Alex Saab, imputado en Miami por soborno a altos funcionarios
- Enrique Rondón Nieto

- hace 2 horas
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Alex Saab, testaferro del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, compareció este lunes ante un tribunal federal en Miami para escuchar el delito del que se le acusa: sobornar a altos funcionarios para enriquecerse con lucrativos contratos gubernamentales.
Saab compareció por primera vez ante el tribunal tras haber sido “deportado” —a todos los efectos, extraditado— el fin de semana por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez. Algunos analistas encuadran esa maniobra en una purga de empresarios vinculados a Maduro.
Lo hizo esposado y con un uniforme penitenciario. Saab respondió “Sí, señora” —en inglés— tras ser informado de que se le imputaba un único cargo de lavado de dinero, vinculado a una trama de sobornos de la que no se dieron más detalles. La acusación formal fue revelada durante la audiencia. La encargada del caso es la jueza federal del Distrito Sur de Florida Marty Fulgueira Elfenbein.
El documento de la imputación fue distribuido después por el Departamento de Justicia. En él se puede leer que Saab, presuntamente conspiró con otros para sobornar a funcionarios públicos venezolanos con el fin de obtener lucrativos contratos del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) para la importación de alimentos a Venezuela.
“Saab está acusado de conspirar con terceros para tergiversar fraudulentamente la naturaleza y el origen de los suministros de alimentos, lo que incluyó documentar falsamente importaciones provenientes de Colombia y México”, dice el documento jurídico, que encuadra la comisión de los presuntos delitos entre 2015 y 2019.
"A medida que la conspiración avanzaba, las sanciones económicas de Estados Unidos paralizaron las exportaciones venezolanas, especialmente las de petróleo, y el Gobierno de Venezuela tuvo dificultades para pagar sus deudas, incluidas las contraídas con el programa CLAP”. Según la acusación, Saab y sus compinches “utilizaron su acceso directo y su influencia corrupta ante funcionarios del Gobierno venezolano para acceder a miles de millones de dólares en petróleo —propiedad de la empresa estatal venezolana Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA)— y venderlo bajo falsos pretextos. Los fondos obtenidos de estas ventas ilícitas fueron transferidos hacia y a través de cuentas bancarias en los Estados Unidos con el fin de seguir promoviendo el esquema ilegal del CLAP".
La última vez, antes del pasado sábado, en la que Saab había pisado suelo estadounidense fue poco antes de la Navidad de 2023. Entonces, en una operación de alto calado diplomático que puso fin a un culebrón judicial de varios años, el Gobierno estadounidense liberó al empresario colombo-venezolano, que estaba preso en una cárcel de Florida por su papel como presunto testaferro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
A su llegada a Venezuela, Saab y Maduro, hoy preso en una celda de Nueva York, a la espera de ser juzgado junto a su esposa, Cilia Flores, comparecieron en Caracas con la plana mayor del chavismo en un triunfante acto retransmitido por televisión.
“Estoy orgulloso de servir a este Gobierno”, declaró Saab, al que le dieron la bienvenida que se reserva a los héroes de la patria.
Hoy Saab, caído en desgracia tras la captura de Maduro, se ha convertido en pieza de negociación entre Caracas y Washington. Y el chavismo, que antes lo ensalzó, ahora reniega de él.
Antes de convertirse en ministro de Maduro, Saab no era sino un empresario común que encontró en la Venezuela de Chávez y en la de su heredero el escenario perfecto para medrar hasta acabar como el engranaje financiero más discreto y poderoso del chavismo. Su imperio en la sombra, que sobrevivió incluso a una temporada en la cárcel en Estados Unidos, se desmoronó poco después de que el expresidente venezolano fuese capturado el pasado 3 de enero por soldados estadounidenses. En febrero, fue detenido por lo que queda del chavismo, hoy a las órdenes de Trump.
Con información de elpais.com



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