Dos mochileros siguieron las huellas de la migración venezolana en Suramérica


Yoharlis Linárez y Emilio Useche en pleno recorrido. Foto: Instagram @huellasenelsur

Emilio Useche (1983) es politólogo, político, articulista y asesor venezolano. Estudió en la Universidad de Los Andes, en Mérida, Venezuela. Se graduó como Politólogo y cursó una especialización en Gerencia Pública en la Universidad Nacional del Táchira. Actualmente cursa un Doctorado en Demografía en la Universidad Nacional de Córdoba.


Yoharlis Linárez (1987) es lingüista, docente, escritora e investigadora. Se recibió en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, en Lara, como educadora y en la Universidad de Los Andes, en Mérida, como Magíster en Lingüística. Se especializa en sintaxis y análisis del discurso, así como en gramática de la lengua española.


Se conocieron el 25 de marzo de 2017 (asombra la memoria que tiene Emilio Useche para las fechas). Ambos querían viajar, no con la idea de migrar.


Useche precisa que querían que el viaje tuviera un sentido. El primer acuerdo fue que sería como mochileros.


--Con eso en mente -recuerda Useche- un día caminábamos por Mérida y en una esquina, donde está el Registro principal, vimos una fila como de 600 metros de puros jóvenes que estaban registrando el título universitario con la intención de migrar. Eso fue en julio, agosto de 2017. Cuando vi aquello se me ocurrió que ese era el tema que investigaríamos en el viaje. Hicimos un anteproyecto de investigación y lo presentamos al Centro de Estudios Políticos de la Universidad de Los Andes y el coordinador para entonces del doctorado nos firmó un aval académico como investigadores asociados. Ese aval nos ayudó mucho porque nos abrió las puertas de todas las universidades del continente y quienes entrevistábamos se sentían confiados porque les mostrábamos el aval universitario.


Con el propósito y modalidad de viaje definidos y 900 dólares como capital, emprendieron el viaje el 27 de diciembre de 2017.


--Comenzamos en Colombia donde estuvimos tres meses; tres meses en Ecuador, luego en Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y entramos en Venezuela el 14 de abril de 2020, en plena pandemia. Fueron dos años y cuatro meses.

En el camino íbamos dando clases, conferencias, hacíamos voluntariado, pedíamos cola (auto stop).

Entrevistábamos a migrantes venezolanos en cada uno de los países. La investigación era una entrevista semi estructurada. Entrevistamos a nacionales sobre la apreciación de la migración venezolana; hacíamos seguimiento a la apreciación mediática, de cómo los medios estaban haciendo la cobertura y su incidencia en manifestaciones como la xenofobia y la discriminación.

En Colombia levantamos la muestra en ocho ciudades: Cúcuta, Valledupar, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Medellín, Bucaramanga y Bogotá. En Ecuador fueron tres ciudades: Tucán, Quito y Guayaquil. En Perú: Piura, Lima, Trujillo y Arequipa. En Bolivia: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz de Mora, Tarija, que es el sur de Bolivia. En Chile estuvimos en Iquique, Santiago, Oricó, Villa Rica y por el sur de Chile cruzamos a Argentina, llegamos a San Martín de Los Andes, subimos a Buenos Aires, Córdova, donde presenté el proyecto y me becaron para que sacara el doctorado, el cual no he concluido. Seguimos por Rosario y cruzamos a Uruguay donde nos quedamos nueve meses en Montevideo porque allí comenzamos a escribir el libro, que le faltan dos capítulos para terminar y llevará por título "Huellas en el sur: una crónica de la migración venezolana por Suramérica." Estamos en la búsqueda de editorial.

El 13 de marzo de 2020 Emilio y Yoharlis se encontraban en el sur de Brasil y decidieron regresar a Venezuela por dos razones: Decretaron estado de Pandemia por el COVID-19 y por los costos. Para ese momento evaluaron que había sido muy enriquecedor viajar como mochileros, especialmente por el objetivo que tenían en mente: "nos permitió un acercamiento más profundo a cada comunidad observada, en su contexto real, lo que le da un carácter etnográfico a nuestra investigación."


El petróleo ha sido el gran movilizador en Venezuela


En uno de los capítulos del libro, Useche afirma que “el petróleo en Venezuela ha sido un agente movilizador”.


--En 1936 y luego en época de Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) el petróleo fue lo que definió la política migratoria del Estado Venezolano. Con el descubrimiento del petróleo hubo más renta y se inició un desarrollo acelerado del país. En una década Venezuela pasa de ser un país agrícola a ser un país eminentemente petrolero. Eso necesitaba de mano de obra calificada que no la teníamos y se generó esa política migratoria. Ahora tenemos que la principal causa de la migración venezolana es la crisis estructural que se inicia en el 2015 con la caída de los precios del petróleo. En este caso, el petróleo es agente movilizador a la inversa. En lugar de atraer migración, generó migración. La cultura rentística que tenemos en Venezuela permea nuestra migración por toda la crisis estructural que significa “este desgobierno” y todo el fracaso en políticas públicas, producción y créditos.


Emilio Useche reitera que el modelo rentístico petrolero venezolano fracasó debido a que el estándar de vida que nos garantizaba la renta petrolera ya no lo podemos tener, "pero además no se han generado incentivos para la producción nacional y la consolidación de un aparato productivo nacional. Frente a eso, Venezuela no tiene una política migratoria ni una política de desarrollo sostenible de caras al porvenir y eso genera nuestra crisis migratoria."


Un detalle que evidenciaron Useche y Linárez es que "los sistemas migratorios de la región no estaban preparados para este flujo migratorio" y cita al migratólogo ecuatoriano Jacques Ramírez Gallegos quien la califica de “políticas parches” lo que en política migratoria hacen los países suramericanos.


--Eso significa que los Estados toman decisiones migratorias según sus intereses. Así vemos que en Chile, Sebastián Piñera al principio dijo: recibimos a todos los venezolanos con los brazos abiertos y después generó una visa de seguridad democrática y ha habido deportaciones. Eso pasa porque, como Venezuela lo hizo en el pasado, que seleccionó a la migración, los estados están haciendo los mismo con los venezolanos. Hay un concepto muy importante de una española de nombre Adela Cortina, que habla de aporofobia, que no es otra cosa que la fobia al pobre. Y en estos momentos estamos viendo, más que manifestaciones de xenofobia, manifestaciones de aporofobia. Así tenemos países en los que recibieron con los brazos abiertos a venezolanos altamente calificados. Esa fue la primera oleada. No ha sido lo mismo con las últimas oleadas que son más precarizadas. Eso lo vemos en la última encuesta Encovi, en la que dice -y yo coincido con eso- que anteriormente la mayor cantidad de población que migraba tenía estudios universitarios mientras que los grupos que están migrando últimamente están menos formados. Eso, además de las condiciones de inseguridad en la que se está desarrollando la migración, genera que los estados tomen decisiones migratorias restrictivas, las cuales restringen el derecho humano a la movilidad.


Asegura Useche que Venezuela nunca ha tenido una política migratoria:


--La actual Ley de Migración es de 1975. El Estado venezolano no reconoce su diáspora, los migrantes venezolanos están en una situación de indefensión porque no hay atención consular y al gobierno venezolano no le interesa reconocer la crisis migratoria porque eso sería aceptar la violación de derechos humanos y todo lo que eso significa. Además, uno de los grandes problemas que tenemos con la migración es que se fue mano de obra potencialmente activa y para repotenciar el aparato productivo se necesita el recurso humano, incluso, más que el dinero. ¿Cómo construir un aparato productivo sin gente?


Agrega que "la migración venezolana se ha convertido en un negocio y al migrante lo han convertido en mercancía. Los Estados y los organismos internacionales han burocratizado la migración y no han dado respuesta concreta."


Propuestas sobre la mesa


Useche y Linárez pasan del diagnóstico a las posibles soluciones:


--Al Estado venezolano proponemos una Ley de Movilidad Humana, que garantice el derecho a la movilidad, que plantee un plan retorno. Si no comenzamos a trabajar científica y seriamente el tema de la migración, que es clave porque una de las variables de la demografía es la migración junto a natalidad y mortalidad, difícilmente vamos a desarrollarnos como país. La segunda propuesta, que la hicimos en varias universidades a lo largo de nuestro recorrido es la necesidad de un Protocolo Regional de Atención Integral al Migrante, que nos permita a todos los Estados, coordinar las políticas migratorias. Hay una descoordinación total en los sistemas migratorios de cada uno los países. Por esa razón hoy no podemos decir que las cifras referidas a la migración son totalmente creíbles porque los sistemas migratorios han sido rebasados por la dinámica de la migración. En el caso de Venezuela, los organismos del Estado tiene los datos de salida, porque cada vez que alguien sale por la frontera es reseñado, pero esa información no ha sido publicada. Eso dificulta la tarea de investigación y de generación de propuestas para el diseño de políticas públicas.


Useche se pronuncia por un plan retorno y apuesta "por la existencia de condiciones para vivir en Venezuela. Porque el que tengamos el peor gobierno de la historia -eso es una realidad- no significa que tengamos el peor país de la historia. Por eso creo que hay que comenzar por construir una nueva imagen de nuestro país que es algo que vamos a necesitar mucho para el futuro, para atraer inversión. Para poder avanzar necesitamos inversión extranjera y nacional. Y no solo inversión en recursos sino inversión en amor."


Enrique Rondón Nieto