. En otras ocasiones, el Estado venezolano ha sido demandado por negligencia en algunos casos. Que no se olvide. Habrá que hacer las cuentas sí, pero no es la hora. Es la hora de la solidaridad, de la unión, de darle la bienvenida y recibir a manos abiertas la ayuda internacional, a diferencia de diciembre de 1999, cuando, con inadmisible prepotencia, se despreciaron apoyos de diversos países. Es la hora del rescate de las víctimas, del consuelo y la bondad, del auxilio a los sobrevivientes, de la reconstrucción de las vidas, de los hogares, de las ciudades, del país. “Venezuela necesita al mundo”, tituló su editorial un importante diario español. Venezuela, los venezolanos, o como prefieren decir algunos, los venezolanos y las venezolanas, estamos necesitados de esa ayuda de todo el mundo. Solo la prepotencia ha rehusado la ayuda humanitaria en el pasado reciente. No solo la magnitud de los terremotos determina esa necesidad de recibirla, sino también la ineficiencia y el bajo nivel de los servicios públicos de nuestro país, o sea, el resultado de la prepotencia y sus modos de ser gobierno. Así como las grandes campanadas que, entre 1989 y 1993, recibió la dirigencia política del país y de las cuales hizo caso omiso, la tragedia de 1999 ofrecía una gran oportunidad para entendernos y superar juntos los retos del nuevo siglo, entonces a punto de comenzar. En 1999, en vez de aprender la lección de la unidad, del entendimiento de la comprensión y el respeto a la diversidad, se impuso, desde las más altas esferas, la exclusión de quien no pensaba igual y la promoción del odio social. Con esta terrible tragedia, cuya exacta magnitud, aún no conocemos, se debería convocar a todos los venezolanos, empezando por los sectores con poder político y económico, para un gran acuerdo que permita fundar verdaderamente un nuevo país, caracterizado por la convivencia, la solidaridad, el respeto, la inclusión y la libertad. No solamente es necesario soltar a los presos políticos y de conciencia, sino garantizar a toda la ciudadanía la libertad, la inclusión social y el respeto a las diferencias de opinión. Si una tragedia marcó el inicio de una época de exclusión bajo la bandera de la inclusión, que otra tragedia nos alerte sobre los rumbos equivocados y abra las puertas a una nueva Venezuela, sin los males de la pobreza, la discriminación, el racismo, las inequidades de cualquier tipo, los odios sociales, la exclusión y la persecución. Horacio Biord Castillo
- Actualizan balance oficial de la tragedia: 1.430 fallecidos, 3.238 heridos y 432 eventos sísmicos
Residencia Bellevue, sector Caraballeda, La Guaira, esperaban maquinaria para rescatar sobrevivientes. Instagram: @mincomunicación_ve El presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, informó este sábado 27 de junio que el balance oficial de víctimas por los terremotos registrados el pasado 24 de junio ascendió a 1.430 personas fallecidas, mientras que 3.238 resultaron heridas, en una nueva actualización sobre la emergencia que afecta al centro-norte del país. Durante una alocución nacional, Rodríguez aseguró que 3.142 familias permanecen damnificadas y reciben atención en refugios temporales habilitados en los siete estados impactados por los movimientos telúricos. "Estamos contabilizando que 1.430 hermanas y hermanos han resultado fallecidos. Va nuestro abrazo, nuestro pésame y nuestra condolencia para los familiares y allegados de estas venezolanas y venezolanos", expresó. El funcionario afirmó que el sistema de salud ha realizado más de 12.000 atenciones médicas en las zonas afectadas por la emergencia. Según el balance oficial, los organismos de salud han brindado 5.000 asistencias hospitalarias directas y efectuado 7.500 procedimientos de triaje, mecanismo utilizado para clasificar y atender con rapidez a los pacientes según la gravedad de sus lesiones. Rodríguez indicó además que, hasta el momento, 73.736 familias han recibido algún tipo de asistencia humanitaria. En materia de ayuda alimentaria, aseguró que las autoridades han distribuido 7,2 millones de kilogramos de alimentos en las zonas afectadas, especialmente en el estado La Guaira, además de entregar 16.145 bolsas de comida de manera directa a las familias damnificadas. Se elevan a 432 los eventos sísmicos Durante su intervención, Rodríguez informó que desde los dos terremotos registrados la tarde del 24 de junio se han contabilizado 432 eventos sísmicos, incluidos los movimientos principales. Precisó que, tras los sismos iniciales, se han registrado 430 réplicas, lo que, según explicó, evidencia la enorme cantidad de energía liberada por las placas tectónicas. "Eso habla del poder devastador y letal que estos dos terremotos y sus réplicas también han tenido", afirmó. Rodríguez reiteró que, aunque siete estados resultaron afectados por los terremotos, La Guaira continúa siendo la entidad con el mayor nivel de devastación. Por esa razón, indicó que el estado permanece bajo un amplio despliegue de seguridad y volvió a pedir a la población evitar trasladarse hacia la zona. "El estado La Guaira es el sitio que recibió una devastación tremenda. Por eso se encuentra totalmente militarizado", señaló. Explicó que la restricción busca facilitar el ingreso y la movilidad de los equipos de búsqueda y rescate que continúan trabajando contra el tiempo para localizar sobrevivientes entre los escombros. "Yo sé que hay muchos deseos de colaborar y de acompañar a las personas que hoy sufren en el estado La Guaira, pero eviten bajar al estado La Guaira para poder facilitar el trabajo de rescate de las personas que se encuentran bajo los escombros. Es un trabajo contra el reloj, donde cada minuto cuenta", afirmó. Las declaraciones se producen en medio de las críticas formuladas por familiares de desaparecidos, voluntarios y organizaciones civiles, que en las últimas horas han cuestionado las restricciones impuestas al ingreso de ciudadanos que buscan colaborar en las labores de rescate, al considerar que podrían retrasar la llegada de ayuda a algunas de las zonas más afectadas. Con información de elnacional.com
- Activo Banco Universal ofrece su plataforma para atender la emergencia
Activo Banco Universal ofrece a sus clientes y a la comunidad en general dos cuentas para la recaudación de aportes para respaldar a las organizaciones humanitarias y de rescate que trabajan en las zonas afectadas. Frente a la emergencia que se vive en Venezuela por los recientes terremotos, Activo Banco Universal reafirma su compromiso con el país, poniéndose al servicio de quienes más lo necesitan. Conscientes de la gravedad de la situación y del valor de cada gesto de apoyo, la institución financiera a través de la campaña “Solidaridad Activa" ofrece a sus clientes y a la comunidad en general dos cuentas para la recaudación de aportes. Además, el banco sumará un aporte para multiplicar lo recaudado. Canales habilitados para la recepción de aportes Para garantizar la total confianza, transparencia y fluidez en el proceso de recaudación, Activo Banco Universal ha dispuesto las siguientes cuentas bancarias oficiales: Aportes en Bolívares (VEH): Cuenta Corriente: 0171 0013 10 6003350120 Titular: Activo Banco Universal RIF: J-080066227 Depósitos en Moneda Extranjera: Cuenta de custodia: 0171 0013 17 8000761038 Titular: Activo Banco Universal RIF: J-080066227 Destino de los fondos La totalidad de los recursos recaudados, junto con el aporte institucional del banco, será destinada de forma directa a respaldar a las organizaciones humanitarias y de rescate que trabajan incansablemente en las zonas afectadas, brindando atención integral y de primera necesidad a las víctimas. En tiempos difíciles, tender la mano es el acto más poderoso. Activo Banco Universal invita a toda la colectividad a sumarse a este esfuerzo conjunto. ¡Unidos, nuestra solidaridad se multiplica!
- El Día del Periodista encontró a Venezuela informando en medio de la emergencia
Cada 27 de junio, Venezuela dedica un espacio para reconocer a quienes convierten los hechos en información. Tradicionalmente, la fecha ha estado acompañada de encuentros entre colegas, desayunos institucionales, reconocimientos y pequeños gestos de agradecimiento de empresas, organizaciones y fuentes que, durante el año, construyen junto a los medios una relación basada en la confianza y la comunicación. Sin embargo, este 2026 el calendario cambió de significado. Mientras el país intentaba comprender lo ocurrido tras el doble movimiento sísmico que sorprendió a millones de venezolanos, cientos de periodistas dejaron a un lado cualquier celebración para hacer lo que mejor saben: salir a la calle, verificar datos, confirmar versiones, recorrer comunidades, entrevistar especialistas, informar sobre réplicas, orientar a la población y combatir la desinformación. En momentos de incertidumbre, la información deja de ser un simple contenido para convertirse en una herramienta de tranquilidad colectiva. Cada dato confirmado ayuda a disminuir rumores. Cada reporte responsable evita el pánico. Cada transmisión en vivo permite que miles de familias sepan qué está ocurriendo y cómo actuar. El trabajo periodístico rara vez se detiene. Mientras muchos buscan refugio durante una emergencia, los periodistas salen a documentarla. Mientras las redes sociales se llenan de especulaciones, los profesionales de la comunicación contrastan fuentes, verifican información y explican los hechos con responsabilidad. Este año, el Día del Periodista recordó que la profesión va mucho más allá de cubrir ruedas de prensa o narrar acontecimientos cotidianos. También implica estar presente cuando el país enfrenta momentos difíciles, incluso cuando las condiciones son complejas y el tiempo apremia. Las emergencias dejan en evidencia el valor de un periodismo profesional, ético y comprometido con la ciudadanía. La rapidez es importante, pero la precisión resulta indispensable. En escenarios donde la incertidumbre puede propagarse con la misma velocidad que un rumor, el trabajo de los medios responsables adquiere un valor incalculable. Quizá por eso este 27 de junio no hubo espacio para muchas de las celebraciones que tradicionalmente acompañan la fecha. Las agendas cambiaron. Las coberturas se multiplicaron. Los micrófonos, cámaras, teléfonos y computadoras estuvieron más activos que nunca. Porque el mejor homenaje al periodismo terminó siendo el propio ejercicio del periodismo. Más allá de los reconocimientos o de las felicitaciones, este año dejó una imagen que resume el verdadero sentido de la profesión: periodistas recorriendo calles, consultando expertos, verificando información y manteniendo informada a una población que necesitaba respuestas confiables en medio de la incertidumbre. En tiempos donde la información circula a una velocidad sin precedentes, la labor periodística continúa siendo una pieza indispensable para la democracia, la seguridad ciudadana y la construcción de una sociedad mejor informada. Este 27 de junio, Venezuela no solo celebró a sus periodistas. También comprobó, una vez más, por qué su trabajo sigue siendo esencial todos los días del año. Deisy Terán Tosta
- Restingido el acceso a La Guaira
Imágenes aéreas de la zona de Laguna Beach, La Guaira, captadas este viernes 26 de junio. Capture X @cristiancrespoj El acceso al estado La Guaira quedará restringido desde las 8:00 pm de este viernes, en medio de la emergencia generada por los recientes terremotos que han afectado a la región. Así lo informó el ministro de Interior de Venezuela, Diosdado Cabello. Durante una transmisión del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), el funcionario explicó que el ingreso al estado estará sujeto a un registro previo habilitado por el gobierno en Caracas. El objetivo, señaló, es controlar el desplazamiento hacia la zona afectada y garantizar una mejor organización de las labores en curso, evitando que personas sin asignaciones específicas se trasladen al área. En ese sentido, Cabello sostuvo que la medida busca ordenar el flujo de personas y priorizar las operaciones de rescate, de manera que no se entorpezcan los trabajos desplegados en el terreno. Cien edificios colapsados y 920 fallecidos tras sismos en Venezuela Las autoridades han reportado el colapso de alrededor de un centenar de edificaciones en La Guaira. Paralelamente, se mantiene el despliegue de más de cien equipos de maquinaria pesada destinados a las labores de búsqueda y recuperación de personas atrapadas, además de la movilización de 11.500 funcionarios de distintos cuerpos de seguridad. De acuerdo con los datos oficiales, el balance preliminar asciende a 920 fallecidos y 3.360 heridos, a 48 horas de los dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron principalmente a Caracas y La Guaira. El gobierno también ha informado que 172 personas permanecen atrapadas en estructuras colapsadas, mientras que el número de damnificados se ubica en 3.007. En paralelo a las labores oficiales, miles de ciudadanos se han sumado de forma voluntaria a las tareas de rescate en las zonas afectadas. Asimismo, han organizado campañas de recolección de insumos y el traslado de donaciones hacia distintos puntos de Caracas y La Guaira. Con información de elnacional.com
- Cuando la tierra habla... ¿estamos preparados para escuchar?
Los terremotos revelan nuestras vulnerabilidades, pero también la oportunidad de reconstruir un país desde la solidaridad y la esperanza… Un movimiento telúrico pone a prueba los edificios y revela la fortaleza de las instituciones, las familias y el futuro de una nación. Hubo un momento, durante esta semana, en que millones de ciudadanos sentimos que el suelo dejaba de ser una certeza. Durante unos segundos desapareció una de las pocas seguridades que damos por sentadas desde que nacemos… la estabilidad de la tierra bajo nuestros pies. Los terremotos producen un efecto psicológico muy particular. A diferencia de otros desastres naturales, la ciencia aun no puede preverlos. No se anuncian. No permiten prepararse emocionalmente. Irrumpen sin pedir permiso. Y precisamente por eso activan uno de los mecanismos más antiguos del cerebro humano como es el instinto de supervivencia. Quienes vivieron el doble sismo ocurrido en Venezuela probablemente experimentaron sensaciones muy similares, confusión, taquicardia, dificultad para pensar con claridad, necesidad de llamar inmediatamente a los seres queridos, miedo a que ocurrieran otras réplicas, y en los casos más dolorosos, enfrentarse a la pérdida de un ser querido, o a la destrucción del hogar. Todas esas reacciones forman parte de un funcionamiento completamente normal del sistema nervioso… Más allá del impacto personal Pero los terremotos también producen otro fenómeno mucho menos comentado. No solamente ponen a prueba a las personas. También ponen a prueba a los países. Y allí comienza una reflexión que trasciende la geología. Porque un terremoto nunca afecta únicamente edificios. Asimismo, examina la fortaleza de las instituciones, la preparación de los hospitales, la capacidad de respuesta de los organismos de emergencia, la resiliencia de la infraestructura, la calidad de la planificación urbana y, sobre todo, el nivel de confianza que una sociedad tiene en sí misma. En ese sentido, los sismos funcionan casi como una gigantesca radiografía nacional. Y esa imagen obliga a formular una pregunta: ¿Está hoy Venezuela mejor preparada que hace seis décadas —en 1967— para enfrentar una emergencia de gran magnitud?... La respuesta merece una reflexión serena. En aquel entonces, ocurrió el histórico terremoto de Caracas, Venezuela poseía enormes desafíos, como cualquier país en desarrollo. No obstante, también disponía de instituciones públicas más robustas en numerosos ámbitos. El sistema hospitalario contaba con mayor capacidad instalada, la red eléctrica —en manos de la empresa privada— presentaba mayor estabilidad, la infraestructura pública era, en términos generales, más sólida y la economía fundamentada en el petróleo generaba recursos considerablemente superiores comparativamente a los actuales. Durante buena parte del siglo XX, Venezuela llegó a producir más de tres millones de barriles diarios de petróleo, una capacidad que posteriormente cayó de manera muy pronunciada durante 25 años, y que, tras la participación de empresas internacionales en este año, ha mostrado una leve recuperación parcial cercana al millón de barriles diarios. Esa evolución ha condicionado de forma importante la disponibilidad de recursos para inversión, mantenimiento y modernización de la infraestructura nacional. Paralelamente, diversos indicadores nacionales e internacionales han documentado durante años el deterioro de servicios públicos esenciales, las dificultades del sistema sanitario, las limitaciones del suministro eléctrico y el impacto económico e institucional derivado de una prolongada crisis. De país de asilo al éxodo de los venezolanos Para esa época Venezuela acogía a compatriotas hispanoamericanos, y los venezolanos no se iban del país. El terremoto de 1967 no los alejo, ni a los inmigrantes que vivían en Venezuela. Ahora. es diferente porque se suma un fenómeno demográfico sin precedentes, la emigración de casi 9 millones de venezolanos, que ha dejado a numerosas familias dispersas entre distintos países. ¡Un tercio de cada familia se ha ido!... Y ese es quizá uno de los cambios menos visibles, pero más notorios. El doble terremoto aumentará la diáspora. En 1967, cuando ocurría una emergencia, la inmensa mayoría de las familias permanecía unida. Hoy, en innumerables hogares venezolanos, una parte importante de los hijos, hermanos, padres o nietos vive en el exterior. Cuando la tierra tiembla, muchas personas no solo corren hacia la puerta. Van desesperadamente hacia el teléfono. Porque el primer pensamiento ya no es únicamente protegerse. Es averiguar si quienes aman están vivos, aunque se encuentren a miles de kilómetros de distancia. La emigración ha transformado incluso la manera en que experimentamos los desastres… Qué hacer… A pesar de ello, sería un error reducir esta reflexión a una enumeración de problemas. Porque los terremotos también nos enseñan algo esperanzador. Después de cada gran catástrofe suele ocurrir un fenómeno extraordinario. Las diferencias ideológicas desaparecen durante unas horas. Vecinos que nunca habían hablado se ayudan. Desconocidos levantan escombros juntos. Médicos, bomberos, voluntarios, militares, policías, organizaciones religiosas y ciudadanos trabajan hombro con hombro sin preguntar por la afiliación política de quien necesita ayuda. En estos momentos recordamos algo que con demasiada frecuencia olvidamos. Antes de ser adversarios políticos somos seres humanos. Y quizá esa sea la mayor lección que deja un terremoto… Las placas tectónicas no distinguen entre gobiernos y oposiciones. No preguntan por ideologías. No reconocen fronteras políticas. Simplemente nos recuerdan que compartimos el mismo suelo. Y que Venezuela necesita rescatar precisamente esa conciencia. Porque la reconstrucción de un país no depende únicamente del cemento. Depende, sobre todo, de la confianza. La confianza para invertir, para emprender, para permanecer y para regresar. La convicción para creer que el futuro puede ser mejor que el presente. La historia demuestra que muchas naciones han logrado renacer después de guerras, terremotos, profundas crisis económicas o intensas divisiones políticas. Europa y Japón constituyen dos casos extraordinarios de esa capacidad de reconstrucción… Además de la conflagración, desastres naturales, crisis económicas o profundas divisiones políticas, ninguno de esos países lo consiguió señalando culpables. Lo hicieron construyendo acuerdos mínimos que permitieran mirar hacia adelante sin renunciar a la memoria ni a la justicia. Quizá ese sea hoy el verdadero desafío venezolano. ¿Podremos juntos recuperarnos? Al final... ...la tierra siempre termina estabilizándose. Las montañas vuelven a guardar silencio. Las ciudades se reconstruyen. Las familias comienzan nuevamente a sonreír. Y la vida continúa... Venezuela se encuentra hoy en un momento parecido al que vive una persona después de un gran terremoto emocional, y todavía siente las réplicas, todavía teme nuevos movimientos, todavía observa grietas que no desaparecen de un día para otro. Pero la psicología nos enseña que las crisis no determinan nuestro destino. Lo determina la manera en que decidimos responder a ellas. Ojalá este temblor no quede únicamente registrado en los sismógrafos. Y que también despierte nuestra capacidad para construir un gran acuerdo entre los venezolanos que fortalezca las instituciones, recupere la economía, modernice los servicios públicos, genere oportunidades para quienes permanecieron y para quienes algún día deseen regresar. Porque ninguna nación puede impedir que la tierra tiemble. Pero sí puede decidir —cuando vuelva a hacerlo— si encontrará un país más preparado, más próspero, más unido y más fuerte que el anterior. Mi esposa María Mercedes Gessen, me sugiere esto: “No puedo evitar pensar que, cuando la naturaleza nos recuerda nuestra fragilidad, también nos ofrece una oportunidad para descubrir nuestra grandeza. Quizá este sea uno de esos momentos en los que Venezuela necesita menos discursos y más símbolos capaces de devolvernos la ilusión. Pienso que tendría un enorme valor humano que dos mujeres que hoy representan visiones distintas del país, como Delcy Rodríguez y María Corina Machado, encontraran un espacio para realizar juntas un gesto de solidaridad hacia las comunidades afectadas por este terremoto. No para debatir sus diferencias, que seguirán existiendo, ni para renunciar a sus convicciones políticas, sino para demostrar que el dolor de los venezolanos puede estar por encima de cualquier confrontación. Imagino a ambas visitando un hospital, un refugio temporal o una comunidad afectada. Escuchando a las familias, respaldando a los equipos de rescate y haciendo un llamado conjunto a fortalecer la prevención, la infraestructura y la protección civil del país. Ese gesto no resolvería, por sí solo, la compleja realidad venezolana. Pero enviaría un mensaje poderoso, como sería que en medio de las mayores diferencias es posible coincidir cuando se trata de proteger la vida. Los pueblos también necesitan símbolos que les recuerden que la reconciliación es posible. Tal vez el verdadero liderazgo no consista únicamente en defender las propias ideas, sino en saber tender la mano cuando una nación entera necesita levantarse”... Por mi parte, solo agregaría un deseo: ojalá ese gesto pudiera inspirar también al resto del liderazgo político, empresarial, académico, religioso, militar y social del país. Porque la reconstrucción de Venezuela no será la obra de un solo sector. Será la obra de una nación entera que decida volver a encontrarse. Que la Suprema Providencia Universal nos acompañe a todos… Si desea darnos su opinión o contactarnos puede hacerlo en psicologosgessen@hotmail.com... Vladimir Gessen. Psicólogo Puede publicar este artículo o parte de él, siempre que cite la fuente del autor y el link correspondiente de Informe 21. Gracias. © Fotos e Imágenes Gessen&Gessen
- Actos de lealtad que impactan durante una tragedia
Imagenes que transmiten esperanza entre momentos muy difíciles. Foto: @esreviral Los dos movimientos sísmicos que se vivieron en Venezuela el 24 de junio, han dejado las imagenes más dolorosas que se han visto en los últimos años. Sin embargo, también hemos sido testigos de los actos de justicia y amor que han surgido en las comunidades. Ciudadanos dedicados a salvar, proteger y ayudar a quienes aún se encuentran atrapados en edificaciones destruídas, han sido los héroes de esta gran jornada de rescate. Tres integrantes de una misma familia fueron rescatados con vida de entre los escombros de un edificio de siete pisos que colapsó con ellos en su interior tras el terremoto en Venezuela. Otra historia que merece ser contada, es la de un niño que pudo ser escuchado por su padre, "tras horas de angustia, un padre logró escuchar la voz de su hijo atrapado bajo los escombros del edificio colapsado. Ese pequeño susurro confirmó que seguía con vida y marcó el inicio de un rescate que hoy emociona a todo un país". Adolescentes que muestran su empatía El gesto de entrega de un grupo de adolescentes que viven en el estado Monagas a punto de graduarse que deciden donar el dinero de su fiesta de promoción para ayudar a las víctimas de los terremotos en el país! Ellos también son dignos de reconocimiento La reconocida periodista venezolana Anna Vaccarella conmovió a miles de personas al dar a conocer la historia de un heroico golden retriever que se convirtió en el símbolo de la esperanza tras los fuertes terremotos en Venezuela. A través de una emotiva cobertura, la comunicadora relató cómo el noble canino se negó a dejar solo a su compañero, un gato gravemente herido que yacía atrapado entre las estructuras colapsadas, demostrando una lealtad inquebrantable en medio de la tragedia. Según informó Vaccarella, el can permaneció firme protegiendo el cuerpo de su amigo felino frente a los peligros de las réplicas y el polvo. El instinto del golden retriever lo llevó a ladrar sin descanso, utilizando todas sus fuerzas para guiar a los equipos de rescate que removían los escombros de la zona afectada; un llamado de auxilio que finalmente fue escuchado por los brigadistas, quienes localizaron el punto exacto gracias a la persistencia del animal.
- Nuevo temblor de 4,7 a 54 km de El Limón, Estado Aragua
El nuevo temblor se sintió en los estados Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira y en Distrito Capital. Nuevo temblor de magnitud 4,7 se sintió en el centro del país a las 6:16 pm, con epicentro a 54 kilómetros de El Limón, en Aragua, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), a una profundidad de 10 kilómetros. Los reportes de usuarios de redes sociales señalan que el evento se sintió en los estados Carabobo, Aragua, Miranda, La Guaira y en Distrito Capital. Aún no hay confirmación de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológica (Funvisis). Los ciudadanos indicaron que el sismo se sintió con intensidad. Con información de elnacional.com
- Las noticias de economía del 26Jun en Venezuela
Consecomercio manifiesta su preocupación por tantas familias afectadas por lo recientes movimientos sismícos ocurridos en Venezuela. Foto: Pixabay Un resumen de las informacones de importancia nacional en el plano económico venezolano. Consecomercio llama a garantizar el abastecimiento de bienes y servicios tras los terremotos El Consejo Nacional del Comercio y los Servicios, Consecomercio, manifestó su profunda solidaridad y condolencias a todas las familias afectadas por los dos terremotos consecutivos que sacudieron a Venezuela este 24 de junio de 2026. Ante la gravedad de la situación, el gremio empresarial se puso a disposición de las autoridades para coordinar acciones inmediatas. Respuesta comercial ante la emergencia La institución hizo un llamado urgente a los comerciantes y prestadores de servicios de todo el país. El objetivo es trabajar de manera articulada y organizada con los organismos oficiales, logrando así asegurar el abastecimiento de bienes y servicios que demanda la población en este momento tan crítico. De igual forma, la cúpula comercial exhortó a toda la ciudadanía a mantener la calma y a estar sumamente atentos a los anuncios del Gobierno nacional. Por otra parte, la directiva del organismo ratificó que, unidos y trabajando mancomunadamente entre el sector público y privado, el país logrará superar esta tragedia que hoy enluta a Venezuela. Con información de finanzasdigital.com Binance dona 3 millones de USDT y elimina comisiones para apoyar a Venezuela tras terremotos El ecosistema de blockchain Binance Latinoamérica activó una serie de medidas de emergencia para ayudar a las personas afectadas por los dos terremotos ocurridos el pasado 24 de junio en Venezuela. La empresa anunció a través de sus redes sociales la creación de un fondo de contingencia que dispone de un total de 3 millones de USDT para atender la crisis actual. La compañía tecnológica distribuirá ayuda financiera directa en criptomonedas a las familias damnificadas que residan en las zonas impactadas por los sismos. El exchange asiático aclaró en sus plataformas digitales oficiales que "los usuarios afectados que cumplan con los requisitos podrán recibir un Token Voucher de 20 USDT". Binance elimina además todas las tarifas comerciales dentro de su plataforma de intercambio entre personas para facilitar el flujo de dinero en el país. El ecosistema informó que todas las transacciones en esa modalidad en Venezuela "estarán libres de comisiones hasta el 2 de julio de 2026, tanto para ‘makers’ como para ‘takers’". La flexibilización financiera también incluye beneficios directos para los comerciantes que utilizan herramientas cripto para vender sus productos. Binance Latinoamérica recalcó que habrá "cero comisiones en Binance Pay para comercios" y expresó que los negocios que "reciban pagos a través de Binance Pay en Venezuela también estarán exentos de comisiones hasta el mismo plazo". El programa de Binance Charity coordina la entrega de los bonos digitales basándose en el registro geográfico de su base de datos. Los usuarios que hayan completado la verificación de identidad (eKYC) con una Prueba de Domicilio (POA) en las regiones designadas como afectadas en Venezuela antes del 26 de junio de 2026, serán elegibles para recibir vouchers de tokens en USDT por un valor de 20 dólares. La empresa extendió el beneficio para aquellos ciudadanos que actualicen sus documentos residenciales en la plataforma durante las próximas semanas de la emergencia. "Los usuarios existentes que completen el POA para las regiones designadas como afectadas en Venezuela entre el 26 de junio de 2026 y el 10 de julio de 2026, también serán elegibles para recibir vouchers de tokens en USDT por un valor de 20 USD", agregó la corporación. Los clientes que requieran cargar su constancia residencial actual para optar al subsidio digital pueden gestionar el trámite en el enlace oficial de la plataforma. Las personas que previamente completaron la verificación de Prueba de Domicilio a través de BPAY quedan exentas de realizar este proceso administrativo nuevamente. El departamento técnico de la empresa de criptomonedas procesará los datos de forma masiva para garantizar la transparencia en la repartición de los recursos. "Una vez cumplidos estos requisitos, recibirás automáticamente el voucher de tokens en tu Hub de Recompensas dentro de un mes desde la fecha del anuncio", concluyó el ecosistema tecnológico. Con información de Sumarium.com Cámara Venezolana de la Construcción y Cámara Petrolera activan plan nacional de contingencia para apoyar respuesta tras los sismos Ante la grave situación de emergencia que enfrenta Venezuela tras los potentes sismos registrados el pasado miércoles 24, la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC) y la Cámara Petrolera de Venezuela (CPV) anunciaron la activación inmediata de un plan nacional de contingencia destinado a coordinar y movilizar recursos técnicos, operativos y logísticos en todo el territorio nacional. La iniciativa contempla, como acción prioritaria, el levantamiento de un inventario nacional de maquinaria pesada y equipos operativos disponibles para atender las labores de emergencia. La convocatoria está dirigida a empresas del sector construcción, petróleo, infraestructura y servicios conexos que cuenten con unidades medianas y pesadas, equipos especializados para remoción de escombros y personal técnico dispuesto a incorporarse de forma inmediata a las operaciones. El plan se desarrolla en coordinación con CAF – Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, institución que participa en la articulación de acciones y en la disposición de recursos orientados al financiamiento de las operaciones de respuesta y mitigación. El objetivo es acelerar las labores críticas de remoción segura y disposición de escombros, estabilización de terrenos, apertura de vías prioritarias y recuperación de infraestructura estratégica, integrando las capacidades técnicas del sector privado con los esfuerzos de los organismos públicos y el apoyo de la banca multilateral. Los representantes de ambos gremios señalaron que la respuesta oportuna del sector productivo será determinante para contribuir con la atención de las comunidades afectadas y reducir los tiempos de recuperación de la infraestructura esencial del país. Las empresas interesadas en sumarse a este operativo nacional pueden registrar la disponibilidad de maquinaria, equipos y personal técnico a través del formulario habilitado para la contingencia en https://cvcemergencia2026.netlify.app, donde se recopilará la información necesaria para coordinar el despliegue de recursos en las zonas afectadas. La Cámara Venezolana de la Construcción y la Cámara Petrolera de Venezuela reiteraron su compromiso con la seguridad estructural, la recuperación de la infraestructura nacional y el bienestar de los ciudadanos, al tiempo que hicieron un llamado urgente a todas las empresas del sector para incorporarse a este esfuerzo conjunto de solidaridad y reconstrucción. Con información de finanzasdigital.com Precio del dólar vs Euro El Banco Central de Venezuela informó que al cierre de sus operaciones de este viernes 26 de junio la tasa de cambio del dólar para el próximo martes 30 de junio (el lunes 29 es feriado bancario) es 623,02 bolívares, lo que representa un aumento de 81 céntimos (+0,13%) en comparación con la tasa anterior. En cuanto al euro, la nueva tasa de cambio es 710,10 bolívares. Es un aumento de Bs 1,71 (+0,24%) en comparación con la tasa anterior.
- La OMS recuerda que las primeras 72 horas tras los terremotos son críticas para salvar vidas
Expertos reconocieron que el sistema sanitario venezolano ya era frágil, y el país se encontraba en una emergencia humanitaria prolongada, por lo que el impacto de los seísmos "generará nuevas y significativas necesidades" Foto: X @PopCrave Las primeras 72 horas son críticas para encontrar víctimas bajo los escombros y salvar vidas, recordó este viernes la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los hospitales en las zonas afectadas atienden ya lesiones tales como fracturas, traumatismos craneales, heridas por aplastamiento, quemaduras y otras derivadas del colapso de edificios, indicó en rueda de prensa telemática desde Washington Ciro Ugarte, director de emergencias sanitarias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la división regional de OMS. "Las prioridades sanitarias inmediatas incluyen la gestión de grandes números de víctimas y la atención traumatológica, especialmente en zonas con edificios derrumbados y operaciones de búsqueda y rescate en curso", agregó. Preguntado sobre si las sanciones que todavía pesan sobre Venezuela están afectando al despliegue de ayuda humanitaria, Ugarte aseguró que actualmente no hay restricciones. Recordó que en las últimas semanas el país latinoamericano pudo efectuar pagos adicionales para vacunas, lo que ha permitido la disponibilidad de estos suministros esenciales. Sí reconoció que el sistema sanitario venezolano ya era frágil, y el país se encontraba en una emergencia humanitaria prolongada, por lo que el impacto de los seísmos "generará nuevas y significativas necesidades". Con información de elnacional.com
- Cuando la tierra también se cansa
Los dos terremos sacudieron la fragilidad de un país que lleva veintisiete años viendo derrumbarse, poco a poco, mucho antes de que cayera el primer edificio. Imagen IA Gemini Hay tragedias que, aunque llegan de improviso, encuentran todo preparado para multiplicar su devastación. Los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio no solo movieron la corteza terrestre. Sacudieron la fragilidad de un país que lleva veintisiete años viendo derrumbarse, poco a poco, mucho antes de que cayera el primer edificio. Los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia, se convirtieron en los más potentes registrados en el país desde comienzos del siglo XX. Un terremoto no distingue ideologías. No pregunta por partidos políticos. No vota. Pero sí encuentra lo que los seres humanos hemos construido… o destruido. Mi bisabuelo, el doctor Melchor Centeno Graü, dedicó buena parte de su vida al estudio de la sismología venezolana. En la primera mitad del siglo XX publicó una obra monumental, Estudios Sismológicos, en la que analizó el comportamiento de los terremotos en nuestro país y estudió las posibles secuencias temporales de la actividad sísmica venezolana. Entre sus conclusiones señalaba que Caracas parecía experimentar movimientos destructivos aproximadamente cada cincuenta o sesenta años —como el terremoto de 1967, que marcó a toda una generación— y terremotos verdaderamente catastróficos alrededor de cada dos siglos, como el devastador sismo del Jueves Santo de 1812. Mientras recordaba esos estudios en estos días, no pude evitar pensar una frase sencilla y escalofriante: Nos tocó esta vez. No porque la sismología permita predecir fechas. La naturaleza no funciona como un reloj. Pero los ciclos que estudió mi bisabuelo nos recuerdan que los terremotos no son hechos extraordinarios. Son parte de la historia geológica de Venezuela. Lo extraordinario debería haber sido nuestra preparación. Y justamente por eso duele más. Porque durante esos más de doscientos años desde 1812 debimos haber construido ciudades más resistentes, instituciones más sólidas, planes de emergencia mejor preparados y una cultura permanente de prevención. En cambio, el terremoto encontró un país exhausto. Durante décadas Venezuela tuvo instituciones capaces de responder a emergencias. Existían protocolos, mantenimiento, planes de contingencia, hospitales que funcionaban, cuerpos de rescate dotados e infraestructura relativamente sólida. Hoy, después de veintisiete años de deterioro sistemático, la naturaleza encontró un país mucho más vulnerable de lo que debía ser. El principal aeropuerto del país tuvo que suspender operaciones por los daños sufridos precisamente cuando más se necesitaba para recibir ayuda internacional y facilitar evacuaciones. Las réplicas obligaron a miles de personas a permanecer en las calles por temor a nuevos derrumbes. Las alertas de tsunami iban y venían. La incertidumbre se convirtió en otra forma de desastre. Pero hay algo aún más doloroso: el terremoto ocurrió en el peor momento imaginable. No porque existan buenos momentos para una tragedia de esta magnitud, sino porque Venezuela ya vivía una emergencia humanitaria antes de que la tierra decidiera recordarnos su fuerza. Millones de venezolanos necesitaban ayuda humanitaria antes del primer temblor; ahora esa necesidad se multiplica. Los hospitales llegan debilitados, por no decir en el piso, después de años sin inversión. Las ambulancias son insuficientes. Los servicios públicos apenas sobreviven. El suministro de agua ya era precario antes de que se rompieran las tuberías. La electricidad ya fallaba antes de que colapsaran nuevas líneas. Las carreteras ya estaban heridas antes de abrirse nuevas grietas. Cuando todo funciona mal, cualquier emergencia se multiplica. Y, sin embargo, como ocurre siempre en Venezuela, apareció el verdadero país. El de los vecinos que remueven escombros con las manos. El de los médicos que no abandonan sus puestos aunque también hayan perdido sus casas. El de los bomberos que trabajan durante horas sin relevo. El de los jóvenes organizando cadenas humanas para trasladar heridos. El de quienes comparten el agua que les queda porque entienden que mañana puede ser al revés. Las imágenes que dieron la vuelta al mundo mostraban precisamente eso: ciudadanos improvisando herramientas, voluntarios buscando sobrevivientes entre el concreto y comunidades enteras organizándose para rescatar a los suyos con los recursos que tenían a mano. Y entonces surge una pregunta que duele tanto como los propios derrumbes. ¿Dónde estaba el despliegue militar que cabría esperar frente a una tragedia de esta magnitud? ¿Dónde estaban los miles de efectivos que durante años hemos visto movilizarse con rapidez para controlar manifestaciones, custodiar actos oficiales o instalar alcabalas? Mientras las cámaras mostraban a vecinos levantando bloques de concreto con las manos desnudas, muchos venezolanos se hicieron la misma pregunta: ¿qué misión podía ser más urgente que rescatar vidas? También, con honrosísimas excepciones, aparecieron alcaldías que demostraron que la diferencia no siempre está en el presupuesto sino en la voluntad de servir. Porque cuando las instituciones nacionales son incapaces de responder, la primera línea termina siendo el ciudadano común y aquellos gobiernos locales que todavía entienden que gobernar significa proteger. La solidaridad venezolana vuelve a hacer el trabajo que debería hacer el Estado. Y eso no debería parecernos normal. Durante años escuchamos que el país resistía. Que salía adelante. Que siempre encontraba la manera. Es cierto. Pero ningún pueblo puede vivir eternamente sustituyendo con heroísmo lo que corresponde a las instituciones. La resiliencia no puede convertirse en política pública. No podemos seguir admirando la capacidad de sobrevivir cuando lo verdaderamente admirable sería poder vivir. Mi bisabuelo dedicó su vida a estudiar los terremotos porque sabía que conocer el pasado era la mejor manera de prepararse para el futuro. La naturaleza cumple sus ciclos. Lo que no debería cumplir ciclos es nuestra desmemoria. Lo infinitamente más difícil será reconstruir la confianza de un país que lleva veintisiete años viendo cómo se derrumban, una tras otra, las estructuras invisibles que sostienen una nación: la competencia, la planificación, la transparencia, la responsabilidad y el respeto por la vida humana. Porque la tierra tembló durante unos segundos, tal vez un minuto. Lo que lleva demasiado tiempo temblando es Venezuela.. Quizás el mayor drama de estos terremotos no sea solamente el número de víctimas, de desaparecidos o de edificios colapsados. Es descubrir que la infraestructura física puede reconstruirse mucho más rápido que la infraestructura institucional. Los puentes volverán a levantarse. Las pistas del aeropuerto volverán a recibir aviones. Los edificios podrán reconstruirse. Lo infinitamente más difícil será reconstruir la confianza de un país que lleva veintisiete años viendo cómo se derrumban, una tras otra, las estructuras invisibles que sostienen una nación: la competencia, la planificación, la transparencia, la responsabilidad y el respeto por la vida humana. Porque la tierra tembló durante unos segundos, tal vez un minuto. Lo que lleva demasiado tiempo temblando es Venezuela. Carolina Jaimes Branger
- EE.UU levanta sanciones contra Venezuela para permitir ayuda al país tras terremotos
Cada minuto cuenta y se espera que el ingreso de ayuda humanitaria agilice la labores de rescate. Foto X: @GremioDocente Estados Unidos levantó temporalmente sus sanciones para permitir el ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela tras los destructivos terremotos que azotaron al país. La flexibilización busca agilizar los recursos financieros destinados a mitigar la emergencia actual, la cual ha provocado una cifra de al menos 920 personas fallecidas, más de 4.300 resultaron heridas y más de 50.000 no han sido ubicadas tras los dos potentes terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron este miércoles 24 de junio a Venezuela. La Guaira concentra parte importante de la devastación tras los terremotos. En esa entidad se calcula el colapso de más de 100 edificios. La medida de alivio económico fue canalizada a través del Departamento del Tesoro, organismo que fijó la vigencia de esta licencia hasta el 23 de octubre de 2026. La resolución da luz verde a movimientos de capital que "de otro modo, estarían prohibidas por el Reglamento de Sanciones contra Venezuela (VSR, por sus siglas en inglés)". Sin embargo, el beneficio cuenta con límites jurídicos claros y específicos dictados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC). La directriz deja claro que esta autorización no incluye el desbloqueo de bienes sujetos al reglamento de sanciones, garantizando que el resto de los fondos estatales retenidos en el exterior sigan bajo congelamiento. Washington enfatizó que este permiso especial no representa una derogación de la presión formal contra el Gobierno Nacional. La ventana de ayuda tampoco aplica a "ninguna otra transacción o actividad prohibida por otra Orden Ejecutiva o por cualquier parte" del marco legal que regula las penalizaciones económicas vigentes. Con información de eluniversal.com











