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La feliz vida secreta de Perry Mason

hace 38 minutos
3 min de lectura
Raymond Burr pudo mantener su vida de pareja en secreto porque era muy querido y respetado.
Raymond Burr pudo mantener su vida de pareja en secreto porque era muy querido y respetado.

El actor canadiense Raymond Burr (1917-1993) tuvo en vida un enigmático secreto. Habitual del cine negro, conocido por sus papeles de villano en películas como La ventana indiscreta, llegó a ser una de las estrellas más populares de la historia de la televisión, como protagonista de dos exitosas series dramáticas: Perry Mason y Ironside, que se emitieron prácticamente sin interrupción durante 20 años.


Pero el histrión llevaba una vida secreta como homosexual, en una época de Hollywood en la que revelar esta íntima preferencia habría significado el fin de su carrera. Para proteger su secreto, Burr inventó mediáticamente un pasado trágico. Afirmaba haber enviudado dos veces: dijo que su primera esposa murió en un accidente aéreo y que su segundo matrimonio terminó con la temprana muerte de su cónyugue a causa del cáncer. Y también hablaba de un hijo fallecido: Michael, de 10 años, que perdió la batalla contra la leucemia. Ni las esposas ni Michael existieron jamás.


Estas mentiras se perpetuaban una y otra vez, hasta que el autor estadounidense de libros biográficos, Michael Seth Starr, publicó en 2008 Oculto a plena vista: La vida secreta de Raymond Burr, en el cual examina la totalidad de la carrera y la vida personal del protagonista de Perry Mason, incluyendo sus 35 años junto a su pareja, el actor Robert Benevides.


Starr entrevistó a 30 personas que conocieron o trabajaron con Burr, incluida su compañera de reparto en Perry Mason, Barbara Hale, con quien tenía una relación muy cercana.


El autor describe la vida de Burr y Benevides juntos en California y en su isla privada en Fiji, en el Pacífico Sur. Juntos construyeron un imperio empresarial que incluía una galería de arte, una productora de cine y televisión, un viñedo y un vivero de orquídeas.


El libro también narra la lucha del actor contra el cáncer y sus últimos días en 1993. Tenía 76 años cuando falleció. Burr legó su patrimonio a Benevides, quien continuó administrando el viñedo y cultivando orquídeas hasta su muerte en 2024. Como homenaje, Benevides le cambió el nombre al cultivo de uvas en honor a su fallecida pareja.


En la época de Burr, la gente no era tan abierta. Starr decía que el actor pudo mantener todo en secreto mientras vivió porque era muy querido y respetado. Incluso la famosa columnista de chismes, Hedda Hopper, que no dudaba en referirse a otros actores como “solteros empedernidos”, lo defendió en sus columnas. El hijo de Hopper, William, se convirtió en miembro habitual del reparto de Perry Mason y fue nominado a un Emmy por su papel del investigador Paul Drake en la serie.


Además de sus dos Emmy al mejor actor en una serie dramática por su interpretación de Perry Mason, destacó por una trayectoria de reconocimientos que atestiguan su consistencia artística. Recibió otras siete nominaciones repartidas entre Mason e Ironside, incluyendo candidaturas a los Globos de Oro. Fue reconocido también con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood, como un testimonio duradero de su impacto en la cultura popular.


Como se aprecia, la vida de Raymond Burr se desenvolvió entre una larga labor artística e iniciativas filantrópicas y empresariales, paralelamente con una discreta esfera personal que muy pocos conocieron hasta su muerte.


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