Siete años sin María Rivas

El 19 de septiembre de 2019 falleció la cantante María Rivas. Desde entonces y para siempre, ha quedado en el recuerdo como una de las artistas más destacadas y de mayor proyección del panorama artístico nacional.
Sobresalió por su estilo e interpretación. “Era virtuosa, radiante y brillante, llena de luz, como corresponde a una estrella”. Estas palabras, en una voz tan autorizada y conocedora como la del músico Andy Durán, quien las escribió, al lamentar el temprano deceso de la artista, a los 59 años, definen cabalmente la apreciable dimensión de la notable vocalista, cuya muerte tuvo lugar en Miami, donde vivía desde 2010, como consecuencia del cáncer que padecía desde hacía siete años.
Oportuna, coherente y muy descriptiva fue también la valoración de José Orellán, productor musical y acucioso investigador de nuestra música popular, en una semblanza que ya hubiésemos deseado ver entonces en las notas de prensa que aparecieron en los medios nacionales con ocasión de tan infausta noticia que, con muy pocas excepciones, eran ciertamente escuetas y de un escaso conocimiento de su relevante trayectoria.
Orellán la calificó, con toda justicia, como “una de las divas del Jazz de Venezuela”, uno de los géneros que cultivó en la amplia y ecléctica gama de ritmos que enmarcaron el extenso repertorio de quien también fuera bautizada por el gran Gerry Weil, uno de sus mentores, como “la rubia con voz de negra”.

“Además de su canto sofisticado, ejecutaba el cuatro venezolano e instrumentos de percusión”, añadía en sus reflexiones Orellán, quien citó otros hitos importantes de su trayectoria, a saber:
“A mediados de los años 80 se une al grupo Diva, para luego emprender en 1987 su carrera como solista. Pronto llamó la atención del maestro Aldemaro Romero, con quien alternó en innumerables ocasiones. Sus composiciones de Manduco y El motorizado le aseguraron un lugar privilegiado en las preferencias de la música popular venezolana. Grabó bajo la dirección del maestro Alberto Naranjo su álbum Muaré, un trabajo digno de analizar y estudiar como uno de los mejores en el segmento de latin jazz realizado por talento nacional. También colaboró con Naranjo en los discos Swing con Son e Imagen Latina. Su arte la llevó a girar por el Caribe, Centroamérica, EEUU, Europa y Japón”.
Como justo homenaje a nuestra desaparecida artista, con motivo de los siete años de su lamentable desaparición, varias de sus colegas cantantes se estarán presentando este domingo 20 de septiembre, a las 11:30 de la mañana, en el Centro Cultural de Arte Moderno (Cecam), en La Castellana. Lo harán en el espectáculo El legado de una estrella.
Las consagradas Mirna Ríos, Delia, Mary Olga Rodríguez, Violeta Alemán y Annaé Torrealba, alternarán con destacadas figuras emergentes como Sofía Castillo, Valentina Becerra, Natalia Díaz y Valery Lavox para interpretar canciones del repertorio de María Rivas, respaldadas musicalmente por Nené Quintero (percusión), Gerardo López (batería), Julio Mendoza (trompeta), Miguel Chacón (bajo), Jesús Milano (teclado), Pablo Alfaro (guitarra) y Javier Josué Pinto (saxo). Nada más y nada menos. Como para no perdérselo.




Una canción antigua sonando de fondo me hizo recordar lo fácil que es asociar ciertos artistas con etapas completas de nuestra vida, y por eso terminé leyendo la nota sobre los siete años sin María Rivas. Este tipo de publicaciones sirven para volver sobre una trayectoria artística y recordar cómo una voz puede seguir presente incluso mucho tiempo después.
Más tarde cambié de tema por completo y volví a una pestaña que tenía abierta con https://pentagol-pe.com/, que estaba revisando desde Perú. No tiene relación con la música, pero así suelen ser mis ratos de navegación: paso de una historia cultural a algo más ligero y después regreso a lo que estaba leyendo.
Al final, me quedé pensando en cómo algunos…