¿Nuevamente estamos en peligro?
- Vladimir Gessen
- hace 9 horas
- 8 min de lectura
Europa toma la iniciativa en Ucrania mientras EEUU vuelve a la guerra con Irán: ¿Estamos entrando en una nueva etapa de riesgo letal global?... Dos conflagraciones, cuatro potencias nucleares y un equilibrio cada vez más frágil. Estos son los escenarios que nos preocupan a todos…
Europa toma la iniciativa en Ucrania
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Durante meses la atención internacional parecÃa desplazarse hacia el Medio Oriente. La guerra entre Israel e Irán, el enfrentamiento militar de estadounidenses y persas, y la permanente tensión en el estrecho de Ormuz ocuparon los principales titulares del planeta. Sin embargo, este 14 de julio ocurrió algo que probablemente será recordado como uno de los acontecimientos geopolÃticos más significativos de 2026. En ParÃs, durante la celebración de la Fiesta Nacional de Francia, el presidente Emmanuel Macron reunió a la denominada Coalición de los Voluntarios. Junto al primer ministro británico Keir Starmer, el canciller alemán Friedrich Merz, el presidente VolodÃmir Zelensky, y representantes de cerca de cuarenta paÃses aliados. Europa envió un mensaje polÃtico de enorme alcance: el respaldo militar a Ucrania continuará, independientemente de las incertidumbres que puedan surgir desde Washington. La presencia de soldados ucranianos desfilando por los Campos ElÃseos junto a tropas británicas, alemanas y francesas convirtió el desfile en mucho más que una ceremonia militar. Fue una declaración estratégica dirigida tanto al Kremlin como al resto del mundo: Europa está decidida a respaldar a Ucrania, con o sin el liderazgo de Estados Unidos. Pensamos que este acontecimiento trasciende el conflicto ucraniano. Por primera vez en mucho tiempo, Europa parece decirle al mundo que está dispuesta a asumir un liderazgo propio en materia de seguridad. Esa decisión no significa una ruptura con Estados Unidos, pero sà envÃa un mensaje claro: el liderazgo occidental ya no depende exclusivamente de quien ocupe la Casa Blanca, hoy Donald Trump… Casi simultáneamente, desde Washington llegaba otra noticia de enorme trascendencia. El presidente Donald Trump notificó formalmente al Congreso que las operaciones militares estadounidenses contra Irán se habÃan reanudado, invocando la War Powers Resolution. El contraste resulta evidente. Mientras Europa fortalece su compromiso militar con Ucrania independientemente de EEUU, evita involucrarse de la misma manera en la confrontación entre Estados Unidos e Irán. A diferencia del amplio respaldo polÃtico y militar que acaba de reafirmar hacia Ucrania, las principales potencias de Europa no han expresado un compromiso equivalente para acompañar militarmente a Estados Unidos en una eventual escalada contra Teherán.
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Irán y Ucrania: ¿Dos guerras o una?
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Por separado, ambos acontecimientos ya serÃan suficientemente relevantes. Juntos, dibujan un escenario completamente distinto. Como psicólogo siempre me ha interesado observar no solamente las acciones humanas, sino también los patrones que las conectan, sobre todo si Washington mantiene su respaldo militar a Ucrania mientras Moscú decide profundizar su cooperación estratégica con Irán. Recordemos que esta misma semana el presidente Donald Trump anunció el envÃo de nuevos sistemas y misiles Patriot a Ucrania. Esa decisión confirma —que más allá de las diferencias sobre el liderazgo occidental— Washington mantiene su compromiso militar con Kiev, mientras Europa incrementa simultáneamente su propio respaldo. Y cuando dos guerras —Irán y Ucrania— de semejante magnitud comienzan a intensificarse al mismo tiempo, el sistema internacional entra en un estado emocional muy parecido al que experimenta una persona sometida a estrés crónico: Aumenta la impulsividad, disminuye la capacidad de negociación, y cada decisión comienza a interpretarse como una prueba de fortaleza. La historia demuestra que las guerras rara vez permanecen aisladas. Tienden a influirse mutuamente. Cada frente modifica los cálculos estratégicos del otro. Cada escalada obliga a nuevos movimientos. Cada demostración de fuerza genera respuestas equivalentes. Eso parece estar comenzando a ocurrir nuevamente… Durante décadas, Estados Unidos fue el indiscutible centro de gravedad militar de Occidente. Lo que hoy observamos es un fenómeno distinto. Europa empieza a asumir un protagonismo estratégico mucho mayor, en su propia seguridad. Significa una creciente autonomÃa para actuar cuando considere que sus intereses vitales están en juego. El mensaje implÃcito parece claro: Ucrania constituye un asunto existencial para la seguridad europea… Mientras tanto, en Oriente Medio, Estados Unidos vuelve a involucrarse directamente frente a Irán. El resultado es inquietante, el mundo vuelve a tener simultáneamente dos grandes teatros de guerra donde intervienen, directa o indirectamente, cuatro potencias nucleares —Estados Unidos, Rusia, Francia y el Reino Unido— además de decenas de paÃses aliados. Más enormes industrias militares acelerando su producción… Como analista, estos acontecimientos nos obligan a ser prudentes. La historia demuestra que las guerras rara vez evolucionan exactamente como fueron planificadas. Si frente a una mayor presión militar, Rusia llegara a emplear un arma nuclear táctica, aunque fuera de alcance limitado, el mundo entrarÃa en un territorio desconocido. Nadie puede predecir con certeza la respuesta de las demás potencias nucleares. Francia y el Reino Unido forman parte de esa ecuación estratégica. Y cuando cuatro potencias nucleares coinciden, directa o indirectamente, en un mismo escenario bélico, el riesgo deja de ser exclusivamente regional para convertirse en una preocupación para toda la humanidad…
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La conducta humana
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Como psicólogo, estas informaciones obligan además a reflexionar sobre otro fenómeno menos visible. Las sociedades también se acostumbran a la guerra. Al principio cada misil conmueve. Después deja de sorprender. Finalmente, pasa a formar parte del paisaje informativo cotidiano. Ese proceso psicológico resulta obviamente peligroso porque reduce la percepción colectiva del riesgo precisamente cuando éste aumenta. Hoy no estamos ante una guerra mundial. Pero sà podrÃamos estar entrando en una etapa donde aumentan simultáneamente varios factores históricamente asociados con grandes conflictos internacionales como son el rearme acelerado, alianzas militares cada vez más sólidas, creciente rivalidad entre bloques, endurecimiento del lenguaje polÃtico, y la disminución progresiva de los espacios de negociación. La buena noticia es que la historia también ofrece otra enseñanza. Las mayores crisis internacionales no siempre terminan convirtiéndose en guerras globales.
La Guerra FrÃa atravesó momentos incluso más peligrosos y, pese a ello, prevaleció finalmente la racionalidad. Ojalá vuelva a no ocurrir una confrontación de esta naturaleza. Porque en un mundo donde existen miles de armas nucleares, inteligencia artificial aplicada al combate, sistemas hipersónicos, y capacidad de destruir infraestructuras crÃticas en cuestión de minutos, la paz ha dejado de ser simplemente un ideal moral. Se ha convertido en la decisión estratégica más inteligente que puede tomar la humanidad.
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Escenarios en la guerra en Ucrania e Irán
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Ucrania
Escenario 1 (más probable: 60-70%): Escalada militar sin victoria decisiva: El nuevo compromiso europeo de financiamiento, armamento y producción industrial permite a Ucrania sostener e incluso intensificar la guerra durante los próximos meses. Rusia responde incrementando sus bombardeos sobre infraestructura crÃtica y profundizando su ofensiva terrestre. Ninguna de las dos partes consigue una victoria estratégica, pero ambas elevan el costo del conflicto. El riesgo principal consiste en que aumente la presión sobre el Kremlin para recurrir a medidas cada vez más extremas, incluyendo la amenaza explÃcita del empleo de armas nucleares tácticas como instrumento de disuasión.
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Escenario 2 (probable: 25-35%): Negociación desde una posición de fuerza: Tras varios meses de intensificación militar y un enorme desgaste económico y humano, ambas partes concluyen que el costo de continuar supera los beneficios. Se abre entonces una negociación impulsada por terceros actores —Estados Unidos, TurquÃa, China u otros— pero no desde la confianza, sino desde el equilibrio del miedo. SerÃa un acuerdo imperfecto, probablemente acompañado por una lÃnea de separación militar y sin resolver definitivamente el conflicto.
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Irán
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Escenario 1 (probable: 55-65%): Conflicto prolongado y de intensidad variable: Estados Unidos mantiene ataques selectivos contra objetivos militares y nucleares iranÃes. Irán responde mediante misiles, drones y el empleo de fuerzas aliadas en la región —Hezbolá, milicias iraquÃes, hutÃes u otros actores— evitando, en lo posible, una guerra convencional abierta. La confrontación continúa durante meses con episodios de escalada y relativa calma, afectando los mercados energéticos y la estabilidad regional.
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Escenario 2 (probable: 25-30%): Negociación forzada tras demostración de fuerza:
Después de nuevas operaciones militares y de un significativo deterioro económico interno, ambas partes aceptan reabrir negociaciones sobre el programa nuclear iranÃ. Ninguno reconoce haber cedido, pero ambos buscan evitar una guerra regional de grandes dimensiones. El acuerdo serÃa limitado, temporal y sujeto a continuas tensiones.
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El escenario que nadie desea (menos probable, pero de mayor impacto): Aunque hoy no constituye el desenlace más probable, el mayor peligro consiste en que ambos conflictos comiencen a retroalimentarse. Una escalada simultánea en Ucrania y Oriente Medio podrÃa saturar la capacidad diplomática de las grandes potencias, incrementar la confrontación entre bloques, y elevar el riesgo de errores de cálculo. La historia demuestra que muchas guerras de gran escala no comenzaron porque alguien las planificó, sino porque una sucesión de decisiones aparentemente limitadas terminó escapando al control de todos. El verdadero riesgo no es únicamente Ucrania ni Irán, es más bien la coincidencia temporal de dos guerras que involucran, directa o indirectamente, a varias potencias nucleares y que pueden alterar el equilibrio estratégico mundial. Esa, a mi juicio, es la reflexión más importante.

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Al final...
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...quizás la mayor tragedia de la humanidad nunca haya sido su incapacidad para construir armas cada vez más poderosas. En eso hemos demostrado una inteligencia extraordinaria. La verdadera tragedia es que nuestro desarrollo moral, psicológico y emocional parece avanzar mucho más lentamente que nuestra habilidad para destruir.
Hoy hablamos de inteligencia artificial, de armas hipersónicas, de satélites militares y de arsenales nucleares capaces de borrar ciudades enteras en cuestión de minutos. Sin embargo, seguimos enfrentando nuestras diferencias con los mismos impulsos que acompañaron a nuestros antepasados hace miles de años, con el miedo, la desconfianza, el orgullo y la necesidad de derrotar al otro. Pienso que ha llegado el momento de comprender que el verdadero enemigo de la humanidad ya no se encuentra al otro lado de una frontera. Se encuentra también dentro de nosotros mismos. Porque el dÃa en que la civilización sea incapaz de controlar su propia agresividad, ninguna nación habrá ganado realmente la guerra. Ese dÃa habremos perdido todos… Hemos aprendido que las personas no siempre se destruyen porque odien profundamente a los demás. Muchas veces terminan destruyéndose porque dejan de comprender el valor inmenso de la vida. Quizás algo semejante pueda ocurrir también entre las naciones... Le pido a mi esposa MarÃa Mercedes Gessen que me dé su opinión al respecto y esto me dijo: "Mientras lo leÃa no podÃa dejar de pensar en algo tan sencillo como que ninguna madre, en ningún lugar del mundo, trae un hijo para que un dÃa muera en una guerra. Ningún niño nace soñando con empuñar un fusil. Ningún padre o abuelo desea terminar sus dÃas escuchando el sonido de las sirenas o de las explosiones. Sigo creyendo que la inmensa mayorÃa de los seres humanos desea exactamente lo mismo: vivir, amar, trabajar, formar una familia, ver crecer a sus hijos, envejecer en paz y ser feliz... Las guerras comienzan cuando unos pocos dejan de ver seres humanos al otro lado y empiezan a ver enemigos. Ojalá nuestros presidentes y comandantes en jefe, cualquiera sea su bandera o su ideologÃa, nunca olviden que cada decisión que toman puede cambiar para siempre la vida de millones de personas que jamás tendrán oportunidad de sentarse en la mesa donde esas decisiones fueron tomadas. Como mujer, como madre, como abuela y como psicóloga, solo puedo elevar una plegaria a la Divina Providencia para que prevalezcan la sensatez, el diálogo y la vida. Porque ninguna victoria militar compensará jamás el dolor de la humanidad detrás de una guerra"…
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Hoy hablamos de estrategias, de alianzas militares, de presupuestos de defensa, de misiles, de inteligencia artificial, de armas nucleares, de escenarios. Pero detrás de cada decisión polÃtica existen millones de rostros que nunca aparecerán en los mapas militares. Lo más importante no debe ser quién ganará la próxima guerra. Más bien si la humanidad conservará la suficiente sabidurÃa para impedir que esa temible conflagración ocurra. Porque la paz no representa una muestra de debilidad. Constituye, probablemente, la forma más valiente, la que más requiere de una elevada inteligencia, madurez y del mayor amor que nuestra civilización pueda ser capaz de alcanzar… Que la Divina Providencia Universal nos acompañe, apreciado lector… Si desea darnos su opinión o contactarnos puede hacerlo en psicologosgessen@hotmail.com...
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