top of page

Un venezolano transforma el cambur en exquisito vino


Su nombre es Carlos Guevara, barquisimetano, ingeniero agrónomo. Comenzando el siglo XXI intuyó que la situación de Venezuela sería delicada y decidió migrar.


-El primer destino fue Madrid, donde las cosas no salieron como yo pensaba y por casualidades de la vida vine a parar en Tenerife y me quedé. Realmente fue una casualidad. El destino me trajo aquí. Escogí a España por el idioma y la similitud de cultura. La otra opción era Estados Unidos pero me atrae España, Europa.


En Tenerife comenzó a trabajar como asesor de una empresa que vendía materiales de construcción muy específico y a raíz de lo que llamaron la crisis de ladrillos en el 2008 quedó desempleado. "Eso golpeo muy fuerte aquí en Canarias y fue cuando decidí hacer algo por cuenta propia."


En medio de esa incertidumbre le llamó la atención una información con grandes titulares donde se informaba que lanzaban a la basura varias toneladas de plátanos. Para los venezolanos eso eran cambures. Independientemente del nombre, Carlos Guevara pensó que con tal cantidad de fruta algo se podía hacer que no fuera "echarlos a la picota". Afirma

que "en lo que va de años han botado un millón 800 mil kilos de plátanos a la basura porque hay sobre producción. En aquel momento decidí comprar una minúscula parte para experimentar."


-Aquí al cambur lo llaman plátano de canarias. El cambur, plátano, banano o guineo aquí es lo mismo. Y lo que en Venezuela conocemos como plátano aquí se le llama plátano macho. De manera que el vino que yo fabrico es, realmente, un vino de cambur, un vino de banana, de guineo. Aquí se cultiva principalmente el guineo, la variedad cavendish, es la de mayor producción.

-Yo compro a la cooperativa toda la producción del plátano madurado. Tienen que estar todos maduros para poder procesarlos.


Carlos Guevara conocía un antecedente de vinos a base de cambur.


-En Venezuela hay un vino llamado pasita, que según la etiqueta está hecho de cambur. Luego buscando información en internet, encontré que en Florida hay una empresa que hace vino de banana. Igual en Australia y en la Isla de Guadalupe. No encontré información sobre la elaboración y desarrollé todo el proceso por ensayo y error. Eso me llevó dos años hasta que obtuve un producto que consideré digno de salir al mercado. Hice una prueba de 100 litros que a todos gustó y los primeros mil litros lo vendimos en cuatro semanas. Turistas alemanes -que vienen mucho a Tenerife- estuvieron entre nuestro público de prueba y les gustó tanto que lo pidieron en su país y Alemania fue uno de los primeros países en recibir nuestro producto. Desde entonces han pasado 12 años. La empresa como tal está desde 2014 como sociedad limitada.


-El vino de plátano se puede considerar un vino joven, es para consumir en el año, no es para añejar, no es un vino de guarda.


Bodegas Platé tiene tres tipos de vino


--Un semi seco ideal para acompañar pescados y carnes blancas en general, pastas, ensaladas. Un semidulce que puede maridar muy bien con Sushi y postres. En todo caso, el semi dulce no es tan dulce por lo que, perfectamente, puede acompañar cualquier comida. Dependerá del gusto del consumidor si lo quiere más seco o más dulce. Ambos son válidos para acompañar comidas. Y luego está el Platé Pasión, que es una mezcla de plátanos y parchita que es de baja graduación alcóholica, es parecido a una sidra y lo recomiedo como aperitivo, solo, como refresco para acompañar postres va muy bien, especialmente postres de chocolate.


Bodegas Platé ha participado este año en 4 concursos en los que ha ganado 9 medallas.


A Venezuela no ha llegado la producción de Bodegas Platé. "Todavía no, estamos en ello. Es posible que en diciembre haga una visita porque hay un par de personas interesadas en representar. Por ahora estoy en España, en otros países de Europa. Vendiendo on line para Europa y recientemente para Reino Unido




bottom of page