Juan Vicente Torrealba definió un estilo y marcó una época
- Aquilino José Mata
- hace 2 horas
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Aunque creció y vivió su infancia y adolescencia en el llano, Juan Vicente Torrealba nació en Caracas. “Mi familia venía a la capital a pasar cortas temporadas y en una de ellas nací yo, el 20 de febrero de 1917, cerca del Nuevo Circo, entre las esquinas de Tejar y Rosario. A los ocho meses me llevaron al llano, al hato Banco Largo, cerca de Camaguán. Ese hato lo fundaron los Torrealba, venidos de España antes de la Independencia, y nosotros, los Torrealba Pérez, éramos la octava o novena generación”.
El maestro del arpa, una de las referencias fundamentales de nuestra música, fallecido el 2 de mayo de 2019, a los 102 años de fructífera existencia, recordaba aquellos años con particular lucidez.
-Yo crecí con la música llanera en Banco Largo. Nos dormían con música de arpa, cuatro y maracas. Recuerdo que tendría yo ocho años, cuando un tío nos llevaba a Camaguán, a orillas del río, donde se formaban fiestas con cantantes e intérpretes llaneros. Yo me sentaba al lado de la pista, y me quedaba extasiado oyendo y empapándome de buenos artistas. Poco después aprendí a tocar guitarra. Así estuve hasta 1948, cuando decidí venirme a la capital con la finalidad de hacerme una economía propia, pues lo que producíamos en el hato era de varios hermanos.
-Empecé en 1949 en la Radio Nacional de Venezuela, tocando guitarra. Interpretaba música llanera y valses tradicionales, como Adiós a Ocumare. Allí conocí a una gran dama, doña María Luisa Escobar, compositora y encargada de las relaciones públicas de la radio. Ella me dijo: “Su música es muy bonita profesor -así me llamaba-, pero usted debe darla a conocer”.
-¿Y cómo llega a tocar el arpa y dejar la guitarra?
-Por consejo de la misma María Luisa Escobar. Ella me convenció de que esa música lo lógico era que se tocara con arpa, en lugar de guitarra. Yo había dejado un arpa en el hato Banco Largo y la fui a buscar. Aprendí en el llano a rasgarla, pero era algo elemental, muy poquito. Estuve como dos semanas practicando, aprendí a tocar sobre la marcha, yo fui mi propio maestro, y así afloraron las composiciones que luego serían populares.
Una de sus primeras creaciones fue Concierto en la llanura. “Después vinieron las cantadas. Para ello, usé cantantes como Mario Suárez, que era un intérprete extraordinario. Su voz para las tonadas, como Campesina, Madrugada llanera y La paraulata era sencillamente increíble. Después tuve a Rafael Montaño en los ritmos 'cortados' y luego a Héctor Cabrera en los temas más poéticos. Por mi grupo pasaron también mujeres, como Marisela, Magdalena Sánchez y Pilar Torrealba -que no tiene nada que ver conmigo, - y Rudy Hernández, quien viajó conmigoen una gira por España."
-¿Las canciones de esa etapa que pegaron más fuerte?
-La primera fue Rosa Angelina, que cantaba Mario Suárez. Pero todo lo que yo componía pegaba. Los años 50 fueron míos, con canciones como Desilusión, La potranca zaina, Rosario, Muchacha de ojazos negros, Junto al Jagüey, Sabaneando, Solo con las estrellas… lo que componía gustaba, y entre ellas hubo varias dedicadas a regiones venezolanas, como Valencia, Barquisimeto, Guayanesa y Esteros de Camaguán. Fueron muchas.
Luego de esa etapa estelar, en 1960 empezó a hacer giras a España, México, Colombia e Inglaterra, entre otros muchos países. Ya a estas alturas había madurado como concertista, por lo que su repertorio, desde entonces, más elaborado, era predominantemente instrumental.
“¿Que si he influenciado a otros compositores? Yo creo que sí. Chelique Sarabia lo ha dicho abiertamente. Él me contó que cuando se quiso meter a compositor, no sabía qué hacer con la métrica. Entonces agarró una canción mía, Isabel, le quitó la letra, le hizo otra y después le quitó la música y le adaptó la de él. Así nació Cuando no sé de tí. Hugo Blanco, y lo vine a saber después de viejo, es una de las personas que más me admira. Yo a ellos dos los aprecio muchísimo”.
“Cuando empecé no sabía hacer letras, por lo que tuve la colaboración de Germán Fleitas Beroes, que era de Camaguán y tenía la misma visión del llano que yo. Entre otras, él escribió Guayanesa y Esteros de Camaguá”. A Ernesto Luis Rodríguez también lo utilicé. Era un poeta fabuloso. Cuando compuse Valencia, recurrí a él para la letra, y ahora esa canción los valencianos la tienen como su himno popular. También escribió Rosario, Por el camino real, Junto al jagüey y Secretos de amor, entre las que recuerdo”.
-¿Qué satisfacciones siente que ha conseguido con su música?
“Una de mis grandes satisfacciones ha sido recibir en 2015 el premio Grammy Latino como reconocimiento a mi trayectoria”.


