Madre venezolana espera a miles de caminantes en Costa Rica


María Fernanda Chacín Lorenzo (con mascarilla) en compañía de caminantes
Todos los días María Fernanda Chacín Lorenzo (con la mascarilla) recibe a caminantes en el terminal de autobuses en San José de Costa Rica.

María Fernanda Chacín Lorenzo perdió el número de hijos que tiene. “Muchos de ellos me llaman, me escriben o me mandan algún mensaje”


Es Caraqueña, tenía 15 años viviendo en Puerto La Cruz, estado Anzoátegui, cuando decidió migrar a Costa Rica el 5 de enero de 2005. En Puerto La Cruz conoció a su esposo y tuvieron a Carlos Guillermo, su único hijo de sangre.


Durante el paro petrolero ocurrido en Venezuela en el 2002, la pareja percibió una señal de la crisis que se avecinaba. Ella, odontóloga, tenía un consultorio con todas las especialidades y él era editor de una revista inmobiliaria. Ambos vieron en Costa Rica un buen mercado. Ella trató de hacer la reválida “pero… cuesta arriba como en todos los países para ejercer la profesión, entonces me dediqué a la gastronomía. Tengo mi emprendimiento desde hace 16 años. Se llama La cocina de May y durante la pandemia, hace tres años, abrí una pescadería virtual. Hago las ofertas por las redes sociales, los clientes me encargan y en los dos casos tengo un grupo de chicos venezolanos que me hacen el reparto y así ellos también se favorecen. Me reinventé y me sigo reinventando. Eso nos toca a los migrantes.”


"Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera..."


María Fernanda es un ejemplo de lo que decía Andrés Eloy Blanco en su poema Los Hijos Infinitos.


--Yo le he dicho a mi esposo que yo no sabía que tenía tantos hijos regados por el mundo desde que comencé en el 2019 con el apostolado para los caminantes porque todos me llaman, me piden la bendición. Me dicen madre… son mis hijos de corazón. Mis hijos venezolanos. Anoche me llamó una muchacha que yo ayudé a principio de este año y me llamó para saludarme y darme las gracias porque ya está trabajando en Estados Unidos. Me dijo que yo fui parte de la realidad de su sueño. Eso me emociona… lloro de emoción, lloro de tristeza pero soy feliz con la labor que estoy haciendo.


La labor social no es algo nuevo para María Fernanda. Ella cuenta que en Puerto la Cruz, como odontólogo, se organizaba y acompañada de un payasito y de otros odontólogos visitaba las comunidades cercanas, hacía labor social odontológica y repartía ropa y juguetes que le llevaban a su consultorio. Y una vez al mes visitaba, con el mismo equipo, la Unidad de Niños con Cáncer en el Hospital Razetti de Puerto La Cruz, donde también ejercía como odontólogo.


--Hace unos diez años, a Costa Rica, llegaba la migración en avión y con sus maletas. En el 2017, 2018 comenzamos a escuchar lo del Darién pero no era la locura actual. Fue entonces cuando decidimos crear una organización. Aquí hay un sacerdote venezolano, que tiene seis años en Costa Rica, su nombre es Juan Alberto Aguilera, de 32 – 33 años. Con él y otra venezolana amiga, Yuri Martínez, ayudábamos a las familias y decidimos crear el apostolado.


María Fernanda es devota de la Virgen de Coromoto, “soy sobreviviente de cáncer, tengo 15 años de sanación. Todos los tratamientos me los hicieron aquí en Costa Rica y por eso, mi esposo y yo decidimos hacerle la misa a la Virgen de Coromoto para agradecer por mi sanación, para orar por Venezuela y para que el pueblo maravilloso pueblo costarricense, que es muy creyente y muy católico, conociera a la Virgen de Coromoto. Comenzamos a trabajar en eso y de ahí surge el Apostolado Coromotano.

María Fernanda Chacín (a la derecha), acompañada de Odalys Castillo y Klaudia Ledezma.

--Eso le dio formalidad a lo que ya estábamos haciendo que era ayudar a familias venezolanas en situación de vulnerabilidad en Costa Rica, que son muchas. A esas familias las ayudamos permanentemente con comidas. Aquí las llaman “diarios” que es una compra de alimentos básicos; le damos pañales para los bebés. A veces me llaman pidiendo un colchón, una nevera…


La locura de los caminantes


El pasado 30 de septiembre, cuando realizamos esta entrevista, esperaban mil caminantes en San José de Costa Rica.


--La ayuda a los caminantes es otra rama del Apostolado porque no podemos abandonar a las familias en situación de vulnerabilidad y oficialmente se estima que en diciembre la cifra de caminantes estará por los tres mil diarios. ¡Es una locura!


Es tal el impacto de la migración que llega a Costa Rica, que el ministro costarricense de Relaciones Exteriores, Arnoldo Andre Tinoco, hizo un llamado para que la comunidad internacional apoye a su país en la gestión de la migración. En entrevista con la Voz de América afirmó que la migración proveniente de Nicaragua y Venezuela "está agotando los sistemas".


María Fernanda se refiere a varias organizaciones que ayudan a aliviar el peso de tan numerosa migración:


--Está la Organización Internacional de Migrantes, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Alianza de Venezolanos en Costa Rica (Alianza Vencr) que se enfocan mucho en la parte migratoria. Tienen abogados costarricense especialista en migración y ayudan los hermanos que están aquí para que estén legales. Ellos me mandan migrantes para que los apoye con ropa, comida… Hay infinidades de organizaciones.


Aparte de las organizaciones, María Fernanda se refiere a la actitud de personas naturales:


--Yo doy fe de la ayuda que este pueblo maravilloso presta a los caminantes. Yo recibo a diario cuatro o cinco llamadas de personas que no conozco pero conocen la labor y esas llamadas son para ofrecer colaboración. Y son colaboraciones inmensas. Hay una señora costarricense que todos los días nos da alimentos preparados para que nosotros los llevemos a la terminal donde recibimos a los caminantes. Estamos hablando de doscientos, doscientos cincuentas platos de comida. También está la dueña de una panadería que todas las noches nos dona la cantidad de panes que no fueron vendidos en el día.


También refiere la actitud del sacerdote Sergio Valverde, quien tiene tres albergues donde aloja a 200 venezolanos, a quienes todos los días da desayuno, almuerzo y cena.


Los venezolanos prevalecen entre los caminantes


Según un cálculo ligero de María Fernanda, de los caminantes que a diario llegan a San José de Costa Rica, “95 – 96 por ciento son venezolanos y el resto son haitianos, colombianos y ecuatorianos” y de ese porcentaje “no se queda casi nadie.”

El ministro Arnoldo Andre Tinoco, en las referidas declaraciones a la Voz de América, afirmó que en los últimos años han recibido unas 200 mil solicitudes de refugio que están en proceso, con poca capacidad administrativa para procesarlas y agrega que hay un tiempo de espera de más de ocho años desde que se presenta la solicitud para el examen del expediente.


La percepción de María Fernanda es que muy pocos aspiran quedarse en Costa Rica:


--No se queda ni el uno por ciento. Yo he ayudado a personas a las que les digo, quédense, quédense, yo los acompaño a migración para que tengan su cita e inmediatamente le dan su cédula de solicitud de refugio y a los tres meses tienen su permiso de trabajo. Y en esos tres meses de espera se puede trabajar porque los venezolanos ayudamos mucho con pequeños trabajos y a los tres meses cualquier empresa los puede contratar. Son pocos los que se quedan. La mayoría va en busca del sueño americano.


En esa búsqueda son muchas las tragedias que María Fernanda conoce, "hay días que lloro, porque tengo que drenar. En esos momentos le pido a Dios y a mi Virgen de Coromoto que me de sapiencia y le pido a Dios que tenga en su santa gloria a quienes han fallecido en el intento". Para María Fernanda, "Manos que dan siempre estarán llenas", como dice el slogan del apostolado.


Enrique Rondón Nieto