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Este domingo Perú elije presidente en segunda vuelta

Esta es la cuarta vez que Keiko Fugimori va a una segunda vuelta en la búsqueda de la Presidencia de Perú. Foto: X @agusantonetti
Esta es la cuarta vez que Keiko Fugimori va a una segunda vuelta en la búsqueda de la Presidencia de Perú. Foto: X @agusantonetti

Perú vuelve a las urnas este domingo 7 de junio para elegir a su nuevo jefe de Estado, en un duelo electoral entre las dos corrientes de pensamiento más populares del país: el fujimorismo conservador de Keiko Fujimori y el “castillismo” socialista con Roberto Sánchez como nuevo representante. Ante la fragmentación del voto, ambos candidatos aspiran a conquistar a un votante de centro, para lo que han moderado sus discursos.


Esta segunda vuelta viene precedida de unas primeras votaciones presidenciales el pasado 12 de abril, que se distinguieron por una amplia gama de posibles candidatos, nada menos que 35. Algo nunca visto en la historia del país y que llevó a la fragmentación del voto y a que ninguno de los posibles mandatarios alcanzara 20% de los votos.


Ahora, 27 millones de ciudadanos peruanos deben decidir quién les gobernará durante los próximos 5 años. Será la cuarta vez en la contienda en segunda vuelta de Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, que gobernó entre el año 1990 y el 2000. En las tres ocasiones anteriores, la peruana de ascendencia japonesa fue derrotada por el otro candidato.


Un mes de recuento y un exceso de candidatos


La primera fase de estas elecciones estuvo marcada por un largo recuento electoral. Llegó a pasar un mes desde el inicio del conteo hasta que el 17 de mayo el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) confirmó en una proclamación oficial que los partidos políticos Fuerza Popular (Fujimori) y Juntos por el Perú (Sánchez) habían sido los más votados.


En total, Keiko obtuvo 17% de los votos, aproximadamente 2,8 millones; mientras que Roberto Sánchez se ganó a 12% de los electores, poco más de dos millones, en una sorprendente remontada al candidato de extrema derecha Rafael López-Aliaga, en una distancia de apenas 20.000 votos. "Esto nos lleva a una situación en la que más de 70% de los electores no votó por ninguno de los dos candidatos que ahora están en la segunda vuelta", explica Alonso Cárdenas, analista político y profesor de Ciencia Política en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya de Lima.


La treintena de posibles presidentes hacía que la segunda vuelta fuese inevitable: para que el jefe del Estado sea elegido en esta primera fase es necesario más de 50% de los votos. Ahora, ambos deben ganarse el voto de esa amplia mayoría del electorado, que se decantará por uno de ellos no por convicción, sino por elegir el "mal menor", como aclara Cárdenas. "En Perú, los ciudadanos no votan por convicción, sino por los 'antis', por rechazo a la opción contraria".


Giovanna Peñaflor, gerente de la empresa de estudios de opinión peruana IMASEN, señala que este alto número de candidatos se debe a un diseño aprobado en el Congreso, donde el partido de Fujimori, Fuerza Popular, tiene el mayor número de escaños: "Las leyes han permitido que tengamos 36 candidatos, que se fragmente el voto y que puedan pasar a segunda vuelta con apenas dos millones de votos".


"Fujimorismo" contra "Castillismo"


Roberto Sánchez ha proyectado una imagen que tiene como referente a Pedro Castillo, el mandatario socialista que gobernó en Perú entre 2021 y 2022.
Roberto Sánchez ha proyectado una imagen que tiene como referente a Pedro Castillo, el mandatario socialista que gobernó en Perú entre 2021 y 2022.

Los dos candidatos que se enfrentan este omingo se presentan como continuadores y herederos de un legado pasado. En el caso de Keiko Fujimori, su referente es claro: su padre fallecido es su reflejo político y ella es una activa defensora de su etapa política. En el caso de Roberto Sánchez, su campaña se ha basado en mostrarse a sí mismo como un nuevo Pedro Castillo, el mandatario socialista que gobernó en Perú entre 2021 y 2022. Dos expresidentes con ideologías opuestas. Ambos acabaron en prisión.


Alberto Fujimori fue condenado por la Corte Suprema de Justicia por crímenes de lesa humanidad en el año 2009, lo que implicaba una pena de 25 años. Fue declarado culpable de delitos de homicidio calificado y asesinato con alevosía por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, que provocaron 25 muertos a manos del grupo Colina, conformado por agentes del Servicio de Inteligencia del Ejército. Finalmente, el político abandonó la cárcel de Lima en diciembre de 2023 por motivos de salud y murió nueve meses después.


Pedro Castillo, en cuyo gobierno Sánchez ocupó el cargo de ministro de Turismo, fue condenado el pasado mes de noviembre a 11 años de prisión a raíz de su fallido intento de golpe de Estado el 7 de diciembre de 2022. Ese día, con el objetivo de evitar que el Congreso del Perú votara una tercera moción de vacancia en su contra, Castillo declaró la disolución del Congreso y la instalación de un "gobierno de excepción". Al no surtir efecto esta medida, el socialista fue detenido mientras trataba de huir a la Embajada de México.


Las encuestas colocan a Fujimori como ligeramente favorita


Las últimas encuestas oficiales ofrecen a la candidata conservadora una leve ventaja sobre su oponente. Sin embargo, la tendencia de Fujimori, que partía como favorita al inicio de la campaña, ha sido desfavorable en la última semana.


La aspirante de Fuerza Popular acaparaba 38 % de la intención de voto en la última encuesta electoral oficial de la segunda vuelta, el pasado 30 de mayo, por la encuestadora IPSOS, frente a 35 % del candidato de Juntos por el Perú; acortando ligeramente el estrecho margen que les separaba a principios de mayo. Desde el pasado lunes, cuando los candidatos celebraron sendos mítines de cierre de campaña, se ha impuesto la veda de publicar sondeos en medios.


Sin embargo, un sondeo realizado esta misma semana por IPSOS y presentado solo a clientes privados —que se ha difundido de forma extraoficial en redes sociales— arroja una intención de voto para Sánchez de 43,8 %, mientras que Fujimori recibe 43,2 % de las preferencias. Estos porcentajes, trasladados a votos válidos, significarían 50,3 % para Sánchez y 49,7 % para Fujimori.


A pesar de que ambos acabasen entre rejas, los dos candidatos de esta segunda vuelta defienden con fervor a sus ancestros políticos. En el caso de Roberto Sánchez, con un cambio de paradigma: si bien es cierto que fue uno de los primeros ministros en condenar el golpe de Castillo y desvincularse del proceso, ahora considera que el expresidente está "secuestrado por la mafia" y hasta porta el tradicional sombrero asociado a la figura del mismo.


Sin embargo, ninguno de ellos está teniendo fácil convencer a la sociedad peruana, que ha visto pasar ocho presidentes en los últimos diez años. La inestabilidad política les ha llevado a la desconfianza: "Ambos candidatos, gane quien gane, deberían recordar cuál es su verdadero nivel de adhesión: el que tuvieron en la primera vuelta", puntualiza Peñaflor. "Si cualquiera que gane cree que 50 % más uno de la población le ha dado algún tipo de confianza, estaría equivocado".



Con información de Álex Mateos rtve.es



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