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El ejemplo polaco


En las universidades venezolanas lo que menos abunda son profesores, Foto: Pexels

El aire de supuesta mejoría económica en Venezuela que pretendieron promover tanto interna como externamente ya se desvaneció: la inflación, realidad económica y la situación financiera del país han dejado claro que esa aparente mejoría era sólo parte de su campaña de optimismo socio-político. Pero así como en lo económico siguen apretándole el cuello, no sólo al venezolano de a pie sino a todo aquel que tenga una PYME, una empresa; por otro lado, continúa un asedio constante contra todo ente, organización o personas que asomen visiones críticas. Se evidencia en la detención de sindicalistas y políticos, ataques a periodistas, censura a medios de comunicación, y muchos más.


Estos sistemas operan proyectándose no sólo en la inmediatez, como lo hace la oposición que en estos momentos solo está centrada en el proceso electoral, recordándonos la imagen del burro y la zanahoria, sino creando un ambiente que reafirma la situación de poder. Y esto se hace evidente, por ejemplo, con en el ataque directo y constante contra todo el sistema

educativo. Las cifras sean referentes a la renuncia de profesores o de estudiantes, en cualquiera de los niveles: primaria, secundaria y universitario, no dejan de ser sorprendentes.

Se estima que el país requiere alrededor de 250 mil docentes en todos los niveles, aunque los datos no están avalados por ningún informe oficial. No hay alguien más dócil de manejar que aquel que no tiene herramientas para cuestionar su realidad, el ignorante es el engranaje clave para el sometimiento.


Los docentes y profesores que permanecen parecen luchar contra la corriente, pues el plan de aniquilamiento es tan frontal y directo que esta semana, en la Universidad Simón Bolívar, ha sido rechazado el ofrecimiento de uno de sus egresados, Gabriel Golczer, para impartir Ad

Honorem la asignatura de Biología Computacional, y quien además organiza la recolección de fondos para la compra de equipos para dicha universidad. Y es un secreto a voces que en las universidades lo que menos abunda son profesores, en cambio, lo que se desborda es la

escasez de equipos.


La gran pregunta de todos es cómo confrontar o frenar este ataque. En primer lugar,

debemos concientizar que las sociedades que pasan por un deterioro tan grave, como el que

vivimos, son como las ciudades después de un fuerte terremoto, donde se debe construir todo nuevamente desde los cimientos, por lo que pensar que la sociedad puede mejorar con los mismos que nos han llevado a esta situación es un absurdo. Ya esto lo vimos con el famoso Venezuela se arregló. Y aun cuando surja una ligera mejora económica eso no significa que se haya revalorizado ni la sociedad ni los individuos, recordemos lo que ha pasado en otros países donde la delincuencia y el narcotráfico dan donaciones y colaboraciones, que surgen de la muerte y pérdida de otros ciudadanos, cubriendo las necesidades a las que el Estado no da satisfacción. En segundo lugar, recurrir a la historia siempre hace bien. Venezuela no es el primer país en vivir esta situación, por lo que estudiar, analizar y pensar con algún referente pudiese darnos luces para nuestro actuar. Esto no significa que copiemos un modelo y nos conduzca directamente a salir de nuestra situación, sabemos que cada sociedad es diferente.


Pero, no es lo mismo ir por un túnel oscuro a tientas, que ir por lo menos con una mínima luz y

sabemos que la luz que vence la sombra es siempre la educación. Tercero, entender que los

partidos políticos son un elemento más entre los variados factores que participan y deberían

elevar una voz de alarma. Pero la aparición de un candidato sólido depende de la confianza y

del compromiso intelectual, político y moral que muestre para convencer a los ciudadanos, por lo que la educación puede ser negativo también para ellos y sus ambiciones. Cuarto, reconocer que el ideal del hombre del siglo XXI que nos vendieron, y que además están logrando gestar, es el hombre ignorante, obediente, desvinculado de sus pares, egoísta e indiferente frente a su sociedad. De lograr terminar de aniquilar la educación gran parte de ese ideal será lamentablemente alcanzado. Como he comentado en artículos anteriores, las humanidades juegan un papel fundamental en la formación del hombre que necesita el siglo XXI, que en nuestro país con proyecto de orientaciones técnicas desde el bachillerato será muy difícil de alcanzar.


Si como mencioné atendemos a la historia, y en estos tiempos de exacerbados feminismo,

recordemos que en la Polonia de 1880 bajo el dominio ruso zarista, se gestaron encuentros

estudiantiles clandestinos que pretendían mantener y difundir no sólo su cultura polaca sino

aproximarse al pensamiento occidental, superando el control y dominio masculino de la

educación que excluía a las mujeres. Estas reuniones paulatinamente se afianzaron, llegando a tener departamentos y asignaturas definidas. Las clases se desarrollaban en distintas

locaciones, para evitar ser apresadas, condenadas y hasta desterradas a Siberia, por lo que

requerían mudarse constantemente, esto les hizo ganar el nombre de Universidad Volante, la

cual logró tanta fama que capturó el interés masculino de los jóvenes polacos. El nivel de

excelencia era elevado y no dudamos de ello, porque una de sus estudiantes fue nada menos que Marie Curie, doble premio nobel. Formar una biblioteca, adquirir materiales y conseguir salarios para los docentes también era parte de los objetivos, los mismos que en estos tiempos se están rechazando en la Universidad Simón Bolívar.


Situaciones similares vivieron los académicos e intelectuales de la Checoslovaquia comunista, cuando el sistema Soviético asumió el control de ese país. Durante esa época el gobierno, como todo gobierno totalitario, controlaba y censuraba la publicación de libros, para evitar la gestación de cualquier pensamiento en contra del gobierno. Esto impulsó a que grupos de pensadores e intelectuales crearan una editorial clandestina, que distribuía las obras y trabajos de autores prohibidos. Debemos estar conscientes que la meta de estos sistemas no es sólo tener gente ignorante sino desconectada entre sí, incapaz de formar una red de discusión respecto a la realidad.


Hoy en día Venezuela vemos intentos de realizar actividades de manera similar, por ejemplo,

periódicos digitales que retomaron la publicación de carteles en las calles con los últimos

acontecimientos, Ongʼs impartiendo formación en el ámbito político. Así, la sociedad

venezolana y en especial los jóvenes ante la anulación, censura y limitaciones del pensum

deberían responder con la organización de cursos, discusiones, lecturas de textos, asignaturas, tertulias, diplomados donde se desarrollen los temas excluidos. Para esto, a diferencia de 1880, contamos con las nuevas tecnologías que nos facilitan este tipo de actividades. Apoyemos a Gabriel Golczer a desarrollar su curso, que ahora tendrán un valor más allá de la biología, tendrá un valor moral.


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