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La Guerra Federal: sueƱo de igualdad

El reto sigue siendo el mismo: hacer que ese federalismo no sea solo un concepto en papel,
El reto sigue siendo el mismo: hacer que ese federalismo no sea solo un concepto en papel,

El pasado 20 de febrero, se cumplieron 167 años desde que el estallido de un cañón en Coro no solo anunció la toma de un cuartel; marcó el inicio del conflicto civil mÔs devastador de nuestra etapa republicana: la Guerra Federal. Para entender por qué este día es feriado y qué significa esa palabra Federación que leemos en nuestro escudo nacional, debemos mirar mÔs allÔ de las fechas y enfocarnos en la lucha por la dignidad de un pueblo que se sentía traicionado por sus libertadores.


Tras la disolución de la Gran Colombia, Venezuela quedó bajo el control de una élite conocida como los "oligarcas". Aunque se había logrado la independencia de España, la estructura social apenas había cambiado. Los campesinos, los afrodescendientes que habían sido esclavizados y los soldados que derramaron su sangre por Bolívar, se encontraron con un país donde la tierra y el crédito estaban monopolizados por un pequeño grupo en la capital y los puertos principales.


Aquellos que cabalgaron juntos en la independencia, ahora eran los opresores. Las leyes económicas de 1834 fueron el detonante; los pequeños propietarios perdían sus tierras ante los prestamistas. El "Grito de la Federación" no fue un capricho político, fue un clamor por la justicia social. El lema "Tierras y hombres libres" se convirtió en el grito de una masa desposeída que veía en la Federación la única vía para dejar de ser ciudadanos de segunda.


Lo que comenzó aquel 20 de febrero se extendió por cinco años. Fue una guerra de guerrillas y de una crueldad que marcó a generaciones. Un punto de inflexión fue la Batalla de Santa Inés (diciembre de 1859), donde se aplicó una estrategia de retroceso y emboscada que aniquiló al ejército centralista.


Sin embargo, la desaparición del liderazgo principal en San Carlos cambió el rumbo del conflicto. Lo que empezó como una revolución social profunda, terminó siendo manejado por líderes mÔs dispuestos a la negociación política que a la transformación radical. Se cumplió una vez mÔs la amarga verdad: en la política no existen amistades sinceras, y los ideales suelen sacrificarse en las mesas de negociación. Aun así, la fuerza del movimiento fue incontenible, obligando a firmar el Tratado de Coche en 1863.


El triunfo federalista se plasmó en la Constitución de 1864, una de las mÔs avanzadas de su tiempo, estableciendo pilares que aún hoy defendemos:


  • Abolición de la Pena de Muerte: Venezuela fue pionera mundial en este sentido.

  • El Derecho al Voto: Se estableció el sufragio universal (masculino en aquel entonces), eliminando requisitos de propiedad.

  • Descentralización: Las provincias se convirtieron en Estados Soberanos, naciendo los Estados Unidos de Venezuela.


Hoy, en este 2026, cada vez que leemos en nuestro escudo "20 de febrero de 1859", debemos recordar que esa fecha representa la búsqueda de la igualdad. La Federación no fue solo un cambio de nombre; fue la promesa de que el poder no debe estar concentrado en pocas manos.


El reto sigue siendo el mismo: hacer que ese federalismo no sea solo un concepto en papel, sino una realidad donde cada ciudadano, desde las costas de Falcón hasta las montañas andinas, sienta que es dueño de su destino y que la traición de los ideales es el único enemigo al que siempre debemos vigilar.




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