Mujeres y divas de mediados del siglo XX recreadas por Jaime Albánez
- Aquilino José Mata

- hace 3 horas
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Bajo el título de Mujeres y divas en el lente de Jaime Albánez, las empresas cinearchivo de Bolívar Films y @mercantilbancouniversal acaban de lanzar una interesante iniciativa editorial. Se trata de una vistosa recopilación que reúne, en un lujoso e impecable volumen, imágenes inéditas del rol femenino en la Venezuela de mediados del siglo XX, compendio fotográfico que revela la versatilidad de Jaime Albánez, su autor, eminente profesional de dilatada trayectoria y cabal conocimiento de su oficio.
El libro muestra la presencia de mujeres en ámbitos como la televisión privada, entonces emergente, y retrata actrices, modelos, cantantes, locutoras, animadoras y bailarinas que marcaron pautas de belleza y personalidad. En otros ámbitos, también incluye retratos en estudio que reflejan la diversidad de rasgos heredados por generaciones, así como escenas cotidianas que enriquecen nuestra memoria visual de paisajes, arquitectura, moda y hábitos.
Las imágenes de estudiantes, enfermeras, mecanógrafas y deportistas evidencian el empoderamiento femenino en espacios educativos y laborales. La idea es reafirmar
la celebración de la mujer en la construcción de la sociedad venezolana, promoviendo la cultura como motor de desarrollo sostenible y como legado para las generaciones actuales y venideras.
El proceso de selección y conceptualización estuvo a cargo del curador Emilio Narciso y el cineasta e historiador Carlos Oteyza. Sobre esta iniciativa editorial se inauguró también una exposición alusiva en la galería de la sede principal del Banco Mercantil, ubicada en la planta baja de la Torre Mercantil de la caraqueña avenida Andrés Bello.
De esta manera, sus promotores reafirman su compromiso con la salvaguarda del patrimonio histórico y audiovisual del país. Y lo hacen al rescatar del ámbito privado archivos de incalculable valor para ponerlos al alcance de las nuevas generaciones.

La llamativa fotografía de Susana Duijm que ilustra la portada de esta apreciable obra es inédita, nunca antes había sido publicada, pues pertenece a la nutrida obra que dejó en sus archivos al morir el fotógrafo Jaime Albánez, la misma que su familia -a través de Teresa Albánez, su hija- donó al Cine Archivo de Bolívar Films.
Como autores de los textos que acompañan las gráficas figuran Vanessa Farina (directora de la Academia de Moda de la UCAB), Sagrario Berti (historiadora e investigadora de la fotografía), Inés Quintero (historiadora) y Carlos Oteyza, así como el autor de esta columna, quien en mi rol de periodista, crítico y cronista del espectáculo, escribí sobre la televisión, enfocada en los dos canales privados donde Albánez trabajó como fotógrafo: el canal 4 de Televisa (1953-1960), iniciativa del radiodifusor Gonzalo Veloz Mancera, y el Canal 8 de Cadena Venezolana de Televisión (1964), cuando era una televisora privada, fundada por la familia Vollmer hasta su estatización en 1976.
De las luminarias, innovaciones, programas y momentos, tanto de Televisa como del Canal 8 de CVTV, dejó constancia Jaime Albánez, un valioso legado, al que me referiré seguidamente, en apretado resumen, por tratarse específicamente del tema que abordé en el libro.
Mujeres y divas en los albores de la TV
De Televisa diré que desde su nacimiento, el 1º de junio de 1953, surgió con el sello de la innovación. Y en su vigoroso menú de propuestas la presencia de la mujer marcó un hito significativo. Irrumpió con novedades como el primer programa de cocina, conducido por una modesta y rolliza ama de casa, llamada María de Chapellín, conocida desde aquel momento como la Tía María. Otra novedad resaltante fue la primera serie de detectives, Los casos del Inspector Nick, estelarizada por Aberto Castillo Arráez, con María Luisa Sandoval -entonces
también primera diva del cine y el teatro- como su contraparte femenina.
Aura Rivas, a sus 19 años recién cumplidos, formó parte de la generación de actrices que inauguraron Televisa. Integraba un elenco al que pertenecían igualmente Gladys Cáceres, Violeta González, Aurora Mendoza, Berta Moncayo y Linda Olivier. Hubo también importadas estelares, como la española Liliana Durán, quien llegó desde México luego de una corta carrera en el cine azteca, así como su paisana María Luisa Lamata, quien atrapó pronto el acento venezolano en una demostración de su poderoso talento histriónico. De Argentina arribó Zoe Ducós, también para echar raíces entre nosotros.
Y cómo olvidar a Bambilandia, legendaria revista musical infantil que hizo historia en la pequeña pantalla bajo la dirección de la cantante y compositora ítalo-argentina Esther B. Valdés, junto a su esposo, Pedro M. Layatorre.

Cuando la proliferación de reinas de belleza en la televisión ni siquiera existía, Susana Duijm, Miss Mundo 1955, fue la precursora de este boom. Luego de su triunfo en Londres comenzó a aparecer en el Canal 4 y se convertiría en un personaje icónico de la pequeña pantalla nacional.
Mujer temperamental como pocas era Adilia Castillo, popular cantante de música venezolana, aunque su trabajo más destacado en Televisa no lo hizo como vocalista, sino en rol de actriz, en la adaptación de la novela de Rómulo Gallegos Doña Bárbara, producida por René Estévez en 1958. En el reparto estelar figuraba también Aura Rivas, como Marisela. En ese mismo ciclo galleguiano debutó una jovencísima Olga Henríquez en La Trepadora, en el rol de Victoria Guanipa, mientras Oscar Martínez lo hacía como el coplero Florentino Coronado en Cantaclaro.

Josephine Baker, la célebre vedette del cabaret, luchadora en la resistencia contra el nazismo en el París ocupado durante la Segunda Guerra Mundial, y activista contra la segregación racial en su natal Estados Unidos, vino dos veces a Televisa, en 1957 y 1959. En su segunda visita adoptó un niño wuayú, al que llamó Mara, que formó parte del grupo de 12 pequeños que adoptó en varios países.
La idea del fundador de Televisa era armar un equipo idóneo, que debía tener tal rango de suficiencia profesional, que les permitiera adaptarse al nuevo medio con propiedad. Bajo este criterio contrata a Jaime Albánez, no solamente como fotógrafo, sino también como iluminador. Hay que remarcar que en ambas facetas puso de manifiesto una habilidad indiscutible.
De Televisa al Canal 8

El 1º de agosto de 1964 surge una nueva televisora privada, bajo el nombre de Cadena Venezolana de Televisión (CVTV), Canal 8. Nace con un competitivo menú de telenovelas, musicales, noticieros y programas cómicos, con elencos de estrellas realmente atractivos. Entre su talento femenino resaltaban nombres como los de Chelo Rodríguez, María Gracia Bianchi, Peggy Walker, Susana Duijm, Carmen Victoria Pérez, Lila Morillo y Carmen Julia Álvarez. A Jaime Albánez lo llaman otra vez a trabajar como fotógrafo y registra con su cámara todo lo que de interesante hubiese que promocionar.
Programas de notoria calidad, como El Club del Clan, La Gran Revista del Jueves y El Show de Renny, con sus especiales grabados dentro y fuera de Venezuela, llegaron a ser un dolor de cabeza para la competencia.
La Gran Revista del Jueves se emitía en vivo y con público, en un estudio especialmente construido para ello. Por allí pasaron varias importantes figuras de la música. Una de ellas, Libertad Lamarque, quien desde su primera visita en 1946, en donde fue recibida por una entusiasta multitud en el aeropuerto de Maiquetía, reseñada por las cámaras de Bolívar Films, hizo de Venezuela parte de su itinerario obligado cuando salía de gira.
Chelo Rodríguez, equivalente a las Top Models de hoy (una denominación que entonces no existía), era una adelantada a su tiempo en lo que a estilo y glamour se refiere y brillaba como una de las imágenes femeninas por excelencia del Canal 8, al igual que Carmen Victoria Pérez y Susana Duijm, esta última ya más consolidada en su doble faceta de animadora, modelo y actriz.
De la cantera de El Club del Clan, el programa juvenil que acaparaba el rating durante su emisión, los sábados en la tarde, se imponían dos mujeres: Rosario Prieto, quien junto a los animadores José Hernández y Richard Herd sobresalía, por su chispa y simpatía, y Nancy Ramos, estrella de la canción descubierta en este programa junto a Trino Mora, otro buen hallazgo de esta producción que haría una carrera destacable.
Mención aparte para Peggy Walker, bella y elegante estrella de las telenovelas, que estelarizaba con el actor cubano Manolo Coego. Dentro del mismo género se hacía notar Carmen Julia Álvarez, protagonista de Simplemente María junto a Eduardo Serrano y José Luis Rodríguez, todo un suceso en lo que a melodramáticos se refiere, así como Lila Morillo, cabeza de elenco en María Mercé, la chinita.

Todos estos momentos transcurridos en Televisa y CVTV los registró Jaime Albánez, minuciosa y concienzudamente, lo que nos ha permitido reconstruir y forjarnos una idea aproximada de esa época inolvidable, tan bien recreada y presentada en este volumen de Mujeres y divas en el lente de Jaime Albánez, editado por Bolívar Films y el Banco Mercantil, donde las mujeres de mediados del siglo XX, dentro y fuera de la TV, son las protagonistas.



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