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Las piedras en los zapatos


Foto: Pixabay

La piedra en el zapato”. Es una expresión muy popular para destacar lo que estorba,

lo que molesta, o simplemente representa una tranca para avanzar hacia alguna meta

determinada. Apelando a ese refranero conocido, pudiéramos replantear los escollos

que mantienen en jaque a la inmensa mayoría de los venezolanos y que deberían ser

los puntos destacados en cualquier agenda de trabajo que se planteen tomar en

cuenta los gobernantes llamados a tomar las riendas del país.


La inflación es una de esas piedras que no dejan vivir en paz a las familias venezolanas.

Ese fenómeno persigue a la gente en todas partes. Si usted va al mercado, aparece la

inflación remarcada en las latas de sardinas, en los paquetes de harina, en los potes

de leche, en definitiva es una liebre que salta por todos lados. Si del mercado se va a

una farmacia, olvídese de los remedios porque estarán, seguro, subidos de precio y por

lo tanto lejos del alcance del poder adquisitivo de su bolsillo.


Otra piedrita o piedrota es la devaluación. Hermana de la de arriba. Se encarga de

triturar los salarios, ya de por si paupérrimos. Ese es otro de los problemitas que

afrontan a diario los venezolanos. Por una parte porque no se sabe a ciencia cierta cuál

es nuestra moneda. Han sido tantas las ocurrencias de la “bendita revolución”, que no

atinamos a saber realmente, cuál es nuestro signo monetario. Le cambian de nombre

en intérvalos y eso, agregado al devaluado alcance de esos salarios que tienen a la

ciudadanía dependiendo de asignaciones insultantes, si nos atenemos a las tablas

comparativas con otros salarios de los países de nuestro continente. Son salarios de

hambre. Más nada que decir.


La escasez de productos. Es la hermana gemela de los anteriores piedras. Todo porque

en un país en donde se han cerrado miles de fabricas, en donde se insiste en aplicar

controles de precios, en donde no hay seguridad jurídica y con base a códigos volátiles

cualquier uniformado o funcionario con “chapa revolucionaria” le puede clausurar su

negocio o arrebatar sus bienes, es imposible que haya producción y productividad. Por

eso hacer una lista de compras es una fantasía, primero, por los costos y a eso se liga la

falta de la mayoría de esos productos, salvo en los bodegones a donde puede ingresar,

eso sí, con muchos verdes para poder pagar lo que se quiera llevar.


Otro camino empedrado es el que conduce a la quimera de pretender disfrutar de

servicios públicos eficientes. En ese camino los usuarios van acumulando piedras para

hacer una montaña de dificultades. No hay luz en el país con decenas de plantas

Termoeléctricas construidas a billetazo pero que no funcionan bien. No hay agua

porque los acueductos están siendo mal mantenidos. No hay gas porque el colapso de

la empresas encargadas de esos menesteres fue politizada y ¡zas se acabo la bombona!

No hay gasolina en el país con las más grandes reservas de crudo del planeta. ¡Que

locura!, diría el comediante Moncho Martínez.


La inseguridad pelea por continuar siendo la reina de las piedras en los zapato de los

venezolanos. La noticia más reciente fue el brutal atraco del que fue víctima nuestra

Rummy Olivo. No se conformaron con arrebatarle sus bienes, sino que fueron más allá

y casi le quitan la vida a nuestra cantante del folclore vernáculo. De ese caso se sabe

por ser una figura publica, pero es de suponer las miles de mujeres y hombres que han

sido blanco de las garras del hampa, en un país en donde los primeros delincuentes

son los que usurpan las instituciones gubernamentales.


Todo este relato conduce a concluir en que la gran piedra del zapato de los

venezolanos tiene nombre y apellido: se llama Nicolas Maduro!


Mitzy C. de Ledezma

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