Un poeta místico posa su mirada sobre India, Venezuela y México
- Enrique Rondón Nieto

- 16 nov 2025
- 6 Min. de lectura

Ácárya Cidrúpánanda Avadhúta (Dada Cidrúpánanda) nació en India en 1961, vivió 23 años en Venezuela y desde el 2018 reside en México, donde fundó y dirige Ánanda Yoga Academy en San Juan del Río, Querétaro.
Dada Cidrúpánanda deja huella donde quiera que llega porque es un Maestro que en los últimos meses se ha dedicado a dejar por escrito sus conocimientos y reflexiones. Este año, en Amazon, ha publicado seis libros, hay otros dos casi terminados que espera sean editados este mes. Y como si fuera poco, tiene 16 libros más en proceso que serían publicados el próximo año. En castellano e inglés.
Una de las muchas cualidades que tiene Dada Cidrúpánanda es que no siendo el castellano su idioma materno, lo maneja como todo un filólogo.
Por ejemplo, cuando le preguntamos si es monje, su respuesta fue: "Según la RAE, monje es la 'persona que pertenece a una orden religiosa y vive en un monasterio'. En ese sentido no soy un monje. Pero en otro sentido más profundo, interior y etimológico, sí lo soy. El término 'monk' proviene del inglés antiguo munuc y del francés antiguo monge, ambos derivados del latín tardío monachus, que significa 'solitario' o 'recluso religioso'. Sus raíces etimológicas se remontan al griego (monachos), cuyo significado esencial es: 'el que vive solo', 'el que permanece en sí'. En esa acepción espiritual, interior y originario soy un monje: un habitante del silencio, un caminante de la soledad sagrada, un servidor de la Unidad."
Dada Cidrúpánanda fue un discípulo cercano del filósofo y Maestro espiritual Shrii Shrii Anandamurtiji (1921 - 1990) a quien apoyaba fundando escuelas en diferentes lugares de India. Y fue su Maestro quien, por primera vez le habló de Venezuela: "Amado Bábá estuvo en Caracas en el año 1979 y para mí, seguir las huellas del Gurú siempre fue una profunda atracción interior. Además, Él mismo me dijo que los venezolanos tienen un corazón lleno de Amor".
De Venezuela a México
-Mi llegada a México ocurrió por otra razón. Desde diciembre de 2013 yo visitaba México para ver a una alumna venezolana, Dexire Bandes y a su hija Valeria. A finales del 2017, cuando la situación en Venezuela se agravó y ya no teníamos clases, pensé estar dos meses en México mientras todo se estabiizaba. El 17 de enero de 2018 salí de Venezuela rumbo a México. La situación en Venezuela empeoró y la aerolínea COPA dejó de volar al país. Extendí mi pasaje en tres oportunidades esperando regresar. Mi visa por seis meses para estar en México estaba por vencer. Debía moverme para regularizar mi situación... y para poder continuar mi vida y mi misión, abrí Ánanda Yoga Academy en San Juan del Río en noviembre de 2018... Desde entonces estoy aquí.

Tres Tierras, Un Solo Destino
Entre los muchos textos escritos últimamente por Dada Cidrúpánanda hay uno que tiene como título "Tres Tierras, Un Solo Destino" donde se refiere a su visión de los tres países donde ha vivido.
India (1961 - 1991)
Nací en India, a orillas de una civilización donde lo cotidiano y lo sagrado respiran el mismo aliento.
Allí, existir no es un problema que se resuelve. Es un misterio que se habita.
Ninguna mañana inicia sin tocar lo infinito; ninguna noche concluye sin preguntar.
¿Quién soy yo? La base filosófica
Los Yoga Sútras, los Upanisads y el Vedánta no fueron textos. Fueron mi infancia.
Aprendí que la mente es un instrumento, no el rey; que detrás del pensamiento brilla un Ser eterno, indivisible, ilimitado.
Dharma como Norte
Mi formación no fue solo estudio, sino disciplina interior. El dharma moldeó mi caracter, guiándome a una misión más grande que cualquier identidad o nombre.
Germinación Mística
En la tierra de los Rsis, el misticismo no se aprende. Se respira.
La meditación fue mi lengua materna; el silencio, mi primer hogar.
India me dio mi columna vertebral espiritual. El eje de la eternidad.
De esa raíz brota todo lo que soy y todo lo que doy
Venezuela (1995 - 2017) Eje de la Resiliencia. El despertar del corazón humano
Después de enraizarme en la eternidad, la vida me llevó al fuego cálido de Venezuela. Tierra ardiente, tierra amante, pueblo que canta incluso cuando duele.
Allí mi misión no solo continuó. Descendió al pueblo humano
La fuerza del pueblo
Encontré un pueblo que ríe bajo tormentas y comparte en la escasez. Que responde al sufrimiento con ternura, humor y solidaridad.
Aprendí que la resiliencia no es dureza. Es ternura que se niega a morir.
El arte de transmutar el dolor
En Venezuela, la herida no apaga el alma: se convierte en gaita y tambores, en poesía y oración.
Allí descubrí que donde hay amor, ninguna crisis es final.
Mi enseñanza tocó tierra, el yoga se mezcló con el canto latino y mi voz abrazó el lenguaje del corazón colectivo.
Venezuela me dio mi columna emocional. El eje de la resiliencia. La certeza de que el espíritu no se quiebra. Se reinventa.
México (2018 - 2025) Eje de la síntesis. La plenitud universal

Finalmente llegué a México. Tierra donde la vida y la muerte conversan como amigas. Donde la flor brota de la herida y la contradicción es danza sagrada.
La muerte como maestra
En México comprendí que la muerte no es sombra. Es maestra luminosa.
En el altar florecido del Día de los Muertos encontré mi propio eco espiritual: la belleza de morir para renacer.
Místico Mestizo
México me transformó en un místico mestizo: silencio oriental enlazado con calidez latinoamericana, disciplina en diálogo con ternura, filosofía abrazada a la poesía.
La expansión universal
En estas tierras mi obra se volvió universal: El Hilo Dorado, Susurro de lo Divino, El Buscador.
México me regaló mi columna creativa. El eje de la síntesis, donde mi camino espiritual encontró su voz mundial.
Tres columnas, un solo mandala
Mi vida no es una cronología. Es un mandala de tres círculos sagrados:
Tierra Don Arquetipo
India Espíritu Eternidad
Venezuela Corazón Resiliencia
México Creación Universalidad
No es biografía. Es cartografía del alma. Un viaje desde la contemplación, al abrazo humano hasta la expresión universal.
Epílogo Interior
Mi destino no está hecho de mapas, sino de símbolos vivientes: India sembró mi raíz. Venezuela encendió mi fuego. México abrió mis alas.
No son etapas pasadas; son latidos simultáneos dentro de mí:
El silencio eterno del sabio indio
La calidez indomable del corazón venezolano
La síntesis luminosa del alma mexicana
Mi vida es un puente.
Mi espíritu, un hilo dorado que teje mundos.
Mi misión: unir, elevar, recordar la Fuente y expandir la luz donde haya olvido.
Tres Tierras, Una Sola Alma Eterna

Nací en la cuna de la Eternidad, donde el silencio custodia el secreto del Ser y el amanecer no acontece en el cielo sino en el alma.
Allí, India sopló en mi aliento las raíces de lo Infinito, y encendió en mi pecho el sol interior
que habría de guiar mis pasos a través de los amaneceres.
Luego la vida me llevó a tierras de fuego, donde los corazones no se rinden a la noche
y las voces se elevan aun cuando el trueno hiere los cielos.
Venezuela me abrazó con calidez y coraje, susurrándome su verdad sagrada: que el dolor puede madurar en canto, y que un corazón quebrado aún puede ser templo de luminosa esperanza.
Hoy habito en la tierra del espíritu mestizo, donde la muerte sonríe sin temor y las heridas florecen como cempasúchiles de memoria.
México abre sus puertas de síntesis — puente entre mundos, flor entre mundos — y allí he hallado el pulso universal de mi destino: el lugar donde mi voz se expande más allá de las fronteras, donde mi misión se vuelve una oración alada por la humanidad.
Tres tierras, un solo hilo dorado: Eternidad. Resiliencia. Síntesis.
No fueron estaciones de un viaje, sino pilares vivos de un destino sagrado — tres llamas sostenidas en una sola alma, tres ríos retornando al mismo océano del propósito.
No crucé continentes, crucé dimensiones del corazón. India me hizo eterno, Venezuela me hizo tierno, México me hizo universal — y en todas ellas me convertí no en un hombre de tres naciones, sino en un peregrino de lo Infinito.
No pienso, Baba me dicta
Presentar ocho libros para publicar en un año y tener 16 proyectados para el 2026 en castellano e inglés obliga a preguntar: ¿Cómo lo hace?
-Cuando yo estaba con Baba él mi dictaba los libros que tenía en mente. Así me acostumbré a escribir rápido.
-Eso era manuscrito, ahora es con un teclado...
-Es muy fácil porque me siento frente al teclado y Baba me dicta. No pienso, escribo lo que él me dicta. Por eso digo que el autor es Baba. Yo transcribo.






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