En Venezuela se hace el periodismo que se puede, no el que se quiere

10 December 2021

El proceso ha sido lento pero efectivo. El periodismo del Siglo XXI en Venezuela enfrenta un “cerrojo comunicacional”, comenzando por la falta de información oficial. Por ejemplo, ¿cuáles son los sueldos y otras compensaciones en el sector oficial?

Esa es una de las muchas interrogantes que podemos plantear y no tienen respuesta, como no hay respuesta oficial sobre el costo de la canasta básica, las cifras de inflación o de sub empleo.

Eso, a pesar de que la Constitución Nacional “prohíbe la censura a los funcionarios públicos o funcionarias públicas para dar cuenta de los asuntos bajo sus responsabilidades.” (Art. 57).

Agrega que “toda persona tiene derecho a la información oportuna, veraz e imparcial, sin censura…” (Art. 58)

Y el artículo 143 reitera que “Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a ser informados e informadas oportuna y verazmente por la Administración Pública, sobre el estado de las actuaciones en que estén directamente interesados e interesadas, y conocer las resoluciones definitivas que se adopten sobre el particular. Así mismo, tienen acceso a los archivos y registros administrativos, sin perjuicio de los límites aceptables dentro de una sociedad democrática en materias relativas a seguridad interior y exterior, a investigación criminal y la intimidad de la vida privada.”

Para tener una idea sobre lo que significa hacer periodismo en Venezuela en el siglo XXI, buscamos la visión de tres profesionales de la Comunicación Social.

Un sobreviviente de la tragedia de Vargas

Juan Ernesto Páez Pumar es director multiplataforma de 2001, lo que implica ser director de las redes sociales, de la página web y del impreso de ese medio.


Páez Pumar está relacionado con los medios de comunicación desde 23 de abril de 1990 “como pasante en la primera emisora de radio FM en La Guaira. Eso fue cuando en Venezuela estaba el boom del nacimiento de la Frecuencia Modulada.

“Era todero con un sueldazo de 5 mil bolívares de la época, que me permitía ayudarme en el pago de mis estudios en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), donde ahora soy profesor.

A Juan Ernesto Páez Pumar le toca vivir -como habitante y trabajador de La Guaira, el deslave de los días 15, 16 y 17 de diciembre de 1999.

“Para mi el deslave, al comienzo, era un aguacero fuerte, que son frecuentes en La Guaira. En ese momento dejé de ser transmisor de la noticia para ser la noticia, algo que no me gusta. Detecto eso del periodista en primera persona, pero en aquel momento me llamaban de la emisora y decían, ‘el compañero Juan Ernesto Páez está atrapado y trataremos de rescatarlo…’

“Recuerdo que caminando hacia el Aeropuerto de Maiquetía, para escapar, me encontraba gente que me decía ‘ah pero estás vivo, nos habían dicho que habías muerto en Caraballeda’. Era una situación casi aterradora pero mi historia fue una más entre miles. Una historia ligera, tenue. Conocí familias que perdieron todo.”

Parte de esas historias las recogió en un programa especial por los diez años de la tragedia. Entrevistó a sobrevivientes “que la habían pasado muy mal pero que habían sobrevivido con mucho optimismo. Para mi eran ejemplos de perseverancia. Eran sobrevivientes física y emocionalmente.”

El esfuerzo tuvo su recompensa: el Premio Arturo Uslar Pietri, el Chepino Gerbasi de Chacao y el Premio Municipal de Vargas.

Existe libertad de presión

Páez Pumar ingresó al Bloque De Armas el 17 de enero del 2011 como asesor en un relanzamiento del diario 2001 que en ese momento tenía formato estándar y buscaba competir con El Nacional y El Universal “que eran dos monstruos.”

Entre sus proposiciones estuvo – y fue aceptada- pasar al formato tabloide y hacerlo más popular para competir con Últimas Noticias. Terminada la asesoría le propusieron ingresar como Jefe de Información y fue el comienzo de su carrera en un periódico. Con esa experiencia y como profesor en la Escuela de Comunicación Social de la UCAB no podía faltar la pregunta sobre libertad de expresión en la Venezuela actual:

A veces lo que encontramos es libertad de presión que generalmente viene de agentes externos, que siempre han existido. Periodismo de verdad es lo que otros no quieren que se diga. Lo demás son relaciones públicas. Eso no quiere decir que nuestro trabajo nunca pasa desapercibido. Un ejemplo, podemos hacer un trabajo sobre una Miss y eso puede molestar a otra Miss, en algo que parece tan trivial y frívolo como es un concurso de belleza. Hasta haciendo una reseña sobre los mejores restaurantes de Sushi en Caracas, te puede reclamar alguien que considere que hay otro restaurante mejor que los nombrados por ti. Y ni hablar de política y economía en la Venezuela que estamos viviendo, donde hay una sensibilidad, no te digo a flor de piel, a flor de los vellos.

“Y no estoy hablando de editorial ni de página de opinión. Si yo entrevisto a un ciudadano que piensa de una forma distinto al poder establecido, ya el medio está en la mira. Y necesariamente no estoy aupando, ni respaldando al entrevistado, sino que en este contexto, en ese derecho fundamental contenido en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la ONU de 1948, está la libertad de expresión y si ese ciudadano quiere expresar algo, el medio de comunicación, por el deber ser natural del medio, sirve de tribuna para expresar esas ideas. Si el entrevistado considera que no se debe ir a elecciones y la posición oficial es la contraria, el medio puede estar en la mira por publicar esa opinión. Y eso es donde vayas. Ni hablar de México, uno de los destinos donde matan más periodistas anualmente. Y estoy hablando de México, donde nadie duda que hay una democracia pero es una nación donde, desde hace década, el ejercicio del periodismo es problemático. Y no es que exista un estado perseguidor sino que hay unas condiciones de crimen organizado terribles.

En Venezuela la situación es bastante grave, hay organismos como Espacio Público, Amnistía Internacional y el Instituto Prensa y Sociedad, Ipys. que siempre hacen esos reportes y Venezuela sale raspada desde hace por lo menos una década. Eso lo vivimos en la llamada cuarta República y se mantiene en esta época.”

Hay insistentes rumores, según los cuales, 2001 ya no es del Bloque De Armas, ¿Qué hay de cierto en esos rumores?

-Yo entré al Bloque De Armas el lunes 17 de enero de 2011 y desde entonces, todos los días, a las 12 del mediodía me reúno con un miembro de la familia De Armas, con un caballero que tiene el apellido De Armas y la información interna que tenemos es que la junta directiva no ha cambiado, es la misma conformación accionaria, los mismos dueños… si ha entrado un socio minoritario es una información que no manejamos. Te repito, ya tengo once años aquí y los directivos que conocí en el año 2010 son los mismos con los que me entiendo actualmente.

Aporrea, ¿Página esquizofrénica o inclusiva y democrática?

La página aporrea.org cumplirá 20 años el 14 de mayo de 2022. Gonzalo Gómez fue uno de los fundadores:


“Aporrea nació en el año 2002, en el contexto de la reacción y respuesta de organizaciones del movimiento popular venezolano y activistas identificados con la revolución bolivariana ante la amenaza de un golpe de Estado de un espacio llamado Asamblea Popular Revolucionaria. Ese espacio acordó crear una página web en aquel momento. Era una propuesta de varias personas entre las que estaba yo, pero el golpe se precipita el día 11 de abril y la página como tal no sale a la luz hasta el 14 de mayo de ese año. Después nos comprometimos con impulsar y servir de plataforma para la publicación de materiales que serían discutidos en un congreso, en un encuentro nacional de movimientos populares a celebrarse en septiembre, al cual estaba invitado el presidente Hugo Chávez.

“El propósito de Aporrea es ser un medio de comunicación popular alternativo, al servicio de las organizaciones, movimientos sociales y sindicales identificados con la revolución bolivariana pero con una postura independiente, libre, crítica, no supeditada al aparato del Estado, ni a partido político alguno. Ni siquiera al liderazgo del presidente Chávez como tal. Una cosa era respaldarle, apoyarle, tomar en cuenta sus planteamientos y participar como actor en el proceso venezolano y otra, que se estuviese de acuerdo con todo lo que él planteaba.

“De hecho, la misma actividad de la cual sale Aporrea, que fue la movilización hacia la zona de puente Llaguno, para crear un tapón popular que defendiera el Palacio de Miraflores ante el golpe del 11 de abril no fue una idea que le gustara al presidente Chávez porque no confiaba mucho en que eso garantizara la seguridad de la gente y no estaba bajo su control directo. Pero nosotros éramos Movimiento Popular Autónomo Autodeterminado actuando por cuenta propia, coordinado sin supeditación a partidos. Era para la defensa de unos programas y unos planteamientos.

¿Cuáles planteamientos defendían?

-Se supone que íbamos a mantener una democracia participativa y protagónica. Que impulsaríamos política nacionalista, de soberanía, antiimperialista. Que propondríamos la propiedad social real que no es lo mismo que la estatización en manos del Estado sino en manos y bajo el control de la sociedad y los trabajadores, el pueblo como tal.

Esos eran algunos de los postulados, de los planteamientos que nosotros defendíamos en aquel entonces. Y durante todo un trayecto Aporrea fue utilizada por activistas del movimiento popular venezolano, por corrientes de izquierda de una manera plural dentro de ese enfoque, dentro de ese espectro y escribían, opinaban, enviaban sus noticias personas estrechamente vinculadas al aparato del Estado pero también el ama de casa, el señor con alguna discapacidad que escribía y expresaba sus opiniones desde su domicilio, el activista del barrio, el obrero, el dirigente sindical.

Así nos mantuvimos sirviendo como un espacio de debate, de discusión, de propuestas, de visibilización de las luchas de las gentes. Pero fueron cambiando las cosas en Venezuela. Se produce la muerte de Chávez y una serie de circunstancias afectan el rumbo del gobierno. Algunas, para mi, muy gravemente… Otros creen que hay que continuar con Nicolás Maduro… En Aporrea tenemos esos matices y la página refleja la discusión que hay.

Puedes encontrar un artículo de alguien vinculado estrechamente al aparato del Estado, que puede salir por Venezolana de Televisión – que nosotros no salimos de ninguna manera- y puedes encontrar artículos que se pueden calificar de oposición de izquierda… incluso de centro izquierda que consideran que el gobierno no es socialista ni izquierdista. Consideran que es un gobierno de derecha.

Rafael Ramírez Carreño es un articulista frecuente de Aporrea, ¿En qué categoría estaría él?

-Desde el punto de vista del discurso él se coloca a la izquierda del gobierno y se presentan como quien mantiene el planteamiento, el discurso original de la revolución bolivariana… revolucionario, socialista.

Es mi opinión personal, no estoy hablando por Aporrea. En Aporrea no tenemos un criterio común sobre Rafael Ramírez. Ni siquiera lo hemos discutido. Él envía sus artículos y se publican para el debate y la gente responde. Hay quienes le tiran candela y hay otros que están de acuerdo.

Pero sabemos -repito, es mi opinión personal- que Rafael Ramírez estuvo vinculado por mucho tiempo a Pdvsa, tuvo cargos en el aparato del Estado y hay cosas por las que tendría que responder y dar explicaciones: Por ejemplo: ¿qué paso con los recursos de Pdvsa todo ese tiempo? ¿Qué pasó con el desfalco a la Nación?

No estoy señalando a alguien en particular, pero en esos altos cargos se debe saber mucho acerca de eso.

Todo medio de comunicación tiene una línea editorial y en el caso de Aporrea parece que la línea es no tener línea… Lo digo porque entiendo que usted es el director de la página.

-No, yo no soy quien maneja la página. Nadie maneja la página de manera individual. Somos un colectivo y trabajamos en la página recogiendo información, publicando y lo hacemos con autonomía, con libertad. Nos coordinamos, nos comunicamos. Hacemos críticas, podemos objetar algún material pero no hay una jerarquía, una verticalidad dentro de Aporrea.

Somos una colectividad, una comunidad comunicacional en la que estamos todos al mismo nivel de manera horizontal, donde yo cumplo una función, más por mi papel en la fundación de Aporrea y por el trabajo propiamente dicho que por ejercer una jefatura. De manera que lo que se publica en Aporrea refleja el devenir, la circunstancia, lo que pasa, lo que llega, lo que la gente envía, lo que nosotros recogemos participando en las actividades y en las luchas.

Recuerdo algo que en una oportunidad me dijo Edgardo Lander, que me resultó un poco chocante en el primer momento pero luego me pareció que tiene algo de razón. Él decía: Aporrea es esquizofrénica porque uno la ve en la mañana y parece gobiernera y la vemos en la tarde y aparecen dirigentes populares echando candela, denunciando cosas… pero esa es la realidad de Aporrea.

Hay gente que escribe en Aporrea y nos ataca y hasta nos insultan… tenemos cierto margen de tolerancia aunque hay cosas que realmente no se pueden permitir pero dejamos que se dé ese juego y no salimos a defendernos nosotros mismos porque sabemos que saldrá algún articulista que va a responder en el debate y creemos en ese debate democrático, abierto, genuino. No creemos en la imposición de líneas y no acatamos líneas.

¿Eso es para usted la libertad de expresión?

-Nosotros concebimos la libertad de expresión como un ejercicio hecho por el pueblo comunicador. Que la gente tenga la posibilidad de expresarse, de informar, de discutir. Creemos que no debe ser prerrogativa ni de Estados, ni de empresas ni exclusivamente de gremios profesionales aunque un gremio profesional orienta, guía, sistematiza, verifica. Es necesario el gremio profesional. Pero la potestad de escribir y de redactar informaciones le corresponde a las organizaciones sociales, al movimiento popular. Tiene que tener la posibilidad de hacerlo y ponerse al servicio de ello. Eso es el empoderamiento social.

A nosotros nos han criticado cuando nos quejamos por el bloqueo a Aporrea o cosas que se han hecho en contra de Aporrea desde el Estado y nos dicen: Ah pero ustedes apoyaron el cierre de RCTV -que por cierto extraño a Radio Rochela y el libre humor que ahí hacían. Ahora hay muchos delicados que se irritan y no permiten la menor cosa- Pero volviendo a lo del cierre de Rctv, nuestra posición era, si un canal comercial, privado se involucró en un golpe de Estado y el Estado decide no renovarle la concesión, eso está justificado pero ¿para qué? ¿para hacer qué con ese medio? Nuestro criterio era que estuviera en manos de los profesionales, de los artistas, del sector cultural, de los periodistas que se desenvolvían ahí, de los trabajadores de la prensa, de los movimientos y organizaciones populares, de las universidades, de las organizaciones o asociaciones científicas. Que hubiera algún tipo de comité, algún tipo de directiva que permitiera tener una verdadera televisora venezolana social no un instrumento estatal de un partido del cual nosotros somos excluidos y privados de utilizarlo democráticamente.

¿Por qué Aporrea es una de las páginas web que no pueden ser vistas por internet Cantv?

-Desde el punto de vista concreto es porque ellos cierran la posibilidad de acceder a los servidores porque manipulan el servicio de internet. Por qué lo hacen, yo puedo presumir que lo hacen porque no quieren crítica, no quieren disenso, porque no quieren discusión abierta, porque no quieren denuncia, porque no quieren otras visiones, incluso y sobre todo, visiones de izquierda dentro de la revolución bolivariana que denuncien que eso se fue por otro camino, que denuncien que fue una contrarrevolución en Venezuela que no la ejecutó la oposición de derecha, la ejecutaron desde adentro del aparato del Estado y del gobierno. Eso es lo que yo presumo.

La respuesta la tendría que dar el Ejecutivo Nacional, la vicepresidencia, el ministerio de Comunicación e Información, Conatel y la gente de Cantv que permanecen calladitos. Ellos ejecutan pero no responden, no justifican, no hay un proceso judicial, no hay razones públicas de ninguna naturaleza. Es una cuestión de facto, arbitraria. Lo hacen porque sí.

¿Cuál es su profesión?

-Soy sicólogo y de vocación soy poeta, cantante y al final me ví involucrado en la política y en el periodismo.

Entonces su paciente esquizofrénico tiene quien lo atienda…

No, creo que a ese paciente no hay que meterlo en terapia. Hay que dejarlo que tenga esa doble faz, esa dicotomía para que aparezcan los elementos de la contradicción. Eso es lo más importante… El 14 de mayo de 2022 cumpliremos 20 años aunque hay gente que nos quiere sacar del camino.

Y ¿qué dice el Colegio Nacional de Periodistas?

Tinedo Alejandro Guía Muñoz es la voz informativa del Centro de Noticias de Unión Radio y presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP) desde hace casi 10 años.


-La actual directiva fue electa para dos años y vamos a cumplir diez años al frente del Colegio, hemos solicitado al Consejo Nacional Electoral una reunión con el directorio para plantear la posibilidad de renovar la directiva.

Muchos de los colegas no pagan cuota de mantenimiento. En el interior muchos han tenido que hacer de tripas corazones porque están en locales alquilados y medianamente les alcanza para pagar electricidad, mantenimiento, servicio de agua, derecho de frente… y nosotros, en la directiva solo percibimos una inscripción al año que es la que paga el nuevo agremiado más el valor del carnet que entregamos al agremiado. Son los dos únicos ingresos que tiene el Colegio. No recibimos apoyo alguno ni lo estamos pidiendo porque consideramos que es responsabilidad de los agremiados. Y alguna carta que nos solicitan los que se inscriben en el Colegio para salir del país. Muchas de esas cartas las entregamos por un costo de cinco dólares porque los costos del Colegio son grandes, necesitamos contratar una secretaria para que se encargue. Estamos renovando la página web del Colegio, hemos tenido varias entrevistas con ese fin. Queremos modernizar la página para que sea amigable, para que sea fácil y para que los colegas participen y quien así lo desee cuelgue ahí su notas de opinión. Estamos trabajando en eso, en estos momentos, que casi todo es virtual, para que los colegas se entusiasmen y participen. Recordemos que la Ley de Ejercicio del Periodismo nos exige que seamos garantes del sistema democrático.

No puede ser que tengamos tanto tiempo con una responsabilidad gremial ad honorem, ya que no recibimos remuneración alguna. Lo hacemos porque queremos al gremio y queremos que crezca.

También estaremos trabajando en convenios para mejoramiento profesional. Para ello conversaremos con embajadas solicitando la posibilidad de cursos de formación profesional. En eso está trabajando el compañero Néstor Garrido, que es el secretario de Mejoramiento Profesional y Cultura. Vamos poco a poco pero con pie firme buscando mejoras para el Colegio.

¿Los nuevos periodistas se sienten atraídos por el Colegio Nacional de Periodistas?

-En años anteriores los directivos del Colegio Nacional de Periodistas visitábamos las diversas escuelas de Comunicación Social y hablábamos de la profesión. Pero en las Escuelas de Comunicación Social hay muchos profesores que no son periodistas, no son licenciados en Comunicación Social, son profesionales de otras áreas y no suelen hacer referencia a la colegiación ni a la Ley que los protege. Actualmente, si le preguntamos a los nuevos egresados si saben algo de la Ley de Ejercicio del Periodismo te dicen que no saben nada. Y el artículo 2 de la Ley establece que para ejercer la profesión se debe estar colegiado y formar parte del Instituto de Previsión Social del Periodista. Muchos no están de acuerdo con ese artículo pero es la Ley. La Ley es dura pero es la Ley.

Nosotros hemos protegido a periodistas que no están agremiados y luego no se quieren agremiar. No podemos obligarlos aunque podrían ser sancionado por ejercicio ilegal de la profesión. Pero nuestro papel no es de perseguir. Tiene que ser por amor al gremio y a la profesión.

Tengo a la mano dos afirmaciones tuyas. La primera dice:

“La información parece que es un pecado mortal en los gobiernos que se alejan de la democracia…”

¿Algo que agregar?

Eso es así porque hay un terror cuando buscamos acercarnos a la verdad y esa es la labor del periodista, buscar la verdad que encierra la noticia, es la verdad que nos interesa a los comunicadores.

Si nos ponemos a discutir qué es la verdad, estaremos toda la vida en eso. Pero cuando se trata de información hay alguna razón para que ese hecho se haya producido y hay que buscar, indagar, por qué se produjo y esa es la vedad que nos interesa. Y cuando tu tocas esa verdad, pisas muchos callos, molestas a mucha gente, especialmente a quienes están acostumbrados a mentir o a querer engañar a la gente. Hay muchos casos en los que no se puede sacar todas las cosas que uno conoce porque la amenaza está ahí…

Recuerdo que había un noticiario de televisión y yo estaba de locutor de cabina. Se llamaba noticias Pan Am y ocurrió un accidente aéreo y yo escuché cuando dijeron que esa información no podía salir por Noticias Pan Am porque el patrocinio era de una línea aérea… Así son las cosas, como diría el bien recordado Oscar Yánez.

La otra cita es:

Hay que armarse de mucha inteligencia para reseñar lo que pasa en Venezuela y tener mucho cuidado y de qué personaje se habla."

¿Esa es una situación del periodismo Siglo XXI en Venezuela o también se vivía en tus comienzos?

En mis comienzos se podía -siempre ajustado a la verdad- reseñar cosas que decían los personajes. Muchas de las cosas que se comentaron en el caso del asesinato del abogado penalista Ramón Carmona Vásquez, el 28 de julio de 1978, el secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous en 1976 y de las guerrillas se dijeron muchas cosas y la gente no reclamaba. Actualmente te califican de mentiroso, te convierten en traidor, en factor de odio si te ajustas a la verdad que quieres comunicar. Por eso hay que tener mucho cuidado a quién entrevistamos. Los periodistas tenemos que ser muy selectivos para que alguien que hable a través de un medio de comunicación sea responsable de lo que dice, porque después se echan para atrás y aseguran que no dijeron eso, que se trata de un montaje.

El personaje y su circunstancia

Tinedo Guía comenzó como locutor su relación con los medios de comunicación y la aprobación de la Ley del Ejercicio del Periodismo -el 4 de agosto de 1972- lo llevó a la universidad.

- Para ese momento yo era locutor y quería tener mayor participación y una de las cualidades que tenía esa Ley era que permitía entrevistar sin problemas. Entonces me inscribí en la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica Andrés Bello cuando el padre Alberto Ancizar Mendoza era director de la Escuela.

Comencé haciendo enormes sacrificios y culminé en 1989 cuando obtuve el título de Licenciado en Comunicación Social en la UCAB. Demuestro con esto que sí me gusta el periodismo y que desde el principio quise ser periodista.

Como periodista realmente comencé a trabajar en Radio Capital FM. Ya podía entrevistar y hacer otro tipo de trabajos. Aunque antes lo había hecho con Isa Doble en el programa Operación Contacto, donde me encargaba de la parte científica, de los reportajes científico.

¿Cuáles han sido los momentos más críticos que has vivido como periodista?

-Cuando estaba en la edición estelar de El Observador por Rctv que inicialmente era a las nueve de la noche. Luego fue subiendo, subiendo, subiendo y llegó el momento en que salía a la una y media, a la una y cuarenta y cinco de la madrugada… hasta que se presenta una situación en la que los Círculos Bolivarianos comienzan a amenazar al canal y a rodear la sede del canal, por lo que teníamos que salir escondidos de noche a guardar los carros y nos transportaban en motocicletas. A mi me llevaban hasta mi casa y luego me buscaban. Fue una época muy crítica, muy difícil muy complicada pero teníamos la voluntad de sacar El Observador al aire con las noticias que realmente eran noticias.

Otra situación complicada fue el 4 de febrero de 1992. No sabía con quién hablar ni qué decir. Rctv estaba lleno de militares. A mi me llamaron a las 3 de la mañana y la coordinadora de la edición matutina de El Observador y me dijo: Vente que mataron a Carlos Andrés Pérez y tomaron a Miraflores. Recuerdo haber visto una cortina llena de huecos pero los vidrios estaban intactos. Era un mar de confusiones… En medio de ese estado me informan que el Ministro de la Defensa iría al canal y que me tocaba entrevistarlo. Justo cuando entraba el Ministro llegó Dhamelyz Díaz y ella se encargó de eso.

Si quieres agregar algo, adelante

Sí, aprovecharé esta conversación para invitar a los colegas que no están al día con el colegio, a que visiten sus seccional, conversen con la directiva de las seccionales,,. especialmente la del Distrito Capital, la del estado Miranda, la de La Guaira…las diferentes seccionales, para que sientan que no están solos, que podemos colaborar y ayudarlos. Nosotros necesitamos esa retroalimentación. Es importante porque nos permite nutrirnos de cosas mejores para beneficios de todos. Y cuando nos encontremos con un comunicador recién egresado le hablemos del Colegios, de la Ley de Ejercicio…y se animen a participar porque es muy difícil que hoy en día actúen solo sin protección alguna.

Conclusión: En la Venezuela de hoy se hace el periodismo que se puede no el que se quiere porque, a pesar de las disposiciones constitucionales, en los temas de economía y política “hay una sensibilidad, no te digo a flor de piel, a flor de los vellos”.

Es un riesgo hacer humor porque “hay muchos delicados que se irritan y no permiten la menor cosa.”

Y en general “Hay muchos casos en los que no se puede sacar todas las cosas que uno conoce porque la amenaza está ahí…" Enrique Rondón Nieto