Aquel cuatricentenario de 1967
- Aquilino José Mata
- hace 54 minutos
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En medio de la tristeza que invade al país, hoy pasa casi inadvertido el aniversario número 459 de Caracas, nuestra ciudad, fundada por el conquistador español Diego de Losada el 25 de julio de 1567. Era inevitable que me llenara de recuerdos, pues a mi mente llegaron las que fueron las celebraciones del cuatricentenario de la ciudad en 1967, que viví intensamente.
Bajo la presidencia de Raúl Leoni y con una Venezuela próspera, el Concejo Municipal de la ciudad realizó un variado programa de festividades. En Carnaval, que todavía era una celebración de arraigo popular, se dieron cita varias de las orquestas internacionales más famosas de la época, entre ellas la de Tito Puente, quien vino acompañando a la cantante más celebrada del momento: La Lupe, aquella negrota tan excéntrica como temperamental, a la que le daba por quitarse los zapatos y hasta el moño que utilizaba de postizo en los momentos más dramáticos o entusiastas de sus interpretaciones.

Entre los lugares donde se presentó la jacarandosa vocalista cubana estuvo la Zona Rental de la Plaza Venezuela. A mis 18 años recién cumplidos -la mayoría de edad- fue una de mis primeras salidas “por la libre”, sin los severos controles paternos que implicaban, entre otras cosas, llegar a casa antes de la medianoche. Esa imagen de La Lupe desbordada, con aquella voz desgarrada que electrizaba hasta al más indiferente, no se me olvidará jamás.
Como tampoco dejará de permanecer en mi recuerdo la gran fiesta, en el Hotel Ávila, con motivo de la coronación de Elsy Manzano, reina del cuatricentenario, animada por nuestras dos orquestas más emblemáticas: la Billo's Caracas Boys y Los Melódicos. Era de estricta gala -smoking y traje largo- y la gente de sociedad se mezclaba con la de la farándula, aclamando a la soberana y sus dos bellísimas virreinas: Cherry Núñez y Griselda Quintero.
En donde hoy está Parque Central se instaló también el primer gran espectáculo multimedia hecho en el país, Imagen de Caracas, un proyecto donde estuvo involucrado, entre otros, el artista plástico Jacobo Borges.
Román Chalbaud presentó por primera vez su clásico Los ángeles terribles en el Festival de Teatro Venezolano, que tuvo como sede la vieja casona del Ateneo de Caracas en Los Caobos. La pieza, dirigida por Chalbaud y estelarizada por la gran América Alonso, secundada por los entonces muy jóvenes histriones Eduardo Serrano y Luis Abreu, resultó todo un suceso de crítica y de público.
En julio -mes del cuatricentenario- se reinauguró el restaurado Teatro Municipal con la versión operática de Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos, con música de Caroline Lloyd, libreto de Isaac Chocrón, dirección musical de Herbert Grossman y dirección artística de Román Chalbaud. Todo un acontecimiento. Pero el teatro hubo de cerrar sus puertas de nuevo días después, al ser severamente maltratado por el terremoto que asoló a la ciudad el 29 de julio, que terminó abruptamente con las celebraciones y el espíritu festivo que hasta entonces invadía a los caraqueños.
Estos fueron sólo algunos de los numerosos eventos que animaron a la ciudad en sus 400 años, múltiples y variados, de manera de permitir el disfrute de todos, sin exclusiones. Algo muy distinto al espíritu sectario y revanchista de hoy.