Calor, altitud y fatiga amenazan el físico de los jugadores en el Mundial
- Enrique Rondón Nieto
- hace 24 minutos
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El Mundial de Fútbol de 2026, que inicia este jueves 11 de junio, supondrá todo un "desafío" para el físico de los jugadores. No solo porque es el primero de la historia en el que se disputarán más partidos —debido al aumento de selecciones y a la inclusión de una ronda de dieciseisavos de final—, sino también por el calor extremo, la altitud de algunas sedes y los extenuantes desplazamientos a lo largo de los tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió que el calor extremo será protagonista en el torneo, con el riesgo latente que implica tanto para los futbolistas como para los aficionados. De hecho, un estudio encargado por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas (FIFPRO) calcula que 26 de los 104 partidos de la competición se jugarán en condiciones peligrosas para la salud de los atletas. Entre estos compromisos de alto riesgo se encuentran la gran final, dos partidos de cuartos de final y el encuentro por el tercer puesto.
Para mitigar este impacto, la FIFA estableció dos pausas de hidratación de tres minutos, las cuales se implementarán a la mitad del primer y segundo tiempo de cada compromiso.
Desde la Sociedad Española de la Medicina del Deporte (Femede), el médico Jesús Viosca afirmó a EFE Salud que esta Copa del Mundo representa un "desafío para la fisiología humana" debido a las temperaturas extremas: "Más de 80 % de las sedes puede superar los 35 grados de calor", a lo que hay que sumar factores como la humedad, la radiación y el viento, elementos que elevan considerablemente la sensación térmica.
El fantasma del jet lag
Además del factor climático, los planteles deberán gestionar los traslados entre las distintas sedes, las cuales abarcan tres husos horarios diferentes; una logística que dificulta la recuperación del jet lag inicial.
"El jet lag es una desincronización del ritmo circadiano. Tenemos un reloj central en el hipotálamo y relojes periféricos en los músculos, el intestino o el páncreas. En cada huso horario se produce una alteración", subrayó Viosca, quien también se desempeña como médico de la Academia del Valencia CF.
En este Mundial en particular, la geografía es tan de grandes proporciones que de este a oeste hay 4.300 kilómetros, y de norte a sur cerca de 4.000. Las distancias entre sedes pueden requerir hasta siete horas de vuelo, "lo que generará fatiga acumulada independientemente del número de husos horarios".
Por primera vez el torneo contará con 48 selecciones —16 más que en el formato anterior—, y serán 16 los estadios que albergarán los 104 partidos del campeonato. En total, serán 39 días de competición desde el pitazo inicial este 11 de junio hasta el 19 de julio, fecha en la que se celebrará la final en el MetLife Stadium de Nueva York.
Habrá combinados a los que les costará más la adaptación inicial, señaló el especialista. "No es lo mismo una selección como Nueva Zelanda, que a lo mejor debe cruzar entre 16 y 19 husos horarios para llegar, que otra que esté más cerca, aunque tenga que viajar internamente durante la competición", apuntó.
La altitud y la sobrecarga del calendario
A este adverso panorama se suma la polución ambiental, ya que en Estados Unidos suele registrarse una mayor tasa de incendios forestales durante esta época del año, lo que puede generar más ozono por los contaminantes aéreos.
Asimismo, la altitud jugará un papel crucial. "No es lo mismo jugar en Ciudad de México, ubicada a 2.240 metros sobre el nivel del mar, que en Monterrey u otras sedes costeras. Hay estudios que demuestran que por cada 1.000 metros, a partir de los 1.500 de altura, el equipo que está adaptado saca una ventaja equivalente a medio gol de diferencia", aseguró Viosca.
Por si fuera poco, los futbolistas llegan a la cita tras una extenuante temporada europea y sudamericana con sus clubes. "La carga competitiva de los jugadores de élite es altísima y las lesiones musculares siguen aumentando su curva cada año debido al calendario y al número limitado de efectivos", apuntó el experto, incidiendo en que la sobrecarga de fin de curso influirá de manera directa según la dosificación de cada selección.
Las estrategias de adaptación
Al tratarse de deportistas de alto rendimiento, las federaciones cuentan con cuerpos médicos que cuidan hasta el más mínimo detalle para minimizar el impacto en el rendimiento físico y mental.
Una medida ideal recomendada por el especialista de Femede consiste en que las delegaciones viajen 14 días antes del debut al país sede para iniciar la aclimatación. Sin embargo, el saturado calendario internacional imposibilitó esta estrategia para la mayoría.
Ante esto, Viosca expuso los planes de contingencia para mitigar los efectos, partiendo de la base de que aquellos futbolistas que provengan de ligas calurosas o de altura contarán con una "ventaja añadida".
Para la adaptación al calor, los cuerpos técnicos emplean sesiones de sauna postentrenamiento (entre 20 y 30 minutos a 80 grados) o baños pasivos de media hora con agua caliente a 40 grados.
En el apartado nutricional, las pautas prohíben estrictamente el consumo de cafeína, alcohol y alimentos ultraprocesados, apoyándose en dosis controladas de melatonina, vitaminas, oligoelementos y una rigurosa hidratación. Finalmente, para los viajes en avión, se recurre al uso de medias de compresión en los miembros inferiores para evitar edemas, mientras que para la altitud se priorizan los entrenamientos en condiciones de hipoxia (poco oxígeno) simulada.
Con información de elnacional.com