top of page

Ser infalible no es posible, es una ilusión

La infalibilidad se manifiesta en la potestad de controlar a la humanidad desde posiciones de poder polĆ­tico, religioso, social o cultural

El concepto de ser infalible —es decir, incapaz de cometer errores— ha estado vinculado a la autoridad, al poder y a la bĆŗsqueda de certeza en un mundo donde la incertidumbre es la norma. Desde la divinidad hasta la inteligencia artificial, la idea de la infalibilidad ha evolucionado, pero su esencia sigue despertando seducción y controversia. La creencia en la infalibilidad del poder ha tenido consecuencias devastadoras en la historia de la humanidad. Desde regĆ­menes autoritarios hasta dogmatismos religiosos y errores cientĆ­ficos no debatidos, la idea de que ciertos lĆ­deres, instituciones o ideologĆ­as son incuestionables ha llevado a guerras, persecuciones, colapsos económicos y crisis sociales.

Ā 

Infalibilidad en el poder polĆ­tico: dictaduras y totalitarismos

Ā 

Cuando un líder o régimen se proclama infalible, se eliminan los contrapesos y la posibilidad de corrección. Esto ha dado lugar a algunos de los episodios mÔs oscuros de la historia. El Nazismo en Alemania (1933-1945), Adolfo Hitler, fue considerado un líder infalible por su propaganda, y por la devoción ciega de la mayoría de su pueblo, esto llevó a la II Guerra Mundial y al Holocausto, con mÔs de 60 millones de muertos, y el genocidio de mÔs de seis millones de judíos.

El Comunismo Estalinista en la URSS (1924-1953) permitió que Stalin consolidara un culto a su personalidad basado en la idea de que su liderazgo era perfecto e incuestionable. Millones de personas murieron en purgas polĆ­ticas, hambrunas provocadas por la mala gestión —como la ucraniana, Holodomor, nombre que proviene del ucraniano "holod" (hambre) y "mor" (exterminio o muerte)— y en los Gulags soviĆ©ticos o campos de trabajo forzado en Siberia.

En el Régimen de Mao Zedong en China (1949-1976), su líder fue visto como infalible por el Partido Comunista. Sus políticas, como el "Gran Salto Adelante" y la "Revolución Cultural", llevaron a la muerte de decenas de millones de personas debido a la falta de alimentos, la represión política y la violencia ideológica.

En las monarquías absolutas y el derecho divino de los reyes, durante siglos, los monarcas en Europa y otras partes del mundo afirmaban gobernar por designio divino y que su voluntad no podía ser cuestionada. Esto llevó a abusos de poder, guerras innecesarias y resistencia a los cambios sociales y científicos, y hasta la tortura y a la muerte de personas por desafiar la visión dogmÔtica.

El siglo 21 ha gestado gobernantes autoritarios en distintas partes del planeta que han estado persistiendo en LatinoamƩrica, Europa del Este, Asia, Ɓfrica, y lo pretenden en otros paƭses del mundo democrƔtico.

Ā 

Infalibilidad religiosa: persecuciones y guerras santas

Ā 

La creencia en la infalibilidad en la religión ha llevado a conflictos, opresión y crĆ­menes en nombre de la ā€œfeā€. Con las cruzadas (1096-1271), durante casi dos siglos, la Iglesia Católica promovió una serie de guerras para recuperar la ā€œTierra Santaā€, convencida de que su causa por ello era infalible. Estas campaƱas dejaron cientos de miles de muertos, incluidos cristianos, musulmanes y judĆ­os.

La Inquisición (siglos XII-XIX) de la Iglesia al considerar infalibles sus doctrinas, persiguió a quienes no estaban de acuerdo con sus creencias, con juicios, torturas y ejecuciones de supuestos herejes. Muchas personas fueron quemadas en la hoguera por supuestas brujerías o por desafiar los dogmas religiosos.

El terrorismo fundamentalista moderno son movimientos extremistas como Al-Qaeda o el Estado IslƔmico, y mƔs reciente HamƔs, que han justificado sus atrocidades en nombre de dogmas que consideran infalibles, lo que ha llevado a atentados terroristas y guerras con miles de vƭctimas.

La resistencia a la ciencia y al progreso de algunas creencias en la infalibilidad de textos antiguos que se consideran sagrados, ha hecho que muchas instituciones religiosas se opusieran a los avances cientĆ­ficos.

Ā 

Ciencia y herejĆ­a: el precio de la verdad

Ā 

A través del tiempo, la búsqueda del conocimiento ha chocado con las verdades absolutas del poder. En la Europa medieval y renacentista, la Iglesia Católica se erigía no solo como guía espiritual, sino como la mÔxima autoridad en todos los Ômbitos de la vida, incluida la ciencia. Desafiar sus enseñanzas podía significar el exilio, la cÔrcel o incluso la muerte. Entre los muchos perseguidos, dos nombres resuenan como mÔrtires del pensamiento libre, Galileo Galilei y Giordano Bruno.

Ā 

El filósofo que desafió los cielos

Giordano Bruno (1548-1600) fue un monje, matemÔtico y filósofo cuya audacia intelectual lo llevó a la hoguera. Inspirado por la teoría heliocéntrica de Copérnico, Bruno fue mÔs allÔ: postuló que el universo era infinito, poblado de innumerables mundos habitados, y que Dios no estaba limitado a un solo cosmos.

Estas ideas, impensables para su tiempo, no solo desafiaban la cosmología aristotélica apoyada por la Iglesia, sino que también minaban el concepto teológico de un universo centrado en la humanidad.

Tras años de persecución, fue arrestado por la Inquisición en 1593. Durante siete años de prisión, se le ofreció retractarse, pero se negó. En 1600, fue condenado a muerte y quemado vivo en la hoguera en Roma. Su crimen fue pensar mÔs allÔ de los límites impuestos por la doctrina religiosa. Su legado es una visión del universo que siglos después sería confirmada por la ciencia, evidenciando el verdadero crimen del Santo Oficio del Vaticano.

Ā 

La ciencia bajo juicio


Galileo Galilei (1564-1642), físico y astrónomo, no sufrió la misma suerte fatal que Bruno, pero su enfrentamiento con la Iglesia católica, apostólica y Romana también fue feroz. Su delito fue por usar el telescopio: Galileo observó montañas en la Luna, descubrió cuatro lunas orbitando Júpiter y registró las fases de Venus, hallazgos que contradecían el modelo geocéntrico de Ptolomeo y respaldaban la teoría heliocéntrica de Copérnico. En particular, las fases de Venus demostraban que este planeta orbitaba alrededor del Sol, lo que era incompatible con el geocentrismo. Galileo defendió igualmente que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés, lo que lo llevó a enfrentar la oposición de la Iglesia en su tiempo. Pero la verdad científica chocó con la verdad eclesiÔstica. En 1633, el Tribunal de la Inquisición lo juzgó por herejía y lo obligó a abjurar de sus ideas para evitar la pena de muerte. Condenado a arresto domiciliario por el resto de su vida, Galileo pasó sus últimos años en reclusión, ciego y aislado, aunque nunca dejó de investigar.

Ā 

El precio de la infalibilidad

Ā 

La historia de Bruno y Galileo es un recordatorio de que el poder que se declara infalible teme a la verdad. Ambos desafiaron el dogma con la razón y la observación, y pagaron un alto precio por ello. Pero la ciencia, a diferencia de los dogmas, no quema ideas, las prueba y las refina. Hoy, el universo infinito de Bruno y el sistema heliocéntrico de Galileo son realidades innegables. Lo que en su tiempo fue herejía, hoy es conocimiento. La pregunta que queda es ¿cuÔntas verdades seguimos condenando hoy en nombre de la infalibilidad?

Ā 

Infalibilidad en la ciencia: errores que costaron caro

Ā 

Aunque la ciencia se basa en la falsabilidad y la revisión continua, ha habido momentos en la historia en los que ciertas teorías se han considerado infalibles, impidiendo el avance del conocimiento. La creencia en la medicina medieval sobre la teoría de los "humores" de Hipócrates y Galeno fue considerada incuestionable. Esto llevó a prÔcticas dañinas como la sangría, que se trataba de la extracción de sangre para curar enfermedades, lo que en muchos casos debilitó a los pacientes en lugar de curarlos.

Otro caso es en la Unión Soviética, donde Trofim Lysenko promovió teorías agrícolas infalibles, rechazando la genética mendeliana. Stalin apoyó su visión, lo que llevó a hambrunas devastadoras, pues se impusieron métodos agrícolas fallidos sin posibilidad de crítica.

En alguno momentos cientƭficos negaron la teorƭa de la relatividad y la mecƔnica cuƔntica. Otros cientƭficos se resistieron a aceptar las nuevas teorƭas simplemente porque iban en contra del paradigma dominante.

El mismo Einstein rechazó algunos principios de la mecÔnica cuÔntica con la famosa frase "Dios no juega a los dados", negando el principio de incertidumbre, formulado en 1927 por el físico alemÔn Werner Heisenberg.

Este principio establece que es imposible conocer simultÔneamente y con total precisión la posición y la velocidad de una partícula subatómica, que la física cuÔntica confirmó.

Ā 

ĀæLas leyes universales para la fĆ­sica y la ciencia son infalibles?

Ā 

Las leyes universales en términos de la física y la ciencia no son infalibles en el sentido absoluto, aunque muchas sean extraordinariamente precisas y consistentes en sus aplicaciones dentro de ciertos marcos o perspectivas. Son descripciones de la realidad dentro de ciertos límites. Las leyes de la física no son verdades inmutables, sino descripciones de cómo funcionan los fenómenos naturales según el conocimiento actual. La ley de la gravitación universal de Newton funcionó perfectamente durante siglos hasta que la teoría de la relatividad de Einstein demostró que, en situaciones extremas, como cerca de un agujero negro, la gravitación newtoniana es solo una aproximación. Esto muestra que las leyes pueden ser reformuladas o refinadas con nuevas evidencias.

Por otro lado la infalibilidad depende del contexto. En la mecƔnica cuƔntica, lo que se consideraba una posible "ley universal" en el mundo clƔsico cambia cuando se examina cuƔnticamente. Esto indica que muchas "leyes" cientƭficas son contextuales y aplicables solo dentro de ciertos Ɣmbitos de la ciencia.

También la infalibilidad, estÔ sujeta a revisión. La ciencia avanza porque sus teorías y leyes pueden ser ajustadas con nuevos descubrimientos. La infalibilidad absoluta no es una propiedad de la ciencia, por el contrario, su fortaleza radica en su capacidad de autocorrección. Un asunto pendiente en las ciencias es que la mecÔnica cuÔntica y la relatividad general son dos marcos fundamentales de la física, pero aún no han sido unificados en una teoría completamente coherente, lo que sugiere que hay lagunas en nuestra comprensión.

Hoy en día, la confianza ciega en la ciencia sin considerar su carÔcter provisional puede llevar a errores. Durante la pandemia de COVID-19, la evolución del conocimiento sobre el virus mostró cómo la ciencia avanza corrigiéndose a sí misma, lo que generó confusión en quienes esperaban certezas absolutas. La idea de que la ciencia es infalible no solo es incorrecta, sino que puede ser peligrosa si impide la autocrítica y la corrección de errores.

Ā 

Infalibilidad económica y social: crisis y catÔstrofes

La creencia en la infalibilidad en el Ômbito económico ha llevado a decisiones desastrosas. Durante la Gran Depresión de 1929, muchos economistas y líderes creían que el capitalismo de libre mercado no podía colapsar. Sin embargo, la falta de regulación y la especulación descontrolada llevaron al mayor colapso económico del siglo XX, causando pobreza extrema y favoreciendo el ascenso del fascismo y el nazismo en Europa.

Las crisis del neoliberalismo extremo en algunos momentos de la historia han promovido la idea de que el mercado es infalible y puede autorregularse sin intervención. Esto ha llevado a crisis mundiales como la de 2008, cuando la desregulación de los mercados financieros provocó un colapso global, el fracaso del comunismo soviético, en la URSS y otros países comunistas, el que se dio porque se consideró que el sistema económico marxista-leninista era infalible, lo que causó economías ineficientes, escasez de alimentos y pobreza masiva.

Ā 

La infalibilidad en el poder es un peligro para la humanidad

Ā 

Desde el comienzo de la humanidad la infalibilidad ha sido una de las principales causas de guerras, dictaduras, persecuciones religiosas, desastres económicos y crisis científicas. La falta de cuestionamiento ha impedido el progreso y ha provocado sufrimiento innecesario.

La clave para evitar estos errores es promover el pensamiento científico y crítico y la posibilidad de cuestionar el poder. Asimismo, la separación de poderes y los sistemas democrÔticos con controles, el avance de la ciencia basado en que una verdad científica, el respeto a la diversidad de ideas y de la tolerancia religiosa y de distintas creencias. AdemÔs, un sistema económico equilibrado que evite los dogmatismos.

La historia nos ha enseñado que ningún líder, ideología, institución o teoría es infalible. La capacidad de reconocer los errores y corregirlos es la verdadera clave del progreso humano.

Ā 

Infalibilidad papal: dogma y fe

Ā 

Uno de los Ômbitos donde mÔs ha resonado el concepto de infalibilidad es en la religión. En el cristianismo, la Iglesia Católica ha sostenido la doctrina de la infalibilidad papal, declarada oficialmente en el Concilio Vaticano I en 1870. Esto ha sido un punto de debate tanto dentro como fuera del catolicismo, pues plantea la cuestión de si un ser humano puede poseer la verdad absoluta, la cual científicamente no existe.

En el Islam, la infalibilidad se atribuye a los profetas (isma), quienes, segĆŗn la tradición, no pueden cometer errores en la transmisión del mensaje divino. En el chiismo, la infalibilidad tambiĆ©n se extiende a los ā€œimanesā€, considerados ā€œguĆ­as perfectosā€.

En el judaĆ­smo, aunque no se proclama la infalibilidad de los rabinos, la TorĆ” es vista como un texto divinamente inspirado y, por lo tanto, sin errores.

Sin embargo, la historia ha demostrado que incluso las instituciones religiosas han corregido sus propias enseƱanzas eventualmente.

Ā 

El mito del lĆ­der supremo

Ā 

En las democracias contemporĆ”neas o en ā€œdictadurasā€ modernas, aunque el concepto de infalibilidad no es explĆ­cito, persiste en la forma en que algunos lĆ­deres carismĆ”ticos buscan presentarse como impecables. PolĆ­ticos que jamĆ”s admiten errores, lĆ­deres que indican que Dios los acompaƱa o le permitieron llegar al poder para salvar a su paĆ­s, practicando asĆ­ el mesianismo con campaƱas de desinformación, que buscan reescribir la historia y tratan de reconfigurarla con la percepción de su infalibilidad, en la actualidad. Uno de los tantos casos es el del presidente VladĆ­mir Putin. El patriarca Cirilo de MoscĆŗ, jefe de la Iglesia ortodoxa rusa, ha respaldado las elecciones de Putin, describiendo sus ideas como "un milagro de Dios". Otro caso de presidentes endiosados es el de Corea del Norte con la dinastĆ­a Kim, donde cualquier disidencia es considerada traición, y los errores del rĆ©gimen son atribuidos a enemigos internos o externos, nunca al lĆ­der.

Ā 

Infalibilidad en la Inteligencia Artificial: Āæel futuro del cero error?

Ā 

En la era digital, la inteligencia artificial (IA) ha reavivado el debate sobre la infalibilidad. Los sistemas de IA son diseñados para minimizar errores, y en ciertos campos, como el diagnóstico médico o el ajedrez, han superado a los humanos en precisión. Sin embargo, la IA no estÔ exenta de fallos. Los algoritmos pueden perpetuar sesgos, cometer errores en la interpretación de datos y carecen de la flexibilidad cognitiva humana.

El problema de la infalibilidad en la IA no es solo tƩcnico, sino Ʃtico. Si confiamos demasiado en sistemas automatizados, podemos caer en el falso concepto de que son infalibles simplemente porque no son humanos. La historia ha demostrado que incluso las mƔquinas mƔs avanzadas pueden equivocarse, desde fallos en sistemas de reconocimiento facial hasta errores considerables en decisiones financieras automatizadas.

Ā 

Infalibilidad en la cultura popular: la búsqueda del héroe perfecto

Ā 

En la cultura popular, la infalibilidad se refleja en la idealización de figuras públicas, desde celebridades hasta atletas. La sociedad tiende a construir mitos en torno a personas exitosas, presentÔndolas como modelos inmaculados. Sin embargo, cuando estas figuras cometen errores, la reacción suele ser extrema: o se les perdona incondicionalmente o se les destruye mediÔticamente.

En el Ômbito del entretenimiento, los superhéroes representan el ideal de infalibilidad. Un caso claro fue esta definición de un dios: Infinitamente fuerte, poderoso, bueno, con todos los poderes posibles, pero no se trataba del creador, sino de Superman. Para diferenciarlo surgió su debilidad, la kryptonita, aunque en tiempos recientes han evolucionado hacia personajes mÔs humanos y falibles. La narrativa contemporÔnea parece haber comprendido que la perfección absoluta no solo es inalcanzable, sino también poco atractiva.

Ā 

ĀæLa Divina Providencia del Universo o Dios es infalible?

Ā 

En las grandes religiones monoteístas como el cristianismo, judaísmo, e islam, Dios es considerado infalible porque es omnisciente. Según esta visión, Dios conoce y dirige el destino del universo con un propósito absoluto, aunque su plan pueda ser incomprensible En el islam, la noción de Qadar, o destino divino, implica que todo ocurre bajo la voluntad de AlÔ para los seres humanos, lo que refuerza la idea de infalibilidad, aunque el ser humano tenga responsabilidad moral sobre sus acciones.

En el cristianismo, TomÔs de Aquino argumentó que Dios, al ser omnisciente y omnipotente, no puede errar en su gobierno del mundo. Sin embargo, el libre albedrío introduce una paradoja, porque si los humanos tienen libertad para actuar, ¿cómo encaja esto en un ser divino que ya conoce el futuro sin fallas?

En el judaísmo, Yahvé es visto como perfecto, pero su acción en la vida humana puede ser interpretada como misteriosa y a veces contradictoria. En este estamento religioso, la infalibilidad de la Divina Providencia no se cuestiona, aunque sí la manera en que la percibimos.

En el concepto de un Universo con Conciencia la pregunta serĆ­a: ĀæPuede haber error en una entidad infinita o es infalible?

Si asumimos que el universo tiene una conciencia propia, como una especie de mente cósmica o conciencia suprema, y si esta conciencia es omnisciente y omnipotente, debería ser infalible. Sin embargo, ¿qué significa "error" para una entidad que abarca todo el conocimiento y todas las posibilidades?

Algunos enfoques del panteísmo, como el de Spinoza, se argumentó que el universo mismo es Dios, y todo lo que ocurre es parte de su esencia. No habría error en el Universo, solo ciclos, transformaciones y evolución. En el panenteísmo, donde Dios y el universo estÔn interconectados pero no son lo mismo, se podría argumentar que la conciencia del universo aprende y evoluciona, lo que implicaría que no es absolutamente infalible en un sentido clÔsico.

Desde una perspectiva mÔs científica, algunos sostienen que el universo parece operar con principios de autoorganización, donde no hay un plan infalible, sino un equilibrio dinÔmico basado en el caos y el orden, o la construcción y expansión, o la anarquía y destrucción.

Para quienes afirman que Dios no existe, no hay evidencia de que exista una providencia universal con un plan infalible, sino que el universo opera bajo leyes naturales con elementos de aleatoriedad y caos.

Ā 

ĀæLa voz del pueblo es la voz de Dios?: Āæes infalible?

Ā 

La frase "Vox populi, vox Dei" ha sido utilizada a lo largo de la historia con diferentes interpretaciones, tanto en contextos políticos como religiosos. A pesar de ello, la idea de que el pueblo sea infalible plantea varios problemas. Esta expresión aparece en la tradición cristiana, pero en su origen no se usó con un sentido absoluto. El erudito Alcuino de York (siglo VIII), consejero de Carlomagno, criticó esta idea, diciendo: "No se debe escuchar a quienes dicen 'La voz del pueblo es la voz de Dios', ya que el clamor de la multitud estÔ mÔs cerca del error que de la verdad." En el presente pensamos que el pueblo como entidad colectiva no es inherentemente infalible. En los sistemas democrÔticos, la voluntad del pueblo es el fundamento de la legitimidad del poder aunque, la historia ha demostrado que las mayorías pueden acertar o equivocarse y hasta suicidarse políticamente.

Ā 

Los casos de paĆ­ses que se equivocaron

Ā 

Estudiamos por primera vez el ā€œcaso argentinoā€ en CanadĆ”, a finales del siglo 20, porque algunos canadienses se preocupaban por no caer por el mismo derrotero que el paĆ­s austral Argentina, el cual participó en el libre mercado internacional a partir del siglo 19, en medio de la libre circulación de capitales, y la apertura comercial y, como era de esperarse, prosperó y se colocó como la sĆ©ptima economĆ­a mundial. Millones de europeos emigraron a Argentina, asĆ­ como millones de divisas se invirtieron en este paĆ­s. Su riqueza se comparaba a Alemania y Francia, y superior a Japón o Italia. Entonces, en los aƱos treinta, comenzó el ā€œsuicidioā€ de los argentinos: Una serie de golpes de estados les dieron el poder a los militares. Y luego, estuvo el coronel Juan Domingo Perón como ministro de varias carteras, para en 1946 participar en unas elecciones donde el pueblo votó por Ć©l. HabĆ­a nacido el ā€œperonismoā€ā€¦ y, desde ese momento, Argentina cambió, y nunca recuperó su riqueza, aunque ahora trata de recobrarla. Argentina se empobreció.

Alemania, también se suicidó literalmente, cuando en julio de 1932, el partido nazi encabezado por Adolf Hitler se convirtió en el partido con mÔs escaños en el Reichstag, permitiendo que su líder exigiera y lograra el cargo de Canciller de Alemania. En marzo de 1933 el Reichstag le otorgó a Hitler una ley habilitante de plenos poderes dictatoriales sin limitaciones constitucionales. Así, por la vía democrÔtica y electoral atentó contra su vida el pueblo alemÔn.

Igual, el pueblo austríaco siguió a Hitler. Fue a referéndum el 10 de abril de 1938 y respondió una sola pregunta: ¿EstÔs de acuerdo con la reunificación de Austria con Alemania y votas en favor de la lista de nuestro Führer?... según los datos oficiales el 99.73% de los austríacos votaron a favor de la anexión o Anschluss de Austria a la Alemania nazi. Es posible que la falta de condiciones democrÔticas hace que este porcentaje no refleje con precisión la verdadera voluntad del pueblo austríaco. Sin embargo, una buena parte de los historiadores señalan que no se puede considerar un referéndum libre y justo, pero, coinciden en que había un respaldo significativo y mayoritario a Hitler.

En Italia, ya electo diputado, el 16 de noviembre de 1922, Benito Mussolini se presentó en la CÔmara de diputados italiana y obtuvo el voto a favor, de la mayoría, como presidente del Consejo de ministros. El 24 de noviembre le fueron conferidos por el Parlamento plenos poderes con el fin de restablecer el orden.

Juan Domingo Perón, entonces dictador de Argentina, dijo que ā€œEl pueblo nunca se equivocaā€Ā en 1954. Luego, fue el expresidente de Venezuela Rafael Caldera quien lo repitió en 1983. Ellos no dijeron la verdad. Los pueblos sĆ­ se equivocan, yerran, y en demasiadas ocasiones han tenido esta conducta que los perjudica muy gravemente.

Creemos que algunas naciones han sido sojuzgadas, esclavizadas y tiranizadas por la fuerza. Alemania, Italia, Argentina o Venezuela han decidido con su voto su propio suicidio polƭtico, o han sido engaƱados por falsos lƭderes.

Fidel Castro, promovió en estampas la libertad de Cuba en contra de una dictadura militar. También se hizo ver como apoyado por la Virgen de la Caridad, una figura considerada la patrona de la mayoría del pueblo creyente cubano, y se jactó de ser una revolución cristiana, con rosarios y escapularios al cuello. Para que luego la revolución se declaraba comunista. A la postre Fidel Castro se pronunció como marxista, leninista y hasta estalinista.

En 1998, la mayorĆ­a de los venezolanos votaron por otro ā€œcomandanteā€, Hugo ChĆ”vez, quien despuĆ©s de eliminar el Congreso de la RepĆŗblica de Venezuela, creó primero una Constituyente, y mĆ”s tarde, la Asamblea Nacional de la RepĆŗblica Bolivariana de Venezuela, para que este ente a su absoluto servicio le otorgó, como a Hitler y a Mussolini, una ley habilitante facultĆ”ndolo con plenos poderes para hacer su revolución… AsĆ­ en Venezuela fue sin mĆ”scaras y sin engaƱos, el teniente coronel ChĆ”vez, lo dijo claramente: Si ganaba las elecciones destruirĆ­a los partidos y la forma de hacer polĆ­tica de lo que denominaba ā€œlas repĆŗblicas anterioresā€ a Ć©l, y llevarĆ­a a Venezuela al ā€œmar de felicidad’ de Cubaā€ā€¦ Ā”y lo hizo!...

Ā 

ĀæPor quĆ© van al ā€œsuicidio polĆ­ticoā€ los pueblos?

Ā 

El primer aspecto, es que los seres humanos somos seres racionales, pero muchos pueden perder el control de ellos mismos cuando se dejan llevar por sus emociones. Por esto, a la hora de elegir, de votar, predominan sus sentimientos sobre las decisiones fundamentadas en argumentos justos, lógicos, sensatos y legítimos.

El segundo componente, es que la mayoría de las personas tienen necesidades que dependen de la realidad política, económica y social del país que se habita, por lo que cada individuo tendrÔ que involucrarse en decidir quién lo gobernarÔ, con la esperanza de resolver algunos de sus problemas.

Ā 

El pueblo no es infalible, pero su voz si importa

Ā 

Si bien el pueblo tiene un papel fundamental en la toma de decisiones políticas y sociales, no es infalible. La historia demuestra que las mayorías pueden equivocarse, ser manipuladas o actuar en contra de la justicia y la razón.

Entonces, Āæla voz del pueblo es la voz de Dios? En un sentido moral o religioso, no siempre. La multitud puede actuar con justicia o con crueldad, y la verdad no depende de un voto mayoritario. Recordemos que ā€œel puebloā€ pidió la crucifixión de JesĆŗs de Nazaret.

En un sentido político, la democracia representa la voluntad del pueblo, pero no significa que todas las decisiones populares sean correctas. En un sentido científico, la verdad no depende de la opinión pública, sino de la evidencia y la investigación.

La clave estĆ” en reconocer que el pueblo puede ser un instrumento de cambio positivo cuando estĆ” bien informado y guiado por valores de justicia y racionalidad. Sin embargo, la infalibilidad es un ideal inalcanzable, no una caracterĆ­stica inherente a la voluntad popular.

Ā 

ĀæExiste la infalibilidad?

Ā 

Tradicionalmente, ha sido vista como un atributo de la perfección, pero al analizarlo desde distintos puntos de vista, podríamos llegar a la conclusión contraria que la verdadera perfección podría incluir la posibilidad de errores o imperfecciones dentro del sistema.

En tradiciones religiosas la perfección absoluta implica omnisciencia, omnipotencia e infalibilidad. Así, Dios, como ser perfecto, no puede equivocarse. Si se equivocara, significaría que le falta conocimiento o poder para evitar el error, lo que iría en contra de la idea de una divinidad absoluta y el Universo debería seguir leyes inmutables y armoniosas, sin fallas ni desviaciones.

Este enfoque tiene problemas cuando se aplica al mundo real, donde el cambio, la evolución y la incertidumbre parecen ser fundamentales de acuerdo a la física cuÔntica. Si analizamos la naturaleza del Universo, encontramos que los sistemas mÔs complejos y adaptativos funcionan precisamente porque pueden cometer errores y corregirlos. La evolución biológica ocurre gracias a mutaciones aleatorias, muchas de las cuales son errores en la replicación genética. Sin estas imperfecciones, la vida no se habría desarrollado.

En la física cuÔntica, la incertidumbre y la probabilidad parecen ser partes fundamentales de la realidad. Esto sugiere que el universo no sigue un diseño estrictamente determinista, sino que permite variaciones. De manera que un universo que fuera absolutamente infalible y rígido no tendría cambio ni crecimiento, lo que paradójicamente podría hacerlo menos perfecto.

Si trasladamos esto a la idea de Dios, podríamos preguntarnos: ¿No sería mÔs perfecto un Dios o Universo que permita la imperfección y el libre desarrollo del Cosmos, en lugar de uno que impone una infalibilidad absoluta?

Ā 

El paradigma de un Dios evolutivo y una perfección relacional

Ā 

Algunas corrientes han propuesto una visión alternativa. El panenteísmo considera que Dios y el universo estÔn interconectados, lo cual sugiere que la divinidad no es una entidad estÔtica, sino que evoluciona junto con la creación.

La teología del proceso, desarrollada por Alfred North Whitehead, plantea que Dios no es un ser inmóvil y perfecto en un sentido estÔtico, sino que se perfecciona y crece con el universo. En este marco, la perfección no radica en la infalibilidad absoluta, sino en la capacidad de adaptación y relación con la creación.

El libre albedrƭo tambiƩn juega un papel clave en este debate. Un Universo donde todo estuviera absolutamente determinado por una voluntad infalible no permitirƭa la libertad de decidir y de actuar.

En nuestro libro, ĀæQuĆ© o quiĆ©n es el Universo? expresamos la opción de que el Universo es un ser viviente y consciente, y creador de sĆ­ mismo y de todo cuanto existe en Ɖl. La perfección podrĆ­a estar en Su capacidad de equilibrar, y autorregular el orden e incertidumbre, estabilidad y cambio y permitirĆ­a la imperfección y el crecimiento de Su propia creación.

Definitivamente la verdadera perfección no estÔ en la infalibilidad absoluta, sino en la capacidad de trascender y aprender a través de la imperfección, lo que nos ayudaría a respondernos ¿Si estamos hechos a semejanza de Dios? o, ¿cómo y por qué no seríamos infalibles?

Para nosotros todo indica que la ā€œinfalibilidadā€ es una creación humana y no divina.

Ā 

Los libros antiguos

Ā 

¿Son sagrados o históricos? ¿Los escribió Dios o es su palabra, o fueron las narraciones de los autores de los libros?...

Las respuestas a estas dos preguntas varĆ­an. Para el catolicismo y el cristianismo y otras religiones que se basabas en uno o mĆ”s libros ā€œsagradosā€, estos pasan a ser una verdad absoluta en todos los aspectos, como lo hace el Vaticano que reconocen a la Biblia como ā€œla palabra de Diosā€. Para nosotros, en un aspecto la Biblia ha sido una guĆ­a moral en la Ć©poca en la cual se escribió cada pasaje, pero no lo es necesariamente en creencias, historia y ciencia. Obviamente no son escritos infalibles.Ā 


La palabra de Dios

Ā 

La BibliaĀ sea judĆ­a o cristiana, sea la TorĆ” o el Viejo Testamento no fue escrita por Dios, tampoco el Nuevo Testamento fue escrito por JesĆŗs de Nazareth, quien es considerado por los cristianos como el "hijo de Dios". Esta es la verdad, todos los libros sagrados han sido escrito por seres humanos que indican ellos mismos o sus seguidores haber sido ā€œinspiradosā€ por Dios. Los Cuatro Vedas, el Popol Vuh, Los Cuatro Libros ClĆ”sicos de Confucio, El CorĆ”n, El Tao Te King, Las Biblias, católica, judĆ­a, cristiana, el Zend-Avesta, el Libro de los Muertos, el Bhagavad GÄ«tā, el Libro del Mormón y otros tantos libros religiosos, todos —sin excepción— fueron escritos por personas, nunca por Dios. Sin embargo, judĆ­os, cristianos y católicos han considerado y afirmado que la Biblia es la "palabra de Dios". Pero, Dios nunca ha manifestado por sĆ­ mismo y en la misma Biblia que es su palabra, quien si lo dijo fue un ser humano: TomĆ”s de Aquino el que afirmó que "El autor de las Sagradas Escrituras es Dios".

Ā 

El diluvio universal

Desde su existencia consciente, la humanidad ha buscado respuestas a los fenómenos naturales que la rodean. En ausencia de la ciencia tal como la conocemos hoy, nuestros antepasados explicaron los eventos catastróficos a travĆ©s de narraciones simbólicas, muchas de las cuales han perdurado en los textos antiguos de distintas culturas. Uno de los relatos mĆ”s emblemĆ”ticos es el ā€œdiluvio universalā€, conocido por quienes siguen las religiones abrahĆ”micas y mencionado en la Biblia. El relato de NoĆ© describe cómo JehovĆ”, ante la corrupción de la humanidad, toma la decisión de purificar —¿genocidio? Āæinfalible?— la Tierra con un diluvio global, salvando Ćŗnicamente a NoĆ©, su familia y los animales que entraron en el arca.

En la epopeya de Gilgamesh, en los textos hindúes, Utnapishtim sobrevive a un diluvio enviado por los dioses, guiado por Enki, quien le ordena construir un barco. En la mitología hindú, el dios Vishnú, en su avatar de Matsya, un pez, advierte a Manu sobre una gran inundación, instruyéndolo para salvar la vida en la Tierra.

En las culturas precolombinas, los aztecas y los mayas también narraban mitos de inundaciones catastróficas como parte de ciclos de destrucción y regeneración del mundo.

Al analizar estos relatos, y sus distintos tiempos, desde una perspectiva psicológica, histórica y científica, se hace evidente que no estamos ante verdades absolutas, sino interpretaciones subjetivas de eventos naturales que fueron moldeadas por la cosmovisión de quienes las transmitieron. El patrón recurrente en estas historias sugiere que los diluvios fueron eventos reales, aunque locales, que marcaron profundamente la vida de distintas civilizaciones. Sin embargo, la interpretación de estos hechos varió según el prisma cultural y religioso de cada sociedad.

En aquel entonces, la percepción del mundo era limitada. La noción de un "universo" tal como la entendemos hoy era inexistente. Para los antiguos narradores, "todo se inundó" significaba que su mundo conocido —su valle, su ciudad, su comarca— habĆ­a quedado sumergido, sin que pudieran concebir que otras regiones del planeta estuvieran intactas.

Ā 

El problema de la infalibilidad de los libros sagrados

Ā 

El hecho de que distintos textos religiosos relaten un diluvio no implica que haya sido universal, ni que estos escritos sean infalibles. Lo que nos obliga a plantearnos si Āælos libros sagrados son la palabra de Dios o son interpretaciones humanas?

La realidad es que ningún Dios escribió directamente estos textos. Fueron seres humanos quienes, basÔndose en su cosmovisión, sus creencias y sus experiencias, acorde a su nivel del conocimiento de su época, plasmaron lo que consideraron manifestaciones divinas.

Incluso en la tradición cristiana, JesĆŗs de Nazaret, nació y murió siendo judĆ­o. No fundó una nueva religión y nunca escribió un evangelio. Los apóstoles se diseminaron a llevar las ideas de JesĆŗs en distintas locaciones, y fueron sus seguidores quienes, dĆ©cadas despuĆ©s de la muerte de los apóstoles, recogieron sus palabras y sus acciones en escritos que hoy forman parte del Nuevo Testamento, por ello cada Evangelio seƱala la palabra ā€œsegĆŗnā€ antes del nombre del apóstol.

Como en este artículo. la subjetividad es inevitable en toda narración humana. Cada relato pasa por el filtro de la cultura, la ideología y las limitaciones de las verdades de la ciencia de su época.

En la Edad Media, los monjes que copiaban la Biblia tampoco conocían la verdadera extensión del planeta ni la existencia de algunos continentes. No tenían noción de que la Tierra es una esfera dentro de un vasto universo. Para ellos, la idea de un diluvio "universal" no significaba que el agua cubría todo el globo, sino todo lo que ellos conocían. Por lo tanto, ¿podemos afirmar que la Biblia y otros textos sagrados contienen verdades absolutas? Desde una perspectiva científica, no. La ciencia nos muestra que no ha existido un diluvio global que cubriera toda la Tierra, aunque sí han sucedido grandes inundaciones regionales en distintos momentos de la historia geológica.

Ā 

¿Quiénes escribieron la Biblia u otros libros sagrados?

La BibliaĀ es una recopilación de textos escritos por diversos autores no infalibles a lo largo de miles de aƱos. En el Antiguo Testamento, los textos atribuidos a MoisĆ©s incluyen GĆ©nesis, Ɖxodo, LevĆ­tico, NĆŗmeros y Deuteronomio. Otros autores incluyen JosuĆ©, Samuel, JeremĆ­as, IsaĆ­as, Ezequiel, Daniel, Esdras, NehemĆ­as y David, este Ćŗltimo como principal autor de los Salmos. TambiĆ©n escribieron los profetas Oseas, Joel, Amós, AbdĆ­as, JonĆ”s, Miqueas, NahĆŗm, Habacuc, SofonĆ­as, Hageo, ZacarĆ­as y MalaquĆ­as. En el Nuevo Testamento, los Evangelios fueron escritos segĆŗn Mateo, segĆŗn Marcos, segĆŗn Lucas y segĆŗn Juan. Lucas tambiĆ©n aparece en Hechos de los Apóstoles. Las cartas o epĆ­stolas fueron escritas principalmente por Pablo de Tarso, incluyendo Romanos, 1 y 2 Corintios, GĆ”latas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón. Pedro, Santiago. Juan escribió 1, 2 y 3 Juan y el Apocalipsis. Judas escribió la EpĆ­stola de Judas. Aunque estos nombres son los tradicionalmente atribuidos a los textos, una buena parte de los expertos creen que algunos libros fueron escritos por comunidades o discĆ­pulos en nombre de sus maestros.

Ā 

Conciencia universal y premoniciones: Āæun mensaje divino?

Ā 

A pesar de las limitaciones de los antiguos narradores, hay un elemento intrigante en estos relatos: el papel de las premoniciones y la intuición humana.

En la historia de Noé, de Utnapishtim y de Manu, vemos figuras que parecen anticipar alguna catÔstrofe y prepararse para ella. ¿Se trata de un mensaje divino, de una intuición profunda o de un conocimiento empírico basado en la observación de la naturaleza?

Existen estudios en psicología y neurociencia que sugieren que el ser humano posee una capacidad de intuición avanzada, basada en la acumulación inconsciente de datos. Antes de un desastre natural, ciertos cambios en el clima, en el comportamiento de los animales o en la actividad geológica pueden ser percibidos de manera sutil, permitiendo a algunos prever lo que estÔ por ocurrir.

En este sentido, Noé, Utnapishtim o Manu podrían haber sido individuos que interpretaron señales naturales antes de la catÔstrofe. Sin embargo, en su contexto, la única explicación posible para ellos era que Dios o los dioses les habían hablado.

Esto nos lleva a una hipótesis mÔs profunda: la existencia de una conciencia universal, eterna, que puede ser captada por algunos individuos sensibles. A lo largo de la historia, muchas personas han afirmado recibir mensajes, visiones o premoniciones que han cambiado el rumbo de sus vidas. ¿Podría esto ser un reflejo de una mente cósmica o inteligencia superior que se manifiesta en el inconsciente humano?

Ā 

Del mito a la comprensión del Universo

Ā 

La creencia en la infalibilidad de los libros sagrados no resiste el anÔlisis histórico y científico. Sin embargo, su valor radica en su impacto moral y espiritual, mÔs que en su precisión fÔctica. Hoy, con un conocimiento mÔs amplio del cosmos y de la historia de la Tierra, ya no podemos aferrarnos a una lectura literal de estos textos. En su lugar, debemos entenderlos como intentos antiguos de explicar el mundo y de transmitir valores trascendentales.

Si queremos acercarnos a la verdadera dimensión de un Dios Universal, no podemos limitarnos a las palabras de libros escritos hace milenios, sino que debemos abrir nuestra mente a la exploración del universo, la ciencia, la conciencia humana y la búsqueda del conocimiento sin barreras ni dogmas.

Lo sagrado no estĆ” solo en los textos antiguos, sino en la capacidad del ser humano de seguir descubriendo, cuestionando y evolucionando. Dios o el Universo, nos sigue hablando…

Ā 

En el universo, la ciencia es su lenguaje y la intuición su voz

Ā 

Hoy, con los avances de la ciencia, podemos entender que, si Dios o el Universo es la suma de todos los conocimientos, su lenguaje no es otro que la ciencia, y su mensaje sigue estando presente, esperando ser descifrado a través de nuestra intuición y razón.

Cada ley de la física, cada ecuación matemÔtica, cada código genético que da forma a la vida son fragmentos de un mensaje escrito en un lenguaje que hoy estamos aprendiendo a leer. Antes, se creía que los fenómenos naturales eran expresiones directas de la voluntad divina, ahora sabemos que el cosmos opera bajo principios precisos como la relatividad, la mecÔnica cuÔntica y la evolución biológica. Estos no contradicen la existencia de una conciencia universal, sino que la revelan con mayor profundidad.

La expansión del universo, la armonía de las constantes físicas, la inteligencia de las células que construyen un organismo, la interconexión de todos los seres vivos en un equilibrio ecológico. Todo esto es evidencia de un diseño que no necesita milagros sobrenaturales para ser asombroso. Lo que antiguamente se interpretaba como intervenciones divinas, hoy lo comprendemos como parte de un sistema de leyes perfectas que rigen la existencia.

Ā 

La intuición es la capacidad de percibir la conciencia universal

Ā 

Aunque la ciencia es el lenguaje del Universo, no todos sus mensajes pueden ser comprendidos únicamente a través de la lógica. La intuición ha sido una herramienta con la que el ser humano ha percibido verdades antes de que pudieran ser demostradas. Es la chispa que impulsa al científico a formular una hipótesis revolucionaria, al artista a plasmar una obra maestra, al explorador a aventurarse mÔs allÔ de lo conocido. La intuición no es opuesta a la razón, sino complementaria, y es el canal por el cual podemos sentir la presencia de esa inteligencia suprema que nos rodea.

Dios, o el Universo, no dejó de hablar a la humanidad, simplemente, su mensaje debe interpretarse con las herramientas que hoy poseemos. La ciencia nos permite comprender su estructura, mientras que la intuición nos conecta con su esencia. Basta con observar las leyes del cosmos, la perfección de la naturaleza y la capacidad del ser humano para descubrir y crear.

Si Dios es la suma de todos los conocimientos, nuestra tarea es seguir explorando, cuestionando y evolucionando. La verdadera espiritualidad no estĆ” en repetir dogmas antiguos, sino en abrir nuestra mente y nuestro corazón al conocimiento infinito que sigue revelĆ”ndose en cada partĆ­cula, en cada galaxia y en cada idea que nos acerca un poco mĆ”s a la verdad y a la Divina Providencia del Universo. Si deseas profundizar sobre este tema o consultarnos, puedes escribirnos a psicologosgessen@hotmail.com. Que la Divina Providencia del Universo nos acompaƱe a todos. Nos vemos en la próxima entrega…

Ā 

Ā 

Ā 

Ā 

21

”Gracias por suscribirte!

Suscríbete a nuestro boletín gratuito de noticias

Únete a nuestras redes y comparte la información

  • X
  • White Facebook Icon
  • LinkedIn

© 2022 Informe21

bottom of page