La triste historia de Noelia Castillo, la joven de 25 años
- Leonor Jorquera

- 27 mar
- 4 Min. de lectura

Noelia Castillo, la joven parapléjica de 25 años que había pedido la eutanasia, ha fallecido el jueves 26 de marzo, después de recibir la muerte asistida en su habitación de la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes. Noelia es la paciente más joven de España en recibir la eutanasia y la sexta paciente psiquiátrica de Cataluña en pasar por este procedimiento.
Su eutanasia debió llevarse a cabo hace dos años, el 2 de agosto de 2024, pero una orden judicial paralizó el procedimiento in extremis a petición de su padre. Durante dos años, el hombre ha intentado de la mano de Abogados Cristianos impedir la muerte asistida de su hija y ha llevado su demanda hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), sin éxito.
“Me intenté suicidar varias veces”, confiesa en la entrevista, en la que repasa los episodios que han marcado su vida. Según explica, el origen de su deterioro se sitúa en una etapa en la que, asegura, “todo se torció”, con experiencias traumáticas que, afirma, fueron determinantes.
Un relato marcado por la violencia sexual y el trauma
Noelia asegura haber sufrido dos agresiones sexuales. La primera, según su testimonio, se produjo por parte de su entonces pareja. “Al día siguiente me lo contó entre risas. Yo en el momento sentía algo, pero estaba dormida porque me había tomado pastillas para dormir”, relata.
La segunda fue, según explica, una agresión sexual múltiple. “Sufrí una agresión sexual de tres chicos. Nunca lo denuncié porque fue días antes de tirarme por el balcón”, afirma. Ese episodio, unido al resto de circunstancias personales que describe, precedió al intento de suicidio que terminó con su caída desde un quinto piso y le provocó una paraplejia en 2022.
A partir de ese momento, lejos de revertir su situación, comenzó un proceso que, según su relato, agravó su malestar. La joven explica que convive con trastornos de salud mental diagnosticados. “Tengo TOC y TLP”, señala, en referencia al trastorno obsesivo-compulsivo y al trastorno límite de la personalidad.
Dolor físico y sufrimiento psicológico
En la entrevista, Noelia describe una vida atravesada por el dolor constante. Asegura que a las secuelas físicas de su estado se suma un sufrimiento psicológico que arrastra desde hace años. “No puedo más con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”, explica.
Desde los 13 años está en tratamiento psiquiátrico, pero, según afirma, no ha conseguido recuperar el deseo de vivir. “No tengo metas ni proyectos, siempre he visto mi mundo muy oscuro”, sostiene. Esa percepción se traduce, dice, en una falta total de motivación: “No tengo ganas de nada. De salir, de comer, de dormir, de nada”.
La joven reconoce que intentó quitarse la vida en varias ocasiones, una de ellas la que derivó en su actual situación de paraplejia. Desde entonces, asegura que su decisión ha sido firme. “Simplemente quiero irme y dejar de sufrir”, afirma.
El apoyo de su “yaya”
Uno de los momentos más significativos de la entrevista se produce cuando Noelia aborda cómo comunicar su decisión a su abuela. La joven explica que quería ser ella quien se lo contara, aunque finalmente descubrió que ya lo sabía. “Siento alivio porque no sabía cómo decírselo”, admite.
Durante la conversación, su “yaya” interviene en pantalla con un mensaje de apoyo que introduce un tono distinto en el relato. “La yaya lo sabe todo y estoy contigo, sabes que una vez ya lo hablamos, que estaremos juntitas. No tardaremos mucho, que ya sabes que soy mayor. Y seremos felices, muy felices. Te quiero, mi niña”, le dice.
Soledad y enfrentamiento familiar
El testimonio de Noelia también está atravesado por un sentimiento persistente de soledad. “Siempre me he sentido sola”, asegura, al tiempo que describe una relación compleja con su entorno familiar a raíz de su decisión.
Su padre ha encabezado durante estos dos años una batalla judicial para impedir la eutanasia, sin lograrlo. Según relata, este se ha negado a acompañarla tanto el día de la eutanasia como en su entierro y llegó a decirle que para él “ya está muerta”. “No entiendo por qué me quiere viva si no me hace caso”, afirma la joven.
Noelia recuerda también cómo reaccionó su padre cuando le comunicó su decisión. “No ha querido escucharme”, señala. “Mi padre reaccionó con gritos”.
El conflicto adquiere una dimensión aún más compleja si se tiene en cuenta que fue él quien presenció el intento de suicidio que dejó a la joven parapléjica. “Mi padre me vio caer y no pudo hacer nada, pero después de todo lo que ha hecho, no me siento mal”, asegura.
En paralelo, la postura de su madre ha evolucionado hacia una aceptación marcada por el dolor. “Mi madre me dijo que igual que me ha visto nacer, me quiere ver cerrar los ojitos. Pero la respuesta es no”, relata la joven.
Pese a la oposición familiar, Noelia ha logrado el respaldo de todas las instancias judiciales. El Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional avalaron la legalidad del proceso, y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos rechazó recientemente paralizar cautelarmente la eutanasia, lo quepermitió fijar la fecha..
La joven ha fallecido sola y después de despedirse de su madre, tal y como deseaba, en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes donde estaba ingresada y que consideraba como su “zona de confort”, según expresó en una entrevista en el programa Ahora Sonsoles. Con información de infobae.com



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