Ser infalible no es posible, es una ilusión
- Maria Mercedes y Vladimir Gessen
- 15 mar 2025
- 25 Min. de lectura
La infalibilidad se manifiesta en la potestad de controlar a la humanidad desde posiciones de poder polĆtico, religioso, social o cultural
El concepto de ser infalible āes decir, incapaz de cometer erroresā ha estado vinculado a la autoridad, al poder y a la bĆŗsqueda de certeza en un mundo donde la incertidumbre es la norma. Desde la divinidad hasta la inteligencia artificial, la idea de la infalibilidad ha evolucionado, pero su esencia sigue despertando seducción y controversia. La creencia en la infalibilidad del poder ha tenido consecuencias devastadoras en la historia de la humanidad. Desde regĆmenes autoritarios hasta dogmatismos religiosos y errores cientĆficos no debatidos, la idea de que ciertos lĆderes, instituciones o ideologĆas son incuestionables ha llevado a guerras, persecuciones, colapsos económicos y crisis sociales.
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Infalibilidad en el poder polĆtico: dictaduras y totalitarismos
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Cuando un lĆder o rĆ©gimen se proclama infalible, se eliminan los contrapesos y la posibilidad de corrección. Esto ha dado lugar a algunos de los episodios mĆ”s oscuros de la historia. El Nazismo en Alemania (1933-1945), Adolfo Hitler, fue considerado un lĆder infalible por su propaganda, y por la devoción ciega de la mayorĆa de su pueblo, esto llevó a la II Guerra Mundial y al Holocausto, con mĆ”s de 60 millones de muertos, y el genocidio de mĆ”s de seis millones de judĆos.
El Comunismo Estalinista en la URSS (1924-1953) permitió que Stalin consolidara un culto a su personalidad basado en la idea de que su liderazgo era perfecto e incuestionable. Millones de personas murieron en purgas polĆticas, hambrunas provocadas por la mala gestión ācomo la ucraniana, Holodomor, nombre que proviene del ucraniano "holod" (hambre) y "mor" (exterminio o muerte)ā y en los Gulags soviĆ©ticos o campos de trabajo forzado en Siberia.
En el RĆ©gimen de Mao Zedong en China (1949-1976), su lĆder fue visto como infalible por el Partido Comunista. Sus polĆticas, como el "Gran Salto Adelante" y la "Revolución Cultural", llevaron a la muerte de decenas de millones de personas debido a la falta de alimentos, la represión polĆtica y la violencia ideológica.
En las monarquĆas absolutas y el derecho divino de los reyes, durante siglos, los monarcas en Europa y otras partes del mundo afirmaban gobernar por designio divino y que su voluntad no podĆa ser cuestionada. Esto llevó a abusos de poder, guerras innecesarias y resistencia a los cambios sociales y cientĆficos, y hasta la tortura y a la muerte de personas por desafiar la visión dogmĆ”tica.
El siglo 21 ha gestado gobernantes autoritarios en distintas partes del planeta que han estado persistiendo en LatinoamĆ©rica, Europa del Este, Asia, Ćfrica, y lo pretenden en otros paĆses del mundo democrĆ”tico.
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Infalibilidad religiosa: persecuciones y guerras santas
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La creencia en la infalibilidad en la religión ha llevado a conflictos, opresión y crĆmenes en nombre de la āfeā. Con las cruzadas (1096-1271), durante casi dos siglos, la Iglesia Católica promovió una serie de guerras para recuperar la āTierra Santaā, convencida de que su causa por ello era infalible. Estas campaƱas dejaron cientos de miles de muertos, incluidos cristianos, musulmanes y judĆos.
La InquisiciónĀ (siglos XII-XIX) de la Iglesia al considerar infalibles sus doctrinas, persiguió a quienes no estaban de acuerdo con sus creencias, con juicios, torturas y ejecuciones de supuestos herejes. Muchas personas fueron quemadas en la hoguera por supuestas brujerĆas o por desafiar los dogmas religiosos.
El terrorismo fundamentalista moderno son movimientos extremistas como Al-Qaeda o el Estado IslĆ”mico, y mĆ”s reciente HamĆ”s, que han justificado sus atrocidades en nombre de dogmas que consideran infalibles, lo que ha llevado a atentados terroristas y guerras con miles de vĆctimas.
La resistencia a la ciencia y al progreso de algunas creencias en la infalibilidad de textos antiguos que se consideran sagrados, ha hecho que muchas instituciones religiosas se opusieran a los avances cientĆficos.
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Ciencia y herejĆa: el precio de la verdad
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A travĆ©s del tiempo, la bĆŗsqueda del conocimiento ha chocado con las verdades absolutas del poder. En la Europa medieval y renacentista, la Iglesia Católica se erigĆa no solo como guĆa espiritual, sino como la mĆ”xima autoridad en todos los Ć”mbitos de la vida, incluida la ciencia. Desafiar sus enseƱanzas podĆa significar el exilio, la cĆ”rcel o incluso la muerte. Entre los muchos perseguidos, dos nombres resuenan como mĆ”rtires del pensamiento libre, Galileo GalileiĀ y Giordano Bruno.
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El filósofo que desafió los cielos
Giordano BrunoĀ (1548-1600) fue un monje, matemĆ”tico y filósofo cuya audacia intelectual lo llevó a la hoguera. Inspirado por la teorĆa heliocĆ©ntrica de CopĆ©rnico, Bruno fue mĆ”s allĆ”: postuló que el universo era infinito, poblado de innumerables mundos habitados, y que Dios no estaba limitado a un solo cosmos.
Estas ideas, impensables para su tiempo, no solo desafiaban la cosmologĆa aristotĆ©lica apoyada por la Iglesia, sino que tambiĆ©n minaban el concepto teológico de un universo centrado en la humanidad.
Tras aƱos de persecución, fue arrestado por la Inquisición en 1593. Durante siete aƱos de prisión, se le ofreció retractarse, pero se negó. En 1600, fue condenado a muerte y quemado vivo en la hoguera en Roma. Su crimen fue pensar mĆ”s allĆ” de los lĆmites impuestos por la doctrina religiosa. Su legado es una visión del universo que siglos despuĆ©s serĆa confirmada por la ciencia, evidenciando el verdadero crimen del Santo Oficio del Vaticano.
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La ciencia bajo juicio
Galileo GalileiĀ (1564-1642), fĆsico y astrónomo, no sufrió la misma suerte fatal que Bruno, pero su enfrentamiento con la Iglesia católica, apostólica y Romana tambiĆ©n fue feroz. Su delito fue por usar el telescopio: Galileo observó montaƱas en la Luna, descubrió cuatro lunas orbitando JĆŗpiter y registró las fases de Venus, hallazgos que contradecĆan el modelo geocĆ©ntrico de Ptolomeo y respaldaban la teorĆa heliocĆ©ntrica de CopĆ©rnico. En particular, las fases de Venus demostraban que este planeta orbitaba alrededor del Sol, lo que era incompatible con el geocentrismo. Galileo defendió igualmente que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revĆ©s, lo que lo llevó a enfrentar la oposición de la Iglesia en su tiempo. Pero la verdad cientĆfica chocó con la verdad eclesiĆ”stica. En 1633, el Tribunal de la Inquisición lo juzgó por herejĆa y lo obligó a abjurar de sus ideas para evitar la pena de muerte. Condenado a arresto domiciliario por el resto de su vida, Galileo pasó sus Ćŗltimos aƱos en reclusión, ciego y aislado, aunque nunca dejó de investigar.
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El precio de la infalibilidad
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La historia de Bruno y Galileo es un recordatorio de que el poder que se declara infalible teme a la verdad. Ambos desafiaron el dogma con la razón y la observación, y pagaron un alto precio por ello. Pero la ciencia, a diferencia de los dogmas, no quema ideas, las prueba y las refina. Hoy, el universo infinito de Bruno y el sistema heliocĆ©ntrico de Galileo son realidades innegables. Lo que en su tiempo fue herejĆa, hoy es conocimiento. La pregunta que queda es ĀæcuĆ”ntas verdades seguimos condenando hoy en nombre de la infalibilidad?
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Infalibilidad en la ciencia: errores que costaron caro
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Aunque la ciencia se basa en la falsabilidad y la revisión continua, ha habido momentos en la historia en los que ciertas teorĆas se han considerado infalibles, impidiendo el avance del conocimiento. La creencia en la medicina medieval sobre la teorĆa de los "humores" de Hipócrates y Galeno fue considerada incuestionable. Esto llevó a prĆ”cticas daƱinas como la sangrĆa, que se trataba de la extracción de sangre para curar enfermedades, lo que en muchos casos debilitó a los pacientes en lugar de curarlos.
Otro caso es en la Unión SoviĆ©tica, donde Trofim Lysenko promovió teorĆas agrĆcolas infalibles, rechazando la genĆ©tica mendeliana. Stalin apoyó su visión, lo que llevó a hambrunas devastadoras, pues se impusieron mĆ©todos agrĆcolas fallidos sin posibilidad de crĆtica.
En alguno momentos cientĆficos negaron la teorĆa de la relatividad y la mecĆ”nica cuĆ”ntica. Otros cientĆficos se resistieron a aceptar las nuevas teorĆas simplemente porque iban en contra del paradigma dominante.
El mismo Einstein rechazó algunos principios de la mecĆ”nica cuĆ”ntica con la famosa frase "Dios no juega a los dados", negando el principio de incertidumbre, formulado en 1927 por el fĆsico alemĆ”n Werner Heisenberg.
Este principio establece que es imposible conocer simultĆ”neamente y con total precisión la posición y la velocidad de una partĆcula subatómica, que la fĆsica cuĆ”ntica confirmó.
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ĀæLas leyes universales para la fĆsica y la ciencia son infalibles?
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Las leyes universales en tĆ©rminos de la fĆsica y la ciencia no son infalibles en el sentido absoluto, aunque muchas sean extraordinariamente precisas y consistentes en sus aplicaciones dentro de ciertos marcos o perspectivas. Son descripciones de la realidad dentro de ciertos lĆmites. Las leyes de la fĆsica no son verdades inmutables, sino descripciones de cómo funcionan los fenómenos naturales segĆŗn el conocimiento actual. La ley de la gravitación universal de Newton funcionó perfectamente durante siglos hasta que la teorĆa de la relatividad de Einstein demostró que, en situaciones extremas, como cerca de un agujero negro, la gravitación newtoniana es solo una aproximación. Esto muestra que las leyes pueden ser reformuladas o refinadas con nuevas evidencias.
Por otro lado la infalibilidad depende del contexto. En la mecĆ”nica cuĆ”ntica, lo que se consideraba una posible "ley universal" en el mundo clĆ”sico cambia cuando se examina cuĆ”nticamente. Esto indica que muchas "leyes" cientĆficas son contextuales y aplicables solo dentro de ciertos Ć”mbitos de la ciencia.
TambiĆ©n la infalibilidad, estĆ” sujeta a revisión. La ciencia avanza porque sus teorĆas y leyes pueden ser ajustadas con nuevos descubrimientos. La infalibilidad absoluta no es una propiedad de la ciencia, por el contrario, su fortaleza radica en su capacidad de autocorrección. Un asunto pendiente en las ciencias es que la mecĆ”nica cuĆ”ntica y la relatividad general son dos marcos fundamentales de la fĆsica, pero aĆŗn no han sido unificados en una teorĆa completamente coherente, lo que sugiere que hay lagunas en nuestra comprensión.
Hoy en dĆa, la confianza ciega en la ciencia sin considerar su carĆ”cter provisional puede llevar a errores. Durante la pandemia de COVID-19, la evolución del conocimiento sobre el virus mostró cómo la ciencia avanza corrigiĆ©ndose a sĆ misma, lo que generó confusión en quienes esperaban certezas absolutas. La idea de que la ciencia es infalible no solo es incorrecta, sino que puede ser peligrosa si impide la autocrĆtica y la corrección de errores.
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Infalibilidad económica y social: crisis y catÔstrofes
La creencia en la infalibilidad en el Ć”mbito económico ha llevado a decisiones desastrosas. Durante la Gran Depresión de 1929, muchos economistas y lĆderes creĆan que el capitalismo de libre mercado no podĆa colapsar. Sin embargo, la falta de regulación y la especulación descontrolada llevaron al mayor colapso económico del siglo XX, causando pobreza extrema y favoreciendo el ascenso del fascismo y el nazismo en Europa.
Las crisis del neoliberalismo extremo en algunos momentos de la historia han promovido la idea de que el mercado es infalible y puede autorregularse sin intervención. Esto ha llevado a crisis mundiales como la de 2008, cuando la desregulación de los mercados financieros provocó un colapso global, el fracaso del comunismo soviĆ©tico, en la URSS y otros paĆses comunistas, el que se dio porque se consideró que el sistema económico marxista-leninista era infalible, lo que causó economĆas ineficientes, escasez de alimentos y pobreza masiva.
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La infalibilidad en el poder es un peligro para la humanidad
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Desde el comienzo de la humanidad la infalibilidad ha sido una de las principales causas de guerras, dictaduras, persecuciones religiosas, desastres económicos y crisis cientĆficas. La falta de cuestionamiento ha impedido el progreso y ha provocado sufrimiento innecesario.
La clave para evitar estos errores es promover el pensamiento cientĆfico y crĆtico y la posibilidad de cuestionar el poder. Asimismo, la separación de poderes y los sistemas democrĆ”ticos con controles, el avance de la ciencia basado en que una verdad cientĆfica, el respeto a la diversidad de ideas y de la tolerancia religiosa y de distintas creencias. AdemĆ”s, un sistema económico equilibrado que evite los dogmatismos.
La historia nos ha enseƱado que ningĆŗn lĆder, ideologĆa, institución o teorĆa es infalible. La capacidad de reconocer los errores y corregirlos es la verdadera clave del progreso humano.
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Infalibilidad papal: dogma y fe
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Uno de los Ć”mbitos donde mĆ”s ha resonado el concepto de infalibilidad es en la religión. En el cristianismo, la Iglesia Católica ha sostenido la doctrina de la infalibilidad papal, declarada oficialmente en el Concilio Vaticano I en 1870. Esto ha sido un punto de debate tanto dentro como fuera del catolicismo, pues plantea la cuestión de si un ser humano puede poseer la verdad absoluta, la cual cientĆficamente no existe.
En el Islam, la infalibilidad se atribuye a los profetas (isma), quienes, segĆŗn la tradición, no pueden cometer errores en la transmisión del mensaje divino. En el chiismo, la infalibilidad tambiĆ©n se extiende a los āimanesā, considerados āguĆas perfectosā.
En el judaĆsmo, aunque no se proclama la infalibilidad de los rabinos, la TorĆ” es vista como un texto divinamente inspirado y, por lo tanto, sin errores.
Sin embargo, la historia ha demostrado que incluso las instituciones religiosas han corregido sus propias enseƱanzas eventualmente.
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El mito del lĆder supremo
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En las democracias contemporĆ”neas o en ādictadurasā modernas, aunque el concepto de infalibilidad no es explĆcito, persiste en la forma en que algunos lĆderes carismĆ”ticos buscan presentarse como impecables. PolĆticos que jamĆ”s admiten errores, lĆderes que indican que Dios los acompaƱa o le permitieron llegar al poder para salvar a su paĆs, practicando asĆ el mesianismo con campaƱas de desinformación, que buscan reescribir la historia y tratan de reconfigurarla con la percepción de su infalibilidad, en la actualidad. Uno de los tantos casos es el del presidente VladĆmir Putin. El patriarca Cirilo de MoscĆŗ, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, ha respaldado las elecciones de Putin, describiendo sus ideas como "un milagro de Dios". Otro caso de presidentes endiosados es el de Corea del Norte con la dinastĆa Kim, donde cualquier disidencia es considerada traición, y los errores del rĆ©gimen son atribuidos a enemigos internos o externos, nunca al lĆder.
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Infalibilidad en la Inteligencia Artificial: Āæel futuro del cero error?
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En la era digital, la inteligencia artificial (IA) ha reavivado el debate sobre la infalibilidad. Los sistemas de IA son diseñados para minimizar errores, y en ciertos campos, como el diagnóstico médico o el ajedrez, han superado a los humanos en precisión. Sin embargo, la IA no estÔ exenta de fallos. Los algoritmos pueden perpetuar sesgos, cometer errores en la interpretación de datos y carecen de la flexibilidad cognitiva humana.
El problema de la infalibilidad en la IA no es solo tƩcnico, sino Ʃtico. Si confiamos demasiado en sistemas automatizados, podemos caer en el falso concepto de que son infalibles simplemente porque no son humanos. La historia ha demostrado que incluso las mƔquinas mƔs avanzadas pueden equivocarse, desde fallos en sistemas de reconocimiento facial hasta errores considerables en decisiones financieras automatizadas.
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Infalibilidad en la cultura popular: la búsqueda del héroe perfecto
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En la cultura popular, la infalibilidad se refleja en la idealización de figuras públicas, desde celebridades hasta atletas. La sociedad tiende a construir mitos en torno a personas exitosas, presentÔndolas como modelos inmaculados. Sin embargo, cuando estas figuras cometen errores, la reacción suele ser extrema: o se les perdona incondicionalmente o se les destruye mediÔticamente.
En el Ômbito del entretenimiento, los superhéroes representan el ideal de infalibilidad. Un caso claro fue esta definición de un dios: Infinitamente fuerte, poderoso, bueno, con todos los poderes posibles, pero no se trataba del creador, sino de Superman. Para diferenciarlo surgió su debilidad, la kryptonita, aunque en tiempos recientes han evolucionado hacia personajes mÔs humanos y falibles. La narrativa contemporÔnea parece haber comprendido que la perfección absoluta no solo es inalcanzable, sino también poco atractiva.
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ĀæLa Divina Providencia del Universo o Dios es infalible?
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La pregunta sobre la infalibilidad de la Divina Providencia ya sea vinculada a Dios o a un Universo con conciencia, han sido debatidas en distintas tradiciones y sistemas de pensamiento a través de las épocas.
En las grandes religiones monoteĆstas como el cristianismo, judaĆsmo, e islam, Dios es considerado infalible porque es omnisciente. SegĆŗn esta visión, Dios conoce y dirige el destino del universo con un propósito absoluto, aunque su plan pueda ser incomprensible En el islam, la noción de Qadar,Ā o destino divino, implica que todo ocurre bajo la voluntad de AlĆ” para los seres humanos, lo que refuerza la idea de infalibilidad, aunque el ser humano tenga responsabilidad moral sobre sus acciones.
En el cristianismo, TomĆ”s de AquinoĀ argumentó que Dios, al ser omnisciente y omnipotente, no puede errar en su gobierno del mundo. Sin embargo, el libre albedrĆo introduce una paradoja, porque si los humanos tienen libertad para actuar, Āæcómo encaja esto en un ser divino que ya conoce el futuro sin fallas?
En el judaĆsmo, YahvĆ© es visto como perfecto, pero su acción en la vida humana puede ser interpretada como misteriosa y a veces contradictoria. En este estamento religioso, la infalibilidad de la Divina Providencia no se cuestiona, aunque sĆ la manera en que la percibimos.
En el concepto de un Universo con Conciencia la pregunta serĆa: ĀæPuede haber error en una entidad infinita o es infalible?
Si asumimos que el universo tiene una conciencia propia, como una especie de mente cósmica o conciencia suprema, y si esta conciencia es omnisciente y omnipotente, deberĆa ser infalible. Sin embargo, ĀæquĆ© significa "error" para una entidad que abarca todo el conocimiento y todas las posibilidades?
Algunos enfoques del panteĆsmo, como el de Spinoza, se argumentó que el universo mismo es Dios, y todo lo que ocurre es parte de su esencia. No habrĆa error en el Universo, solo ciclos, transformaciones y evolución. En el panenteĆsmo, donde Dios y el universo estĆ”n interconectados pero no son lo mismo, se podrĆa argumentar que la conciencia del universo aprende y evoluciona, lo que implicarĆa que no es absolutamente infalible en un sentido clĆ”sico.
Desde una perspectiva mĆ”s cientĆfica, algunos sostienen que el universo parece operar con principios de autoorganización, donde no hay un plan infalible, sino un equilibrio dinĆ”mico basado en el caos y el orden, o la construcción y expansión, o la anarquĆa y destrucción.
Para quienes afirman que Dios no existe, no hay evidencia de que exista una providencia universal con un plan infalible, sino que el universo opera bajo leyes naturales con elementos de aleatoriedad y caos.
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ĀæLa voz del pueblo es la voz de Dios?: Āæes infalible?
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La frase "Vox populi, vox Dei" ha sido utilizada a lo largo de la historia con diferentes interpretaciones, tanto en contextos polĆticos como religiosos. A pesar de ello, la idea de que el pueblo sea infalible plantea varios problemas. Esta expresión aparece en la tradición cristiana, pero en su origen no se usó con un sentido absoluto. El erudito Alcuino de York (siglo VIII), consejero de Carlomagno, criticó esta idea, diciendo: "No se debe escuchar a quienes dicen 'La voz del pueblo es la voz de Dios', ya que el clamor de la multitud estĆ” mĆ”s cerca del error que de la verdad." En el presente pensamos que el pueblo como entidad colectiva no es inherentemente infalible. En los sistemas democrĆ”ticos, la voluntad del pueblo es el fundamento de la legitimidad del poder aunque, la historia ha demostrado que las mayorĆas pueden acertar o equivocarse y hasta suicidarse polĆticamente.
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Los casos de paĆses que se equivocaron
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Estudiamos por primera vez el ācaso argentinoā en CanadĆ”, a finales del siglo 20, porque algunos canadienses se preocupaban por no caer por el mismo derrotero que el paĆs austral Argentina, el cual participó en el libre mercado internacional a partir del siglo 19, en medio de la libre circulación de capitales, y la apertura comercial y, como era de esperarse, prosperó y se colocó como la sĆ©ptima economĆa mundial. Millones de europeos emigraron a Argentina, asĆ como millones de divisas se invirtieron en este paĆs. Su riqueza se comparaba a Alemania y Francia, y superior a Japón o Italia. Entonces, en los aƱos treinta, comenzó el āsuicidioā de los argentinos: Una serie de golpes de estados les dieron el poder a los militares. Y luego, estuvo el coronel Juan Domingo Perón como ministro de varias carteras, para en 1946 participar en unas elecciones donde el pueblo votó por Ć©l. HabĆa nacido el āperonismoā⦠y, desde ese momento, Argentina cambió, y nunca recuperó su riqueza, aunque ahora trata de recobrarla. Argentina se empobreció.
Alemania, tambiĆ©n se suicidó literalmente, cuando en julio de 1932, el partido nazi encabezado por Adolf Hitler se convirtió en el partido con mĆ”s escaƱos en el Reichstag, permitiendo que su lĆder exigiera y lograra el cargo de Canciller de Alemania. En marzo de 1933 el Reichstag le otorgó a Hitler una ley habilitante de plenos poderes dictatoriales sin limitaciones constitucionales. AsĆ, por la vĆa democrĆ”tica y electoral atentó contra su vida el pueblo alemĆ”n.
Igual, el pueblo austrĆaco siguió a Hitler. Fue a referĆ©ndum el 10 de abril de 1938 y respondió una sola pregunta: ĀæEstĆ”s de acuerdo con la reunificación de Austria con Alemania y votas en favor de la lista de nuestro Führer?... segĆŗn los datos oficiales el 99.73% de los austrĆacos votaron a favor de la anexión o AnschlussĀ de Austria a la Alemania nazi. Es posible que la falta de condiciones democrĆ”ticas hace que este porcentaje no refleje con precisión la verdadera voluntad del pueblo austrĆaco. Sin embargo, una buena parte de los historiadores seƱalan que no se puede considerar un referĆ©ndum libre y justo, pero, coinciden en que habĆa un respaldo significativo y mayoritario a Hitler.
En Italia, ya electo diputado, el 16 de noviembre de 1922, Benito MussoliniĀ se presentó en la CĆ”mara de diputados italiana y obtuvo el voto a favor, de la mayorĆa, como presidente del Consejo de ministros. El 24 de noviembre le fueron conferidos por el Parlamento plenos poderes con el fin de restablecer el orden.
Juan Domingo Perón, entonces dictador de Argentina, dijo que āEl pueblo nunca se equivocaāĀ en 1954. Luego, fue el expresidente de Venezuela Rafael Caldera quien lo repitió en 1983. Ellos no dijeron la verdad. Los pueblos sĆ se equivocan, yerran, y en demasiadas ocasiones han tenido esta conducta que los perjudica muy gravemente.
Creemos que algunas naciones han sido sojuzgadas, esclavizadas y tiranizadas por la fuerza. Alemania, Italia, Argentina o Venezuela han decidido con su voto su propio suicidio polĆtico, o han sido engaƱados por falsos lĆderes.
Fidel Castro, promovió en estampas la libertad de Cuba en contra de una dictadura militar. TambiĆ©n se hizo ver como apoyado por la Virgen de la Caridad, una figura considerada la patrona de la mayorĆa del pueblo creyente cubano, y se jactó de ser una revolución cristiana, con rosarios y escapularios al cuello. Para que luego la revolución se declaraba comunista. A la postre Fidel Castro se pronunció como marxista, leninista y hasta estalinista.
En 1998, la mayorĆa de los venezolanos votaron por otro ācomandanteā, Hugo ChĆ”vez, quien despuĆ©s de eliminar el Congreso de la RepĆŗblica de Venezuela, creó primero una Constituyente, y mĆ”s tarde, la Asamblea Nacional de la RepĆŗblica Bolivariana de Venezuela, para que este ente a su absoluto servicio le otorgó, como a Hitler y a Mussolini, una ley habilitante facultĆ”ndolo con plenos poderes para hacer su revolución⦠AsĆ en Venezuela fue sin mĆ”scaras y sin engaƱos, el teniente coronel ChĆ”vez, lo dijo claramente: Si ganaba las elecciones destruirĆa los partidos y la forma de hacer polĆtica de lo que denominaba ālas repĆŗblicas anterioresā a Ć©l, y llevarĆa a Venezuela al āmar de felicidadā de Cubaā⦠”y lo hizo!...
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ĀæPor quĆ© van al āsuicidio polĆticoā los pueblos?
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El primer aspecto, es que los seres humanos somos seres racionales, pero muchos pueden perder el control de ellos mismos cuando se dejan llevar por sus emociones. Por esto, a la hora de elegir, de votar, predominan sus sentimientos sobre las decisiones fundamentadas en argumentos justos, lógicos, sensatos y legĆtimos.
El segundo componente, es que la mayorĆa de las personas tienen necesidades que dependen de la realidad polĆtica, económica y social del paĆs que se habita, por lo que cada individuo tendrĆ” que involucrarse en decidir quiĆ©n lo gobernarĆ”, con la esperanza de resolver algunos de sus problemas.
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El pueblo no es infalible, pero su voz si importa
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Si bien el pueblo tiene un papel fundamental en la toma de decisiones polĆticas y sociales, no es infalible. La historia demuestra que las mayorĆas pueden equivocarse, ser manipuladas o actuar en contra de la justicia y la razón.
Entonces, Āæla voz del pueblo es la voz de Dios? En un sentido moral o religioso, no siempre. La multitud puede actuar con justicia o con crueldad, y la verdad no depende de un voto mayoritario. Recordemos que āel puebloā pidió la crucifixión de JesĆŗs de Nazaret.
En un sentido polĆtico, la democracia representa la voluntad del pueblo, pero no significa que todas las decisiones populares sean correctas. En un sentido cientĆfico, la verdad no depende de la opinión pĆŗblica, sino de la evidencia y la investigación.
La clave estĆ” en reconocer que el pueblo puede ser un instrumento de cambio positivo cuando estĆ” bien informado y guiado por valores de justicia y racionalidad. Sin embargo, la infalibilidad es un ideal inalcanzable, no una caracterĆstica inherente a la voluntad popular.
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ĀæExiste la infalibilidad?
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Tradicionalmente, ha sido vista como un atributo de la perfección, pero al analizarlo desde distintos puntos de vista, podrĆamos llegar a la conclusión contraria que la verdadera perfección podrĆa incluir la posibilidad de errores o imperfecciones dentro del sistema.
En tradiciones religiosas la perfección absoluta implica omnisciencia, omnipotencia e infalibilidad. AsĆ, Dios, como ser perfecto, no puede equivocarse. Si se equivocara, significarĆa que le falta conocimiento o poder para evitar el error, lo que irĆa en contra de la idea de una divinidad absoluta y el Universo deberĆa seguir leyes inmutables y armoniosas, sin fallas ni desviaciones.
Este enfoque tiene problemas cuando se aplica al mundo real, donde el cambio, la evolución y la incertidumbre parecen ser fundamentales de acuerdo a la fĆsica cuĆ”ntica. Si analizamos la naturaleza del Universo, encontramos que los sistemas mĆ”s complejos y adaptativos funcionan precisamente porque pueden cometer errores y corregirlos. La evolución biológica ocurre gracias a mutaciones aleatorias, muchas de las cuales son errores en la replicación genĆ©tica. Sin estas imperfecciones, la vida no se habrĆa desarrollado.
En la fĆsica cuĆ”ntica, la incertidumbre y la probabilidad parecen ser partes fundamentales de la realidad. Esto sugiere que el universo no sigue un diseƱo estrictamente determinista, sino que permite variaciones. De manera que un universo que fuera absolutamente infalible y rĆgido no tendrĆa cambio ni crecimiento, lo que paradójicamente podrĆa hacerlo menos perfecto.
Si trasladamos esto a la idea de Dios, podrĆamos preguntarnos: ĀæNo serĆa mĆ”s perfecto un Dios o Universo que permita la imperfección y el libre desarrollo del Cosmos, en lugar de uno que impone una infalibilidad absoluta?
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El paradigma de un Dios evolutivo y una perfección relacional
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Algunas corrientes han propuesto una visión alternativa. El panenteĆsmo considera que Dios y el universo estĆ”n interconectados, lo cual sugiere que la divinidad no es una entidad estĆ”tica, sino que evoluciona junto con la creación.
La teologĆa del proceso, desarrollada por Alfred North Whitehead, plantea que Dios no es un ser inmóvil y perfecto en un sentido estĆ”tico, sino que se perfecciona y crece con el universo. En este marco, la perfección no radica en la infalibilidad absoluta, sino en la capacidad de adaptación y relación con la creación.
El libre albedrĆo tambiĆ©n juega un papel clave en este debate. Un Universo donde todo estuviera absolutamente determinado por una voluntad infalible no permitirĆa la libertad de decidir y de actuar.
En nuestro libro, ĀæQuĆ© o quiĆ©n es el Universo? expresamos la opción de que el Universo es un ser viviente y consciente, y creador de sĆ mismo y de todo cuanto existe en Ćl. La perfección podrĆa estar en Su capacidad de equilibrar, y autorregular el orden e incertidumbre, estabilidad y cambio y permitirĆa la imperfección y el crecimiento de Su propia creación.
Definitivamente la verdadera perfección no estĆ” en la infalibilidad absoluta, sino en la capacidad de trascender y aprender a travĆ©s de la imperfección, lo que nos ayudarĆa a respondernos ĀæSi estamos hechos a semejanza de Dios? o, Āæcómo y por quĆ© no serĆamos infalibles?
Para nosotros todo indica que la āinfalibilidadā es una creación humana y no divina.
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Los libros antiguos
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¿Son sagrados o históricos? ¿Los escribió Dios o es su palabra, o fueron las narraciones de los autores de los libros?...
Las respuestas a estas dos preguntas varĆan. Para el catolicismo y el cristianismo y otras religiones que se basabas en uno o mĆ”s libros āsagradosā, estos pasan a ser una verdad absoluta en todos los aspectos, como lo hace el Vaticano que reconocen a la Biblia como āla palabra de Diosā. Para nosotros, en un aspecto la Biblia ha sido una guĆa moral en la Ć©poca en la cual se escribió cada pasaje, pero no lo es necesariamente en creencias, historia y ciencia. Obviamente no son escritos infalibles.Ā
La palabra de Dios
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La BibliaĀ sea judĆa o cristiana, sea la TorĆ” o el Viejo Testamento no fue escrita por Dios, tampoco el Nuevo Testamento fue escrito por JesĆŗs de Nazareth, quien es considerado por los cristianos como el "hijo de Dios". Esta es la verdad, todos los libros sagrados han sido escrito por seres humanos que indican ellos mismos o sus seguidores haber sido āinspiradosā por Dios. Los Cuatro Vedas, el Popol Vuh, Los Cuatro Libros ClĆ”sicos de Confucio, El CorĆ”n, El Tao Te King, Las Biblias, católica, judĆa, cristiana, el Zend-Avesta, el Libro de los Muertos, el Bhagavad GÄ«tÄ, el Libro del Mormón y otros tantos libros religiosos, todos āsin excepciónā fueron escritos por personas, nunca por Dios. Sin embargo, judĆos, cristianos y católicos han considerado y afirmado que la Biblia es la "palabra de Dios". Pero, Dios nunca ha manifestado por sĆ mismo y en la misma Biblia que es su palabra, quien si lo dijo fue un ser humano: TomĆ”s de Aquino el que afirmó que "El autor de las Sagradas Escrituras es Dios".
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El diluvio universal
Desde su existencia consciente, la humanidad ha buscado respuestas a los fenómenos naturales que la rodean. En ausencia de la ciencia tal como la conocemos hoy, nuestros antepasados explicaron los eventos catastróficos a travĆ©s de narraciones simbólicas, muchas de las cuales han perdurado en los textos antiguos de distintas culturas. Uno de los relatos mĆ”s emblemĆ”ticos es el ādiluvio universalā, conocido por quienes siguen las religiones abrahĆ”micas y mencionado en la Biblia. El relato de NoĆ© describe cómo JehovĆ”, ante la corrupción de la humanidad, toma la decisión de purificar āĀægenocidio? Āæinfalible?ā la Tierra con un diluvio global, salvando Ćŗnicamente a NoĆ©, su familia y los animales que entraron en el arca.
En la epopeya de Gilgamesh, en los textos hindĆŗes, Utnapishtim sobrevive a un diluvio enviado por los dioses, guiado por Enki, quien le ordena construir un barco. En la mitologĆa hindĆŗ, el dios VishnĆŗ, en su avatar de Matsya, un pez, advierte a Manu sobre una gran inundación, instruyĆ©ndolo para salvar la vida en la Tierra.
En las culturas precolombinas, los aztecas y los mayas también narraban mitos de inundaciones catastróficas como parte de ciclos de destrucción y regeneración del mundo.
Al analizar estos relatos, y sus distintos tiempos, desde una perspectiva psicológica, histórica y cientĆfica, se hace evidente que no estamos ante verdades absolutas, sino interpretaciones subjetivas de eventos naturales que fueron moldeadas por la cosmovisión de quienes las transmitieron. El patrón recurrente en estas historias sugiere que los diluvios fueron eventos reales, aunque locales, que marcaron profundamente la vida de distintas civilizaciones. Sin embargo, la interpretación de estos hechos varió segĆŗn el prisma cultural y religioso de cada sociedad.
En aquel entonces, la percepción del mundo era limitada. La noción de un "universo" tal como la entendemos hoy era inexistente. Para los antiguos narradores, "todo se inundó" significaba que su mundo conocido āsu valle, su ciudad, su comarcaā habĆa quedado sumergido, sin que pudieran concebir que otras regiones del planeta estuvieran intactas.
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El problema de la infalibilidad de los libros sagrados
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El hecho de que distintos textos religiosos relaten un diluvio no implica que haya sido universal, ni que estos escritos sean infalibles. Lo que nos obliga a plantearnos si Āælos libros sagrados son la palabra de Dios o son interpretaciones humanas?
La realidad es que ningún Dios escribió directamente estos textos. Fueron seres humanos quienes, basÔndose en su cosmovisión, sus creencias y sus experiencias, acorde a su nivel del conocimiento de su época, plasmaron lo que consideraron manifestaciones divinas.
Incluso en la tradición cristiana, JesĆŗs de Nazaret, nació y murió siendo judĆo. No fundó una nueva religión y nunca escribió un evangelio. Los apóstoles se diseminaron a llevar las ideas de JesĆŗs en distintas locaciones, y fueron sus seguidores quienes, dĆ©cadas despuĆ©s de la muerte de los apóstoles, recogieron sus palabras y sus acciones en escritos que hoy forman parte del Nuevo Testamento, por ello cada Evangelio seƱala la palabra āsegĆŗnā antes del nombre del apóstol.
Como en este artĆculo. la subjetividad es inevitable en toda narración humana. Cada relato pasa por el filtro de la cultura, la ideologĆa y las limitaciones de las verdades de la ciencia de su Ć©poca.
En la Edad Media, los monjes que copiaban la Biblia tampoco conocĆan la verdadera extensión del planeta ni la existencia de algunos continentes. No tenĆan noción de que la Tierra es una esfera dentro de un vasto universo. Para ellos, la idea de un diluvio "universal" no significaba que el agua cubrĆa todo el globo, sino todo lo que ellos conocĆan. Por lo tanto, Āæpodemos afirmar que la Biblia y otros textos sagrados contienen verdades absolutas? Desde una perspectiva cientĆfica, no. La ciencia nos muestra que no ha existido un diluvio global que cubriera toda la Tierra, aunque sĆ han sucedido grandes inundaciones regionales en distintos momentos de la historia geológica.
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¿Quiénes escribieron la Biblia u otros libros sagrados?
La BibliaĀ es una recopilación de textos escritos por diversos autores no infalibles a lo largo de miles de aƱos. En el Antiguo Testamento, los textos atribuidos a MoisĆ©s incluyen GĆ©nesis, Ćxodo, LevĆtico, NĆŗmeros y Deuteronomio. Otros autores incluyen JosuĆ©, Samuel, JeremĆas, IsaĆas, Ezequiel, Daniel, Esdras, NehemĆas y David, este Ćŗltimo como principal autor de los Salmos. TambiĆ©n escribieron los profetas Oseas, Joel, Amós, AbdĆas, JonĆ”s, Miqueas, NahĆŗm, Habacuc, SofonĆas, Hageo, ZacarĆas y MalaquĆas. En el Nuevo Testamento, los Evangelios fueron escritos segĆŗn Mateo, segĆŗn Marcos, segĆŗn Lucas y segĆŗn Juan. Lucas tambiĆ©n aparece en Hechos de los Apóstoles. Las cartas o epĆstolas fueron escritas principalmente por Pablo de Tarso, incluyendo Romanos, 1 y 2 Corintios, GĆ”latas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón. Pedro, Santiago. Juan escribió 1, 2 y 3 Juan y el Apocalipsis. Judas escribió la EpĆstola de Judas. Aunque estos nombres son los tradicionalmente atribuidos a los textos, una buena parte de los expertos creen que algunos libros fueron escritos por comunidades o discĆpulos en nombre de sus maestros.
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Conciencia universal y premoniciones: Āæun mensaje divino?
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A pesar de las limitaciones de los antiguos narradores, hay un elemento intrigante en estos relatos: el papel de las premoniciones y la intuición humana.
En la historia de NoĆ©, de Utnapishtim y de Manu, vemos figuras que parecen anticipar alguna catĆ”strofe y prepararse para ella. ĀæSe trata de un mensaje divino, de una intuición profunda o de un conocimiento empĆrico basado en la observación de la naturaleza?
Existen estudios en psicologĆa y neurociencia que sugieren que el ser humano posee una capacidad de intuición avanzada, basada en la acumulación inconsciente de datos. Antes de un desastre natural, ciertos cambios en el clima, en el comportamiento de los animales o en la actividad geológica pueden ser percibidos de manera sutil, permitiendo a algunos prever lo que estĆ” por ocurrir.
En este sentido, NoĆ©, Utnapishtim o Manu podrĆan haber sido individuos que interpretaron seƱales naturales antes de la catĆ”strofe. Sin embargo, en su contexto, la Ćŗnica explicación posible para ellos era que Dios o los dioses les habĆan hablado.
Esto nos lleva a una hipótesis mĆ”s profunda: la existencia de una conciencia universal, eterna, que puede ser captada por algunos individuos sensibles. A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado recibir mensajes, visiones o premoniciones que han cambiado el rumbo de sus vidas. ĀæPodrĆa esto ser un reflejo de una mente cósmica o inteligencia superior que se manifiesta en el inconsciente humano?
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Del mito a la comprensión del Universo
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Los relatos del Diluvio Universal, asà como muchas otras historias contenidas en los textos sagrados, son interpretaciones humanas de eventos naturales reales, modificadas por la cultura y el conocimiento limitado de cada época.
La creencia en la infalibilidad de los libros sagrados no resiste el anĆ”lisis histórico y cientĆfico. Sin embargo, su valor radica en su impacto moral y espiritual, mĆ”s que en su precisión fĆ”ctica. Hoy, con un conocimiento mĆ”s amplio del cosmos y de la historia de la Tierra, ya no podemos aferrarnos a una lectura literal de estos textos. En su lugar, debemos entenderlos como intentos antiguos de explicar el mundo y de transmitir valores trascendentales.
Si queremos acercarnos a la verdadera dimensión de un Dios Universal, no podemos limitarnos a las palabras de libros escritos hace milenios, sino que debemos abrir nuestra mente a la exploración del universo, la ciencia, la conciencia humana y la búsqueda del conocimiento sin barreras ni dogmas.
Lo sagrado no estĆ” solo en los textos antiguos, sino en la capacidad del ser humano de seguir descubriendo, cuestionando y evolucionando. Dios o el Universo, nos sigue hablandoā¦
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En el universo, la ciencia es su lenguaje y la intuición su voz
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Hoy, con los avances de la ciencia, podemos entender que, si Dios o el Universo es la suma de todos los conocimientos, su lenguaje no es otro que la ciencia, y su mensaje sigue estando presente, esperando ser descifrado a través de nuestra intuición y razón.
Cada ley de la fĆsica, cada ecuación matemĆ”tica, cada código genĆ©tico que da forma a la vida son fragmentos de un mensaje escrito en un lenguaje que hoy estamos aprendiendo a leer. Antes, se creĆa que los fenómenos naturales eran expresiones directas de la voluntad divina, ahora sabemos que el cosmos opera bajo principios precisos como la relatividad, la mecĆ”nica cuĆ”ntica y la evolución biológica. Estos no contradicen la existencia de una conciencia universal, sino que la revelan con mayor profundidad.
La expansión del universo, la armonĆa de las constantes fĆsicas, la inteligencia de las cĆ©lulas que construyen un organismo, la interconexión de todos los seres vivos en un equilibrio ecológico. Todo esto es evidencia de un diseƱo que no necesita milagros sobrenaturales para ser asombroso. Lo que antiguamente se interpretaba como intervenciones divinas, hoy lo comprendemos como parte de un sistema de leyes perfectas que rigen la existencia.
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La intuición es la capacidad de percibir la conciencia universal
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Aunque la ciencia es el lenguaje del Universo, no todos sus mensajes pueden ser comprendidos Ćŗnicamente a travĆ©s de la lógica. La intuición ha sido una herramienta con la que el ser humano ha percibido verdades antes de que pudieran ser demostradas. Es la chispa que impulsa al cientĆfico a formular una hipótesis revolucionaria, al artista a plasmar una obra maestra, al explorador a aventurarse mĆ”s allĆ” de lo conocido. La intuición no es opuesta a la razón, sino complementaria, y es el canal por el cual podemos sentir la presencia de esa inteligencia suprema que nos rodea.
Dios, o el Universo, no dejó de hablar a la humanidad, simplemente, su mensaje debe interpretarse con las herramientas que hoy poseemos. La ciencia nos permite comprender su estructura, mientras que la intuición nos conecta con su esencia. Basta con observar las leyes del cosmos, la perfección de la naturaleza y la capacidad del ser humano para descubrir y crear.
Si Dios es la suma de todos los conocimientos, nuestra tarea es seguir explorando, cuestionando y evolucionando. La verdadera espiritualidad no estĆ” en repetir dogmas antiguos, sino en abrir nuestra mente y nuestro corazón al conocimiento infinito que sigue revelĆ”ndose en cada partĆcula, en cada galaxia y en cada idea que nos acerca un poco mĆ”s a la verdad y a la Divina Providencia del Universo. Si deseas profundizar sobre este tema o consultarnos, puedes escribirnos a psicologosgessen@hotmail.com. Que la Divina Providencia del Universo nos acompaƱe a todos. Nos vemos en la próxima entregaā¦
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MarĆa Mercedes y Vladimir Gessen, psicólogos
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(Autores de āMaestrĆa de la Felicidadā, āQue Cosas y Cambios Tiene la Vidaā y de āĀæQuiĆ©n es el Universo?ā)
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